miércoles, 22 de julio de 2026

EL CABALLERO DIVISERO HIJODALGO DEL SOLAR DE TEJADA: UNA DIGNIDAD NOBILIARIA SINGULAR EN EL DERECHO ESPAÑOL.

 

Don Antonio de Castro García de Tejada nos ha remitido este artículo para su publicación en nuestro blog.


EL CABALLERO DIVISERO HIJODALGO DEL SOLAR DE TEJADA: UNA DIGNIDAD NOBILIARIA SINGULAR EN EL DERECHO ESPAÑOL.

Introducción. Una cuestión que merece ser replanteada.

La condición de Caballero Divisero Hijodalgo del Antiguo e Ilustre Solar de Tejada ha sido tradicionalmente analizada desde una perspectiva que, a mi juicio, parte de una pregunta equivocada. Con frecuencia se discute si el Solar de Tejada constituye o no un Título del Reino, cuando esa comparación resulta insuficiente para comprender la singularidad de una institución cuya configuración histórica es muy anterior al sistema moderno de títulos nobiliarios.

La cuestión verdaderamente relevante no consiste en determinar si Tejada puede equipararse a un ducado, un marquesado o un condado, sino en averiguar cuál es la naturaleza jurídica de la condición de Caballero Divisero Hijodalgo.
La respuesta exige acudir al propio Derecho Nobiliario Español y, sobre todo, a los criterios con los que históricamente se han valorado las mercedes singulares.

La condición de Caballero Divisero Hijodalgo no es una mera denominación tradicional. Uno de los argumentos que con mayor frecuencia se invocan sostiene que la Real Carta de Confirmación de Armas otorgada por S. M. el Rey Don Juan Carlos I en 1981, únicamente confirma el derecho al uso de unas armas, siendo la expresión «Caballeros Diviseros Hijosdalgo» una simple fórmula nominal sin trascendencia jurídica.

Esta interpretación merece ser reconsiderada.

En Derecho, las palabras empleadas por el poder público para identificar a los destinatarios de un acto oficial no tienen un carácter ornamental. Cumplen una función jurídica de identificación. La Real Carta no confirma unas armas a favor de una asociación cualquiera, ni de unos descendientes indeterminados, ni de una comunidad de propietarios. Identifica expresamente a sus destinatarios como Caballeros Diviseros Hijosdalgo del Antiguo e Ilustre Solar de Tejada.

La Corona no crea mediante ese acto dicha condición, pero sí la reconoce como presupuesto de la confirmación concedida.
Cuando una determinada calidad personal aparece asumida expresamente en un acto del Jefe del Estado, refrendado por el Ministro de Justicia, deja de ser una mera denominación privada para convertirse en una categoría institucional utilizada por el propio Estado.

La trascendencia jurídica no nace únicamente del contenido del acto, sino también de la condición de las personas a quienes dicho acto va dirigido.


Una práctica administrativa constante no puede ser ignorada.

Existe otro dato objetivo cuya importancia doctrinal difícilmente puede minimizarse. Durante aproximadamente seis décadas el Antiguo e Ilustre Solar de Tejada figuró incluido en la Guía Oficial de Grandezas y Títulos del Reino, publicada por el Ministerio de Justicia, dentro del apartado de «Señoríos y otras Dignidades». Esa inclusión no transformaba automáticamente al Solar en un Título del Reino, ni constituye por sí sola una declaración definitiva sobre su naturaleza jurídica, pero tampoco puede calificarse sin más como un hecho irrelevante o arbitrario.

La Guía Oficial es el instrumento mediante el cual el propio Ministerio sistematiza los títulos y las dignidades nobiliarias españolas. La permanencia del Solar de Tejada en dicho elenco durante decenas de ediciones constituye un precedente administrativo de indudable valor interpretativo.

Se ha afirmado en ocasiones que aquella inclusión obedeció simplemente a decisiones coyunturales o personales. Sin embargo, esa afirmación exige una prueba que rara vez se aporta. El hecho objetivamente verificable es otro: la Administración mantuvo durante décadas una clasificación constante. Si posteriormente modificó ese criterio, ello constituye una circunstancia que merece explicación, pues la continuidad administrativa también forma parte de la historia jurídica de las instituciones.

Una calidad nobiliaria de naturaleza compleja.

La condición de Caballero Divisero Hijodalgo no puede reducirse a un único elemento. Concurren simultáneamente la hidalguía, la pertenencia a un Solar conocido, la transmisión hereditaria, la recepción institucional, la participación en un antiguo señorío divisero y una condición personal expresamente identificada por la Corona.
Precisamente esa acumulación de elementos explica que la institución no encaje plenamente en ninguna categoría ordinaria del Derecho Nobiliario. Y esa circunstancia no constituye una anomalía. Constituye su singularidad.

El precedente del Mariscal de Alcalá del Valle y la doctrina de las mercedes singulares.

El propio Derecho nobiliario español ofrece una pauta interpretativa especialmente esclarecedora.
En el expediente de rehabilitación de la dignidad de Mariscal de Alcalá del Valle, la Diputación Permanente y Consejo de la Grandeza recordó que las reglas de sucesión de una merced deben buscarse, ante todo, en su propia carta de concesión y reconoció expresamente que aquella dignidad había sido otorgada de manera «parecida, pero no igual» a los Títulos del Reino.

Todavía más significativa resulta la doctrina del Consejo de Estado, que afirmó: «No se trata, por consiguiente, de un título que atribuya sólo un oficio efectivo, en cuyo caso no podría ser rehabilitado, sino de una merced nobiliaria susceptible de tal rehabilitación como tal dignidad, por su carácter histórico y singular.»

Difícilmente puede formularse con mayor claridad un principio de interpretación del Derecho nobiliario. La singularidad histórica de una institución no constituye un obstáculo para reconocer su naturaleza nobiliaria. Puede ser, precisamente, el fundamento de dicho reconocimiento.

La comparación con el Solar de Tejada surge de manera natural.
También el Solar constituye una institución histórica dotada de rasgos propios.
También presenta una forma singular de transmisión.
También responde a una tradición jurídica distinta del modelo ordinario de los Títulos del Reino.
También ha sido objeto de sucesivos reconocimientos regios y de una práctica administrativa constante.

La diferencia esencial radica únicamente en la forma de participación.

Mientras la dignidad de Mariscal corresponde sucesivamente a un único titular, la condición de Caballero Divisero Hijodalgo pertenece colectivamente a quienes acreditan el linaje exigido y son legítimamente recibidos en el Solar.

Pero esa diferencia estructural no altera necesariamente la naturaleza jurídica de la institución, al contrario, constituye precisamente su rasgo singular.


La exigencia de coherencia interpretativa.

La doctrina elaborada por la Diputación de la Grandeza y por el Consejo de Estado respecto de las mercedes históricas ofrece un criterio interpretativo cuya aplicación debería ser uniforme. Si una merced singular puede ser reconocida como dignidad precisamente por conservar características históricas propias, resulta difícil sostener que esas mismas características históricas deban convertirse, en otros supuestos, en argumento suficiente para negar toda naturaleza nobiliaria. No se trata de equiparar instituciones distintas, cada una posee su propia historia y su propio régimen. Lo que debe permanecer constante no son las instituciones, sino los principios jurídicos utilizados para interpretarlas, la coherencia exige que las singularidades históricas sean valoradas mediante criterios homogéneos.

La excepcionalidad no puede servir como fundamento del reconocimiento en unas mercedes y convertirse, sin mayor explicación, en fundamento de exclusión respecto de otras.

El Derecho nobiliario no puede hacer depender la naturaleza jurídica de una institución de la mayor o menor proximidad que ésta guarde con el modelo ordinario de los Títulos del Reino. Su propia historia demuestra que existen dignidades cuya legitimidad deriva precisamente de su carácter excepcional.

Una dignidad colectiva.

La objeción más frecuente sostiene que una dignidad sólo puede pertenecer a una persona, sin embargo, esa afirmación describe el régimen normal de los títulos nobiliarios, no un principio absoluto del Derecho Nobiliario.

El Solar de Tejada representa una forma distinta de participación, la dignidad no corresponde sucesivamente a un único individuo, pertenece colectivamente a una comunidad de linaje cuyos miembros adquieren personalmente la condición de Caballero o Dama Divisero Hijodalgo, mediante la acreditación de su filiación y su recepción institucional.

La dignidad es única.
Los titulares que participan de ella son múltiples.

La colectividad no destruye la dignidad; únicamente configura una modalidad distinta de titularidad. Precisamente esa singularidad explica que el Solar no pueda analizarse con categorías concebidas para instituciones completamente diferentes.

Conclusión.

El Antiguo e Ilustre Solar de Tejada constituye una de las instituciones más originales del Derecho Nobiliario Español.
Su verdadera singularidad no consiste en quedar al margen del orden nobiliario, sino en ofrecer una manifestación distinta de él. La condición de Caballero Divisero Hijodalgo descansa sobre una combinación excepcional de nobleza de sangre, pertenencia a un Solar conocido, transmisión hereditaria, recepción institucional, reconocimiento regio y una práctica administrativa mantenida durante décadas.

A ello se añade un elemento especialmente significativo: la propia Corona identifica oficialmente a sus destinatarios mediante esa condición personal, mientras que el Ministerio de Justicia mantuvo durante cerca de sesenta años la inclusión del Solar de Tejada en la Guía Oficial de Grandezas y Títulos del Reino, dentro del apartado reservado a los «Señoríos y otras Dignidades». Estos hechos, considerados en conjunto, no resuelven por sí solos el debate doctrinal, pero constituyen indicios institucionales cuya relevancia no puede ser ignorada.

Por otra parte, la doctrina desarrollada en torno a mercedes históricas como la dignidad de Mariscal de Alcalá del Valle demuestra que el Derecho Nobiliario Español ha admitido tradicionalmente instituciones cuya singularidad no impedía reconocerles naturaleza nobiliaria. Antes bien, era precisamente esa singularidad histórica la que justificaba un tratamiento específico.

La cuestión, por tanto, no consiste en equiparar el Solar de Tejada a un Título del Reino, sino en aplicar con coherencia los mismos principios interpretativos que el propio ordenamiento ha utilizado respecto de otras mercedes excepcionales. Porque la coherencia constituye una exigencia elemental del Derecho, y allí donde concurren una misma lógica jurídica, un mismo fundamento histórico y una misma naturaleza institucional, la interpretación no debería variar únicamente porque la forma concreta de la dignidad sea distinta.

Desde esta perspectiva, la condición de Caballero Divisero Hijodalgo del Antiguo e Ilustre Solar de Tejada puede sostenerse, con fundamento doctrinal serio, como una dignidad nobiliaria colectiva, hereditaria y solariega, singular en su configuración, pero plenamente compatible con los principios que históricamente han inspirado el Derecho nobiliario español.

Antonio de Castro García de Tejada.
Caballero de la Real y Distinguida Orden de Carlos III

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PUBLICADO EL NÚMERO 105 DE CUADERNOS DE AYALA.

 

Recientemente ha visto la luz el número 105 de Cuadernos de Ayala, la revista trimestral de la Federación Española de Genealogía, Heráldica y Ciencias Históricas. Esta publicación se ha consolidado como una referencia para quienes se interesan por la historia institucional, las órdenes y condecoraciones, la genealogía, la heráldica, la nobiliaria, la iconografía, así como por otras disciplinas relacionadas con el ceremonial, el protocolo y la historia en general.

Como bien conocen nuestros lectores, la revista está dirigida por el doctor don Alfonso de Ceballos-Escalera y Gila,marqués de la Floresta y vizconde de Ayala, cuya trayectoria académica y su dedicación a la investigación y difusión de las ciencias históricas constituyen una garantía del rigor y la calidad de sus contenidos.

Además de su aportación al ámbito académico, Cuadernos de Ayala se ha convertido en un espacio de encuentro para investigadores, instituciones, asociaciones y especialistas, favoreciendo el intercambio de conocimientos y el debate en torno a la genealogía, la heráldica y las ciencias históricas, tanto en España como en el conjunto del ámbito hispánico.

El número 105, así como los anteriores, puede consultarse y descargarse gratuitamente en formato pdf a través del siguiente enlace: https://cuadernosdeayala.com/publicaciones/

 


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martes, 21 de julio de 2026

DOS ESTRELLAS SOBRE UN ESCUDO.

Riestra2026. 

La reciente conquista del Mundial de Fútbol por parte de España, tras imponerse a Argentina en la final, ha añadido una segunda estrella al escudo de la selección. Pero ¿qué significan realmente esas estrellas y cuál es la historia del emblema que las sostiene?

Durante dieciséis años, el escudo de la selección española lució una única estrella. Era la huella imborrable del Mundial conquistado en Sudáfrica en 2010, el título que cambió para siempre la historia del fútbol español. Desde el pasado día 19, ese mismo escudo presenta una segunda. Apenas unos centímetros de hilo dorado sobre la camiseta, pero suficientes para recordar que España ha sido dos veces campeona del mundo.

La imagen resulta tan familiar que no todos, aunque cada vez son más, se detienen a pensar qué significan realmente esas estrellas o desde cuándo forman parte del lenguaje universal del fútbol. Lejos de ser un elemento decorativo, constituyen un distintivo reservado a las selecciones campeonas del mundo. La FIFA autoriza que cada federación luzca una estrella por cada Copa Mundial conquistada, de modo que el escudo se convierte también en un resumen de su palmarés.

La costumbre de bordar estrellas sobre el escudo de las selecciones, según tenemos entendido, no nació con la Copa del Mundo. Su precedente se encuentra en el fútbol italiano, donde algunos clubes comenzaron a utilizarlas para distinguir sus títulos nacionales. La tradición dio el salto a las selecciones tras el tercer Mundial conquistado por Brasil en México 1970 y terminó consolidándose como un símbolo universal del fútbol.

Escudo de contorno español cargado con las armas completas de España timbradas de Corona Real y acompañadas por las Columnas de Hércules, coronadas con las coronas imperial y real, con la divisa «PLUS ULTRA». En punta figura un roel con las siglas «RFEF» de gules, flanqueado por la fecha «1909». El conjunto va surmontado por dos estrellas de cinco puntas de oro, bordadas exteriormente al escudo, como selección bicampeona del mundo.


En el caso de España, la primera apareció tras el triunfo en el Mundial de Sudáfrica de 2010. La segunda se ha incorporado después de la conquista del campeonato celebrado este mismo año 2026, situando a la selección española entre el reducido grupo de países que han levantado el trofeo en más de una ocasión.

Pero el escudo sobre el que descansan esas estrellas tiene una historia mucho más larga que los propios títulos mundiales. Sus orígenes se remontan a 1920, cuando España disputó sus primeros partidos internacionales en los Juegos Olímpicos de Amberes. Aquel equipo ya vistió de rojo y utilizó como emblema un león rampante amarillo, inspirado en el antiguo ducado de Brabante, un territorio históricamente vinculado a la Monarquía Hispánica.

Con el paso de las décadas, el escudo fue transformándose al mismo ritmo que la historia política del país. Cambiaron coronas, escudos nacionales y elementos heráldicos hasta llegar al diseño actual de la Real Federación Española de Fútbol. Incluso hubo lugar para una curiosa rectificación histórica, ya que durante algún tiempo, la camiseta reprodujo por error un escusón correspondiente a la rama francesa de la Casa de Borbón. El fallo fue detectado, según creemos, por el historiador Jaime Salazar y corregido por la Federación y Adidas en 2013, antes del Mundial de Brasil.

Desde entonces, las modificaciones han respondido sobre todo a criterios de diseño y adaptación digital, sin alterar la esencia del emblema. La última actualización importante llegó en 2021, con un escudo más limpio y legible, preparado para convivir tanto en una camiseta como en una pantalla.

Las dos estrellas que hoy lo coronan son, en realidad, la parte más reciente de una historia que comenzó hace más de un siglo. El escudo ha cambiado varias veces. Las estrellas, en cambio, solo aparecen cuando sucede lo más difícil en el fútbol, que no es otra cosa sino ganar la Copa del Mundo.

Riestra2026.

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lunes, 20 de julio de 2026

PROGRAMA E INSCRIPCIÓN EN EL II CONGRESO INTERNACIONAL DE HERÁLDICA.

 

Ya está disponible el programa completo y la inscripción del II Congreso Internacional de Heráldica, que se celebrará los días 25 y 26 de septiembre de 2026, organizado por la Real Maestranza de Caballería de Ronda, bajo el título «Los reyes de armas en la época moderna. Oficiales reales al servicio de la distinción y el estamento noble»

Para leer toda la información: aquí.



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domingo, 19 de julio de 2026

TREINTA AÑOS DE INVESTIGACIÓN PLASMADOS EN NEGRO SOBRE BLANCO.


Último trabajo del Dr. Francisco Acedo Fernández.

 Riestra2026.

Hace escasas fechas recibí los dos volúmenes de los que se compone El Linaje del Conde Don Vela, obra que presentamos en este mismo blog el pasado 27 de junio.
La primera impresión fue buena. Edición cuidada, buena encuadernación con una presentación sobria, pero no por ello exenta de cierta elegancia que invita a abrir sus páginas.
El estudio está dedicado a su pareja. Pocas cosas expresan mejor la importancia que un investigador concede a su trabajo que dedicar el fruto de más de tres décadas de esfuerzo a la persona que ha compartido con él ese largo camino, regalándole su paciencia y comprensión a una dedicación que solo quienes investigan conocen bien.

Fruto de más de treinta años de investigación, esta publicación, editada en dos volúmenes, constituye uno de los proyectos genealógicos más ambiciosos aparecidos en los últimos años sobre la historia medieval peninsular. Su objetivo principal es reconstruir la descendencia del conde Vela Jiménez, uno de los personajes más relevantes de la Alta Edad Media hispánica, siguiendo su evolución familiar durante más de trece siglos.

La magnitud del trabajo impresiona desde las primeras páginas. El autor desarrolla 54 líneas genealógicas, recorriendo centenares de generaciones y un sinfín de personajes pertenecientes a la nobleza, a las diferentes casas reales y a numerosas familias españolas y americanas de origen hispano. El resultado trasciende la mera sucesión de nombres, ofreciendo una visión de la evolución de las élites familiares y de su influencia en la construcción histórica de la Península Ibérica.

Es de destacar el contenido del primer volumen, dedicado a las grandes casas medievales de Pamplona, Navarra, Aragón, León, Castilla y Galicia. La obra reconstruye de manera conjunta las distintas ramas de la dinastía Jimena, una de las familias fundamentales para comprender la formación de los reinos cristianos peninsulares. Asimismo, dedica una atención singular al estudio de los ascendientes del Cid Campeador y de doña Jimena, revisando críticamente la documentación conservada y la historiografía precedente.

El segundo volumen se centra en la Casa de Vela de Ávila, desarrollando por primera vez una reconstrucción integral de este extenso linaje desde la Edad Media hasta el siglo XX. En sus páginas aparecen numerosas casas nobiliarias españolas, así como personajes de enorme relevancia histórica, entre ellos Blasco Núñez Vela, primer virrey del Perú, y Santa Teresa de Jesús, cuya genealogía familiar es estudiada con notable amplitud.

Uno de los mayores méritos de esta investigación reside en su voluntad de integrar la genealogía dentro de la historia social. Los árboles familiares dejan de ser simples esquemas de parentesco para convertirse en una herramienta que permite comprender la movilidad social, las alianzas políticas, la formación de los grandes patrimonios y la evolución de las élites durante más de un milenio.

La obra también plantea diversas hipótesis genealógicas de gran alcance. Entre ellas, el autor sostiene haber documentado determinadas conexiones entre las dinastías cristianas peninsulares y las musulmanas de al-Ándalus, así como nuevas reconstrucciones sobre diversos linajes medievales. Estas propuestas constituyen aportaciones del investigador que, como corresponde a cualquier trabajo histórico de esta naturaleza, deberán seguir siendo objeto de análisis y debate por parte de la comunidad académica.

Precisamente ahí reside uno de los valores del libro: su capacidad para estimular nuevas investigaciones. La historia avanza gracias al estudio directo de las fuentes, al contraste documental y al debate científico. Toda investigación amplia y rigurosa enriquece el conocimiento colectivo, incluso cuando algunas de sus conclusiones suscitan discusión.

El esfuerzo realizado por don Francisco Acedo Fernández merece un sincero reconocimiento. Muy pocos investigadores dedican varias décadas de su vida a un proyecto con semejante amplitud documental y cronológica. Esa perseverancia se refleja en una obra de gran envergadura que, por su alcance, creemos está llamada a ocupar un lugar destacado entre los estudios dedicados a la genealogía histórica española.
Quienes disfrutan de la historia o simplemente desean comprender mejor cómo se entrelazan las familias que protagonizaron nuestra historia, encontrarán en estos dos volúmenes una lectura de enorme interés.

Desde aquí solo queda felicitar al Dr. Francisco Acedo Fernández por culminar una investigación de tan largo recorrido y agradecerle haber puesto a disposición de los investigadores y aficionados una obra que, sin duda, enriquecerá el estudio de nuestro pasado y abrirá nuevas vías para futuras investigaciones.

Artículo relacionado: aquí.

 Riestra2026.

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sábado, 18 de julio de 2026

A VUELTAS CON EL SOLAR DE TEJADA.

Riestra2026. 


Las instituciones centenarias tienen el privilegio de custodiar la memoria del pasado, pero también la responsabilidad de hacerla útil para las generaciones futuras. En esa delicada tarea de conservar sin quedar ancladas en el tiempo es donde se mide la verdadera capacidad de quienes las gobiernan. El Antiguo e Ilustre Solar de Tejada vive hoy uno de esos momentos que, con el paso de los años, serán recordados como un punto de inflexión.

Al frente de ese proceso se encuentra su todavía alcalde mayor, don Fernando de Herrera Hume, cuya presidencia ha coincidido con una de las transformaciones más importantes acometidas por la institución en las últimas décadas: la ordenación, indexación y apertura del Archivo Histórico del Solar de Tejada.

Acto de presentación del proyecto de indexación (imagen: https://www.hidalgosdeespana.es/)

No sería justo atribuir un proyecto de semejante magnitud a una sola persona. Toda gran empresa es necesariamente colectiva. Sin embargo, tampoco sería exacto ignorar que ha sido bajo la administración de Fernando de Herrera Hume y de la actual Junta de Gobierno cuando esta iniciativa ha pasado de ser una aspiración largamente deseada a convertirse en una realidad tangible.

Durante siglos, el Archivo Histórico del Solar ha conservado un patrimonio documental de extraordinario valor, integrado por libros becerros, privilegios, expedientes de ingreso, pruebas genealógicas, documentación económica y numerosos testimonios que permiten reconstruir no solo la historia del propio Solar, sino también la de centenares de familias de la Sierra de Cameros y de buena parte de la Hispanidad. La digitalización de estos fondos constituyó un primer avance, pero seguía existiendo una importante limitación: disponer de miles de imágenes digitales no equivalía a poder consultar eficazmente su contenido.

La respuesta a ese desafío, como ya anunciamos en este blog, fue un ambicioso proyecto de indexación documental que permitiera convertir aquel inmenso patrimonio en una fuente verdaderamente accesible para investigadores, genealogistas, diviseros y estudiosos de la historia social. La actual Junta  impulsó esta iniciativa, promoviendo además la colaboración con la Real Asociación de Hidalgos de España mediante el convenio firmado en 2023, gracias al cual pudo financiarse tanto el trabajo técnico de indexación como el desarrollo del buscador informático que hoy permite consultar los fondos documentales.

Uno de los grandes aciertos del proyecto fue comprender que una labor de esta naturaleza exigía el máximo rigor científico. Por ello se optó por encomendar la indexación a un único especialista con formación archivística y experiencia profesional, responsabilidad que recayó en Agustín Ponce Figuereo, magíster en Gestión Documental y Administración de Archivos. Paralelamente, la Junta creó un Comité de Expertos presidido por don Manuel Pardo de Vera y Díaz, presidente de la Real Asociación de Hidalgos de España, integrado por reconocidos especialistas encargados de supervisar la calidad metodológica del trabajo.


Este planteamiento revela una forma de gobierno basada en la prudencia institucional: rodearse de los mejores profesionales, buscar colaboraciones con entidades de prestigio y garantizar que el resultado respondiera a los más altos estándares archivísticos.

La presentación oficial del Archivo Histórico, celebrada en mayo de 2026 en la sede de la Real Asociación de Hidalgos de España, simbolizó la culminación de varios años de trabajo. Durante el acto, don Fernando de Herrera Hume recordó que el “Archivo debía entenderse no únicamente como un depósito documental, sino como un instrumento para fortalecer el vínculo entre los diviseros repartidos por toda la Hispanidad y como una herramienta al servicio de investigadores interesados en el estudio de los linajes, las migraciones y las redes familiares y económicas surgidas desde la Sierra de Cameros hacia numerosas ciudades españolas e hispanoamericanas”.

Pocos días después y como anunciamos también en este mismo blog, el Solar daba un nuevo paso con la puesta en funcionamiento del buscador documental, una herramienta que sitúa a esta histórica corporación entre las instituciones nobiliarias españolas que mejor han sabido incorporar las nuevas tecnologías a la conservación y difusión de su patrimonio. La consulta de un archivo que durante siglos exigía desplazamientos y complejas búsquedas puede realizarse ahora con una facilidad impensable hace apenas unos años, sin menoscabo de la preservación de los originales.

Pero quizá el mayor mérito de la Junta no resida únicamente en haber culminado este proyecto, sino en haber comprendido que las instituciones históricas solo conservan plenamente su sentido cuando son capaces de proyectarse hacia el futuro. Bajo la gestión de Herrera Hume, el Solar de Tejada ha reforzado su presencia institucional, ha estrechado la colaboración con entidades académicas y nobiliarias de primer nivel y ha impulsado una política de divulgación que acerca el patrimonio documental de la institución tanto a sus propios diviseros como a la comunidad científica.

A esta labor de modernización se suma también el impulso dado a las actividades de divulgación y encuentro entre los diviseros. Buena muestra de ello fueron las V Jornadas del Solar de Tejada, celebradas en Málaga, concebidas como un espacio para acercar la institución a los descendientes de las familias cameranas establecidos en el sur de España. En ellas se presentaron los avances en materia genealógica y documental, se explicó el proceso de ingreso en el Solar y se ofrecieron diversas conferencias dedicadas a la huella histórica de los linajes cameranos en tierras malagueñas. Más allá de su contenido académico, estas jornadas evidenciaron una voluntad de acercar Tejada a sus miembros, reforzar los vínculos entre generaciones y proyectar una institución con casi nueve siglos de historia hacia una sociedad cada vez más abierta, participativa y conectada.

Cuando dentro de algunos años se analice la evolución reciente del Solar de Tejada, es probable que la apertura efectiva de su Archivo Histórico sea considerada uno de los hitos más relevantes de su historia contemporánea. Y será difícil separar ese logro de la gestión de su actual Junta, cuya etapa al frente de la institución quedará asociada a una modernización realizada con respeto absoluto a la tradición, reflejada también en iniciativas de proyección institucional y divulgativa, como las recientes Jornadas de Málaga, demostrando que la innovación, cuando se pone al servicio de la historia, constituye también una forma de conservarla.

Aratículos relacionados:
Para leer artículo publicado en el diario SUR: aquí y aquí.
Para leer artículo publicado en La Opinión de Málaga: aquí y aquí.
Para leer artículo sobre la puesta en marcha del buscador, publicado en el blog La Mesa de los Notables: aquí.
Para leer el artículo sobre el acto de presentación del Archivo Histórico del Solar, publicado en el blog La Mesa de los Notables: aquí y aquí.

Enlace al Archivo Histórico del Solar de Tejada, que permite acceder al buscador por categorías, así como al contenido de los libros, del mismo modo como si la persona interesada estuviera en una sala de investigadores: https://buscador.solardetejada.es/

Riestra2026.

Publicado por La Mesa de los Notables.

 




viernes, 17 de julio de 2026

LA EXCLUSIÓN DEL SOLAR DE TEJADA DE LA GUÍA OFICIAL: UNA OPORTUNIDAD PERDIDA PARA LA HIDALGUÍA ESPAÑOLA.

 

Publicamos como entrada de hoy, un texto remitido a tal efecto por don Antonio de Castro y García de Tejada.

LA EXCLUSIÓN DEL SOLAR DE TEJADA DE LA GUÍA OFICIAL: UNA OPORTUNIDAD PERDIDA PARA LA HIDALGUÍA ESPAÑOLA.

Antonio de Castro García de Tejada
Caballero de la Real y Distinguida Orden Española de Carlos III
Hijodalgo del Solar de Tejada
 

Resulta innecesario reiterar en estas líneas la historia del Ilustre Solar de Tejada. Su origen medieval, su continuidad institucional a lo largo de los siglos y su singular configuración como señorío colectivo de caballeros diviseros hijosdalgo, han sido objeto de numerosos estudios históricos y jurídicos suficientemente conocidos.
La cuestión verdaderamente relevante hoy no reside en volver sobre ese pasado, sino en analizar una decisión mucho más reciente: la desaparición del Solar de Tejada de la Guía Oficial de Grandezas y Títulos del Reino, publicación oficial editada por el Ministerio de Justicia, en la que figuró durante décadas dentro del apartado «Señoríos y otras dignidades».
No se trata de una mera modificación editorial ni de una cuestión protocolaria.

No debe olvidarse, además, que el término divisero posee un significado jurídico e histórico preciso. Desde la Edad Media designa al titular de una divisa o participación en un señorío colectivo, de modo que la condición de Caballero Divisero no identifica simplemente a un miembro de una corporación, sino a quien participa institucionalmente en una comunidad señorial de naturaleza singular. La expresión «Caballero Divisero Hijodalgo» remite, por tanto, a una realidad histórica y jurídica propia del Solar de Tejada, inseparable de su configuración como señorío colectivo y no reducible a la mera pertenencia a una asociación privada.

La trascendencia de aquella inclusión radicaba en que el Estado no se limitaba a recoger la existencia de un escudo de armas. Lo hacía precisamente respecto de una Real Carta de Confirmación expedida por S. M. el Rey Don Juan Carlos I, a propuesta del Ministerio de Justicia, a favor de los Caballeros Diviseros Hijosdalgos del Ilustre Solar de Tejada.
La diferencia es esencial.
El sujeto beneficiario de aquella Real Carta no era una asociación privada, ni una junta de gobierno, ni una persona jurídica abstracta. El sujeto beneficiario eran, literalmente, los Caballeros Diviseros Hijosdalgos del Ilustre Solar de Tejada.


Esa identificación oficial constituye uno de los elementos jurídicos más singulares del panorama nobiliario español contemporáneo.

En la España constitucional han subsistido las grandezas y los títulos nobiliarios, pero difícilmente puede encontrarse otra institución histórica cuyos miembros aparezcan expresamente identificados por el propio Estado, en un acto oficial refrendado por el Ministro de Justicia, mediante la denominación tradicional de Caballeros Diviseros Hijosdalgos.
Precisamente por esa singularidad sorprende la desaparición del Solar de Tejada de la Guía Oficial.
No consta públicamente una motivación suficientemente desarrollada que explique las razones de aquella exclusión.
Tampoco consta que se haya dictado resolución alguna que deje sin efecto la Orden del Ministerio de Justicia de 18 de febrero de 1981 ni la Real Carta expedida en su cumplimiento.

En consecuencia, la desaparición de la Guía no puede confundirse con una derogación del acto administrativo que dio origen a aquella confirmación.
La Real Carta permanece donde siempre estuvo: en el ordenamiento jurídico.
Su eficacia no depende de su reproducción anual en una publicación administrativa.
La exclusión de la Guía afecta a la visibilidad institucional del Solar, pero no altera por sí sola el contenido de la Orden ministerial ni modifica la identificación de sus beneficiarios.

Esta precisión resulta esencial. Con demasiada frecuencia se ha pretendido presentar la desaparición del Solar de la Guía como si implicara la desaparición del propio reconocimiento otorgado en 1981.
Jurídicamente ambas cuestiones son completamente distintas.
Una cosa es la permanencia de un acto administrativo. Otra, muy diferente, la decisión editorial o clasificatoria de incluir o excluir una referencia de una publicación oficial. Precisamente por ello, la cuestión merece una reflexión más profunda.

Durante los últimos años se ha percibido un clima de discusión en torno a la posición institucional del Solar de Tejada dentro del panorama nobiliario español. En ese contexto, no han faltado voces críticas con la singularidad que representa una institución cuyos miembros aparecen oficialmente designados como Caballeros Diviseros Hijosdalgos.

No corresponde atribuir, sin pruebas concluyentes, la exclusión del Solar de Tejada de la Guía Oficial a la actuación de personas o entidades determinadas. Sin embargo, resulta igualmente difícil ignorar que la singular posición institucional del Solar ha suscitado desde hace tiempo reservas e incomodidades en determinados sectores del ámbito nobiliario, integrados, en su mayor parte, por asociaciones privadas constituidas al amparo de la legislación general de asociaciones. Frente a ellas, el Solar de Tejada no fundamenta su singularidad en una mera personalidad asociativa, sino en una Real Carta de Confirmación expedida por S. M. el Rey y refrendada por el Ministro de Justicia, es decir, en un acto oficial del Estado que identifica expresamente como beneficiarios a los Caballeros Diviseros Hijosdalgos del Ilustre Solar de Tejada. Esa diferencia de naturaleza jurídica explica, en buena medida, que el Solar haya ocupado históricamente una posición institucional difícilmente equiparable a la de otras corporaciones de carácter estrictamente asociativo.

Y es precisamente ahí donde, a nuestro juicio, se produjo una oportunidad perdida.

Si realmente se aspiraba a dignificar la hidalguía española en el siglo XXI, el camino no consistía en debilitar la única institución histórica que conserva un reconocimiento administrativo tan singular.
La auténtica oportunidad habría consistido en estudiar jurídicamente el alcance de aquella Real Carta, analizar su significado dentro del orden constitucional vigente y convertir al Solar de Tejada en un ejemplo de cómo una institución histórica puede integrarse plenamente en un Estado democrático sin pretensión alguna de privilegio.

Porque ése es, en realidad, el aspecto más moderno del Solar.

La condición de Caballero Divisero Hijodalgo no comporta hoy privilegios fiscales, jurisdiccionales ni políticos. No altera la igualdad ante la ley y no establece diferencias en el ejercicio de los derechos civiles.
Su significado es exclusivamente histórico, honorífico e institucional. Y precisamente por ello resulta perfectamente compatible con la Constitución.
A ello se añade otra circunstancia pocas veces destacada.
Frente a otras instituciones nobiliarias cuya evolución histórica estuvo ligada a sistemas sucesorios de preferencia masculina, el Solar de Tejada evolucionó desde mediados del siglo XIX hacia la transmisión de sus derechos tanto por línea de varón y de mujer que armoniza de forma especialmente natural con el principio constitucional de igualdad.

Lejos de representar un vestigio incompatible con nuestro tiempo, el señorío solariego de Tejada ofrece el ejemplo de una institución medieval cuya continuidad puede entenderse desde parámetros plenamente contemporáneos. Por eso la desaparición de su referencia en la Guía Oficial trasciende el ámbito simbólico. Supone privar al patrimonio histórico español de uno de los pocos ejemplos en los que tradición, continuidad documental y reconocimiento administrativo han convivido durante décadas sin contradicción con el orden constitucional.

Quizá lo más llamativo de todo sea que el debate nunca debió centrarse en si el Solar debía desaparecer de una publicación oficial. La cuestión verdaderamente importante era otra: qué significado jurídico conserva hoy una Real Carta expedida por el Estado a favor de los Caballeros Diviseros Hijosdalgos del Ilustre Solar de Tejada y cuál es el alcance actual de esa identificación oficial.

Ésa es la pregunta que merece una respuesta.

No por interés particular de quienes somos propietarios como hidalgos diviseros del señorío solariego de Tejada. Sino por razones de seguridad jurídica, de coherencia institucional y de respeto al propio patrimonio histórico del Estado.

La historia de España no se protege únicamente conservando archivos, edificios o pergaminos, también se protege manteniendo la continuidad y la claridad de los reconocimientos públicos que las instituciones del propio Estado han otorgado a lo largo del tiempo.

Cuando un reconocimiento oficial desaparece sin una explicación suficientemente motivada, no sólo se genera incertidumbre jurídica, se empobrece también la memoria institucional del país.
Y eso, tratándose de una institución con la singularidad histórica y jurídica del Solar de Tejada, constituye una oportunidad perdida que difícilmente beneficia a la hidalguía española ni al patrimonio nobiliario en su conjunto.


Publicado por La Mesa de los Notables.