lunes, 20 de abril de 2026

ORDEN MILITAR E IMPERIAL DE SÃO BENTO DE AVÍS (BRASIL).

 Riestra2026.

Siguiendo, tal y como anunciamos en la entrada anterior de este mismo blog, con otra de las órdenes de la Casa Imperial y Real de Brasil, dedicamos el artículo de hoy a la Orden Militar e Imperial de São Bento de Avís (Brasil), que en lo sucesivo denominaremos Orden Militar e Imperial de San Benito de Avís, u Orden de Avís (Brasil).

La Orden de Avís es, probablemente, la institución de más profunda raigambre espiritual y caballeresca dentro del patrimonio honorífico dinástico de la Casa Imperial del Brasil, ocupando en él un lugar especialmente singular.
Si he de ser sincero, de todo el acervo ecuestre de esta dinastía es la que más me atrae. No solo por la sobriedad y belleza de su simbología, sino también por la riqueza de su historia y por las particularidades que la distinguen con claridad del resto de las órdenes dinásticas de la familia imperial de Brasil.

ORDEN MILITAR E IMPERIAL DE SAN BENITO DE AVÍS.

Sin lugar a dudas nos hallamos ante una de las expresiones más antiguas del ideal de la caballería cristiana trasladado primero al mundo portugués y, posteriormente, al brasileño. Su historia, como la de tantas órdenes de procedencia ibérica, se sitúa en la frontera entre la espada y el altar, o mejor,  entre la disciplina monástica y el oficio de las armas.

La Orden de Avís hunde sus raíces en la gran corriente de órdenes militares surgidas durante la Reconquista. Vinculada en sus orígenes a la Orden de Calatrava (fundada en el Reino de Castilla en el siglo XII - España -), la milicia de Avís fue establecida en territorio portugués como una rama autónoma destinada tanto a la defensa del reino frente a las razias e incursiones del islam, como a la consolidación de las fronteras cristianas.

Pronto adquirió identidad propia bajo la advocación de San Benito, adoptando una regla monástica que combinaba la vida religiosa con la vocación guerrera. Su asentamiento en la villa de Avís, que acabaría dando nombre a la orden, marcó el inicio de una estrecha relación con la monarquía portuguesa.

Con el paso de los siglos, la orden no solo desempeñó un papel esencial en la defensa territorial, sino que se integró profundamente en la estructura nobiliaria del reino, llegando incluso a vincularse dinásticamente con la propia Corona (basta recordar la célebre Casa de Avís, que reinó en Portugal durante la época de los grandes viajes y descubrimientos).
El traslado de la corte portuguesa a Brasil en 1807, en el contexto de las guerras napoleónicas, supuso también el desplazamiento de todo un universo simbólico e institucional. Entre esas realidades trasladadas figuraban las antiguas órdenes militares, depositarias de siglos de tradición.

Tras la independencia de Brasil en 1822 y la proclamación del Imperio bajo Dom Pedro I, se produjo una compleja adaptación de estas instituciones al nuevo marco político. A diferencia de lo ocurrido con la Orden Imperial de Santiago de la Espada (integrada plenamente en el sistema premial imperial con un carácter marcadamente militar), la Orden de Avís no fue incorporada formalmente como orden estatal brasileña.

Sin embargo, lejos de desaparecer, continuó existiendo bajo la protección personal del emperador y de sus sucesores. Este hecho se inscribe dentro de la lógica de las órdenes dinásticas, cuya pervivencia no depende necesariamente del reconocimiento estatal, sino de la legitimidad histórica de la Casa que las custodia.
Un elemento fundamental para comprender esta continuidad es la bula Praeclara Portugalliae Algarbiorunque Regum, promulgada el 15 de mayo de 1827 por el papa León XII, mediante la cual se reconocía a Dom Pedro I y a sus sucesores como Grandes Maestres y Administradores Perpetuos de las órdenes en el Brasil independiente.

Este reconocimiento pontificio consolidaba jurídicamente la transferencia de las antiguas dignidades portuguesas al ámbito brasileño, otorgándoles una base de legitimidad que trascendía los cambios políticos.


Como ocurrió con otras órdenes imperiales, la de Avís experimentó un proceso de secularización en el siglo XIX. El decreto de 9 de septiembre de 1843 supuso la pérdida de su carácter religioso, configurándola unicamente como una institución de naturaleza honorífica, aunque conservando una impronta espiritual y tradicional muy marcada.
La proclamación de la república en 1889 y la consiguiente abolición de las órdenes imperiales por decreto de 1890 no significaron su desaparición. Siguiendo la tradición europea, estas instituciones continuaron existiendo como órdenes dinásticas bajo la autoridad de la Casa de Orléans-Braganza.

En este contexto, la línea de Petrópolis (como ya hemos comentado en entradas anteriores) descendiente de la princesa Isabel, heredera de Pedro I, ha desempeñado un papel esencial en la preservación de este legado. Como depositaria de la jefatura dinástica, ha mantenido viva la continuidad histórica de esta institución, junto con las demás distinciones imperiales.

Lejos de toda ostentación, la Familia Imperial ha sabido custodiar con dignidad un patrimonio que pertenece no solo a una estirpe, sino a la memoria histórica del Brasil. Su actual gran maestre es dom Pedro Tiago de Borbón de Orleans y Bragança, jefe de la Casa Real e Imperial de Brasil.

Esta orden conserva una identidad visual profundamente arraigada en su tradición:
Emblema: la característica cruz de Avís, superada por el Sagrado Corazón, síntesis de su herencia monástica y caballeresca.
Cinta: verde con finas franjas rojas en los bordes para la clase que conlleva nobleza y verde lisa para la clase de mérito.
Los grados, concedidos tanto a hombres como a mujeres, siguen la estructura clásica de las órdenes europeas: Gran Cruz, Comendador y  Caballero / Dama.

La Orden de Avís en Brasil representa una forma particularmente pura de continuidad histórica. A diferencia de otras distinciones que evolucionaron hacia sistemas estatales integrándose en sus estructuras premiales, Avís ha conservado, incluso en su transformación, un vínculo íntimo con su origen religioso y caballeresco, quedando siempre sujeta a la dinastía que la tutela.
Sus valores: lealtad, servicio, disciplina y nobleza, evocan una concepción del honor que trasciende las coyunturas políticas. En este sentido, la orden jamás ha sido un vestigio del pasado, sino una expresión viva de una tradición que sigue proyectándose en el presente.

Bajo la custodia de la línea de Petrópolis, la Orden Militar e Imperial de San Benito de Avís continúa siendo un símbolo de continuidad y de fidelidad a una herencia histórica y de compromiso con los ideales que forjaron parte, tanto de la caballería ibérica, como de la misma historia del propio Brasil imperial.
En ella pervive, en definitiva, una memoria que no ha sido interrumpida, sino transformada: la de una institución que, nacida en los campos de batalla medievales, encuentra hoy su lugar en el ámbito más elevado de la tradición dinástica y cultural brasileña.

Para más información: https://www.brasil-imperial.org/

Riestra2026.

Publicado por La Mesa de los Notables.


domingo, 19 de abril de 2026

ORDEN IMPERIAL DE SANTIAGO DE LA ESPADA (BRASIL).

Riestra2026. 

Queremos dedicar en nuestro blog un ciclo a las órdenes dinásticas de la familia imperial brasileña, cuyo actual jefe es Su Alteza Imperial y Real dom Pedro Tiago de Borbón y de Orleans y Bragança (línea de Petrópolis), quien, entre otras dignidades, ostenta también la condición de protector del Cuerpo de la Nobleza del Principado de Asturias.
Iniciamos esta serie con una de las más antiguas y evocadoras instituciones honoríficas vinculadas a la tradición ibérica: la Orden Imperial de Santiago de la Espada.

ORDEN IMPERIAL DE SANTIAGO DE LA ESPADA (BRASIL).

La Orden Imperial de Santiago de la Espada en Brasil (originalmente denominada «Orden Militar Imperial de Santiago de la Espada») hunde sus raíces en la tradición caballeresca peninsular. Su antecedente directo es la Orden de Santiago, fundada en el siglo XII en el Reino de León con el doble propósito de combatir en la Reconquista y proteger a los peregrinos del Camino de Santiago.

A lo largo de la Edad Media, la Orden de Santiago se consolidó en los distintos reinos ibéricos, por lo tanto, también en Portugal, donde fue adquiriendo progresivamente una dimensión más cortesana y honorífica. En este contexto, comenzó a difundirse la denominación de Orden de Santiago de la Espada, que se fue imponiendo paulatinamente a lo largo de los siglos con el fin de distinguirla de otras instituciones homónimas o igualmente vinculadas al apóstol Santiago.

Con el paso del tiempo, y especialmente tras las reformas ilustradas, la orden portuguesa evolucionó hacia una distinción de carácter eminentemente honorífico, vinculada al reconocimiento del mérito en las artes, las ciencias y las letras.

Con la independencia del Brasil en 1822 y la proclamación de Pedro I como emperador, las antiguas órdenes portuguesas fueron adaptadas al nuevo marco imperial. Así, la Orden de Santiago de la Espada pasó a integrarse en el sistema honorífico brasileño como una orden imperial.

Sin embargo, a diferencia de su equivalente portuguesa, la versión brasileña adquirió un carácter marcadamente militar. Tanto Pedro I de Brasil como su hijo Pedro II la concedieron principalmente como recompensa a servicios castrenses, distinguiendo a oficiales y militares por méritos en campaña o en el servicio al Estado.

Un hito relevante en su evolución fue el decreto de 9 de septiembre de 1843, por el cual la orden fue despojada de su carácter religioso, en línea con el proceso de secularización de las instituciones imperiales brasileñas. Desde entonces, quedó configurada plenamente como una orden honorífica de mérito.
Tras la proclamación de la república y la caída del Imperio en 1889, el nuevo régimen abolió las órdenes imperiales como instituciones del Estado mediante decreto de 22 de marzo de 1890. No obstante, conforme a la tradición dinástica europea, dichas órdenes no desaparecieron, sino que continuaron como órdenes dinásticas.

Desde entonces, la Orden Imperial de Santiago de la Espada ha sido mantenida por los jefes de la Casa de Orleans-Braganza, en particular por la denominada línea de Petrópolis, que conserva la jefatura histórica vinculada a estas dignidades.

La legitimidad de esta continuidad se apoya, además, en el privilegio apostólico concedido por el papa León XII mediante la bula Praeclara Portugalliae Algarbiorunque Regum de 15 de mayo de 1827, que reconocía a Pedro I de Brasil y a sus sucesores como Grandes Maestres y Administradores Perpetuos de las órdenes en el Brasil independiente.

La Orden presenta una estética sobria y elegante, fiel a su tradición:
- Cinta: violeta con finas franjas azul claro (celeste) en los bordes para la clase con nobleza; violeta lisa para la clase de mérito.
 - Grados (concedidos tanto a hombres como a mujeres):
Gran Cruz.
Comendador.
Caballero / Dama.


La línea de Petrópolis, como nuestros lectores conocen por entradas anteriores de este mismo blog, desciende directamente de la princesa Isabel de Brasil, hija y heredera de Pedro II de Brasil. Esta rama ha desempeñado un papel particularmente relevante en la conservación del patrimonio histórico, cultural y simbólico del Imperio brasileño.

A lo largo del tiempo, ha mantenido una presencia discreta pero constante en la vida pública, participando en actos conmemorativos, iniciativas culturales y actividades de carácter benéfico. Su actuación ha contribuido a mantener viva la memoria del periodo imperial como una etapa clave en la formación del Brasil moderno.
Un elemento especialmente significativo de esta continuidad es el Palácio Grão-Pará, residencia histórica vinculada a la familia imperial y situada en la ciudad de Petrópolis. Este palacio, asociado a la vida cortesana del siglo XIX, sigue siendo hoy un símbolo tangible de la pervivencia de la tradición imperial en Brasil.

En tiempos recientes, el reconocimiento institucional del valor histórico de la familia imperial se ha reflejado en la restitución de determinados bienes y en la protección de su legado patrimonial, reforzando su papel como depositaria de una herencia que trasciende lo meramente dinástico para insertarse en la identidad cultural brasileña.

La Orden Imperial de Santiago de la Espada, en su continuidad como orden dinástica, representa no solo una institución heredada de un pasado imperial, sino también una expresión viva de una tradición de honor, servicio y excelencia. Bajo la custodia de la línea de Petrópolis, esta institución mantiene su significado histórico y simbólico, proyectando hacia el presente los valores que durante siglos definieron la caballería ibérica y su adaptación al mundo brasileño.

Para más información: https://www.brasil-imperial.org/

Riestra2026. 

Publicado por La Mesa de los Notables.

sábado, 18 de abril de 2026

CONVENIO DE COLABORACIÓN ENTRE LA FUNDACIÓN ZABALLOS Y EL INSTITUTO DE ESTUDIOS HISTÓRICOS BANCES Y VALDÉS.

 

El pasado viernes 10 de abril de 2026 tuvo lugar la firma de un relevante convenio de colaboración institucional entre la Fundación Zaballos y el Instituto de Estudios Históricos Bances y Valdés, en la Sala Principal del Tribunal Constitucional de España, coincidiendo con el solemne acto de incorporación de nuevos académicos a dicho Instituto.

En el marco de esta ceremonia, y tras la destacada intervención del Excmo. Sr. Dr. don Juan Carlos Campo Moreno, magistrado del Tribunal Constitucional y exministro de Justicia, quien pronunció un magnífico discurso, se procedió a la firma del citado acuerdo por parte de la Iltma. Sra. Dra. doña Emilia Zaballos Pulido, en representación de la Fundación Zaballos, y el Iltmo. Sr. don  Manuel Luis Ruiz de Bucesta y Álvarez, por parte del Instituto de Estudios Históricos Bances y Valdés.


Este convenio tiene como objetivo principal consolidar y potenciar la cooperación cultural, académica e institucional entre ambas entidades, fomentando el desarrollo de iniciativas conjuntas de alto valor en los ámbitos de la investigación, la docencia y la difusión del conocimiento.

Entre las líneas de actuación previstas destacan:

  • La organización conjunta de cursos, seminarios, jornadas y conferencias de carácter multidisciplinar.
  • El impulso de proyectos de investigación compartidos.
  • La colaboración en actividades docentes, académicas y culturales.
  • El intercambio científico y académico entre sus miembros e instituciones asociadas.
  • El acceso y difusión compartida de publicaciones, recursos y fondos documentales.

Con la formalización de este acuerdo, ambas instituciones reafirman su compromiso con la promoción del conocimiento, la cultura jurídica e histórica, y la defensa de los valores constitucionales, consolidando una alianza estratégica orientada al progreso académico y social.

Publicado por La Mesa de los Notables.


viernes, 17 de abril de 2026

LA ORDEN DE LA CORONA DE GEORGIA: SÍMBOLO DE CONTINUIDAD DINÁSTICA Y VOCACIÓN HISTÓRICA.

 Alejandro Riestra Martínez.

Para cerrar el ciclo de entradas que hemos venido dedicando a las órdenes dinásticas vinculadas a la Casa Real de Georgia, resulta oportuno detenernos en una de las más significativas, tanto por su simbolismo como por su proyección contemporánea: la Orden de la Corona de Georgia.
Esta distinción, de creación relativamente reciente en comparación con otras órdenes tratadas en este blog, se inscribe en el contexto de la revitalización de las tradiciones monárquicas georgianas.

Instituida en el año 2009 por S.A.R. David Bagrationi, actual jefe de la Casa Real, la Orden de la Corona de Georgia se erige como una distinción moderna en su forma, pero profundamente anclada en la tradición monárquica del país. Su creación no responde a una mera voluntad honorífica, sino a una intención más elevada: recompensar a quienes, con lealtad y mérito, sirven a la causa de la identidad nacional georgiana y al ideal de restauración de la monarquía.

No fue, sin embargo, un acto espontáneo. La concepción de esta orden se remonta al año 2000, cuando el entonces jefe de la Casa, S.A.R. Jorge Bagrationi, inició una revisión del sistema premial dinástico. En aquel contexto se planteó la creación de una nueva distinción que, complementando a órdenes históricas como la Orden del Águila de Georgia, reflejara la continuidad del espíritu nacional. Aunque el proyecto quedó entonces en suspenso, sería retomado años más tarde por su hijo, quien le otorgó forma definitiva.

La Orden de la Corona de Georgia presenta una estructura deliberadamente sencilla: consta de un único grado, el de Caballero. Esta singularidad no implica una menor relevancia, sino una voluntad de preservar la pureza del reconocimiento, evitando jerarquías internas que diluyan su sentido. Su insignia, rica en simbolismo, se compone de una cruz patada esmaltada en rojo (color de la tradición georgiana) ligeramente curvada y delineada en esmalte blanco, sobre la cual se disponen la bandera nacional del país y la corona real dentro de un círculo azul, evocando la unión entre patria y legitimidad dinástica.

En el marco de las órdenes dinásticas de la Casa Real de Georgia, la Orden de la Corona ocupa un lugar específico dentro de un sistema más amplio que incluye otras distinciones de mayor antigüedad, como la Orden de la Santa Reina Tamar y la ya mencionada Orden del Águila, a las que ya hemos dedicado sendas entradas en este blog.

Conviene subrayar el peso cultural e histórico que la dinastía Bagrationi sigue manteniendo, con una resonancia significativa en los ámbitos social y eclesiástico del país. Esta relevancia se ha visto recientemente reavivada con el sermón del obispo Iobi (titular metropolitano de Urbnisi y Ruisi), quien desde el púlpito reabrió el debate monárquico en Georgia al proclamar ante los fieles y en presencia del príncipe Davit y de su hijo: «Tendremos un rey bendecido, un rey que hará grandes cosas por el futuro de Georgia».

La existencia de estas órdenes dinásticas no tiene por qué implicar poder político efectivo, sino más bien la preservación de una memoria histórica y de una identidad que trascienden las formas de gobierno.
Así, la Orden de la Corona se configura no solo como una distinción honorífica, sino como un testimonio vivo de una tradición que, lejos de extinguirse, se adapta a los tiempos sin renunciar a su esencia. En ella confluyen la simbología, la historia y la continuidad de una de las casas reales más antiguas de Europa.

En definitiva, esta distinción no es únicamente un ornamento protocolario, sino una expresión de fidelidad a un legado: el de una corona que, aunque aún hoy no se pose sobre un trono, permanece viva en la conciencia histórica de un pueblo.

Para leer el artículo sobre la Orden del Águila: aquí.
Para leer el artículo sobre la Orden de Tamar: aquí.
Para leer el artículo sobre el sermón pronunciado por el obispo Iobi: aquí.

Para saber más sobre las órdenes dinásticas de la Casa Real de Georgia: https://www.royalhouseofgeorgia.ge/

 


Publicado por La Mesa de los Notables.

jueves, 16 de abril de 2026

EL INSTITUTO DE ESTUDIOS HISTÓRICOS BANCES Y VALDÉS Y LA ACADEMÍA DEL FÚTBOL ESPAÑOL RUBRICAN SU CONVENIO DE COLABORACIÓN.

 

El Presidente de la Academia del Fútbol Español, Víctor Martínez Patón, y el Presidente del Instituto de Estudios Históricos Bances y Valdés, Manuel Luis Ruiz de Bucesta y Álvarez, han rubricado en la sede del Tribunal Constitucional de España un convenio de colaboración entre ambas instituciones.
Este acuerdo consolida y da continuidad a la labor conjunta que ambas entidades venían desarrollando en los últimos años, fruto de la cual destacó el acto conmemorativo del Centenario de Félix Martialay, celebrado con notable éxito y participación institucional.


El convenio suscrito establece un marco de cooperación  orientado a impulsar nuevas iniciativas de carácter histórico, cultural y académico. Este esfuerzo conjunto permitirá reforzar el estudio de la historia del deporte en conexión con otras áreas del saber, como las artes y las ciencias sociales.
Con esta firma, ambas entidades reafirman su compromiso con la preservación, estudio y difusión del patrimonio histórico, consolidando una alianza estratégica que contribuirá al desarrollo cultural y académico en sus respectivos ámbitos de actuación.

Para ver el artículo publicado en la web de la Academia del Fútbol Español: aquí.
Más Información:https://www.bancesyvaldes.com/

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miércoles, 15 de abril de 2026

LA ORDEN GEORGIANA DE LA REINA TAMAR.

 Alejandro Riestra Martínez

El origen de esta orden dinástica de la Casa Real de Georgia se sitúa en el contexto convulso de la Primera Guerra Mundial.
Con el objetivo de debilitar la retaguardia rusa, el Comité Nacional Georgiano operaba en Berlín bajo la dirección del príncipe Giorgi Machabeli y Mikheil Tsereteli. En ese marco, se reclutó en 1915 una tropa compuesta por entre 1200 y 1500 hombres de procedencia georgiana (Legión Georgiana), que combatió en Transcaucasia bajo el mando del general Leo Kereselidze, figura militar y política de gran relieve que había encabezado la Unión de Tradicionalistas Georgianos durante su exilio.

Imagen de la Reina Tamar.

El arrojo de esta tropa y su disposición al combate impulsaron la creación de una condecoración: la «Insignia de la Santa Reina Tamar», instituida por la misma Legión para distinguir a aquellos georgianos que prestaban un servicio extraordinario en favor de la independencia nacional. La distinción, concebida en dos clases (civil y militar), fue diseñada por el teniente alemán Horst Schliephack, incorporando en su cinta los colores nacionales de la época: rojo y negro.

Este galardón alcanzó reconocimiento oficial en 1918, al ser adoptado por la República Democrática de Georgia como una orden al mérito. Sin embargo, su existencia fue interrumpida por la llegada del régimen comunista. La memoria de esta institución, no obstante, perduró, hasta que fue restaurada por S.A.R. el Príncipe Irakly a petición de la Unión de Georgianos Tradicionalistas. Con el consentimiento de su padre, S.A.R. Giorgi XIII, el príncipe asumió el Gran Maestrazgo, devolviendo a la Orden su carácter y dignidad. En esta nueva etapa, la Orden trascendió las fronteras de Georgia, siendo concedida a miembros destacados de la diáspora georgiana y a figuras de la realeza europea. 

Imagen impresa de la época: miembros de la Legión Gerogiana.

Tras el fallecimiento del Príncipe Irakly, su hijo, S.A.R. Giorgi XIII, optó por no continuar las concesiones, manteniendo la Orden en un estado de inactividad por razones de discreción, aunque preservando su legado simbólico dentro del patrimonio dinástico.
En tiempos recientes, y como continuidad de esta herencia histórica, S.A.R. el Príncipe Davit Bagrationi decidió reincorporar la Orden al patrimonio ecuestre de la Casa Real de Georgia, dotándola de una nueva Carta Constitucional y reactivando su función como instrumento de reconocimiento y honor.
La Orden se establece en la actualidad con los siguientes grados: Gran Collar (Caballero o Dama), Senador (Caballero o Dama) y Caballero/Dama.

El nombre de la misma rinde homenaje a la reina Tamar, una de las figuras más emblemáticas de la historia de Georgia. Nacida en 1160, hija del rey Giorgi III y de la princesa Burdukhan, su juventud estuvo marcada por intrigas y rebeliones nobiliarias que intentaron cuestionar la sucesión. Tras la firme respuesta de su padre y su preparación como corregente en 1178, Tamar ascendió al trono en 1184 en la catedral de Gelati, cerca de Kutaisi.

Placa de la Orden (Condecoralia Artesanos)

Su reinado se enfrentó inicialmente con la oposición de la nobleza, pero logró consolidar su autoridad gracias a su determinación y al apoyo de figuras clave como la reina Rusudani y el Patriarca Catholicos Miguel IV. Su primer matrimonio, forzado por razones políticas con el príncipe Giorgi Bobolyuski, resultó fallido, lo que la llevó a buscar alianzas más sólidas con nobles leales, especialmente la familia Mkhargrdzeli.

En 1187 se divorció y se casó con el príncipe Davit Soslan, un líder militar decisivo en sus victorias. Bajo su gobierno, el reino de Georgia alcanzó su mayor expansión, logrando importantes triunfos militares, como la derrota del Atabeg de Azerbaiyán Abu Bakar y la victoria en la batalla de Basiani (1204) contra Solimán II, sultán de Rum, tras su firme negativa a abandonar el cristianismo.
La política exterior de Tamar se extendió incluso al apoyo del recién fundado Imperio de Trebisonda, con el que mantenía vínculos dinásticos, consolidando así la influencia georgiana en la región. En 1206, la expansión territorial era un hecho incontestable.

Este periodo coincide con la célebre Edad de Oro georgiana, caracterizada por un extraordinario florecimiento cultural y político. Tamar ostentaba títulos de una solemnidad sin precedentes: “Por la gracia de Dios, Reina de Reyes, Reina de las Reinas de los Abhakazianos, Armenios, Kakhetianos y Kartalianos, Autócrata de todo Oriente y Occidente, Gloria del Mundo y de la Fe, Campeona del Señor”.
Falleció en 1213, siendo sucedida por su hijo Giorgi. La Iglesia Ortodoxa la canonizó, reconociendo en ella virtudes excepcionales: humildad, sabiduría, religiosidad, amor al prójimo y firmeza de carácter. También destacó por su implicación en la vida eclesiástica, convocando un concilio para restablecer el orden y combatir la corrupción que había afectado a ciertos líderes religiosos.
Su legado trasciende la historia política: La Santa Reina Tamar es considerada una de las principales arquitectas de la identidad nacional georgiana, cuya influencia perdura hasta nuestros días.

Así, esta Orden conjuga el valor militar y el compromiso político en tiempos de guerra, con la historia y la continuidad simbólica de la monarquía georgiana, preservando en su esencia el espíritu de una reina que encarnó el esplendor de toda una nación.

Para saber más sobre las órdenes dinásticas de la Casa Real de Georgia: https://www.royalhouseofgeorgia.ge/

Publicado por La Mesa de los Notables.


martes, 14 de abril de 2026

NÚMERO II DE LA REVISTA TAZMÍA, DE LA SOCIEDAD TOLEDANA DE ESTUDIOS HERÁLDICOS Y GENEALÓGICOS.

 

La Sociedad Toledana de Estudios Heráldicos y Genealógicos (STEHG) ha presentado el número II de su revista científica Tazmía, una publicación especializada en heráldica, genealogía, nobiliaria y disciplinas emblemáticas que consolida su posición como referente en el ámbito de los estudios históricos y simbólicos.
Este nuevo número reúne un conjunto de trabajos de investigación que abordan, desde diversas perspectivas, el estudio del patrimonio heráldico, la historia de los linajes, la documentación nobiliaria y la simbología territorial, con especial atención al ámbito toledano y castellano-manchego, sin renunciar a una proyección nacional.

Entre sus contenidos destacan estudios sobre colecciones museísticas vinculadas a la nobleza, análisis de heráldica territorial, investigaciones genealógicas de linajes históricos y trabajos centrados en documentación de hidalguía y patrimonio conventual, configurando un volumen de gran riqueza científica.
Asimismo, la publicación incluye el discurso de ingreso del Dr. Antonio Casado Poyales, dedicado al escudo de la antigua Universidad de Toledo y a la pervivencia de la iconografía de Santa Catalina, así como las memorias de los cursos académicos recientes de la Sociedad, que reflejan la intensa actividad institucional desarrollada en los últimos años.

La presentación de este número se enmarca en el contexto de la próxima conmemoración del 45 aniversario de la STEHG (1981–2026), efeméride que pone en valor más de cuatro décadas de trayectoria dedicadas a la investigación, conservación y difusión del patrimonio emblemático.
El presidente de la Sociedad, José María San Román Cutanda, ha destacado que Tazmía continúa con la vocación de convertirse en un espacio de referencia para el estudio de la emblemática, entendida como una herramienta fundamental para comprender nuestra historia, nuestras instituciones y nuestra identidad colectiva”.
La STEHG reafirma así su compromiso con la difusión del conocimiento y con el impulso de proyectos culturales que contribuyan al estudio y valorización del patrimonio histórico. Desde hoy, se abre el plazo de recepción de originales para el número III de la revista, que se cerrará el día treinta de noviembre de 2026.

Para consultar la revista, pinche aquí.



Publicado por La Mesa de los Notables.