miércoles, 28 de octubre de 2026

FALLECE JAIME BUGALLAL, DESTACADO MIEMBRO DE LA MATRITENSE.

 

Con profundo pesar hemos conocido la noticia del fallecimiento, ocurrido al mediodía de hoy, de don Jaime Bugallal, miembro numerario de la Real Academia matritense de Heráldica y Genealogía, tras una larga enfermedad.

Prestigioso genealogista y heraldista, Jaime Bugallal dedicó buena parte de su labor investigadora al estudio de los linajes y las armerías gallegas, campo en el que destacó por sus amplios conocimientos y su dedicación a la investigación histórica.

Su desaparición supone una sensible pérdida para el mundo de la cultura y la historia de nuestro país y, muy especialmente, para cuantos se interesan por la genealogía de los linajes de Galicia.

Desde La Mesa de los Notables queremos expresar nuestro más sentido pésame a su familia, amigos y compañeros de la Matritense, así como dejar constancia de nuestro reconocimiento a su trayectoria y a su contribución al conocimiento y conservación de nuestro patrimonio histórico y genealógico.

Descanse en paz.

Publicado por La Mesa de los Notables.

VASCO NÚÑEZ DE BALBOA FRENTE AL ÚLTIMO HORIZONTE.

 

Manuel Luis Ruiz de Bucesta Álvarez.

La historia de Vasco Núñez de Balboa tiene todos los ingredientes para una novela de aventuras, con un hidalgo, un viaje clandestino, selvas completamente impenetrables, acuerdos con indígenas, batallas, rumores de tierras maravillosas y, finalmente, la aparición de un océano que era completamente desconocido al mundo. En un instante en que la tierra parecía lo suficientemente extensa, aquel extremeño pudo demostrar que todavía era mucho más grande.

Vasco Núñez de Balboa nació en Jerez de los Caballeros en torno al año 1475. Hijo de una familia noble, pero con recursos modestos. Él fue uno de tantos jóvenes de su generación que buscaron en las Indias, la riqueza y mejora de su familia. La meta era alcanzar todo lo que en ese instante Castilla no les podía ofrecer. Y así fue como, tras participar en diversas expediciones por las costas de Tierra Firme, Núñez de Balboa intentó establecerse en La Española, aunque al final su negocio fracasó.

En el año 1509, perseguido por las deudas, se embarcó como polizón en una expedición que dirigía Martín Fernández de Enciso. Las crónicas cuentan que viajó oculto dentro de un tonel pero que fue descubierto durante la travesía. Vasco habría logrado convencer a los expedicionarios para que le permitieran continuar el viaje, justificándose en sus conocimientos de aquellas nuevas costas. En ese instante nadie sospechaba que aquel joven que había aparecido escondido entre barriles, terminaría realizando uno de los mayores descubrimientos geográficos de la historia.

Se instaló en la actual Panamá donde pronto demostró su buena capacidad de mando y una notable habilidad para entenderse con los indígenas. En ese trato fue cuando escuchó una historia, varias veces repetida por los nativos, que contaban que al otro lado de las montañas existía «la otra mar». Decían que había mucha agua, pero que estaba más allá de las selvas y las cordilleras. Uno de los informantes, llamado Panquiaco, era hijo de un cacique y hablaba habitualmente, de forma amigable, con los españoles. Les contaba historias sobre aquellas regiones meridionales y también los tenía admirados explicándoles historias en torno a las numerosas riquezas que escondía la tierra.

Las noticias que Núñez de Balboa escuchó fueron las que encendieron su imaginación. Desde hacía muchos años los europeos buscaban las fabulosas regiones descritas por Marco Polo, lugares como Cipango, Catay y las Indias orientales, donde estaban las deseadas especias, pero también la seda, piedras preciosas y otros muchos productos de enorme valor en Europa. Mientras, en las nuevas Indias, nadie conocía con exactitud la dimensión de este nuevo continente recién descubierto, así que Balboa se preguntaba si aquella «otra mar» que explicaba su nuevo amigo, conduciría a las especias, ¿y si tras aquellas montañas estaba el camino hacia las riquezas orientales?

Era el mes de septiembre de 1513 y decidió averiguarlo por sí mismo. Salió desde Santa María la Antigua del Darién acompañado de un pequeño contingente de españoles y varios aliados indígenas. La expedición marchó durante varias jornadas, resultando completamente agotador. La altísima humedad de la selva, numerosos pantanos, cursos de agua y elevaciones del todo abruptas, dificultaban el camino. El terreno parecía diseñado para impedir el paso de cualquier intruso. El calor era sofocante y la vegetación era tanta que cerraba completamente cualquier camino. Hubo momentos en que sufrieron el ataque de pueblos indígenas hostiles. Así transcurrían los días, donde cada jornada exigía una resistencia extraordinaria.

Pasaron los días y divisaron unas montañas desde las cuales, según contaban los guías, podía contemplarse «ese mar». Balboa quiso protagonizar el instante en soledad, así que ordenó detenerse a sus hombres varios metros por debajo de la cima y él continuó ascendiendo prácticamente solo.

El 25 de septiembre de 1513, Vasco Núñez de Balboa alcanzó la cumbre de aquella montaña y, frente a él surgió una tremenda masa de agua, era tan grande que se perdía en el horizonte. Era agua, mucha más agua de la que nunca había podido imaginar. El joven extremeño acababa de convertirse en el primer europeo que contemplaba, desde las tierras de América, el océano que hoy todos llamamos Pacífico. Es probable que en algún momento nuestro Vasco Núñez de Balboa se hubiese sentido suspendido entre dos mundos. Detrás quedaba el océano Atlántico, por donde habían llegado los españoles hacía dos décadas y, frente a él, se extendía otro mar cuya verdadera magnitud nadie sospechaba. Miró a lo lejos, pero no divisó costa ni isla, solamente estaba el infinito.

Inmediatamente llamó a sus hombres, quienes ascendieron rápidamente para disfrutar de aquel extraordinario espectáculo. Seguramente ninguno podía imaginar que aquella superficie de agua era el mayor océano de la Tierra. Sin embargo, todavía quedaba completar el descubrimiento porque tenían que descender hasta la costa.

La expedición siguió, no sin nuevos enfrentamientos con algunos indígenas hostiles. Al aproximarse a la costa los españoles se dividieron para explorar el entorno. Visto el éxito, Balboa caminó hasta la orilla. Allí, frente a esas aguas totalmente desconocidas, se produjo una de las escenas más célebres de esta exploración española y fue cuando entró en el mar y tomó posesión de aquellas aguas en nombre de sus reyes. Esto ocurrió un 29 de septiembre de 1513, festividad del Arcángel San Miguel.

Uno de los primeros en llegar a la orilla junto con Vasco, fue Alonso Martín, quien al parecer pudo navegar, aunque sea brevemente, en una canoa indígena. Posiblemente habrían hecho lo que muchos navegantes realizan desde tiempo inmemorial cuando encuentran una masa de agua desconocida y es comprobar su naturaleza. Arrodillarse, recoger un poco de agua entre sus manos y probarla. Era agua salada, así es como supieron que no estaban frente a un gigantesco lago, ¡era mar!

Como aquellas aguas estaban al Sur, es por lo que lo llamaron «Mar del Sur». Años más tarde y tras la expedición de Fernando de Magallanes y Elcano, fue cuando toda esta extensión de agua acabó por imponerse y nombrarse océano Pacífico.
Hoy sabemos perfectamente la geografía del planeta y observamos los mapas donde los océanos parecen inevitables, pero en el año 1513 nada era así. El mundo era una compleja incógnita, con la muerte siempre pendiente, donde cada montaña podía esconder una maravilla y cada río un desastre.

La grandeza de aquella jornada fue llegar a entender que nuestro mundo era mucho más vasto de lo que cualquier europeo había imaginado. De este modo, un joven hidalgo, endeudado, que había llegado a viajar dentro de un tonel como polizón en un barco, se convirtió en el descubridor de la puerta que se abría a un nuevo océano. Vasco Núñez de Balboa, durante un instante irrepetible, se convirtió en el único hombre de su cultura que contempló por primera vez en la historia, desde las costas de América, el océano Pacífico.

Publicado por La Mesa de los Notables.


martes, 27 de octubre de 2026

RAÚL ROMERO MEDINA, GALARDONADO CON EL X PREMIO HIDALGOS DE ESPAÑA POR SU INVESTIGACIÓN SOBRE LA MEMORIA Y LA IDENTIDAD NOBILIARIA.

 

La Real Asociación de Hidalgos de España concede el X Premio Hidalgos de España al profesor Raúl Romero Medina por su obra Blasonar la memoria Medinaceli. Ejercicios de cultura, identidad y nobleza en la sociedad del Antiguo Régimen, fruto de sus investigaciones sobre la Casa Ducal de Medinaceli.

La Real Asociación de Hidalgos de España ha anunciado, mediante un comunicado fechado en Madrid el 26 de octubre de 2026, la concesión del X Premio Hidalgos de España al profesor Raúl Romero Medina.
La obra galardonada estudia cómo la nobleza construyó y transmitió su identidad y legitimidad a lo largo de las generaciones, tomando como referencia las investigaciones desarrolladas por su autor sobre la Casa Ducal de Medinaceli.
Raúl Romero Medina es profesor titular del Departamento de Historia del Arte de la Universidad Complutense de Madrid.

Su investigación ha sido distinguida con un premio convocado por la Real Asociación de Hidalgos de España para estimular y apoyar los estudios relacionados con la nobiliaria, la genealogía, la heráldica y otras disciplinas afines. El galardón está dotado con 10.000 euros, un diploma y una figura alusiva.

El jurado encargado de conceder esta décima edición del premio ha estado compuesto por seis especialistas de reconocido recorrido académico y profesional:
-Aránzazu Lafuente: directora del Archivo Histórico de la Nobleza, licenciada en Geografía e Historia por la Universidad Complutense de Madrid y especialista en Historia Medieval.
-Eduardo Pardo de Guevara: doctor en Historia Medieval por la Universidad Complutense de Madrid y profesor de investigación del CSIC.
-José Augusto de Sotto Mayor-Pizarro: doctor en Historia Medieval por la Universidad de Oporto y catedrático de dicha universidad.
-F. Borja de Aguinagalde: archivero e historiador, formado en la Universidad de Deusto y en centros superiores de Madrid, París, Italia y Bélgica.
-Alberto Montaner: catedrático de Literatura Española en la Universidad de Zaragoza y subdirector de su Instituto de Investigación sobre Patrimonio y Humanidades.
-Mario Jaramillo: doctor por la Universidad Complutense de Madrid y secretario del jurado del X Premio Hidalgos de España.

Según informa la Real Asociación de Hidalgos de España, la entrega del galardón tendrá lugar durante el próximo mes de noviembre de 2026, en un acto especial organizado por la propia institución.

Desde este blog nos hacemos eco de este reconocimiento, que contribuye a poner de relieve la importancia de la investigación histórica sobre la nobleza española, su memoria, su identidad y su patrimonio cultural. Felicitamos al profesor Raúl Romero Medina por la concesión de este prestigioso galardón.

Para más información: https://www.hidalgosdeespana.es/


Publicado por La Mesa de los Notables.

lunes, 26 de octubre de 2026

LA NOBLEZA DE ASTURIAS ASISTE A LOS ÚLTIMOS ACTOS DEL CUERPO DE LA NOBLEZA DEL ANTIGUO REINO DE GALICIA.

 Pilar de Vicente.

El pasado sábado 24 de octubre de 2026, la ciudad de Santiago de Compostela se convirtió en el escenario de un destacado encuentro de corporaciones nobiliarias con motivo de la Solemne Misa y Ceremonia de Ingreso de los nuevos Caballeros y Damas del Cuerpo de la Nobleza del Antiguo Reino de Galicia. 

Los actos litúrgicos e institucionales se celebraron en la emblemática Iglesia conventual de San Paio de Antealtares, un marco histórico incomparable que acogió a numerosos representantes de la nobleza tradicional española. Posteriormente, la celebración continuó con un almuerzo de hermandad en la histórica Capilla Real del Hostal de los Reyes Católicos. 

En representación de la Real Maestranza de Caballería de Zaragoza acudió el Ilmo. Sr. D. Manuel Ruiz de Bucesta y Álvarez, quien asistió asimismo en nombre del Cuerpo de la Nobleza del Principado de Asturias.

Este tipo de encuentros solemnes reafirman los profundos lazos de hermandad, el respeto por el patrimonio histórico compartido y la vigencia de los valores tradicionales que unen a las corporaciones nobiliarias de nuestro país en la defensa y conservación de su legado cultural.

El Cuerpo de la Nobleza del Antiguo Reino de Galicia mantienen una web en internet en https://noblezadegalicia.org/

Para más información: aquí.

Publicado por La Mesa de los Notables.

 


domingo, 25 de octubre de 2026

A PROPÓSITO DEL ARTÍCULO DE AMADEO REY SOBRE LUIS ALFONSO DE BORBÓN, PUBLICADO RECIENTEMENTE EN LA RAZÓN.

 Riestra2026.-


En estos tiempos en los que escasean los artículos que combinan rigor histórico, reflexión y criterio propio, resulta refrescante encontrar textos que vayan más allá del titular del día. Y este es, sin duda, el caso del magnífico trabajo que Amadeo Martín Rey y Cabieses publicó ayer mismo en La Razón, bajo el título «Luis Alfonso de Borbón se reivindica como heredero al trono ante el caos en Francia». Una de esas lecturas que merecen ser disfrutadas con detenimiento y que justifican, por sí solas, el reconocimiento a quien las firma.

Su lectura constituye una excelente oportunidad para recordar que la historia de las grandes dinastías europeas no se concentra exclusivamente en archivos, tratados genealógicos o en las vitrinas de los museos. También forma parte de la memoria colectiva de las naciones y, en determinadas circunstancias, puede aportar una perspectiva singular sobre los problemas del presente.

El autor consigue algo especialmente valioso como es relacionar los acontecimientos contemporáneos de Francia con su pasado monárquico, ofreciendo una reflexión que combina conocimiento histórico, sensibilidad institucional y una manifiesta consideración hacia la figura de Luis Alfonso de Borbón, duque de Anjou.
Y lo hace desde una posición intelectual perfectamente reconocible, que no pretende ocultar sus convicciones sobre la figura de Luis Alfonso.

Conviene detenerse, en primer lugar, en la personalidad de quien firma el artículo.

Amadeo Martín Rey y Cabieses no es un tertuliano ocasional de cuestiones dinásticas. Su trayectoria académica y profesional acredita una dedicación extraordinaria al estudio de la historia, la genealogía y las casas reales europeas.
Doctor en Historia por la Universidad de Navarra, doctor en Medicina por la Universidad Complutense de Madrid y doctor en Derecho por la UNED, reúne una formación interdisciplinar poco frecuente.
Es, además, académico de número de la Real Academia Matritense de Heráldica y Genealogía, institución en la que tomó posesión en mayo de 2017.

Su actividad investigadora y divulgadora comprende numerosas conferencias, publicaciones especializadas y colaboraciones periodísticas. También ha participado en el Diccionario Biográfico Español de la Real Academia de la Historia.
A ello se añade su vinculación con instituciones históricas, nobiliarias  y caballerescas, entre ellas la Soberana Orden Militar de Malta  o la Sacra y Militar Orden Constantiniana de San Jorge.


No estamos, por tanto, ante un articulista que se aproxima superficialmente al pasado de Europa, sino ante un estudioso que conoce la compleja evolución de las familias que protagonizaron buena parte de nuestra historia.
Su referencia al conde de Chambord, a la frustrada restauración monárquica francesa y a la continuidad de los derechos dinásticos permite comprender que la figura de Luis Alfonso de Borbón responde a una tradición histórica perfectamente identificable.

Especialmente evocadora resulta la referencia personal del autor a la carroza preparada para la entrada del conde de Chambord en París. Ese detalle proporciona al texto una dimensión humana que difícilmente podría transmitir una simple enumeración de acontecimientos. Es la historia contemplada no solamente desde el conocimiento, sino también desde la sensibilidad hacia aquello que pudo haber sido y finalmente no fue.

Luis Alfonso de Borbón y Martínez-Bordiú, nacido en Madrid el 25 de abril de 1974, es hijo de Alfonso de Borbón y Dampierre, duque de Cádiz, y nieto del infante Jaime de Borbón y Battenberg, duque de Segovia, segundo hijo varón del rey Alfonso XIII. Su ascendencia paterna lo vincula directamente con la dinastía de los Borbones y, por esta vía, con Luis XIV de Francia.

Tras el fallecimiento de su padre en 1989, Luis Alfonso pasó a ocupar la posición que los legitimistas franceses reconocen como jefatura de la Casa de Borbón y representación de los derechos históricos de la rama primogénita de la dinastía.
Para sus partidarios es Luis XX de Francia.

Naturalmente, Francia es una república y existen otras interpretaciones dinásticas, pero esa circunstancia no resta interés histórico a la posición de Luis Alfonso ni a la tradición sucesoria que representa. Al contrario, permite apreciar la extraordinaria continuidad de unas instituciones familiares que han sobrevivido a revoluciones, guerras, exilios y profundas transformaciones políticas. Uno de los aspectos más estimables de su figura es, precisamente, la voluntad de conservar y transmitir ese legado.

En este sentido, resulta especialmente significativa la iniciativa de presentar, en diciembre de 2025, su propia página oficial en francés, concebida para divulgar su biografía, su posición dinástica y los principios históricos y culturales que desea preservar. La iniciativa representa una forma contemporánea de mantener viva una tradición secular.

Otro de los aciertos, a mi modo de ver,  del artículo de Rey y Cabieses es la referencia a San Luis IX, rey de Francia.
La evocación resulta particularmente oportuna cuando se aproxima el octavo centenario de su coronación, celebrada en Reims el 29 de noviembre de 1226.
San Luis, canonizado por Bonifacio VIII en 1297, ocupa un lugar singular en la historia de la monarquía francesa. Su reinado constituye una referencia fundamental para comprender la evolución de la institución monárquica medieval, la administración de justicia y la concepción cristiana de las responsabilidades del soberano.

Que Luis Alfonso de Borbón evoque hoy a este antepasado no es un detalle menor.
Supone recordar una tradición en la que la autoridad debía estar acompañada de obligaciones y en la que la dignidad de quien ejercía el poder se medía también por su capacidad para procurar justicia y proteger a la comunidad.
La historia de Francia no puede comprenderse plenamente sin los Capetos y los Borbones. Desde Hugo Capeto hasta los grandes monarcas de la Edad Moderna, ambas dinastías contribuyeron decisivamente a configurar la identidad histórica del país.
Reconocerlo no exige negar la Francia contemporánea. Significa, sencillamente, aceptar que una nación es mucho más que su régimen político vigente.

En relación con los graves disturbios que motivan el artículo, considero especialmente digna de reconocimiento la posición expresada por Luis Alfonso de Borbón.
Su comunicado, difundido en octubre de 2026 y recogido también por La Razón, condena la violencia y manifiesta solidaridad con los ciudadanos afectados.
Lo verdaderamente destacable es que esa solidaridad no se limita a un único sector de la sociedad francesa. Incluye a manifestantes, vecinos, comerciantes, policías, bomberos y gendarmes. Esa amplitud de miras merece ser subrayada.

El duque de Anjou distingue entre la legitimidad de las reivindicaciones sociales y la violencia que termina perjudicándolas. Una distinción esencial para cualquier convivencia civilizada. La defensa del orden público y el reconocimiento del derecho a expresar pacíficamente el descontento no deberían presentarse como principios incompatibles. Así mismo resulta significativo que Luis Alfonso haya manifestado su disposición a servir a Francia si los franceses así lo desean. Hay una diferencia sustancial entre entender una herencia dinástica como un privilegio personal y concebirla como una responsabilidad histórica puesta al servicio de una nación.

Esta segunda interpretación es, a mi juicio, la que proporciona mayor dignidad a su posición pública. Su actitud puede valorarse favorablemente sin necesidad de aventurar escenarios políticos improbables ni presentar como inminente una restauración monárquica.
El propio Amadeo Rey reconoce, en su artículo, las enormes dificultades que supondría actualmente el retorno de la monarquía a cualquier país europeo que haya dejado atrás esa forma de Estado. Precisamente por ello, su reflexión adquiere mayor interés, no necesita prometer acontecimientos futuros para reivindicar el valor de una continuidad histórica.

Existe, además, una cuestión que merece especial atención, Europa conserva distintas familias históricas que, aun habiendo perdido sus antiguas funciones soberanas, continúan desarrollando actividades culturales, representativas, patrimoniales o sociales. El autor recuerda oportunamente los ejemplos de Rumanía, Montenegro, Bulgaria y Georgia.
Son realidades institucionales diferentes, pero comparten como característica la permanencia de un legado histórico que no quedó completamente extinguido con la desaparición de sus respectivas monarquías.

Luis Alfonso de Borbón representa esa continuidad entre pasado y presente. Y considero positivo que mantenga viva la memoria de su Casa, participe en actos conmemorativos y procure transmitir a las generaciones futuras el conocimiento de sus raíces.

La principal virtud del trabajo de Amadeo Martín Rey y Cabieses reside en haber sabido elevar una noticia de actualidad a una reflexión histórica de mayor alcance. Su artículo está escrito desde el conocimiento, la convicción y el respeto hacia una tradición dinástica que conoce profundamente. Se puede compartir o no la interpretación legitimista de la sucesión francesa, pero sería injusto ignorar su fundamento histórico o reducirla a una simple curiosidad aristocrática.

Del mismo modo, la figura de Luis Alfonso de Borbón merece ser contemplada desde una perspectiva más amplia que la ofrecida habitualmente por determinadas informaciones de carácter social. Su trayectoria pública, su interés por la historia de Francia y su voluntad de preservar el patrimonio moral y cultural de sus antepasados constituyen aspectos suficientemente relevantes para justificar una atención seria y respetuosa.

Personalmente, encuentro particularmente estimable que, ante unos acontecimientos dolorosos, haya querido expresar públicamente su preocupación por Francia y su solidaridad con quienes sufren las consecuencias de la violencia. La fidelidad a una herencia histórica adquiere mayor significado cuando se acompaña de una voluntad de servicio.

Por todo ello, desde La Mesa de Los Notables deseo expresar mi felicitación a Amadeo Martín Rey y Cabieses por este excelente artículo, por su rigor histórico y por su continuada labor de divulgación de la historia dinástica europea.
Y también mi consideración hacia Luis Alfonso de Borbón, duque de Anjou, por la dignidad con la que mantiene viva una tradición familiar estrechamente vinculada a la historia de España y de Francia. Porque, más allá de coronas, títulos y regímenes, la verdadera nobleza de una herencia se manifiesta en la responsabilidad con la que se conserva, se honra y se transmite. 

La historia, a mi entender, no es únicamente memoria de lo que fuimos. También puede ser una fuente de inspiración para aquello que aspiramos a ser.

Pueden leer el artículo de Amadeo Rey y Cabieses : aquí.

Riestra2026.

Publicado por La Mesa de los Notables.

sábado, 24 de octubre de 2026

APERTURA DEL CURSO ACADÉMICO 2026-2027 DE LA REAL ACADEMIA MATRITENSE DE HERÁLDICA Y GENEALOGÍA.

 

La Real Academia Matritense de Heráldica y Genealogía celebrará el próximo jueves, 5 de noviembre de 2026, a las 19:00 horas, el solemne acto de apertura del Curso Académico 2026-2027, renovando con esta ceremonia su compromiso con el estudio, la conservación y la transmisión de un legado histórico en el que confluyen la memoria de los linajes, el lenguaje de los símbolos y las múltiples expresiones de nuestra tradición cultural.

La lección inaugural estará a cargo de la Dra. D.ª Amelia Aranda Huete, conservadora de Colecciones Reales de Patrimonio Nacional y académica correspondiente de esta Real Academia, quien disertará sobre un asunto de singular atractivo histórico y artístico, bajo el título:

«Las órdenes y condecoraciones de la reina Victoria Eugenia de Battenberg: diplomacia y joyería».

La conferencia nos acercará a un ámbito en el que la historia, el arte y la diplomacia encuentran una de sus expresiones más refinadas. Más allá de la riqueza de sus materiales y de la exquisitez de su ejecución, las órdenes y condecoraciones constituyen un lenguaje de extraordinaria elocuencia: testimonios de vínculos dinásticos, instrumentos de representación y signos visibles de unas relaciones políticas y personales que contribuyeron a configurar la Europa de su tiempo.

La figura de la reina Victoria Eugenia ofrece, desde esta perspectiva, una sugerente oportunidad para contemplar cómo la joyería regia trasciende su dimensión ornamental y se convierte en depositaria de significados históricos, ceremoniales y simbólicos, capaces de iluminar aspectos menos conocidos de la vida cortesana y de las relaciones entre las casas reinantes.

El acto tendrá lugar en el Salón de Actos de la Facultad de Ciencias de la Documentación de la Universidad Complutense de Madrid, situada en la calle de la Santísima Trinidad, número 37.

Una ocasión para inaugurar un nuevo año de actividad académica y renovar, en torno al conocimiento y al diálogo intelectual, el vínculo entre la investigación histórica y la preservación de nuestra memoria colectiva.

Más información en: https://ramhg.es/



Publicado por la Mesa de los Notables.