Riestra2026.
Hace unos días, un lector de nuestro
blog nos envió por mail una curiosa consulta. Había observado a un oficial de Infantería de Marina luciendo, sobre el pecho y suspendida del cuello, una
pequeña pieza metálica de aspecto antiguo. Sabía que formaba parte del
uniforme, pero desconocía su nombre y, sobre todo, su significado y uso. Aquella
insignia a la que se refería era una gola, una de las piezas con mayor carga histórica de la
uniformidad militar española.
Aunque no es un elemento exclusivamente español, su pregunta nos pareció una magnífica excusa para
profundizar en una pieza que suele pasar desapercibida para la mayoría, pero
que atesora varios siglos de historia. Desde su origen como elemento defensivo
de las armaduras medievales hasta su actual uso ceremonial en unidades como la Academia General Militar de Zaragoza, el Cuerpo General de la Aramada, la Infantería de Marina o la Guardia Real; la gola ha sobrevivido a la
desaparición de las corazas, a las sucesivas reformas de la uniformidad militar
y a la propia evolución de los ejércitos. A grandes rasgos, esta es su historia.
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| Gola de Oficial de la Casa Real Española. |
DEL ACERO DE LA ARMADURA AL SÍMBOLO DEL
MANDO.
Hay prendas militares cuya historia
resulta evidente. El casco, la espada, y el uniforme han evolucionado
sin perder nunca su función principal. La gola, en cambio, siguió un camino muy
distinto. Nació como una pieza de la armadura destinada a proteger la garganta
y terminó convirtiéndose en uno de los símbolos más reconocibles de la
autoridad militar. Aunque muchos la consideran una reliquia del pasado,
continúa formando parte de la uniformidad ceremonial española.
El origen de esta pieza se encuentra en
el gorjal o gorguera metálica que protegía el cuello de los hombres de armas
durante los siglos XIV, XV y XVI. Integrada en la armadura, esta pieza unía el casco
con el peto y protegía una de las partes más vulnerables del cuerpo frente a
tajos y estocadas.
La progresiva generalización de las
armas de fuego hizo que las armaduras fueran perdiendo utilidad. Entre los
siglos XVII y XVIII desaparecieron la mayoría de sus componentes, pero el
gorjal sobrevivió. Ya no era una pieza defensiva: reducido a una placa metálica
de forma semicircular, suspendida del cuello mediante una cinta o una cadena,
pasó a convertirse en un distintivo reservado a los oficiales.
España no fue una excepción. Como
ocurrió en otros ejércitos europeos, la antigua protección del cuello
evolucionó hasta convertirse en una insignia de mando.
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| Diferentes gorjales |
En un tiempo en la que aún no existían
las divisas modernas sobre hombreras o bocamangas, la gola permitía identificar
de inmediato a quien ejercía el mando. Su presencia indicaba que su portador
ostentaba autoridad delegada por el Rey.
Las piezas conservadas en el Museo del
Ejército muestran golas realizadas en metal dorado o plateado, normalmente
decoradas con las armas reales o con la cifra del monarca reinante. Más que un
simple adorno, constituían un símbolo visible de la condición de oficial.
Las Reales Ordenanzas de Carlos III de
1768, que reorganizaron profundamente el Ejército español, consolidaron una
uniformidad cada vez más reglamentada, este texto regula por primera vez en
España el uso de la gola para los rangos comprendidos entre coronel y alférez
que estuvieran en servicio de armas. En esta etapa es cuando las golas pasan de
ser de metal liso a llevar grabados o resaltados diferentes escudos e
inscripciones como por ejemplo las iniciales del rey o los símbolos nacionales
o del regimiento.
Durante el siglo XIX la uniformidad
militar experimentó una profunda transformación. Las charreteras, galones y las nuevas divisas hicieron innecesaria la antigua gola como sistema de
identificación del empleo.
Su desaparición, sin embargo, no fue
inmediata. Durante décadas continuó utilizándose en determinados actos y
servicios, mientras perdía protagonismo frente a los nuevos distintivos
reglamentarios.
A finales del siglo XIX la gola había
dejado de ser una prenda de uso general, pero conservaba un importante valor
simbólico. Representaba la continuidad histórica del cuerpo de oficiales y
recordaba el origen caballeresco de la profesión militar.
En la actualidad, lejos de desaparecer,
la gola ha llegado hasta nuestros días como parte de la uniformidad histórica y
ceremonial.
La Guardia Real mantiene su uso en
determinados uniformes históricos de gala, donde los oficiales lucen una gola
dorada con el escudo de la Casa de S. M. el Rey, recuperando una tradición que
hunde sus raíces en los siglos XVII y XVIII. Del mismo modo la Academia General Militar de Zaragoza la mantiene en su unifórme de época para los empleos de capitán hasta coronel, con el escudo de la AGM; el Cuerpo General de la Armada la mantiene en determinados servicios y actos, dando una indudable vistosidad a los uniformes.
También la Infantería de Marina, el
cuerpo más antiguo del mundo en activo, conserva la gola en determinadas
modalidades de uniforme histórico y de representación, especialmente vinculadas
a actos solemnes y ceremonias militares.
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| Arriba:Gola de oficial de la Armada. Abajo Gola de Oficial de la Guardia Real. |
Esta continuidad no responde únicamente
a criterios estéticos. La gola forma parte del patrimonio histórico de las
Fuerzas Armadas españolas y simboliza la permanencia de tradiciones que han
sobrevivido a profundos cambios políticos, tecnológicos y organizativos.
La vigente Orden DEF/114/2025, por la
que se aprueban las normas de uniformidad de las Fuerzas Armadas, mantiene la
gola entre los complementos reglamentarios para el personal y las modalidades
de uniforme en que corresponda, lo que demuestra que sigue siendo una pieza
oficialmente reconocida dentro de la uniformidad militar española de diversos Cuerpos.
Puede parecer un detalle menor dentro del uniforme, pero esta pieza resume casi cinco siglos de historia militar. En una profesión marcada por la constante evolución de las armas, las tácticas y la tecnología, donde los uniformes han cambiado una y otra vez para adaptarse a las exigencias de cada época, son muy pocas las prendas capaces de atravesar los siglos sin perder su significado. La gola es una de ellas. Nacida como una pieza de acero destinada a proteger la garganta del combatiente, supo reinventarse cuando las armaduras y arneses desaparecieron de los campos de batalla y encontró una nueva razón de ser como símbolo de autoridad, mando y tradición.
Hoy ya no resguarda a quien la porta, pero continúa ocupando un lugar preeminente en la uniformidad ceremonial de las Fuerzas Armadas españolas. Su presencia recuerda que la historia militar no solo se conserva en los archivos o en los museos, sino también en aquellos pequeños detalles que han sobrevivido al paso del tiempo y que siguen transmitiendo, generación tras generación, el legado, los valores y la identidad de quienes vestimos uniforme.
Riestra2026.
Publicado por La Mesa de los Notables.









