domingo, 7 de junio de 2026

LA CRUZ DE HIERRO: HISTORIA, SÍMBOLO Y METAMORFOSIS DE UNA CONDECORACIÓN ALEMANA.

Alejandro Riestra Martínez
Teniente del Arma de Ingenieros
Espec. Fund. de Transmisiones.

Existe un mito bastante extendido en torno a la Cruz de Hierro (Eisernes Kreuz) que la vincula directamente con la Orden Teutónica medieval, como si la condecoración prusiana del siglo XIX fuera una continuación histórica de aquella  caballería surgida en el contexto de las cruzadas. Esta idea ha sido repetida con frecuencia en relatos divulgativos e incluso en algunas interpretaciones populares del simbolismo alemán, debido en gran parte a la similitud visual entre la cruz negra sobre fondo claro utilizada por los teutones y la forma sobria de la Eisernes Kreuz.

Sin embargo, desde el punto de vista de la historiografía, no existe una continuidad institucional ni una transmisión directa entre la Orden Teutónica y la condecoración creada en 1813 por Federico Guillermo III de Prusia. La Eisernes Kreuz no es “heredera” de aquella orden medieval, sino un símbolo moderno concebido en un contexto político muy distinto, el de las guerras napoleónicas y la construcción del Estado prusiano de esa época.

Lo que sí es cierto es que el imaginario visual teutón, profundamente arraigado en la historia cultural del espacio germánico, fue recuperando arraigo de manera indirecta durante el siglo XIX dentro del movimiento romántico y nacionalista. En ese proceso de reinterpretación del pasado medieval, ciertos elementos estéticos, como la cruz negra, fueron reactivados como parte de un lenguaje simbólico destinado a reforzar la identidad nacional, aunque ya desligados de su función original y de su contexto histórico medieval.

Este pequeño artículo surge, además, de una circunstancia personal reciente: mi padre me ha regalado una Cruz de Hierro adquirida en un anticuario aquí en Badajoz. Ese hecho ha sido el punto de partida para acercarme con mayor detenimiento a su historia real, más allá de las ideas preconcebidas o de los mitos que suelen rodearla, y de esa manera intentar comprenderla en su contexto histórico completo, con todas sus capas y transformaciones.

LA CRUZ DE HIERRO: HISTORIA, SÍMBOLO Y METAMORFOSIS DE UNA CONDECORACIÓN ALEMANA.

La Cruz de Hierro (Eisernes Kreuz) pertenece a ese reducido grupo de condecoraciones militares cuya historia no puede separarse de la historia política de su país. Su forma austera (una cruz patada esmaltada en negro con borde metálico) parece casi inmutable, pero bajo esa apariencia constante se esconde una biografía compleja, hecha de reactivaciones, apropiaciones ideológicas y resignificaciones sucesivas. Su origen se sitúa, como ya he comentado arriba, en la Prusia de comienzos del siglo XIX en un momento de crisis existencial del Estado frente a la expansión napoleónica. El rey Federico Guillermo III la instituyó el 10 de marzo de 1813, en plena Guerra de la Sexta Coalición contra Napoleón, cuando Prusia intentaba reconstruirse militar y moralmente tras las derrotas de Jena y Auerstedt. No era una simple medalla más en el repertorio cortesano europeo, sino una condecoración concebida en un contexto de movilización nacional, destinada a premiar el valor en combate sin distinción de rango social, lo cual suponía una ruptura relativa con la tradición estamental de las órdenes militares del Antiguo Régimen.

La elección del hierro como material simbólico no fue casual. En una Europa donde la nobleza y el prestigio se asociaban tradicionalmente a metales preciosos como el oro o la plata, el hierro representaba deliberadamente lo contrario: austeridad, resistencia y sacrificio. La idea era que el mérito militar no debía expresarse mediante el lujo, sino mediante la sobriedad, en consonancia con el discurso moral prusiano de la época. Su diseño ha sido tradicionalmente atribuido al entorno de Karl Friedrich Schinkel, figura central del neoclasicismo prusiano, aunque la documentación histórica sobre la autoría exacta es menos concluyente de lo que a veces se afirma en relatos divulgativos. En cualquier caso, el modelo formal de la cruz remite a una reinterpretación moderna de la simbología medieval asociada a la Orden Teutónica, lo que no implica una continuidad institucional directa, sino más bien una apropiación estética e histórica de un imaginario caballeresco que el nacionalismo romántico alemán del siglo XIX tendía a recuperar como elemento legitimador.

Cruces de 1813 y de 1870, respectivamente

Desde su creación, la Cruz de Hierro no fue concebida como una distinción permanente, sino como una condecoración que se “reactivaba” en tiempos de guerra. Este carácter intermitente es fundamental para entender su evolución. Tras su instauración en 1813 durante las guerras contra Napoleón, dejó de concederse una vez concluido el conflicto, para reaparecer en 1870 con la Guerra Franco-Prusiana, momento clave en el proceso de unificación alemana bajo hegemonía prusiana. En ese contexto, la Cruz de Hierro adquirió un significado adicional: no solo premiaba el valor militar, sino que se integraba en la construcción simbólica del nuevo Estado alemán, proclamado en 1871 en Versalles tras la derrota francesa. La condecoración pasó así de ser un instrumento prusiano a convertirse en un símbolo germánico más amplio, aunque manteniendo siempre su raíz institucional en la monarquía prusiana.

En 1914, con el estallido de la Primera Guerra Mundial, la Cruz de Hierro volvió a ser reactivada, y es en este periodo cuando su difusión alcanza una escala sin precedentes. La guerra industrializada y masiva implicó la concesión de millones de cruces, lo que transformó parcialmente su naturaleza simbólica. Aunque seguía siendo un reconocimiento al valor, su amplia distribución la convirtió también en una condecoración relativamente común dentro del ejército alemán, sin perder del todo su prestigio, pero sí modificando su percepción social. En este periodo, además, la cruz se consolidó visualmente como emblema militar, apareciendo en equipamiento, insignias y elementos de identificación del ejército, reforzando su dimensión como símbolo gráfico además de condecoración.

Cruces de 1914 y de 1939, respectivamente.

La transformación más controvertida de su historia llegó en 1939, cuando fue nuevamente reintroducida por el régimen nacionalsocialista. Adolf Hitler no solo reactivó la Cruz de Hierro, sino que amplió su sistema de grados, introduciendo la Cruz de Caballero y sus sucesivas variantes con hojas de roble, espadas y brillantes, que constituían niveles superiores de reconocimiento al valor militar extremo. En esta versión, el diseño incorporó en su centro la esvástica, lo que supuso una ruptura simbólica evidente con sus versiones anteriores, aunque la forma externa de la cruz se mantuvo deliberadamente para conservar la continuidad histórica y aprovechar su carga simbólica acumulada. Durante la Segunda Guerra Mundial, volvió a concederse a gran escala, tanto a oficiales y suboficiales, como a tropa de distintos rangos, manteniendo su función de reconocimiento al valor individual dentro de un marco ideológico radicalmente distinto al de su origen prusiano.

Tras la derrota de Alemania en 1945 y la caída del Tercer Reich, la Cruz de Hierro dejó de concederse. En el nuevo contexto de la Alemania de posguerra, su simbología quedó inevitablemente marcada por su uso durante el régimen nazi, lo que obligó a una profunda revisión de su significado. Sin embargo, su historia anterior a 1939 impedía reducirla exclusivamente a ese periodo.

En 1957, en la República Federal Alemana, se autorizaron versiones adaptadas para veteranos, en las que se eliminaban los símbolos nazis y se sustituían por elementos neutrales o tradicionales anteriores, como hojas de roble. Estas versiones no reintroducían la condecoración como premio activo en tiempos de paz, pero permitían su uso en contextos conmemorativos dentro de un marco constitucional democrático. Paralelamente, la forma estilizada de la Cruz de Hierro fue incorporada como símbolo de la Bundeswehr (nombre oficial del ejército Alemán), aunque desprovista de cualquier carga ideológica que pudiese tener en el pasado, en una reinterpretación institucional que buscaba conectar la continuidad militar alemana con un nuevo marco político.


La historia de la Cruz de Hierro, por tanto, no es lineal ni homogénea, sino estratificada. Su significado ha oscilado entre el mérito militar individual, la construcción del Estado-Nación, la movilización total de las guerras industriales y la instrumentalización ideológica del siglo XX. Pocas condecoraciones han atravesado con tanta intensidad los cambios de régimen y las transformaciones políticas de un país. En ella se superponen la Prusia reformista del siglo XIX, el Imperio Alemán, la crisis de la República de Weimar, el nacionalsocialismo y la posterior reconstrucción democrática de Alemania. Esa acumulación de capas históricas explica por qué su interpretación actual sigue siendo compleja: no es únicamente un objeto del pasado, sino un símbolo que ha sido continuamente reescrito por los distintos contextos que lo han utilizado.



Publicado por La Mesa de los Notables.

sábado, 6 de junio de 2026

VII CURSO DE PALEOGRAFÍA Y ARCHIVOS.

 

Ya se encuentra abierto el plazo de inscripción para el VII Curso de Paleografía y Archivos, que se celebrará del 6 al 10 de julio de 2026. Esta actividad formativa está organizada por el Instituto Universitario de Historia Simancas (IUHS) de la Universidad de Valladolid y será dirigida por doña Irene Ruiz Albi, profesora titular del área de Ciencias y Técnicas Historiográficas de dicha universidad, y  por doña Cristina Emperador Ortega, directora del Archivo de la Real Chancillería de Valladolid.

El curso tiene como principal objetivo proporcionar a los participantes los conocimientos y habilidades necesarios para la lectura e interpretación de las escrituras cortesana y procesal utilizadas entre los siglos XV y XVII, fundamentales para el estudio e investigación de la documentación histórica de la Edad Moderna.

La formación se desarrollará a partir de documentos originales conservados en algunos de los principales archivos históricos de Castilla y León: el Archivo General de Simancas, el Archivo de la Real Chancillería de Valladolid, el Archivo Municipal de Valladolid y el Archivo Simón Ruiz, perteneciente a la Fundación Museo de las Ferias de Medina del Campo. Además de la práctica paleográfica, el curso permitirá a los asistentes conocer la naturaleza, organización y riqueza documental de los fondos custodiados en estas instituciones.

Fechas y horario.
Del 6 al 10 de julio de 2026.
Sesiones teórico-prácticas (35 horas lectivas).
•Mañanas: de 9:00 a 14:30 horas.
•Tardes: de 17:00 a 19:00 horas.
Inscripción.
•Número máximo de participantes: 18 alumnos.
•Plazo de inscripción: del 1 al 15 de junio de 2026.
Más información.
La información detallada sobre el programa, requisitos de inscripción y matrícula puede consultarse en los siguientes enlaces:
•Ministerio de Cultura: https://www.cultura.gob.es/
•Instituto Universitario de Historia Simancas: https://historiasimancas.uva.es/
•Fundación General de la Universidad de Valladolid: https://fundacion.uva.es/

Se trata de una excelente oportunidad para estudiantes, investigadores, archiveros y profesionales interesados en las ciencias y técnicas historiográficas, así como para todas aquellas personas que deseen iniciarse en la lectura y análisis de documentación histórica original de los siglos finales de la Edad Media y los comienzos de la Edad Moderna.

Publicado por La Mesa de los Notables.

 

viernes, 5 de junio de 2026

ORDEN DEL MÉRITO MILITAR DE SAN JORGE DE LUCCA (CASA BORBÓN-PARMA).

 

La Orden del Mérito Militar de San Jorge de Lucca constituye una de las más destacadas distinciones militares creadas por la Casa de Borbón-Parma durante su gobierno en los antiguos estados italianos. Su origen se remonta al año 1833, cuando Carlos Luis de Borbón, duque de Lucca (más tarde Carlos II, duque de Parma y Piacenza) instituyó una condecoración destinada a premiar el mérito militar, la fidelidad y los servicios distinguidos prestados a la Corona y al Estado.

La creación de la Orden respondió al deseo de dotar al Ducado de Lucca de una distinción propia que reconociese solemnemente a aquellos militares, de todos los empleos, que destacasen por actos de valor, disciplina, sentido del deber y dedicación al servicio. En una Europa aún marcada por las consecuencias de las guerras napoleónicas y por la relevancia política y social de las instituciones militares, las órdenes de mérito representaban no solo una recompensa honorífica, sino también un instrumento de prestigio y cohesión dentro de las estructuras estatales y cortesanas.

La institución de la Orden quedó formalizada mediante decreto soberano promulgado en 1833 y fue posteriormente complementada por nuevas disposiciones dictadas en 1836 y 1841, que precisaron su organización interna, sus categorías y el funcionamiento de su Real Cancillería. La condecoración se dividía en tres clases: la primera reservada a oficiales superiores y mandos de alta graduación, mientras que las restantes podían concederse a oficiales, suboficiales e incluso soldados que hubiesen demostrado méritos relevantes en el ejercicio de sus funciones.

Desde sus primeros años, la Orden adquirió una dimensión que trascendió el reducido marco territorial del Ducado de Lucca. Los almanaques de corte y registros oficiales muestran que la distinción fue concedida a numerosos militares y personalidades vinculadas a distintos estados europeos, incluidos oficiales al servicio de Austria, Prusia, Rusia y el Reino de Cerdeña. Entre sus receptores figuraron nobles, diplomáticos y miembros de destacadas familias aristocráticas, circunstancia coherente con la realidad militar y social de la Europa del siglo XIX, donde el acceso a la oficialidad estaba frecuentemente asociado a la nobleza.

La administración de la Orden recaía en una Real Cancillería establecida expresamente por el soberano e integrada por altos funcionarios, consejeros y militares de confianza de la Casa ducal. Las disposiciones reglamentarias otorgaban además a los condecorados determinados honores y prerrogativas ceremoniales, reflejo del elevado prestigio que la distinción poseía dentro del aparato institucional del Estado lucchese.

La desaparición del Ducado de Lucca como entidad soberana, en el contexto de las transformaciones políticas italianas del siglo XIX, puso fin a la existencia de la Orden como condecoración estatal activa. Sin embargo, la memoria histórica de la institución y su vinculación con la Casa de Borbón-Parma han continuado preservándose en el ámbito dinástico y nobiliario.

En la actualidad, la Casa de Borbón-Parma mantiene la referencia histórica a la Orden del Mérito Militar de San Jorge de Lucca dentro del conjunto de antiguas distinciones asociadas a la dinastía. Desde esta perspectiva, la Orden es considerada por la familia ducal como parte de su patrimonio histórico y honorífico, en continuidad con las tradiciones surgidas durante su gobierno en Lucca y Parma. Tal y como hace con las demás órdenes asociadas a su Casa, las está concediendo de manera excepcional y limitada, conservando las tres clases ya mencionadas.

La insignia consiste en una cruz de cuatro brazos esmaltados en blanco y perfilados en oro, cargada al centro con un medallón circular representando a San Jorge a caballo dando muerte al dragón. El conjunto se encuentra rodeado por un aro esmaltado en verde con la inscripción “AL MERITO MILITARE”.

El reverso ostenta la cifra del soberano fundador. La insignia pende de una cinta de color rojo con una franja central blanca.

Al igual que las demás órdenes dinásticas de las que hemos hablado en este ciclo, tenemos entendido que también pudiera ser objeto de autorización de uso por parte de la República Italiana (previa solicitud de la parte interesada) dentro de su territorio nacional. Su carácter de orden dinástica perteneciente a una antigua casa soberana permite que el Estado pudiera reconocer oficialmente su legitimidad histórica y quizás autorizar su uso en determinadas circunstancias. Tal autorización no le confiere privilegios jurídicos particulares, pero sí supondría cierto reconocimiento de su tradición, dignidad histórica y continuidad.

Más allá de las cuestiones relativas a su consideración contemporánea, la Orden posee un indudable interés histórico como ejemplo representativo de las antiguas órdenes militares y de mérito creadas en los estados italianos preunitarios. Su estudio permite comprender mejor la cultura política y cortesana del siglo XIX, así como el papel que las condecoraciones desempeñaban en la articulación de la fidelidad, el servicio y el prestigio social dentro de las monarquías europeas de la época.

Más información: https://www.borboneparma.it/

Publicado por La Mesa de los Notables.


miércoles, 3 de junio de 2026

ÚLTIMO CAPÍTULO DE LA MAESTRANZA DE LA HABANA EN ESPAÑA.

 

Hemos recibido para su difusión en este blog una nota de prensa institucional sobre los  recientes actos organizados por La Maestranza de La Habana en España. Por su posible interés para muchos de nuestros lectores, la publicamos a continuación en su integridad.

CAPÍTULO GENERAL DE LA REAL MAESTRANZA DE CABALLERÍA DE LA HABANA.  MARBELLA, 29 DE MAYO DE 2026.

En la Iglesia de Nuestra Señora de la Encarnación de Marbella, se celebró el pasado día 29 de mayo, el acto de investidura de los nuevos caballeros y damas de la Real Maestranza de Caballería de La Habana, bajo la presidencia de su Teniente de Hermano Mayor, S.E. D. Luís de la Vega y de Cárdenas, Marqués de Almendares, de Bellavista y de Campo Florido, representado por el Secretario General de la misma, el Excmo. Sr. D. Manuel María Rodríguez de Maribona y Dávila, Conde de Alba, acompañado por el Delegado en Andalucía, el Ilmo. Sr. D. Alfredo García-Til y Ansó.

La ceremonia comenzó con la bendición de las medallas por parte del Capellán de la Maestranza en Marbella, José Antonio Sánchez y Herrera, y a continuación realizaron los juramentos de ingreso, a los que se les impuso la venera corportiva, los nuevos caballeros maestrantes de hermandad: Ilmo. Sr. D. Carlos César Quezada Cárdenas, apadrinado por el Ilmo. Sr. D. Santiago García de Escandón y Galván; Ilmo. Sr. D. Manuel José Esteves Rodrigues de Carvalho, apadrinado por el Excmo. Sr. D. Manuel Rodríguez de Maribona y Dávila, Conde de Alba, que fue representado por el Ilmo. Sr. D. Rafael Manzano; Ilmo. Sr. D. Fernando María Forja Pajares, apadrinado por el Ilmo. Sr. D. José María Amar y Vela; Ilmo. Sr. D. Carlos Guasch Criado, apadrinado por el Excmo. Sr. D. Manuel Rodríguez de Maribona y Dávila, Conde de Alba, que fue representado por el Ilmo. Sr. D. Eduardo Massoud Hervás; Ilmo. Sr. D. Antonio Martín Moreno, apadrinado por el Ilmo. Sr. D. José María Amar y Vela; Ilmo. Sr. D. José Carrasco Viejo, apadrinado por el Ilmo. Sr. D. Alberto García de Lara; Ilmo. Sr. D. Justino Ferres Rubiño, apadrinado por el Ilmo. Sr. D. José María Amar y Vela.

 


Seguidamente realizaron su juramento de ingreso, y se les impuso el lazo de dama, a las siguientes maestrantes de hermandad: Ilma. Sra. Dª Georgia Piña Clark, amadrinada por la Ilma. Sra. Dª. María Granados de Asensio, Marquesa de Torre Hoyos; Ilma. Sra. Dª Gloria Galarza Solís, amadrinada por la Ilma. Sra. Dª. Beatriz Luján García; Ilma. Sra. Dª Isabel Sánchez Márquez, amadrinada por la Ilma. Sra. Dª. María del Mar Luque Fernández; Ilma. Sra. Dª Ángela Gandarias Marsilli, amadrinada por la Ilma. Sra. Dª. María de las Nieves Schmaing; Ilma. Sra. Dª Shannon Irene Brow, amadrinada por la Ilma. Sra. Dª. Frances Mary Reyes de Almodovar.

 Finalizado el Capítulo, todos los invitados se trasladaron a los jardines del Boho, donde tuvo lugar el cóctel y la posterior cena de hermandad, en la que el Secretario General, don Manuel Rodríguez de Maribona y Dávila, leyó unas emotivas palabras en nombre del Teniente de Hermano Mayor, S.E. el Sr. Marqués de Almendares, pronunciando a continuación un discurso en el que trató sobre la historia de la Maestranza de La Habana y su razón de ser, sus logros en estos últimos años, así como de sus proyectos y objetivos de futuro. Este año se han concedido por primera vez las Medallas al Mérito, que esta Real Maestranza de Caballería de La Habana aprobó en Junta de Gobierno otorgar a las personas que colaboran continuamente para la perfecta organización de nuestros actos, y que hacen que los fines de nuestra Corporación se puedan llevar a cabo.


El Sr. Conde de Alba, en nombre del Teniente de Hermano Mayor, el Sr. Marqués de Almendares, entregó las credenciales a las siguientes personas: D. José María Ammar Vela; Dª Nieves Schmaeing; D. Alberto García de Lara; D. Manuel  Spinosa Galindo; D. Juan Manuel Borges de Vera; D. Eduardo Peña Ramírez, y D. Cecilio Moles Hinojosa. Posteriormente se subastaron una serie de magníficas piezas de valor, donadas desinteresadamente por varios caballeros y damas de la Corporación, con el fin de obtener los fondos que esta Real Maestranza dedica a sus fines benéfico-sociales. De la misma forma, se vendieron papeletas para un sorteo de regalos, los cuales también fueron aportados desinteresadamente por miembros de la Real Maestranza. Tras el discurso los asistentes brindaron por S.M. el Rey, por España, y por Cuba.

Nota institucional remitida a este blog por La Real Maestranza de Caballería de La Habana.
Publicado por La Mesa de los Notables.
 


martes, 2 de junio de 2026

LA NOBLEZA DE ASTURIAS PRESENTE EN LOS ÚLTIMOS ACTOS DEL SANTO CÁLIZ.

 Pilar de Vicente.

El pasado viernes 29 de mayo, la Real Hermandad del Santo Cáliz —Cuerpo de la Nobleza Valenciana—, celebró en la capilla del Santo Cáliz de la Catedral de Valencia, su tradicional capítulo, con la jura de nuevos caballeros y damas.

Presidido por el Ilmo. Sr. Don Fernando Musoles y Martínez-Curt, barón de Campolivar, el acto comenzó con la celebración de la Santa Misa. Posteriormente, se procedió a la bendición e imposición de lazos y veneras a las nuevas incorporaciones, un rito cargado de historia y devoción. En esta solemne ocasión, ingresaron en la ilustre corporación el Ilmo. Sr. D. Juan Gascón y Vera, Caballero del Real Estamento de Gerona e Yllescas, la Ilma. Sra. Dª. Luisa de Borbón y Sanchiz, hija de los Duques de Santa Elena, el Excmo. Sr. D. José Ángel Martínez y Sanchiz, Marqués de Pescara (G. de E.), la Ilma. Sra. Dª. Cristina Jofre y Garrigues, Baronesa de Casanova, la Ilma. Sra. Dª. Ana Jofre y Garrigues, hija de los Barones de Casanova, la Ilma. Sra. Dª. Carmen Jofre y Garrigues, hija de los Barones de Casanova, la Ilma. Sra. Dª. Isabel Clara Alonso y Stuyck, hija de los Barones de Almiserat, la Ilma. Sra. Dª. María José Fourrat y Caro, Dama del Real Estamento de Gerona y miembro del Cuerpo de la Nobleza del Principado de Asturias, y el Ilmo. Sr. D. Fernando de Benito y Alas, Caballero del Real Estamento de Gerona y miembro del Cuerpo de la Nobleza del Principado de Asturias.
En representación del Cuerpo de la Nobleza del Principado de Asturias estuvo presente el Ilmo. Sr. D. Juan Antonio Argüelles Sánchez.

Para culminar esta jornada tan especial, los asistentes disfrutaron de una cena de gala en el emblemático Club de Tenis Valencia, una institución fundada en 1905.

Don Fernando de Benito y doña María José Fourrat junto a la autora de este artículo.


Fundación y evolución: Más de un siglo de historia.
La Real Hermandad del Santo Cáliz nació en 1917, cuando un grupo de la Nobleza Titulada valenciana decidió constituir una Corporación Nobiliaria que venerara y fuera guardia de honor de la Sagrada Reliquia que se conserva en la S.I. Catedral de Valencia, «El Santo Cáliz» de la Cena del Señor.

El origen de esta iniciativa se remonta al traslado del Sagrado Vaso desde la Sacristía hasta su ubicación actual (entonces Aula Capitular). Este cambio, promovido desde 1914 por el canónigo José Sanchís Sivera, contó con el firme apoyo del deán José María Navarro Darás y el respaldo del entonces arzobispo de Valencia, monseñor Valeriano Menéndez Conde y Álvarez.

El 3 de enero de 1916 se aprobó que el traslado se realizaría en una solemne procesión el día de la Epifanía. De este modo, la reliquia que el rey Alfonso el Magnánimo había ordenado depositar en la Catedral en 1437 —y que solo se utilizaba internamente en Semana Santa— pasó a estar expuesta de forma permanente.

Desde su creación la Real Hermandad se acogió bajo la protección de la Virgen de los Desamparados y de San Francisco de Borja, Duque de Gandía como patronos de la misma. Poco después, solicitó el amparo de S.M. el Rey D. Alfonso XIII, quien aceptó el cargo de Hermano Mayor y le concedió el título de «Real».

Los tres pilares de la Hermandad.
Desde entonces, y con ciertas modificaciones en sus Estatutos para adaptarse al transcurrir de los tiempos, la Real Hermandad del Santo Cáliz viene cumpliendo fielmente con el juramento empeñado, a través de su Cuerpo de Caballeros y Damas, el triple fin de los Estatutos:

•Religioso-Cultural: Culto, custodia y guardia de honor al Santo Cáliz, fomentando la investigación, el estudio y la divulgación de la Sagrada Reliquia.
Benéfico-Social: Asistencia material y apoyo moral a familias desvalidas, con especial atención a los ancianos.
Corporativo: Velar por el prestigio y el buen nombre de la corporación, protegiendo los intereses intelectuales, sociales y materiales de sus miembros.

Presente y futuro: Valores que permanecen.
Hoy en día, la Real Hermandad del Santo Cáliz mantiene intacta la ilusión y los valores heredados de sus antepasados. Lejos de perder vigencia, sus fundamentos siguen siendo plenamente necesarios en la sociedad actual:

•Custodia y Fe: La promoción del conocimiento y la devoción al Santo Cáliz, siempre bajo los valores de la fe cristiana y la defensa de la religión católica.
Compromiso Social: Una labor solidaria activa y reforzada, especialmente crucial en los tiempos de crisis actuales, para apoyar a los colectivos más vulnerables.
Institucionalidad y Ejemplo: El mantenimiento de los principios de la nobleza como un referente de conducta en la vida pública, mostrando una total fidelidad a S.M. el Rey, a la Institución Monárquica y por el bien de España.
Con la incorporación de estos nuevos caballeros y damas, la Real Hermandad asegura la continuidad de un legado centenario de servicio, fe y compromiso con Valencia.

Para más información: https://rhscvalencia.es/

Pilar de Vicente.

Publicado por La Mesa de los Notables.

lunes, 1 de junio de 2026

ORDEN DEL MÉRITO DE SAN LUIS DE LA CASA BORBÓN-PARMA .

 Riestra2026

La Orden del Mérito de San Luis fue instituida en el Ducado de Lucca el 22 de diciembre de 1836 por el duque Carlos Lodovico de Borbón, mediante decreto n.º 103 de los Estados de Lucca. Tras la muerte de la duquesa María Luisa de Habsburgo en 1847 y la restitución del Ducado de Parma y Piacenza a la Casa de Borbón-Parma, Carlos Lodovico asumió el gobierno ducal con el nombre de Carlos II de Parma. Posteriormente, el 11 de agosto de 1849, su hijo y sucesor, el duque Carlos III, promulgó nuevos estatutos para la Orden, que constituyen la base de su estructura tradicional.

La Orden nació como una distinción destinada a recompensar servicios relevantes y méritos personales, reflejando la evolución de las órdenes honoríficas europeas durante el siglo XIX. A diferencia de muchas corporaciones caballerescas de carácter predominantemente nobiliario, la Orden de San Luis otorgaba especial importancia al mérito civil, militar y administrativo, en consonancia con las transformaciones políticas y sociales del período posterior a las guerras napoleónicas.

Cruz de la Orden (https://www.borboneparma.it/)

Los estatutos establecieron cinco clases: Grandes Cruces, Comendadores, Caballeros de Primera Clase, Caballeros de Segunda Clase y Condecorados. Las dignidades de Gran Cruz y Comendador conferían nobleza hereditaria por línea masculina, mientras que los grados de Caballero otorgaban nobleza personal. Tales prerrogativas fueron posteriormente reconocidas en el ámbito heráldico del Reino de Italia.

La Orden fue concedida a numerosas personalidades europeas de relevancia política, militar, diplomática y cultural, entre ellas el mariscal de campo Josef Radetzky, el zar Nicolás I de Rusia, los reyes Fernando II y Francisco II de las Dos Sicilias, miembros de las casas principescas de Liechtenstein y Habsburgo, así como destacadas figuras de la administración y de la vida cultural del siglo XIX.

Después del proceso de unificación italiana, la Casa de Borbón-Parma conservó la titularidad dinástica y el gran maestrazgo de la Orden. El duque Roberto I continuó otorgándola como distinción de familia soberana no reinante, preservando así la continuidad histórica de una institución estrechamente vinculada a la identidad histórica de Parma y Piacenza.

En la actualidad, la Orden del Mérito de San Luis permanece bajo la jefatura de la Casa Ducal de Borbón-Parma y es concedida muy excepcionalmente por don Carlos Javier de Borbón-Parma, duque de Parma y Piacenza y jefe de esta histórica casa nobiliaria. Bajo su gran maestrazgo, la Orden mantiene su carácter dinástico y honorífico, distinguiendo servicios relevantes prestados a la Casa Ducal, así como méritos culturales, sociales, benéficos e institucionales vinculados al legado histórico de los antiguos Estados parmesanos.

La Orden contempla los siguientes grados: Caballero de Primera Clase, Caballero de Segunda Clase, Comendador y Gran Cruz. También existe la “Croce da Decorato” destinada a recompensar el mérito por servicios relevantes.
Su insignia adopta la forma de una cruz flordelisada esmaltada en blanco, suspendida de una corona real y pendiente de una cinta azul con bordes amarillos, colores tradicionales de la institución. En su medallón central figuran las armas ducales vinculadas a la Casa de Borbón-Parma, mientras que el conjunto incorpora elementos heráldicos característicos de la tradición borbónica y de las órdenes dinásticas italianas del siglo XIX. Su diseño, de refinada inspiración cortesana, consigue reflejar el carácter honorífico y soberano de esta histórica institución parmesana.

La República Italiana, conforme a la Ley n.º 178 de 3 de marzo de 1951, autoriza el uso en su territorio nacional de determinadas distinciones dinásticas y extranjeras previa autorización administrativa vista la solicitud de parte, entre ellas tenemos entendido que podría encontrarse  la Orden de San Luis, considerada como una orden dinástica a tenor de lo dispuesto en ese precepto normativo. Ello podría permitir que civiles y militares autorizados pudieran portar legítimamente sus insignias  en todo el territorio italiano conforme a su normativa vigente. No obstante, insistimos en la excapcionalidad de las concesiones.

Custodiada a través de generaciones por la Casa de Borbón-Parma, la Orden del Mérito de San Luis permanece hoy como uno de los testimonios vivos del legado histórico, cultural y dinástico de los antiguos Estados de Parma y Piacenza. Más allá de su dimensión honorífica, representa la continuidad de una tradición nobiliaria que ha sabido atravesar los cambios políticos de Europa conservando intactos los valores de servicio, lealtad y excelencia que inspiraron su fundación en el siglo XIX.  En la actualidad, esta distinción continúa proyectando el prestigio histórico de la Casa Ducal y reafirmando el vínculo entre memoria histórica, legitimidad dinástica y vocación de servicio a la sociedad.

Más información: https://www.borboneparma.it/

Riestra2026.

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viernes, 29 de mayo de 2026

LINAJES SEVILLANOS MEDIEVALES.

 

El día 21 de este mes de mayo, el Salón de los Carteles de la Plaza de Toros de la Real Maestranza de Caballería de Sevilla acogió la presentación del libro Linajes Sevillanos Medievales. Esta obra, dividida en dos volúmenes (Estudios históricos y Árboles genealógicos e índices), ha sido elaborada por don Rafael Sánchez Saus, editada por la Editorial Universidad de Sevilla y patrocinada por la Real Maestranza de Caballería de Sevilla.

El acto contó también con la participación de don Antonio Caballos Rufino, catedrático emérito de la Universidad de Sevilla y académico de la Real Academia Sevillana de Buenas Letras; de don Manuel Gámez Casado, director del Secretariado de Relaciones Institucionales de la Universidad de Sevilla; y de doña Araceli López Serena, catedrática de Lengua Española de la Universidad de Sevilla.

El mismo fue presidido por don Marcelo Maestre León, teniente de hermano mayor de la mencionada corporación nobiliaria sevillana, quien destacó que «la unión entre la Real Maestranza y la Universidad de Sevilla ha supuesto que este libro sea una realidad y se presente con el cuidado estético y los detalles que la materia merece, poniéndose así a disposición del público una información que, de otro modo, permanecería en legajos y archivos». Además, recordó que «este libro, que ya fue editado en los años noventa también en dos volúmenes, supone una actualización de aquella primera edición, ya agotada, y vuelve a poner en papel esta información ampliada».

La Real Maestranza de Caballería de Sevilla, con el patrocinio de este proyecto editorial y la acogida de su presentación, renueva su apuesta por la cultura al tiempo que cumple una doble motivación: una interna, consistente en proporcionar a sus miembros información sobre quienes les precedieron; y otra externa, al ofrecer a la sociedad este riguroso trabajo, cumpliendo así con su vocación de impulso cultural y mecenazgo.

Más información en: https://www.realmaestranza.com/
Ver el acto en YouTube: aquí


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