viernes, 5 de junio de 2026

ORDEN DEL MÉRITO MILITAR DE SAN JORGE DE LUCCA (CASA BORBÓN-PARMA).

 

La Orden del Mérito Militar de San Jorge de Lucca constituye una de las más destacadas distinciones militares creadas por la Casa de Borbón-Parma durante su gobierno en los antiguos estados italianos. Su origen se remonta al año 1833, cuando Carlos Luis de Borbón, duque de Lucca (más tarde Carlos II, duque de Parma y Piacenza) instituyó una condecoración destinada a premiar el mérito militar, la fidelidad y los servicios distinguidos prestados a la Corona y al Estado.

La creación de la Orden respondió al deseo de dotar al Ducado de Lucca de una distinción propia que reconociese solemnemente a aquellos militares, de todos los empleos, que destacasen por actos de valor, disciplina, sentido del deber y dedicación al servicio. En una Europa aún marcada por las consecuencias de las guerras napoleónicas y por la relevancia política y social de las instituciones militares, las órdenes de mérito representaban no solo una recompensa honorífica, sino también un instrumento de prestigio y cohesión dentro de las estructuras estatales y cortesanas.

La institución de la Orden quedó formalizada mediante decreto soberano promulgado en 1833 y fue posteriormente complementada por nuevas disposiciones dictadas en 1836 y 1841, que precisaron su organización interna, sus categorías y el funcionamiento de su Real Cancillería. La condecoración se dividía en tres clases: la primera reservada a oficiales superiores y mandos de alta graduación, mientras que las restantes podían concederse a oficiales, suboficiales e incluso soldados que hubiesen demostrado méritos relevantes en el ejercicio de sus funciones.

Desde sus primeros años, la Orden adquirió una dimensión que trascendió el reducido marco territorial del Ducado de Lucca. Los almanaques de corte y registros oficiales muestran que la distinción fue concedida a numerosos militares y personalidades vinculadas a distintos estados europeos, incluidos oficiales al servicio de Austria, Prusia, Rusia y el Reino de Cerdeña. Entre sus receptores figuraron nobles, diplomáticos y miembros de destacadas familias aristocráticas, circunstancia coherente con la realidad militar y social de la Europa del siglo XIX, donde el acceso a la oficialidad estaba frecuentemente asociado a la nobleza.

La administración de la Orden recaía en una Real Cancillería establecida expresamente por el soberano e integrada por altos funcionarios, consejeros y militares de confianza de la Casa ducal. Las disposiciones reglamentarias otorgaban además a los condecorados determinados honores y prerrogativas ceremoniales, reflejo del elevado prestigio que la distinción poseía dentro del aparato institucional del Estado lucchese.

La desaparición del Ducado de Lucca como entidad soberana, en el contexto de las transformaciones políticas italianas del siglo XIX, puso fin a la existencia de la Orden como condecoración estatal activa. Sin embargo, la memoria histórica de la institución y su vinculación con la Casa de Borbón-Parma han continuado preservándose en el ámbito dinástico y nobiliario.

En la actualidad, la Casa de Borbón-Parma mantiene la referencia histórica a la Orden del Mérito Militar de San Jorge de Lucca dentro del conjunto de antiguas distinciones asociadas a la dinastía. Desde esta perspectiva, la Orden es considerada por la familia ducal como parte de su patrimonio histórico y honorífico, en continuidad con las tradiciones surgidas durante su gobierno en Lucca y Parma. Tal y como hace con las demás órdenes asociadas a su Casa, las está concediendo de manera excepcional y limitada, conservando las tres clases ya mencionadas.

La insignia consiste en una cruz de cuatro brazos esmaltados en blanco y perfilados en oro, cargada al centro con un medallón circular representando a San Jorge a caballo dando muerte al dragón. El conjunto se encuentra rodeado por un aro esmaltado en verde con la inscripción “AL MERITO MILITARE”.

El reverso ostenta la cifra del soberano fundador. La insignia pende de una cinta de color rojo con una franja central blanca.

Al igual que las demás órdenes dinásticas de las que hemos hablado en este ciclo, tenemos entendido que también pudiera ser objeto de autorización de uso por parte de la República Italiana (previa solicitud de la parte interesada) dentro de su territorio nacional. Su carácter de orden dinástica perteneciente a una antigua casa soberana permite que el Estado pudiera reconocer oficialmente su legitimidad histórica y quizás autorizar su uso en determinadas circunstancias. Tal autorización no le confiere privilegios jurídicos particulares, pero sí supondría cierto reconocimiento de su tradición, dignidad histórica y continuidad.

Más allá de las cuestiones relativas a su consideración contemporánea, la Orden posee un indudable interés histórico como ejemplo representativo de las antiguas órdenes militares y de mérito creadas en los estados italianos preunitarios. Su estudio permite comprender mejor la cultura política y cortesana del siglo XIX, así como el papel que las condecoraciones desempeñaban en la articulación de la fidelidad, el servicio y el prestigio social dentro de las monarquías europeas de la época.

Más información: https://www.borboneparma.it/

Publicado por La Mesa de los Notables.


miércoles, 3 de junio de 2026

ÚLTIMO CAPÍTULO DE LA MAESTRANZA DE LA HABANA EN ESPAÑA.

 

Hemos recibido para su difusión en este blog una nota de prensa institucional sobre los  recientes actos organizados por La Maestranza de La Habana en España. Por su posible interés para muchos de nuestros lectores, la publicamos a continuación en su integridad.

CAPÍTULO GENERAL DE LA REAL MAESTRANZA DE CABALLERÍA DE LA HABANA.  MARBELLA, 29 DE MAYO DE 2026.

En la Iglesia de Nuestra Señora de la Encarnación de Marbella, se celebró el pasado día 29 de mayo, el acto de investidura de los nuevos caballeros y damas de la Real Maestranza de Caballería de La Habana, bajo la presidencia de su Teniente de Hermano Mayor, S.E. D. Luís de la Vega y de Cárdenas, Marqués de Almendares, de Bellavista y de Campo Florido, representado por el Secretario General de la misma, el Excmo. Sr. D. Manuel María Rodríguez de Maribona y Dávila, Conde de Alba, acompañado por el Delegado en Andalucía, el Ilmo. Sr. D. Alfredo García-Til y Ansó.

La ceremonia comenzó con la bendición de las medallas por parte del Capellán de la Maestranza en Marbella, José Antonio Sánchez y Herrera, y a continuación realizaron los juramentos de ingreso, a los que se les impuso la venera corportiva, los nuevos caballeros maestrantes de hermandad: Ilmo. Sr. D. Carlos César Quezada Cárdenas, apadrinado por el Ilmo. Sr. D. Santiago García de Escandón y Galván; Ilmo. Sr. D. Manuel José Esteves Rodrigues de Carvalho, apadrinado por el Excmo. Sr. D. Manuel Rodríguez de Maribona y Dávila, Conde de Alba, que fue representado por el Ilmo. Sr. D. Rafael Manzano; Ilmo. Sr. D. Fernando María Forja Pajares, apadrinado por el Ilmo. Sr. D. José María Amar y Vela; Ilmo. Sr. D. Carlos Guasch Criado, apadrinado por el Excmo. Sr. D. Manuel Rodríguez de Maribona y Dávila, Conde de Alba, que fue representado por el Ilmo. Sr. D. Eduardo Massoud Hervás; Ilmo. Sr. D. Antonio Martín Moreno, apadrinado por el Ilmo. Sr. D. José María Amar y Vela; Ilmo. Sr. D. José Carrasco Viejo, apadrinado por el Ilmo. Sr. D. Alberto García de Lara; Ilmo. Sr. D. Justino Ferres Rubiño, apadrinado por el Ilmo. Sr. D. José María Amar y Vela.

 


Seguidamente realizaron su juramento de ingreso, y se les impuso el lazo de dama, a las siguientes maestrantes de hermandad: Ilma. Sra. Dª Georgia Piña Clark, amadrinada por la Ilma. Sra. Dª. María Granados de Asensio, Marquesa de Torre Hoyos; Ilma. Sra. Dª Gloria Galarza Solís, amadrinada por la Ilma. Sra. Dª. Beatriz Luján García; Ilma. Sra. Dª Isabel Sánchez Márquez, amadrinada por la Ilma. Sra. Dª. María del Mar Luque Fernández; Ilma. Sra. Dª Ángela Gandarias Marsilli, amadrinada por la Ilma. Sra. Dª. María de las Nieves Schmaing; Ilma. Sra. Dª Shannon Irene Brow, amadrinada por la Ilma. Sra. Dª. Frances Mary Reyes de Almodovar.

 Finalizado el Capítulo, todos los invitados se trasladaron a los jardines del Boho, donde tuvo lugar el cóctel y la posterior cena de hermandad, en la que el Secretario General, don Manuel Rodríguez de Maribona y Dávila, leyó unas emotivas palabras en nombre del Teniente de Hermano Mayor, S.E. el Sr. Marqués de Almendares, pronunciando a continuación un discurso en el que trató sobre la historia de la Maestranza de La Habana y su razón de ser, sus logros en estos últimos años, así como de sus proyectos y objetivos de futuro. Este año se han concedido por primera vez las Medallas al Mérito, que esta Real Maestranza de Caballería de La Habana aprobó en Junta de Gobierno otorgar a las personas que colaboran continuamente para la perfecta organización de nuestros actos, y que hacen que los fines de nuestra Corporación se puedan llevar a cabo.


El Sr. Conde de Alba, en nombre del Teniente de Hermano Mayor, el Sr. Marqués de Almendares, entregó las credenciales a las siguientes personas: D. José María Ammar Vela; Dª Nieves Schmaeing; D. Alberto García de Lara; D. Manuel  Spinosa Galindo; D. Juan Manuel Borges de Vera; D. Eduardo Peña Ramírez, y D. Cecilio Moles Hinojosa. Posteriormente se subastaron una serie de magníficas piezas de valor, donadas desinteresadamente por varios caballeros y damas de la Corporación, con el fin de obtener los fondos que esta Real Maestranza dedica a sus fines benéfico-sociales. De la misma forma, se vendieron papeletas para un sorteo de regalos, los cuales también fueron aportados desinteresadamente por miembros de la Real Maestranza. Tras el discurso los asistentes brindaron por S.M. el Rey, por España, y por Cuba.

Nota institucional remitida a este blog por La Real Maestranza de Caballería de La Habana.
Publicado por La Mesa de los Notables.
 


martes, 2 de junio de 2026

LA NOBLEZA DE ASTURIAS PRESENTE EN LOS ÚLTIMOS ACTOS DEL SANTO CÁLIZ.

 Pilar de Vicente.

El pasado viernes 29 de mayo, la Real Hermandad del Santo Cáliz —Cuerpo de la Nobleza Valenciana—, celebró en la capilla del Santo Cáliz de la Catedral de Valencia, su tradicional capítulo, con la jura de nuevos caballeros y damas.

Presidido por el Ilmo. Sr. Don Fernando Musoles y Martínez-Curt, barón de Campolivar, el acto comenzó con la celebración de la Santa Misa. Posteriormente, se procedió a la bendición e imposición de lazos y veneras a las nuevas incorporaciones, un rito cargado de historia y devoción. En esta solemne ocasión, ingresaron en la ilustre corporación el Ilmo. Sr. D. Juan Gascón y Vera, Caballero del Real Estamento de Gerona e Yllescas, la Ilma. Sra. Dª. Luisa de Borbón y Sanchiz, hija de los Duques de Santa Elena, el Excmo. Sr. D. José Ángel Martínez y Sanchiz, Marqués de Pescara (G. de E.), la Ilma. Sra. Dª. Cristina Jofre y Garrigues, Baronesa de Casanova, la Ilma. Sra. Dª. Ana Jofre y Garrigues, hija de los Barones de Casanova, la Ilma. Sra. Dª. Carmen Jofre y Garrigues, hija de los Barones de Casanova, la Ilma. Sra. Dª. Isabel Clara Alonso y Stuyck, hija de los Barones de Almiserat, la Ilma. Sra. Dª. María José Fourrat y Caro, Dama del Real Estamento de Gerona y miembro del Cuerpo de la Nobleza del Principado de Asturias, y el Ilmo. Sr. D. Fernando de Benito y Alas, Caballero del Real Estamento de Gerona y miembro del Cuerpo de la Nobleza del Principado de Asturias.
En representación del Cuerpo de la Nobleza del Principado de Asturias estuvo presente el Ilmo. Sr. D. Juan Antonio Argüelles Sánchez.

Para culminar esta jornada tan especial, los asistentes disfrutaron de una cena de gala en el emblemático Club de Tenis Valencia, una institución fundada en 1905.

Don Fernando de Benito y doña María José Fourrat junto a la autora de este artículo.


Fundación y evolución: Más de un siglo de historia.
La Real Hermandad del Santo Cáliz nació en 1917, cuando un grupo de la Nobleza Titulada valenciana decidió constituir una Corporación Nobiliaria que venerara y fuera guardia de honor de la Sagrada Reliquia que se conserva en la S.I. Catedral de Valencia, «El Santo Cáliz» de la Cena del Señor.

El origen de esta iniciativa se remonta al traslado del Sagrado Vaso desde la Sacristía hasta su ubicación actual (entonces Aula Capitular). Este cambio, promovido desde 1914 por el canónigo José Sanchís Sivera, contó con el firme apoyo del deán José María Navarro Darás y el respaldo del entonces arzobispo de Valencia, monseñor Valeriano Menéndez Conde y Álvarez.

El 3 de enero de 1916 se aprobó que el traslado se realizaría en una solemne procesión el día de la Epifanía. De este modo, la reliquia que el rey Alfonso el Magnánimo había ordenado depositar en la Catedral en 1437 —y que solo se utilizaba internamente en Semana Santa— pasó a estar expuesta de forma permanente.

Desde su creación la Real Hermandad se acogió bajo la protección de la Virgen de los Desamparados y de San Francisco de Borja, Duque de Gandía como patronos de la misma. Poco después, solicitó el amparo de S.M. el Rey D. Alfonso XIII, quien aceptó el cargo de Hermano Mayor y le concedió el título de «Real».

Los tres pilares de la Hermandad.
Desde entonces, y con ciertas modificaciones en sus Estatutos para adaptarse al transcurrir de los tiempos, la Real Hermandad del Santo Cáliz viene cumpliendo fielmente con el juramento empeñado, a través de su Cuerpo de Caballeros y Damas, el triple fin de los Estatutos:

•Religioso-Cultural: Culto, custodia y guardia de honor al Santo Cáliz, fomentando la investigación, el estudio y la divulgación de la Sagrada Reliquia.
Benéfico-Social: Asistencia material y apoyo moral a familias desvalidas, con especial atención a los ancianos.
Corporativo: Velar por el prestigio y el buen nombre de la corporación, protegiendo los intereses intelectuales, sociales y materiales de sus miembros.

Presente y futuro: Valores que permanecen.
Hoy en día, la Real Hermandad del Santo Cáliz mantiene intacta la ilusión y los valores heredados de sus antepasados. Lejos de perder vigencia, sus fundamentos siguen siendo plenamente necesarios en la sociedad actual:

•Custodia y Fe: La promoción del conocimiento y la devoción al Santo Cáliz, siempre bajo los valores de la fe cristiana y la defensa de la religión católica.
Compromiso Social: Una labor solidaria activa y reforzada, especialmente crucial en los tiempos de crisis actuales, para apoyar a los colectivos más vulnerables.
Institucionalidad y Ejemplo: El mantenimiento de los principios de la nobleza como un referente de conducta en la vida pública, mostrando una total fidelidad a S.M. el Rey, a la Institución Monárquica y por el bien de España.
Con la incorporación de estos nuevos caballeros y damas, la Real Hermandad asegura la continuidad de un legado centenario de servicio, fe y compromiso con Valencia.

Para más información: https://rhscvalencia.es/

Pilar de Vicente.

Publicado por La Mesa de los Notables.

lunes, 1 de junio de 2026

ORDEN DEL MÉRITO DE SAN LUIS DE LA CASA BORBÓN-PARMA .

 Riestra2026

La Orden del Mérito de San Luis fue instituida en el Ducado de Lucca el 22 de diciembre de 1836 por el duque Carlos Lodovico de Borbón, mediante decreto n.º 103 de los Estados de Lucca. Tras la muerte de la duquesa María Luisa de Habsburgo en 1847 y la restitución del Ducado de Parma y Piacenza a la Casa de Borbón-Parma, Carlos Lodovico asumió el gobierno ducal con el nombre de Carlos II de Parma. Posteriormente, el 11 de agosto de 1849, su hijo y sucesor, el duque Carlos III, promulgó nuevos estatutos para la Orden, que constituyen la base de su estructura tradicional.

La Orden nació como una distinción destinada a recompensar servicios relevantes y méritos personales, reflejando la evolución de las órdenes honoríficas europeas durante el siglo XIX. A diferencia de muchas corporaciones caballerescas de carácter predominantemente nobiliario, la Orden de San Luis otorgaba especial importancia al mérito civil, militar y administrativo, en consonancia con las transformaciones políticas y sociales del período posterior a las guerras napoleónicas.

Cruz de la Orden (https://www.borboneparma.it/)

Los estatutos establecieron cinco clases: Grandes Cruces, Comendadores, Caballeros de Primera Clase, Caballeros de Segunda Clase y Condecorados. Las dignidades de Gran Cruz y Comendador conferían nobleza hereditaria por línea masculina, mientras que los grados de Caballero otorgaban nobleza personal. Tales prerrogativas fueron posteriormente reconocidas en el ámbito heráldico del Reino de Italia.

La Orden fue concedida a numerosas personalidades europeas de relevancia política, militar, diplomática y cultural, entre ellas el mariscal de campo Josef Radetzky, el zar Nicolás I de Rusia, los reyes Fernando II y Francisco II de las Dos Sicilias, miembros de las casas principescas de Liechtenstein y Habsburgo, así como destacadas figuras de la administración y de la vida cultural del siglo XIX.

Después del proceso de unificación italiana, la Casa de Borbón-Parma conservó la titularidad dinástica y el gran maestrazgo de la Orden. El duque Roberto I continuó otorgándola como distinción de familia soberana no reinante, preservando así la continuidad histórica de una institución estrechamente vinculada a la identidad histórica de Parma y Piacenza.

En la actualidad, la Orden del Mérito de San Luis permanece bajo la jefatura de la Casa Ducal de Borbón-Parma y es concedida muy excepcionalmente por don Carlos Javier de Borbón-Parma, duque de Parma y Piacenza y jefe de esta histórica casa nobiliaria. Bajo su gran maestrazgo, la Orden mantiene su carácter dinástico y honorífico, distinguiendo servicios relevantes prestados a la Casa Ducal, así como méritos culturales, sociales, benéficos e institucionales vinculados al legado histórico de los antiguos Estados parmesanos.

La Orden contempla los siguientes grados: Caballero de Primera Clase, Caballero de Segunda Clase, Comendador y Gran Cruz. También existe la “Croce da Decorato” destinada a recompensar el mérito por servicios relevantes.
Su insignia adopta la forma de una cruz flordelisada esmaltada en blanco, suspendida de una corona real y pendiente de una cinta azul con bordes amarillos, colores tradicionales de la institución. En su medallón central figuran las armas ducales vinculadas a la Casa de Borbón-Parma, mientras que el conjunto incorpora elementos heráldicos característicos de la tradición borbónica y de las órdenes dinásticas italianas del siglo XIX. Su diseño, de refinada inspiración cortesana, consigue reflejar el carácter honorífico y soberano de esta histórica institución parmesana.

La República Italiana, conforme a la Ley n.º 178 de 3 de marzo de 1951, autoriza el uso en su territorio nacional de determinadas distinciones dinásticas y extranjeras previa autorización administrativa vista la solicitud de parte, entre ellas tenemos entendido que podría encontrarse  la Orden de San Luis, considerada como una orden dinástica a tenor de lo dispuesto en ese precepto normativo. Ello podría permitir que civiles y militares autorizados pudieran portar legítimamente sus insignias  en todo el territorio italiano conforme a su normativa vigente. No obstante, insistimos en la excapcionalidad de las concesiones.

Custodiada a través de generaciones por la Casa de Borbón-Parma, la Orden del Mérito de San Luis permanece hoy como uno de los testimonios vivos del legado histórico, cultural y dinástico de los antiguos Estados de Parma y Piacenza. Más allá de su dimensión honorífica, representa la continuidad de una tradición nobiliaria que ha sabido atravesar los cambios políticos de Europa conservando intactos los valores de servicio, lealtad y excelencia que inspiraron su fundación en el siglo XIX.  En la actualidad, esta distinción continúa proyectando el prestigio histórico de la Casa Ducal y reafirmando el vínculo entre memoria histórica, legitimidad dinástica y vocación de servicio a la sociedad.

Más información: https://www.borboneparma.it/

Riestra2026.

Publicado por La Mesa de los Notables.

 

 

 


viernes, 29 de mayo de 2026

LINAJES SEVILLANOS MEDIEVALES.

 

El día 21 de este mes de mayo, el Salón de los Carteles de la Plaza de Toros de la Real Maestranza de Caballería de Sevilla acogió la presentación del libro Linajes Sevillanos Medievales. Esta obra, dividida en dos volúmenes (Estudios históricos y Árboles genealógicos e índices), ha sido elaborada por don Rafael Sánchez Saus, editada por la Editorial Universidad de Sevilla y patrocinada por la Real Maestranza de Caballería de Sevilla.

El acto contó también con la participación de don Antonio Caballos Rufino, catedrático emérito de la Universidad de Sevilla y académico de la Real Academia Sevillana de Buenas Letras; de don Manuel Gámez Casado, director del Secretariado de Relaciones Institucionales de la Universidad de Sevilla; y de doña Araceli López Serena, catedrática de Lengua Española de la Universidad de Sevilla.

El mismo fue presidido por don Marcelo Maestre León, teniente de hermano mayor de la mencionada corporación nobiliaria sevillana, quien destacó que «la unión entre la Real Maestranza y la Universidad de Sevilla ha supuesto que este libro sea una realidad y se presente con el cuidado estético y los detalles que la materia merece, poniéndose así a disposición del público una información que, de otro modo, permanecería en legajos y archivos». Además, recordó que «este libro, que ya fue editado en los años noventa también en dos volúmenes, supone una actualización de aquella primera edición, ya agotada, y vuelve a poner en papel esta información ampliada».

La Real Maestranza de Caballería de Sevilla, con el patrocinio de este proyecto editorial y la acogida de su presentación, renueva su apuesta por la cultura al tiempo que cumple una doble motivación: una interna, consistente en proporcionar a sus miembros información sobre quienes les precedieron; y otra externa, al ofrecer a la sociedad este riguroso trabajo, cumpliendo así con su vocación de impulso cultural y mecenazgo.

Más información en: https://www.realmaestranza.com/
Ver el acto en YouTube: aquí


Publicado por La Mesa de los Notables.

jueves, 28 de mayo de 2026

LA ORDEN CONSTANTINIANA DE LA CASA BORBÓN-PARMA.

 Riestra2026.

Con la entrada de hoy iniciamos un recorrido dedicado a las órdenes dinásticas de la Casa de Borbón-Parma, una de las grandes casas de la Europa moderna, heredera de la tradición histórica de los antiguos Ducados de Parma, Piacenza y Lucca.
A lo largo de los siglos, esta familia ha conservado un importante patrimonio histórico, heráldico y caballeresco vinculado a las instituciones honoríficas creadas o asumidas por sus soberanos.

En la actualidad, la Casa de Borbón-Parma continúa administrando determinadas órdenes dinásticas históricas, conferidas por el jefe de la Casa, don Carlos Javier de Borbón-Parma, duque de Parma y Piacenza, a personas distinguidas por méritos civiles, culturales, institucionales, militares o benéficos. Estas distinciones poseen carácter dinástico y honorífico, no estatal, aunque el uso de algunas de ellas quizás pudiera ser autorizado dentro del territorio nacional de  la República Italiana (previa solicitud de parte y de manera individualizada), según las noticias que tenemos, conforme a la legislación vigente y a las disposiciones de la Ley n.º 178 de 1951 sobre condecoraciones no nacionales (Italia).

La concesión de estas órdenes se realiza de manera discrecional y limitada, siguiendo las tradiciones y estatutos propios de cada institución, que habitualmente excluyen solicitudes, candidaturas o autocandidaturas. Más allá de su dimensión protocolaria, estas órdenes representan la continuidad histórica de una tradición caballeresca europea que enlaza memoria dinástica, servicio público y preservación del legado cultural e histórico de Parma y Piacenza.


LA ORDEN CONSTANTINIANA DE SAN JORGE DE LA CASA BORBÓN-PARMA.


La Sagrada Orden Angélica, Imperial y Constantiniana de San Jorge reivindica sus orígenes vinculados a la tradición bizantina de los Comneno y fue transmitida en 1697 por el último representante de dicha línea dinástica, sin herederos directos, a Francisco Farnesio, duque de Parma y Piacenza.

La cesión del Gran Magisterio fue aprobada en 1699 por Leopoldo I de Habsburgo y confirmada ese mismo año por Inocencio XII. En 1700, Francisco Farnesio asumió solemnemente el Gran Magisterio en la Iglesia Magistral de la Steccata de Parma, convertida con aprobación pontificia en sede conventual de la Orden. Posteriormente promulgó los Estatutos de 1705, aprobados por la Santa Sede, que continúan constituyendo la base histórica y normativa de la institución. La bula Militantis Ecclesiae de 1718, promulgada por Clemente XI, confirmó el carácter dinástico de la Orden y vinculó el Gran Magisterio a los descendientes de la familia Farnesio y a los duques de Parma y Piacenza.

Tras la extinción de la línea masculina Farnesio, el Gran Magisterio pasó a Carlos III de España, hijo de Isabel Farnesio y de Felipe V de España. Cuando Carlos accedió al trono de las Dos Sicilias, trasladó el Gran Magisterio a Nápoles, circunstancia que dio lugar posteriormente a una prolongada controversia histórica y dinástica entre la rama napolitana y la parmesana acerca de la titularidad de la Orden. Durante el siglo XVIII, los duques de Parma Felipe y Fernando reivindicaron la continuidad del Gran Magisterio parmesano, aunque sin éxito político. 

En 1816, María Luisa de Austria restauró la tradición constantiniana en Parma y asumió el Gran Magisterio como duquesa de Parma y descendiente de los Farnesio por línea materna. Poco después reorganizó la Orden, nombró nuevos caballeros y estableció una comisión heráldica presidida por el Príncipe de Soragna para regular el acceso a las categorías nobiliarias.

Desde entonces coexistieron las ramas constantinianas de Parma y Nápoles en un contexto de tolerancia mutua derivado de complejas cuestiones jurídicas e históricas. Con el regreso de los Borbones a Parma en 1847, el Gran Magisterio fue asumido por Carlos II de Parma y posteriormente por Carlos III de Parma. Durante el siglo XIX, la Orden de Parma fue concedida a numerosas personalidades europeas, incluidos soberanos y jefes de Estado como el emperador de Austria, el emperador del Brasil, el zar de Rusia, el rey de Prusia y Francisco de Asís de Borbón. Tras la unificación italiana, Roberto I de Parma continuó otorgando la Orden tanto a miembros de la familia ducal como a destacados dignatarios europeos, entre ellos Alberto I de Mónaco y los reyes de Bulgaria Fernando I y Boris III.

Aunque los bienes históricos vinculados a la Orden, incluida la Iglesia Magistral de la Steccata, pasaron a administración estatal tras la unificación italiana, la tradición heráldica y caballeresca permaneció vinculada a la Casa de Borbón-Parma. Durante el siglo XX se consolidó en Parma una administración autónoma del patrimonio constantiniano, respaldada por autoridades civiles y eclesiásticas locales, manteniéndose como una institución estrechamente ligada a la memoria y tradición históricas parmesanas.

En el ámbito honorífico, la República Italiana autorizó el uso de sus veneras como honor no nacional dentro de su territorio, conforme a la Ley n.º 178 de 1951. Asimismo, y en la actualidad, el uso de algunas de las órdenes dinásticas parmesanas, entre las que pensamos se encuentra la que hoy nos ocupa, aún podría ser autorizada en ese país conforme a su actual legislación (previa solicitud del interesado y de manera individualizada), aunque insistimos en la excepcionalidad de sus concesiones. 
El Gran Magisterio, como hemos señalado al inicio de esta entrada, es ejercido por don Carlos Javier de Borbón-Parma, jefe de la Casa de Borbón-Parma, quien concede estas distinciones de forma  muy limitada a personalidades destacadas en los ámbitos cultural, histórico, institucional, militar y benéfico, especialmente vinculadas a la preservación de las tradiciones históricas de Parma y Piacenza.

La Orden comprende tradicionalmente los grados de Caballero de Primera Clase, Caballero de Segunda Clase, Comendador y Gran Cruz. Su insignia o venera consiste en una cruz de oro con los brazos terminados en flor de lis, sobre la cual figura el monograma de Cristo formado por las letras griegas XP . En los extremos de la cruz aparecen las letras IHSV, acrónimo de la expresión latina In Hoc Signo Vinces (“Con este signo vencerás”), mientras que del monograma central penden las letras Alfa (Α) y Omega (Ω), símbolos del principio y del fin aunque en esta ocasión la Omega se encuentra inscrita de manera invertida. 
La insignia pende tradicionalmente de una cinta de color celeste.

Más allá de su dimensión honorífica y caballeresca, la Orden Constantiniana de la Casa Borbón-Parma permanece como testimonio vivo de una tradición histórica que ha atravesado imperios, dinastías y transformaciones políticas durante más de tres siglos. Entre la memoria de Bizancio, el legado de los Farnesio y la continuidad de la esta Casa Ducal, la Orden conserva aún hoy una singular vocación de fidelidad a los ideales de servicio y honor. Como las antiguas insignias que sobreviven al paso de las coronas y de los estados, su cruz constantiniana continúa evocando no solo una herencia dinástica, sino también una idea de continuidad histórica donde tradición, cultura y espíritu caballeresco siguen dialogando con el presente.

Para más información:https://www.borboneparma.it/

Riestra2026.

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miércoles, 27 de mayo de 2026

PRESENTACIÓN DEL ARCHIVO HISTÓRICO DEL ANTIGUO E ILUSTRE SOLAR DE TEJADA.

 

El próximo viernes 29 de mayo, a las 18:30 horas, tendrá lugar (Dios mediante) en la sede de la Real Asociación de Hidalgos de España, en Madrid, el acto de presentación del Archivo Histórico del Antiguo e Ilustre Solar de Tejada.
Este acto representa la culminación de varios años de trabajo dedicados a la ordenación, catalogación e indexación de los fondos documentales del Solar, una de las corporaciones nobiliarias más antiguas de España, con privilegios documentados desde el siglo XV y una historia ininterrumpida hasta nuestros días.

Intervendrá en el acto don Manuel Pardo de Vera y Díaz, presidente de la Real Asociación de Hidalgos de España, caballero divisero del Solar de Tejada y presidente del comité de expertos para la indexación del Archivo del Solar de Tejada, junto con don Fernando de Herrera Hume, alcalde mayor del Antiguo e Ilustre Solar de Tejada. Intervendrá asimismo el responsable de la indexación del Archivo don Agustín Ponce Figuereo, caballero divisero del Solar de Tejada y magister en Gestión Documental y Administración de Archivos.

El proyecto ha sido desarrollado gracias a la colaboración entre el Solar de Tejada y la Real Asociación de Hidalgos de España, entidad que suscribió en 2023 un convenio de apoyo para la financiación y supervisión técnica de los trabajos de indexación y desarrollo informático del archivo digital.

El Archivo Histórico del Solar de Tejada conserva un valioso conjunto documental integrado por privilegios reales, correspondencia histórica, libros becerros y otros fondos de extraordinario interés para el estudio de la genealogía, la heráldica y la historia nobiliaria española. Parte de esta documentación ha sido tradicionalmente custodiada, por sus archiveros,  en la Casa Cadina del Solar.

Gracias a este ambicioso proyecto de digitalización y catalogación, el contenido de los documentos será accesible para diviseros, investigadores y estudiosos, mediante un buscador especializado que permitirá realizar consultas por distintos campos y criterios documentales, facilitando así la investigación histórica y la conservación del patrimonio documental del Solar.

Más información: https://www.solardetejada.es/



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