Riestra2026.
Siguiendo, tal y como anunciamos en la
entrada anterior de este mismo blog, con otra de las órdenes de la Casa
Imperial y Real de Brasil, dedicamos el artículo de hoy a la Orden Militar e
Imperial de São Bento de Avís (Brasil), que en lo sucesivo denominaremos Orden
Militar e Imperial de San Benito de Avís, u Orden de Avís (Brasil).
La Orden de Avís es, probablemente,
la institución de más profunda raigambre espiritual y caballeresca dentro del
patrimonio honorífico dinástico de la Casa Imperial del Brasil, ocupando en él
un lugar especialmente singular.
Si he de ser sincero, de todo el
acervo ecuestre de esta dinastía es la que más me atrae. No solo por la
sobriedad y belleza de su simbología, sino también por la riqueza de su
historia y por las particularidades que la distinguen con claridad del resto de
las órdenes dinásticas de la familia imperial de Brasil.
ORDEN MILITAR E IMPERIAL DE SAN BENITO
DE AVÍS.
Sin lugar a dudas nos hallamos ante una
de las expresiones más antiguas del ideal de la caballería cristiana trasladado
primero al mundo portugués y, posteriormente, al brasileño. Su historia, como
la de tantas órdenes de procedencia ibérica, se sitúa en la frontera entre la espada y el
altar, o mejor, entre la disciplina monástica y el oficio de las armas.
La Orden de Avís hunde sus raíces en la
gran corriente de órdenes militares surgidas durante la Reconquista. Vinculada
en sus orígenes a la Orden de Calatrava (fundada en el Reino de Castilla en el
siglo XII - España -), la milicia de Avís fue establecida en territorio portugués como una
rama autónoma destinada tanto a la defensa del reino frente a las razias e
incursiones del islam, como a la consolidación de las fronteras cristianas.
Pronto adquirió identidad propia bajo la
advocación de San Benito, adoptando una regla monástica que combinaba la vida
religiosa con la vocación guerrera. Su asentamiento en la villa de Avís, que
acabaría dando nombre a la orden, marcó el inicio de una estrecha relación con
la monarquía portuguesa.
Con el paso de los siglos, la orden no
solo desempeñó un papel esencial en la defensa territorial, sino que se integró
profundamente en la estructura nobiliaria del reino, llegando incluso a
vincularse dinásticamente con la propia Corona (basta recordar la célebre Casa
de Avís, que reinó en Portugal durante la época de los grandes viajes y
descubrimientos).
El traslado de la corte portuguesa a
Brasil en 1807, en el contexto de las guerras napoleónicas, supuso también el
desplazamiento de todo un universo simbólico e institucional. Entre esas
realidades trasladadas figuraban las antiguas órdenes militares, depositarias
de siglos de tradición.
Tras la independencia de Brasil en 1822
y la proclamación del Imperio bajo Dom Pedro I, se produjo una compleja
adaptación de estas instituciones al nuevo marco político. A diferencia de lo
ocurrido con la Orden Imperial de Santiago de la Espada (integrada plenamente
en el sistema premial imperial con un carácter marcadamente militar), la Orden
de Avís no fue incorporada formalmente como orden estatal brasileña.
Sin embargo, lejos de desaparecer,
continuó existiendo bajo la protección personal del emperador y de sus
sucesores. Este hecho se inscribe dentro de la lógica de las órdenes
dinásticas, cuya pervivencia no depende necesariamente del reconocimiento estatal,
sino de la legitimidad histórica de la Casa que las custodia.
Un elemento fundamental para comprender
esta continuidad es la bula Praeclara Portugalliae Algarbiorunque Regum,
promulgada el 15 de mayo de 1827 por el papa León XII, mediante la cual se
reconocía a Dom Pedro I y a sus sucesores como Grandes Maestres y Administradores
Perpetuos de las órdenes en el Brasil independiente.
Este reconocimiento pontificio
consolidaba jurídicamente la transferencia de las antiguas dignidades
portuguesas al ámbito brasileño, otorgándoles una base de legitimidad que
trascendía los cambios políticos.
Como ocurrió con otras órdenes
imperiales, la de Avís experimentó un proceso de secularización en el siglo
XIX. El decreto de 9 de septiembre de 1843 supuso la pérdida de su carácter
religioso, configurándola unicamente como una institución de naturaleza
honorífica, aunque conservando una impronta espiritual y tradicional muy
marcada.
La proclamación de la república en 1889
y la consiguiente abolición de las órdenes imperiales por decreto de 1890 no
significaron su desaparición. Siguiendo la tradición europea, estas
instituciones continuaron existiendo como órdenes dinásticas bajo la autoridad
de la Casa de Orléans-Braganza.
En este contexto, la línea de Petrópolis
(como ya hemos comentado en entradas anteriores) descendiente de la princesa
Isabel, heredera de Pedro I, ha desempeñado un papel esencial en la
preservación de este legado. Como depositaria de la jefatura dinástica, ha
mantenido viva la continuidad histórica de esta institución, junto con las demás distinciones imperiales.
Lejos de toda ostentación, la Familia Imperial ha
sabido custodiar con dignidad un patrimonio que pertenece no solo a una estirpe, sino a la memoria histórica del Brasil. Su actual gran maestre es dom
Pedro Tiago de Borbón de Orleans y Bragança, jefe de la Casa Real e Imperial
de Brasil.
Esta orden conserva una identidad visual
profundamente arraigada en su tradición:
•Emblema:
la característica cruz de Avís, superada por el Sagrado Corazón, síntesis de su
herencia monástica y caballeresca.
•Cinta:
verde con finas franjas rojas en los bordes para la clase que conlleva nobleza y verde
lisa para la clase de mérito.
Los grados, concedidos tanto a hombres
como a mujeres, siguen la estructura clásica de las órdenes europeas: Gran
Cruz, Comendador y Caballero
/ Dama.
La Orden de Avís en Brasil representa
una forma particularmente pura de continuidad histórica. A diferencia de otras
distinciones que evolucionaron hacia sistemas estatales integrándose en sus estructuras premiales, Avís ha conservado, incluso en su transformación, un
vínculo íntimo con su origen religioso y caballeresco, quedando siempre sujeta a la dinastía que la tutela.
Sus valores: lealtad, servicio,
disciplina y nobleza, evocan una concepción del honor que trasciende las
coyunturas políticas. En este sentido, la orden jamás ha sido un vestigio del
pasado, sino una expresión viva de una tradición que sigue proyectándose en el
presente.
Bajo la custodia de la línea de
Petrópolis, la Orden Militar e Imperial de San Benito de Avís continúa siendo
un símbolo de continuidad y de fidelidad a una herencia histórica y de
compromiso con los ideales que forjaron parte, tanto de la caballería ibérica, como de la misma historia del
propio Brasil imperial.
En ella pervive, en definitiva, una
memoria que no ha sido interrumpida, sino transformada: la de una institución
que, nacida en los campos de batalla medievales, encuentra hoy su lugar en el
ámbito más elevado de la tradición dinástica y cultural brasileña.
Para más información:
https://www.brasil-imperial.org/
Riestra2026.
Publicado por La Mesa de los Notables.



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