miércoles, 25 de marzo de 2026

NUEVA WEB DE LA UNIÓN DE LA NOBLEZA DEL ANTIGUO REYNO DE MALLORCA: TRADICIÓN E HISTORIA EN CLAVE DIGITAL.

 

La Unión de la Nobleza del Antiguo Reyno de Mallorca ha dado un paso adelante en su proyección pública con el reciente lanzamiento de una página web muy renovada, un espacio digital que combina claridad, dinamismo y accesibilidad. Este portal se presenta como una herramienta especialmente útil tanto para quienes desean conocer más sobre la institución como para aquellos interesados en su actividad, facilitando el acceso a información sobre historia, requisitos de ingreso, noticias y eventos en los que participa o colabora.

Más allá de su funcionalidad, la web sirve también como puerta de entrada a una rica tradición histórica. La institución, como nuestros lectores ya conocen por artículos anteriores de este mismo blog, hunde sus raíces en la evolución de la nobleza mallorquina desde la conquista de la isla por Jaime I en el siglo XIII, cuando los caballeros y linajes establecidos configuraron la base del nuevo reino. A lo largo de los siglos, este estamento desempeñó un papel clave en la organización política, económica y cultural de la isla, dejando una huella visible tanto en el paisaje urbano como en el rural, así como en ámbitos como la milicia, el derecho o la administración.


La actual corporación, constituida en 1955 como heredera del espíritu de la histórica Confraria de Sant Jordi, nació con la vocación de preservar ese legado y adaptarlo a los nuevos tiempos. Desde entonces, ha mantenido un compromiso activo con la difusión histórica, la actividad cultural y la acción social, integrando a descendientes de antiguos linajes del ámbito balear.

La nueva web refleja precisamente esa combinación de tradición y modernidad: un espacio que no solo conserva la memoria de un pasado relevante, sino que proyecta hacia el presente y el futuro la labor de una institución que sigue reivindicando su papel en la vida cultural y social. En definitiva, una herramienta bien concebida que acerca al público una realidad histórica muchas veces desconocida, haciéndola accesible con un lenguaje actual y abierto.

Para acceder a la web: https://unarm.es/

Publicado por La Mesa de los Notables.


martes, 24 de marzo de 2026

INGRESO DE SIETE NUEVOS MIEMBROS EN LA ILUSTRE Y REAL COFRADÍA DEL PORTILLO.

 

Hemos tenido ocasión de leer en el Heraldo de Aragón, medio de referencia en esa comunidad autónoma, un artículo firmado por Alejandro Toquero y fechado el 21 de marzo de 2026. En él se da cuenta del acto de recibimiento, jura e ingreso de nuevos Caballeros y Damas de la Real, Antiquísima y Muy Ilustre Cofradía de Nobles de Nuestra Señora del Portillo de Zaragoza, el cual reproducimos - tal como relata su autor -  por su indudable interés para nuestros lectores.

Al inicio de la ceremonia, el hermano mayor de la Cofradía del Portillo, Francisco Javier del Arco, ofreció algunos detalles de los invitados. Entre otros, asistieron representantes de instituciones como la Reales Órdenes Militares de Santiago, Alcántara y Montesa. También estuvo el presidente de la Asociación Cultural Los Sitios, Gonzalo Aguado, y varios mandos de las Fuerzas Armadas, la Policía Nacional y la Guardia Civil.
El protocolo de este acto marca que los nuevos cofrades y la junta de gobierno tienen que entrar en el templo detrás del estandarte de raso blanco. Y así lo hicieron. En total, cuatro caballeros y tres damas. En concreto, el juramento lo realizaron los caballeros Antonio de Padua Coll Zaforteza, Juan Coll y Zaforteza, Carlos Dolz de Espejo y Arróspide, y Manuel de Nogales y Márquez de Prado.

Los siete Caballeros y Damas que han prestado juramento. Heraldo de Aragón (Javier Cebollada).

En cuanto a las damas, participaron Julia Gutiérrez-Colomer y González, María del Pilar de Bertodano y Guillén, y Mercedes de Parada y Rodríguez. También estaba prevista la presencia de los hijos del duque de Alba, Fernando y Carlos Fitz James Stuart y Solís-Beamont, ya que igualmente ingresan este año, pero al estar apadrinados por su padre la jura será cuando puedan cuadrar agendas.

Los asistentes participaron en la ofrenda de un centro de flores con la bandera de España a las heroínas de los Sitios y la jornada concluyó con la celebración de un cóctel en el hotel Palafox.
Durante el acto se recordaron detalles sobre la historia del templo como el hecho de que, desde su origen, esta cofradía se ha ocupado de su administración y, en gran medida, de costearlo.

El fiscal Luis Navarro y Elola recordó que “la iglesia se tuvo que reconstruir hasta en tres ocasiones gracias, en buena medida, a la financiación de la cofradía”. También se refirió a un hecho poco conocido. “El emperador Carlos V regaló al santuario una reliquia de Santa Águeda para favorecer la devoción popular del templo y ayudar a aumentar las limosnas”. Desde entonces, en la festividad de Santa Águeda, las fieles veneran en la iglesia las reliquias de la mártir que se guardan en su interior.

Texto e Imagen: Heraldo de Aragón.
Para leer el artículo original, publicado en ese medio: aquí.
Publicado por La Mesa de los Notables.

sábado, 21 de marzo de 2026

TOMA DE POSESIÓN DE S.M. EL REY COMO PROTOCANÓNIGO DE LA BASÍLICA PAPAL DE SANTA MARÍA LA MAYOR.

 

S.M. el rey Felipe VI, acompañado por la reina doña Letizia, tomó posesión el pasado día 20, de este mes de marzo, como Protocanónigo de la Basílica de Santa María la Mayor en una ceremonia celebrada en el histórico templo romano.
A su llegada, los monarcas fueron recibidos por representantes del Cabildo Liberiano y por el Arcipreste de la basílica, antes de acceder al interior, donde ocuparon su lugar de honor. El acto comenzó con el saludo litúrgico, seguido de una oración y la lectura de un pasaje bíblico.
Durante la ceremonia, el Arcipreste dirigió unas palabras y dio paso a la intervención del Rey. En su discurso, Felipe VI hizo un llamamiento a la concordia, la generosidad y el compromiso con el bien común frente al egoísmo y la indiferencia. A continuación, se leyó un extracto de la bula Hispaniarum Fidelitas, tras lo cual el monarca fue invitado a ocupar su puesto entre los canónigos del Capítulo Liberiano.


La ceremonia concluyó con el rezo del Padre Nuestro y la bendición. Posteriormente, los Reyes visitaron la Capilla Paulina, donde se detuvieron ante la imagen de la Virgen de la Salud, patrona de Roma, y la tumba del Papa Francisco. El acto finalizó con la despedida oficial en el pórtico del templo.
La Basílica de Santa María la Mayor mantiene una estrecha relación con la monarquía española desde el siglo XVI, en tiempos de Carlos I, consolidada posteriormente con acuerdos como el impulsado por Felipe IV en 1647, que estableció a los Reyes españoles como benefactores del templo.
Este vínculo se mantiene vigente en la actualidad, tras su reafirmación en el siglo XX mediante acuerdos con la Santa Sede, por los que los monarcas españoles ostentan el título de Protocanónigos Honorarios. El rey emérito Juan Carlos I asumió este cargo en 1977 y visitó la basílica por última vez en 2018.

Imagen: https://www.casareal.es/
Publicado por La Mesa de los Notables.

viernes, 20 de marzo de 2026

EL ALFÉREZ: HISTORIA DE UNA BANDERA SOSTENIDA EN EL TIEMPO.

 Alejandro Riestra Martínez.

Antes de que los mapas fijaran las fronteras actuales y los tratados ordenaran el mundo, el combate dependía de algo tan frágil como un trozo de lienzo al viento. Allí, entre el polvo y el estruendo, avanzaba una figura singular: el Alférez, el hombre que sostenía la bandera y, con ella, la voluntad de resistir.
La palabra que lo define es ya una huella de la historia. Procede del árabe al-fāris, “caballero” o “jinete”, y encierra en su origen el eco de una península Ibérica marcada por el cruce de culturas. No es un detalle menor, el Alférez nace en la frontera, en ese espacio donde se mezclan lenguas, batallas y formas auténticas de entender el honor.

En la Edad Media, no era un rango menor, sino una dignidad. En los reinos cristianos de la península ibérica, ocupaba un lugar preeminente y cercano al monarca, tanto en la corte como en el campo de batalla. Era el encargado de portar el estandarte real, ese símbolo que no solo identificaba al ejército, sino que lo cohesionaba.
Las leyes compiladas por Alfonso X el Sabio en las Siete Partidas definían su papel con claridad: debía ser un caballero de lealtad probada, digno de sostener el signo visible del poder del Rey. En su figura se concentraban dos funciones esenciales: custodiar el símbolo y, llegado el caso, asumir el mando.

Miniatura de un Alférez de los Tercios  de Infantería Española.

Porque el Alférez no era solo un portador, sino también un referente. En la confusión del combate, donde el ruido y el miedo desdibujaban las órdenes, la bandera era un punto fijo. Allí donde ondeaba el pendón estaba el orden. Y quien lo sostenía se convertía, inevitablemente, en objetivo del enemigo. Había en ello una paradoja que define la esencia del cargo: el Alférez era el más visible y, por tanto, el más expuesto. Su honor consistía precisamente en no ocultarse.
Con el paso de los siglos, la figura del Alférez comenzó a desplazarse desde el campo de batalla hacia espacios más ceremoniales. La consolidación de las monarquías y la complejidad creciente de las estructuras militares transformaron su función.

Surgió entonces el Alférez Real, figura destacada en las ciudades de nuestro “Imperio”. En la península y en América, este cargo tenía la misión de portar el pendón en actos solemnes: proclamaciones, festividades y entradas reales. Allí donde se alzaba la bandera, se hacía presente la autoridad del monarca.
El Alférez Real ocupaba un lugar privilegiado en la vida urbana. Participaba en los cabildos, intervenía en ceremonias y encarnaba, de manera visible, la continuidad del poder. Pero ese honor tenía un precio, con frecuencia debía costear celebraciones y rituales, convirtiendo el cargo en una mezcla de prestigio y responsabilidad económica. Así, el Alférez dejó de ser exclusivamente un hombre de guerra para convertirse también en símbolo de representación. La bandera seguía presente, pero su significado se había ampliado, ya no guiaba solo a soldados sino a comunidades enteras.


-Ya en la Europa del siglo XIX, muchos ejércitos usaban estrellas hexagonales para oficiales subalternos. España adoptó esta tradición por influencia francesa y austríaca en uniformes y rangos. Antes de estandarizarse, los Alféreces llevaban galones o charreteras que evolucionaron en forma de estrella de seis puntas-.

La historia, sin embargo, no siempre avanza de manera ordenada. Hay momentos en que se rompe, se acelera, obliga a reinventar incluso los símbolos más antiguos. Uno de esos momentos fue la última Guerra Civil de nuestro país (1936-1939).
En ese contexto de urgencia y desgarro, surgió la figura de los Alféreces Provisionales, conviviendo con el grado académico de Alférez Cadete y los procedentes de promoción en la  milicia. Ante la escasez de oficiales profesionales en el ejército del General Franco, se recurrió a una solución inmediata: formar rápidamente a civiles, jóvenes en su mayoría, y otorgarles el grado de Alférez para ejercer mando de tropas en el frente.

Su instrucción era breve, a veces apenas unas semanas, pero su responsabilidad cuando obtenían la preciada estrella de seis puntas era inmensa. De un día para otro, estudiantes, empleados o campesinos con ciertos estudios se convertían en Oficiales, encargados de dirigir hombres en combate. En ellos, el término “Alférez” adquiría un sentido nuevo y trágico a la vez. Ya no era el caballero elegido por su linaje ni el cadete o militar de línea formado durante años, sino el ciudadano transformado por la guerra. Su autoridad no nacía de la tradición, sino de la necesidad.
Muchos murieron en combate. Otros sobrevivieron y llevaron consigo, el resto de sus vidas, la huella de aquella experiencia. Su figura fue exaltada posteriormente como símbolo de sacrificio y conformaron una verdadera hermandad que no se disolvió con el fin de la contienda.

S.A.R. La Princesa de Asturias, recibiendo de manos de S.M. el Rey don Felipe VI el título que la acredita como Dama Alférez Cadete del Ejército de Tierra (Academia General Militar).


Con el final de las grandes convulsiones y la profesionalización de los ejércitos, el Alférez encontró su lugar en la estructura moderna como el empleo inferior en la oficialidad española. Lejos de desaparecer, el término se adaptó a nuevas realidades: Milicias Universitarias (hasta 1991), IMEC (Instrucción Militar para la Escala de Complemento) hasta 2001, y en la Guardia Civil el empleo de Alférez tuvo mando efectivo entre 1999 y 2017.  Con este empleo, es  también, con el primero con el que acceden a la escala de Oficiales los Reservistas Voluntarios que cuentan, a la hora de su ingreso, con el primer ciclo de un Grado Universitario.

Hoy, en instituciones como la Academia General Militar, la Escuela Naval Militar o la Academia General del Aire y del Espacio, el empleo de Alférez y su equivalente en la Armada, marcan un momento decisivo en la formación de los futuros Oficiales.
Los Cadetes alcanzan este grado durante su tercer año. Es entonces cuando dejan de ser únicamente Alumnos y comienzan a asumir responsabilidades reales. Participan en la instrucción de compañeros de cursos inferiores, ejercen funciones de liderazgo y se convierten en ejemplo dentro de la vida académica. Este paso no es solo administrativo; es simbólico: el Alférez Cadete se sitúa en un umbral entre el aprendizaje y el mando, heredando todas las formas anteriores del cargo.

La historia de este empleo es la historia de una persistencia y de una adaptación a diferentes realizades. A través de los siglos, su figura ha cambiado de forma, función y contexto, pero ha conservado un núcleo perfectamente reconocible.
Fue jinete en el mundo árabe peninsular, caballero en la Edad Media, símbolo en las ciudades del “Imperio”, militar profesional en los ejércitos de línea, urgencia en los conflictos y formación en las Academias Militares. Ha sido elegido, heredado, improvisado y enseñado. Y, sin embargo, en todas sus encarnaciones late la misma idea: alguien que acepta sostener algo que lo supera en toda su esencia.

En los albores fue un lienzo con un emblema visible en el horizonte de la batalla. Hoy es una enseña invisible, hecha de deber, disciplina y memoria, manteniendo intacta su esencia. Por todo esto, siempre hizo falta un Alférez: alguien dispuesto a avanzar, consciente del legado histórico que su divisa soporta.



Publicado por La Mesa de los Notables.

martes, 17 de marzo de 2026

FELIPE VI:VERDAD FRENTE A MANIPULACIÓN DEL RELATO.

 Riestra 2026.

Juzgar el pasado es una tentación constante y peligrosa: la de simplificar, de encerrar la historia en tribunales imaginarios y sentar a los siglos en el banquillo de los acusados. Pero la historia, como el ser humano, rara vez se deja encorsetar en verdades absolutas.

Las recientes palabras de S.M. Felipe VI, reconociendo que en la conquista de América existieron ciertos “abusos” y al mismo tiempo apelando a una lectura sin simplificaciones, han reabierto viejas heridas. Heridas que, por motivos a mi parecer espurios, venían avivando determinados mandatarios y políticos de ambas esferas. Como toda cicatriz histórica, la nuestra sangra no solo por lo que fue, sino por lo que hoy pudiera representar.

Determinados discursos sobre la Conquista se me antojan más un instrumento  que un análisis histórico, al centrarse exclusivamente en los agravios, dejando de lado los logros, la cultura compartida y los elementos positivos de la hispanidad en América; construyendo así un relato útil para movilizar determinados apoyos, reforzar con ellos su posición, e incluso ganar visibilidad internacional. La historia se convierte así en herramienta de la política: el pasado abandona por completo su función didáctica y pasa a servir a intereses e ideologías del presente.

No obstante, negar de manera categórica que durante la Conquista se cometieron ciertos abusos sería insostenible. Todo choque de civilizaciones, por muy leve que  pretendamos, trae consigo ineludiblemente alguna forma de violencia. Ya en pleno siglo XVI hubo voces españolas que denunciaron determinados excesos. La célebre Controversia de Valladolid no es una invención moderna: fue un debate genuino sobre la dignidad de los pueblos indígenas y los límites morales de la conquista.

La Corona española intentó legislar para frenar esos abusos mediante las Leyes de Indias, un conjunto normativo que buscaba proteger a los pueblos originarios, aunque su aplicación fuera desigual. Reconocer ciertos abusos no es un acto contemporáneo del monarca actual: forma parte de la conciencia histórica española desde hace cinco siglos. Pero reducir la Conquista a una empresa exclusivamente criminal es una pirueta que no resiste el más mínimo análisis.

La Conquista nunca fue homogénea ni uniforme. Fue un proceso caótico, prolongado y profundamente mestizo. En muchos casos, los ejércitos que derrotaron a los grandes imperios Mexica e Inca estaban compuestos mayoritariamente por pueblos indígenas aliados de los españoles. Este hecho desmiente la narrativa simplificada de una confrontación binaria entre “españoles” e “indígenas”. La Monarquía Hispánica, además, no fue ajena al debate moral sobre su propia legitimidad: pocas potencias cuestionaron con tanta premura e intensidad los fundamentos éticos de su expansión.
Desde el siglo XVI, las potencias rivales de España alimentaron la llamada “leyenda negra”, exagerando en mucho la crueldad española y borrando los matices del contexto. Esto no significa que algunos abusos no existieran; su interpretación histórica ha sido moldeada, demasiadas veces, por intereses políticos y culturales ajenos al proceso mismo. Reducir la Conquista a un relato monocromático es otra forma de manipulación: transformar el pasado en un arma del presente.

Las palabras de Felipe VI se sitúan en ese delicado equilibrio: admitir sombras sin ignorar las luces, reconocer errores sin caer en simplificaciones. No se trata de exculpar, sino de comprender; no de glorificar, sino de contextualizar. Juzgar el pasado sin contexto es un anacronismo estéril: exigir a los hombres de hace quinientos años que pensaran como nosotros equivale a negar la historia misma.

Quizá la paradoja más profunda es que el mundo que surgió de aquel encuentro (violento a veces, sí, pero también fecundo) es el que hoy compartimos. La lengua, las instituciones, la cultura, el mestizaje: todos forman un tejido común que no puede explicarse únicamente desde la violencia, como tampoco ignorándola. Negar cualquiera de estos elementos es falsear la totalidad de nuestra historia.

Reconocer que pudo haber alguna forma de violencia no implica asumir una culpa hereditaria ni convertir a las naciones actuales en responsables morales de procesos históricos complejos. En tiempos de discursos absolutos, la posición de Felipe VI se revela molesta solo para quienes buscan certezas fáciles. Reconocer sombras sin negar luces o viceversa. Admitir errores sin simplificar. Recordar que la historia no es un instrumento de condena, sino de comprensión y aprendizaje.

En tiempos de discursos absolutos, la posición de Felipe VI puede parecer incómoda precisamente por su equilibrio: reconocer ciertos abusos sin asumir relatos simplistas, aceptar ciertas sombras sin negar las muchas luces que aportó nuestro proyecto de civilización. Y, sobre todo, recordar que la historia no es un instrumento de condena, sino de comprensión. Porque quizá la mayor responsabilidad del presente no sea pedir cuentas al pasado, sino entenderlo en su total complejidad.

Publicado por La Mesa de los Notables.



viernes, 13 de marzo de 2026

SEMINARIO DE INVESTIGACIÓN: «NOBLEZA OBLIGA. QUIEBRAS, RUPTURAS Y CONFLICTO EN LAS ÉLITES NOBILIARIAS IBÉRICAS (SIGLOS XVI-XVII)»

 

Como ya anunciamos en entradas anteriores de este mismo blog, el Centro de Estudios de la Nobleza, dependiente de la Real Maestranza de Caballería de Ronda, organiza el seminario de investigación «Nobleza obliga. Quiebras, rupturas y conflicto en las élites nobiliarias ibéricas (siglos XVI-XVII)», que se celebrará durante los días 14 y 15 de abril de 2026 en el Salón de Archivo y Biblioteca de la Real Maestranza de Caballería de Ronda, una de las instituciones nobiliarias más emblemáticas de nuestro país.

El encuentro estará coordinado por los profesores Santiago Martínez Hernández y Alejandra Franganillo Álvarez, del Área de Historia Moderna de la Universidad Complutense de Madrid, y reunirá a investigadores procedentes de diversas universidades nacionales e internacionales. Las sesiones de trabajo abordarán, desde perspectivas renovadas, los procesos de crisis, conflicto y transformación que afectaron a las élites nobiliarias de los reinos ibéricos durante los siglos XVI y XVII.

Como actividad destacada del seminario, el martes 14 de abril a las 19:00 horas tendrá lugar una conferencia abierta al público a cargo de Carmen Sanz Ayán, catedrática de la Universidad Complutense de Madrid y académica de la Real Academia de la Historia. Su intervención, titulada «Nobleza y emprendimiento económico. Quiebras y supervivencia (siglos XVI-XVII)», analizará las estrategias económicas y financieras desarrolladas por la nobleza en un contexto marcado por crisis fiscales, endeudamiento y transformaciones en las estructuras de poder.

Más información: https://f.mtr.cool/eiyjpjrfwc

Publicado por La Mesa de los Notables.

jueves, 12 de marzo de 2026

NUEVA SECCIÓN DEDICADA A LA FALERÍSTICA EN LA WEB DE LA REAL ACADEMIA MATRITENSE DE HERÁLDICA Y GENEALOGÍA.

 

El pasado año, la Real Academia Matritense de Heráldica y Genealogía informó en su página web de la incorporación del término falerística al Diccionario de la Real Academia Española. Se trata de una noticia de especial relevancia para esta institución, ya que dicha decisión fue adoptada gracias a una iniciativa promovida por la propia Academia Matritense. La propuesta contó, además, con el respaldo de una docena de academias y entidades europeas e hispanoamericanas dedicadas al estudio de la heráldica, la genealogía y disciplinas afines.

La inclusión de esta voz en el Diccionario de la lengua española supone el reconocimiento oficial de una denominación que viene utilizándose desde hace décadas para designar la disciplina que estudia las órdenes, condecoraciones, medallas y otros sistemas de recompensas honoríficas. De este modo, la falerística adquiere una consideración académica similar a la que, desde hace mucho tiempo, poseen otros campos de estudio especializados como la numismática, la filatelia o la vexilología.

Atendiendo precisamente al creciente interés que despierta esta materia, y teniendo en cuenta la destacada producción de trabajos académicos que se vienen publicando en la página web de la corporación, la Real Academia Matritense ha creado una nueva sección dedicada a la falerística dentro del apartado Informes y Bibliografía. En este espacio se agruparán los trabajos ya publicados en línea por los académicos de la institución, así como futuros artículos y estudios que aborden esta temática.
Con esta iniciativa, la Academia continúa ampliando y difundiendo su labor investigadora, poniendo a disposición del público y de los estudiosos un conjunto de recursos especializados que contribuyen al conocimiento y desarrollo de estas disciplinas.

Para consultar esta nueva sección: aquí.

Publicado por La Mesa de los Notables.