Riestra2026.
En todo sistema institucional serio, el
uniforme debe cumplir tres funciones esenciales: identificar, jerarquizar y
legitimar. No es una prenda; es arquitectura normativa. Su corte, divisas y
disposici贸n exacta de cada condecoraci贸n responden a reglamentos minuciosos. No
hay espacio para la improvisaci贸n. En nuestro pa铆s, la uniformidad
institucional est谩 estrictamente reglamentada, y a煤n m谩s en los Ej茅rcitos,
donde los uniformes poseen, entre otras cualidades, una que pasa desapercibida
hasta que se pierde: la sobriedad funcional.
Incluso en su versi贸n m谩s ostentosa, la
ornamentaci贸n est谩 contenida por norma. Cada pieza ocupa un lugar preciso, un
tama帽o exacto y se coloca seg煤n un protocolo casi musical, como si obedeciera a
una partitura. La cantidad de metal sobre el pecho no surge del entusiasmo,
sino de la autorizaci贸n. El problema comienza cuando otros deciden interpretar
la misma partitura sin haber pasado por el conservatorio.
En ciertos actos sociales, que todos hemos
frecuentado en alguna ocasi贸n, se produce un fen贸meno casi 贸ptico: la duplicaci贸n del
c贸digo. A un lado del sal贸n, un militar cuya carrera ha sedimentado lentamente,
y me centro en el tema militar porque es el m谩s repetido y evidente. Al otro,
un caballero de flamante corporaci贸n honor铆fica, historiogr谩fica o
caballeresca, cuya guerrera parece haber experimentado un proceso de expansi贸n
simb贸lica acelerada.
Desde la distancia, ambos perfiles
pueden parecer similares, pero cuando nos acercamos la diferencia es abismal. No
en el brillo (que a veces favorece al m谩s exuberante) sino en el peso invisible
que sostiene ese brillo.
T茅cnicamente, esto podr铆a interpretarse
como una mimetizaci贸n formal sin equivalencia estructural. Se adoptan cortes,
colores, entorchados, etc. asociados al 谩mbito castrense, pero adolecen de lo
esencial: el sistema que respalda la se帽al.
El uniforme militar o institucional es la
punta visible de una pir谩mide normativa, jur铆dica y operativa. El uniforme
asociativo es, en cambio, una construcci贸n est茅tica aut贸noma y libre de
restricciones. Y es precisamente esa libertad la que delata en muchas ocasiones
el exceso. Donde la norma impone l铆mites, la imaginaci贸n expande. Donde el
reglamento reduce, el entusiasmo acumula. El resultado es una hipertrofia
ornamental que acerca la escena a la opereta, no por intenci贸n de parodia, sino
porque la desproporci贸n entre forma y sustancia se vuelve evidente. Lo m谩s
curioso, y humano, es que quienes encarnan ese despliegue rara vez advierten el
efecto. Caminan con gravedad mim茅tica, intercambian saludos cargados de
solemnidad y nadie les dice nada, la cortes铆a social es implacable en su
silencio o estruendosa en su ignorancia.
Las asociaciones que aspiran a perdurar
y a ser reconocidas por la seriedad de su labor, creo yo, no deber铆an tener la
necesidad de apoyarse en la m铆mesis castrense o institucional para dotarse de
identidad, ni llenarse de quincalla (que justamente por su dispendio) ya no
impresiona a nadie. Existen m煤ltiples tradiciones indumentarias igualmente
dignas y cargadas de simbolismo que no invaden de ninguna est茅tica ni generan
confusi贸n. Pueden inspirarse, por ejemplo, en uniformes hist贸ricos de corte
diplom谩tico o acad茅mico: casacas sobrias, levitas con vivos discretos, bandas
institucionales, insignias esmaltadas de dise帽o propio, etc.
Contar con una uniformidad en las asociaciones de
orden caballeresco o nobiliario, en esencia, puede resultar beneficioso para
fortalecer su identidad colectiva y el sentido de pertenencia entre sus
miembros. Al vestir de manera uniforme, cada integrante se siente parte de un
grupo con objetivos y valores comunes, lo que refuerza la solidaridad y el
respeto mutuo. Adem谩s, el uniforme (sin estridencias, ni propensi贸n al mimetismo) facilita la
identificaci贸n de la asociaci贸n en eventos p煤blicos, ceremonias o actividades
comunitarias, transmitiendo una imagen de organizaci贸n y compromiso.
Sin
necesidad de exagerar ni llamar la atenci贸n, el uniforme tambi茅n ayuda a
mantener viva la tradici贸n y los principios que pretenden gu铆ar a la asociaci贸n,
sirviendo como s铆mbolo visible de honor, fraternidad y responsabilidad compartida.
El objetivo, bajo mi criterio, nunca
deber铆a ser parecer otra cosa, sino ser reconocibles de manera indubitada como lo que realmente son: una instituci贸n digna con fines culturales, sociales o asistenciales y de corte tradicional, sin m谩s.
Una identidad visual coherente, propia y bien dise帽ada evita equ铆vocos
protocolarios y refuerza los objetivos de la asociaci贸n. La originalidad
institucional siempre va a resultar m谩s s贸lida que la mera imitaci贸n, porque va a transmitir seguridad en la propia instituci贸n, y no dependencia del prestigio
ajeno.
Publicado por La Mesa de los Notables.