sábado, 18 de julio de 2026

A VUELTAS CON EL SOLAR DE TEJADA.

Riestra2026. 


Las instituciones centenarias tienen el privilegio de custodiar la memoria del pasado, pero también la responsabilidad de hacerla útil para las generaciones futuras. En esa delicada tarea de conservar sin quedar ancladas en el tiempo es donde se mide la verdadera capacidad de quienes las gobiernan. El Antiguo e Ilustre Solar de Tejada vive hoy uno de esos momentos que, con el paso de los años, serán recordados como un punto de inflexión.

Al frente de ese proceso se encuentra su todavía alcalde mayor, don Fernando de Herrera Hume, cuya presidencia ha coincidido con una de las transformaciones más importantes acometidas por la institución en las últimas décadas: la ordenación, indexación y apertura del Archivo Histórico del Solar de Tejada.

Acto de presentación del proyecto de indexación (imagen: https://www.hidalgosdeespana.es/)

No sería justo atribuir un proyecto de semejante magnitud a una sola persona. Toda gran empresa es necesariamente colectiva. Sin embargo, tampoco sería exacto ignorar que ha sido bajo la administración de Fernando de Herrera Hume y de la actual Junta de Gobierno cuando esta iniciativa ha pasado de ser una aspiración largamente deseada a convertirse en una realidad tangible.

Durante siglos, el Archivo Histórico del Solar ha conservado un patrimonio documental de extraordinario valor, integrado por libros becerros, privilegios, expedientes de ingreso, pruebas genealógicas, documentación económica y numerosos testimonios que permiten reconstruir no solo la historia del propio Solar, sino también la de centenares de familias de la Sierra de Cameros y de buena parte de la Hispanidad. La digitalización de estos fondos constituyó un primer avance, pero seguía existiendo una importante limitación: disponer de miles de imágenes digitales no equivalía a poder consultar eficazmente su contenido.

La respuesta a ese desafío, como ya anunciamos en este blog, fue un ambicioso proyecto de indexación documental que permitiera convertir aquel inmenso patrimonio en una fuente verdaderamente accesible para investigadores, genealogistas, diviseros y estudiosos de la historia social. La actual Junta  impulsó esta iniciativa, promoviendo además la colaboración con la Real Asociación de Hidalgos de España mediante el convenio firmado en 2023, gracias al cual pudo financiarse tanto el trabajo técnico de indexación como el desarrollo del buscador informático que hoy permite consultar los fondos documentales.

Uno de los grandes aciertos del proyecto fue comprender que una labor de esta naturaleza exigía el máximo rigor científico. Por ello se optó por encomendar la indexación a un único especialista con formación archivística y experiencia profesional, responsabilidad que recayó en Agustín Ponce Figuereo, magíster en Gestión Documental y Administración de Archivos. Paralelamente, la Junta creó un Comité de Expertos presidido por don Manuel Pardo de Vera y Díaz, presidente de la Real Asociación de Hidalgos de España, integrado por reconocidos especialistas encargados de supervisar la calidad metodológica del trabajo.


Este planteamiento revela una forma de gobierno basada en la prudencia institucional: rodearse de los mejores profesionales, buscar colaboraciones con entidades de prestigio y garantizar que el resultado respondiera a los más altos estándares archivísticos.

La presentación oficial del Archivo Histórico, celebrada en mayo de 2026 en la sede de la Real Asociación de Hidalgos de España, simbolizó la culminación de varios años de trabajo. Durante el acto, don Fernando de Herrera Hume recordó que el “Archivo debía entenderse no únicamente como un depósito documental, sino como un instrumento para fortalecer el vínculo entre los diviseros repartidos por toda la Hispanidad y como una herramienta al servicio de investigadores interesados en el estudio de los linajes, las migraciones y las redes familiares y económicas surgidas desde la Sierra de Cameros hacia numerosas ciudades españolas e hispanoamericanas”.

Pocos días después y como anunciamos también en este mismo blog, el Solar daba un nuevo paso con la puesta en funcionamiento del buscador documental, una herramienta que sitúa a esta histórica corporación entre las instituciones nobiliarias españolas que mejor han sabido incorporar las nuevas tecnologías a la conservación y difusión de su patrimonio. La consulta de un archivo que durante siglos exigía desplazamientos y complejas búsquedas puede realizarse ahora con una facilidad impensable hace apenas unos años, sin menoscabo de la preservación de los originales.

Pero quizá el mayor mérito de la Junta no resida únicamente en haber culminado este proyecto, sino en haber comprendido que las instituciones históricas solo conservan plenamente su sentido cuando son capaces de proyectarse hacia el futuro. Bajo la gestión de Herrera Hume, el Solar de Tejada ha reforzado su presencia institucional, ha estrechado la colaboración con entidades académicas y nobiliarias de primer nivel y ha impulsado una política de divulgación que acerca el patrimonio documental de la institución tanto a sus propios diviseros como a la comunidad científica.

A esta labor de modernización se suma también el impulso dado a las actividades de divulgación y encuentro entre los diviseros. Buena muestra de ello fueron las V Jornadas del Solar de Tejada, celebradas en Málaga, concebidas como un espacio para acercar la institución a los descendientes de las familias cameranas establecidos en el sur de España. En ellas se presentaron los avances en materia genealógica y documental, se explicó el proceso de ingreso en el Solar y se ofrecieron diversas conferencias dedicadas a la huella histórica de los linajes cameranos en tierras malagueñas. Más allá de su contenido académico, estas jornadas evidenciaron una voluntad de acercar Tejada a sus miembros, reforzar los vínculos entre generaciones y proyectar una institución con casi nueve siglos de historia hacia una sociedad cada vez más abierta, participativa y conectada.

Cuando dentro de algunos años se analice la evolución reciente del Solar de Tejada, es probable que la apertura efectiva de su Archivo Histórico sea considerada uno de los hitos más relevantes de su historia contemporánea. Y será difícil separar ese logro de la gestión de su actual Junta, cuya etapa al frente de la institución quedará asociada a una modernización realizada con respeto absoluto a la tradición, reflejada también en iniciativas de proyección institucional y divulgativa, como las recientes Jornadas de Málaga, demostrando que la innovación, cuando se pone al servicio de la historia, constituye también una forma de conservarla.

Aratículos relacionados:
Para leer artículo publicado en el diario SUR: aquí y aquí.
Para leer artículo publicado en La Opinión de Málaga: aquí y aquí.
Para leer artículo sobre la puesta en marcha del buscador, publicado en el blog La Mesa de los Notables: aquí.
Para leer el artículo sobre el acto de presentación del Archivo Histórico del Solar, publicado en el blog La Mesa de los Notables: aquí y aquí.

Enlace al Archivo Histórico del Solar de Tejada, que permite acceder al buscador por categorías, así como al contenido de los libros, del mismo modo como si la persona interesada estuviera en una sala de investigadores: https://buscador.solardetejada.es/

Riestra2026.

Publicado por La Mesa de los Notables.

 




viernes, 17 de julio de 2026

LA EXCLUSIÓN DEL SOLAR DE TEJADA DE LA GUÍA OFICIAL: UNA OPORTUNIDAD PERDIDA PARA LA HIDALGUÍA ESPAÑOLA.

 

Publicamos como entrada de hoy, un texto remitido a tal efecto por don Antonio de Castro y García de Tejada.

LA EXCLUSIÓN DEL SOLAR DE TEJADA DE LA GUÍA OFICIAL: UNA OPORTUNIDAD PERDIDA PARA LA HIDALGUÍA ESPAÑOLA.

Antonio de Castro García de Tejada
Caballero de la Real y Distinguida Orden Española de Carlos III
Hijodalgo del Solar de Tejada
 

Resulta innecesario reiterar en estas líneas la historia del Ilustre Solar de Tejada. Su origen medieval, su continuidad institucional a lo largo de los siglos y su singular configuración como señorío colectivo de caballeros diviseros hijosdalgo, han sido objeto de numerosos estudios históricos y jurídicos suficientemente conocidos.
La cuestión verdaderamente relevante hoy no reside en volver sobre ese pasado, sino en analizar una decisión mucho más reciente: la desaparición del Solar de Tejada de la Guía Oficial de Grandezas y Títulos del Reino, publicación oficial editada por el Ministerio de Justicia, en la que figuró durante décadas dentro del apartado «Señoríos y otras dignidades».
No se trata de una mera modificación editorial ni de una cuestión protocolaria.

No debe olvidarse, además, que el término divisero posee un significado jurídico e histórico preciso. Desde la Edad Media designa al titular de una divisa o participación en un señorío colectivo, de modo que la condición de Caballero Divisero no identifica simplemente a un miembro de una corporación, sino a quien participa institucionalmente en una comunidad señorial de naturaleza singular. La expresión «Caballero Divisero Hijodalgo» remite, por tanto, a una realidad histórica y jurídica propia del Solar de Tejada, inseparable de su configuración como señorío colectivo y no reducible a la mera pertenencia a una asociación privada.

La trascendencia de aquella inclusión radicaba en que el Estado no se limitaba a recoger la existencia de un escudo de armas. Lo hacía precisamente respecto de una Real Carta de Confirmación expedida por S. M. el Rey Don Juan Carlos I, a propuesta del Ministerio de Justicia, a favor de los Caballeros Diviseros Hijosdalgos del Ilustre Solar de Tejada.
La diferencia es esencial.
El sujeto beneficiario de aquella Real Carta no era una asociación privada, ni una junta de gobierno, ni una persona jurídica abstracta. El sujeto beneficiario eran, literalmente, los Caballeros Diviseros Hijosdalgos del Ilustre Solar de Tejada.


Esa identificación oficial constituye uno de los elementos jurídicos más singulares del panorama nobiliario español contemporáneo.

En la España constitucional han subsistido las grandezas y los títulos nobiliarios, pero difícilmente puede encontrarse otra institución histórica cuyos miembros aparezcan expresamente identificados por el propio Estado, en un acto oficial refrendado por el Ministro de Justicia, mediante la denominación tradicional de Caballeros Diviseros Hijosdalgos.
Precisamente por esa singularidad sorprende la desaparición del Solar de Tejada de la Guía Oficial.
No consta públicamente una motivación suficientemente desarrollada que explique las razones de aquella exclusión.
Tampoco consta que se haya dictado resolución alguna que deje sin efecto la Orden del Ministerio de Justicia de 18 de febrero de 1981 ni la Real Carta expedida en su cumplimiento.

En consecuencia, la desaparición de la Guía no puede confundirse con una derogación del acto administrativo que dio origen a aquella confirmación.
La Real Carta permanece donde siempre estuvo: en el ordenamiento jurídico.
Su eficacia no depende de su reproducción anual en una publicación administrativa.
La exclusión de la Guía afecta a la visibilidad institucional del Solar, pero no altera por sí sola el contenido de la Orden ministerial ni modifica la identificación de sus beneficiarios.

Esta precisión resulta esencial. Con demasiada frecuencia se ha pretendido presentar la desaparición del Solar de la Guía como si implicara la desaparición del propio reconocimiento otorgado en 1981.
Jurídicamente ambas cuestiones son completamente distintas.
Una cosa es la permanencia de un acto administrativo. Otra, muy diferente, la decisión editorial o clasificatoria de incluir o excluir una referencia de una publicación oficial. Precisamente por ello, la cuestión merece una reflexión más profunda.

Durante los últimos años se ha percibido un clima de discusión en torno a la posición institucional del Solar de Tejada dentro del panorama nobiliario español. En ese contexto, no han faltado voces críticas con la singularidad que representa una institución cuyos miembros aparecen oficialmente designados como Caballeros Diviseros Hijosdalgos.

No corresponde atribuir, sin pruebas concluyentes, la exclusión del Solar de Tejada de la Guía Oficial a la actuación de personas o entidades determinadas. Sin embargo, resulta igualmente difícil ignorar que la singular posición institucional del Solar ha suscitado desde hace tiempo reservas e incomodidades en determinados sectores del ámbito nobiliario, integrados, en su mayor parte, por asociaciones privadas constituidas al amparo de la legislación general de asociaciones. Frente a ellas, el Solar de Tejada no fundamenta su singularidad en una mera personalidad asociativa, sino en una Real Carta de Confirmación expedida por S. M. el Rey y refrendada por el Ministro de Justicia, es decir, en un acto oficial del Estado que identifica expresamente como beneficiarios a los Caballeros Diviseros Hijosdalgos del Ilustre Solar de Tejada. Esa diferencia de naturaleza jurídica explica, en buena medida, que el Solar haya ocupado históricamente una posición institucional difícilmente equiparable a la de otras corporaciones de carácter estrictamente asociativo.

Y es precisamente ahí donde, a nuestro juicio, se produjo una oportunidad perdida.

Si realmente se aspiraba a dignificar la hidalguía española en el siglo XXI, el camino no consistía en debilitar la única institución histórica que conserva un reconocimiento administrativo tan singular.
La auténtica oportunidad habría consistido en estudiar jurídicamente el alcance de aquella Real Carta, analizar su significado dentro del orden constitucional vigente y convertir al Solar de Tejada en un ejemplo de cómo una institución histórica puede integrarse plenamente en un Estado democrático sin pretensión alguna de privilegio.

Porque ése es, en realidad, el aspecto más moderno del Solar.

La condición de Caballero Divisero Hijodalgo no comporta hoy privilegios fiscales, jurisdiccionales ni políticos. No altera la igualdad ante la ley y no establece diferencias en el ejercicio de los derechos civiles.
Su significado es exclusivamente histórico, honorífico e institucional. Y precisamente por ello resulta perfectamente compatible con la Constitución.
A ello se añade otra circunstancia pocas veces destacada.
Frente a otras instituciones nobiliarias cuya evolución histórica estuvo ligada a sistemas sucesorios de preferencia masculina, el Solar de Tejada evolucionó desde mediados del siglo XIX hacia la transmisión de sus derechos tanto por línea de varón y de mujer que armoniza de forma especialmente natural con el principio constitucional de igualdad.

Lejos de representar un vestigio incompatible con nuestro tiempo, el señorío solariego de Tejada ofrece el ejemplo de una institución medieval cuya continuidad puede entenderse desde parámetros plenamente contemporáneos. Por eso la desaparición de su referencia en la Guía Oficial trasciende el ámbito simbólico. Supone privar al patrimonio histórico español de uno de los pocos ejemplos en los que tradición, continuidad documental y reconocimiento administrativo han convivido durante décadas sin contradicción con el orden constitucional.

Quizá lo más llamativo de todo sea que el debate nunca debió centrarse en si el Solar debía desaparecer de una publicación oficial. La cuestión verdaderamente importante era otra: qué significado jurídico conserva hoy una Real Carta expedida por el Estado a favor de los Caballeros Diviseros Hijosdalgos del Ilustre Solar de Tejada y cuál es el alcance actual de esa identificación oficial.

Ésa es la pregunta que merece una respuesta.

No por interés particular de quienes somos propietarios como hidalgos diviseros del señorío solariego de Tejada. Sino por razones de seguridad jurídica, de coherencia institucional y de respeto al propio patrimonio histórico del Estado.

La historia de España no se protege únicamente conservando archivos, edificios o pergaminos, también se protege manteniendo la continuidad y la claridad de los reconocimientos públicos que las instituciones del propio Estado han otorgado a lo largo del tiempo.

Cuando un reconocimiento oficial desaparece sin una explicación suficientemente motivada, no sólo se genera incertidumbre jurídica, se empobrece también la memoria institucional del país.
Y eso, tratándose de una institución con la singularidad histórica y jurídica del Solar de Tejada, constituye una oportunidad perdida que difícilmente beneficia a la hidalguía española ni al patrimonio nobiliario en su conjunto.


Publicado por La Mesa de los Notables.



jueves, 16 de julio de 2026

ÚLTIMO ARTÍCULO DE MANUEL RUIZ DE BUCESTA SOBRE EL SOLAR DE VALDEOSERA, PUBLICADO EN EL DIARIO DE MADRID.

 Leído en prensa.

El Solar de Valdeosera representa uno de los testimonios más singulares de la tradición nobiliaria castellana, una institución que, durante siglos, ha preservado un modelo sucesorio y una identidad jurídica prácticamente únicos en Europa.

(Imagen: archivo del blog)

En este último artículo, titulado «El Solar de Valdeosera y la quiebra de una tradición nobiliaria única», Manuel Ruiz de Bucesta reflexiona sobre los últimos acontecimientos vividos en la Corporación y analiza las consecuencias históricas, simbólicas y jurídicas de una reforma que, a juicio del autor, ha desvirtuado la esencia misma del Solar.

Más allá del debate interno que pudiera suscitar, el artículo plantea una reflexión sobre el valor de la tradición, la responsabilidad de custodiar el patrimonio histórico y el riesgo de perder aquello que generaciones enteras lograron conservar.

Para leer el artículo, publicado en el Diario de Madrid el pasado día 13: aquí.

Publicado por La Mesa de los Notables.


miércoles, 15 de julio de 2026

LA MESA DE LOS NOTABLES. UN BALANCE NECESARIO.


Todo proyecto llega, tarde o temprano, al instante en que conviene detenerse y volver la vista atrás. No para celebrar éxitos sin matices ni para lamentar lo que pudo ser y no fue, sino para preguntarnos si el camino recorrido ha merecido la pena. Después de varios años de actividad, en La Mesa de los Notables creemos que ha llegado ese momento de reflexión.

Cuando nació el blog en enero de 2018, la idea era sencilla: crear un espacio donde tuvieran cabida la historia, la genealogía, la heráldica, el patrimonio, el ceremonial, la medallística, la falerística y otros ámbitos que rara vez encuentran atención continuada en los medios de comunicación. No pretendíamos competir con revistas académicas, ni buscábamos convertirnos en un medio de referencia. Aspirábamos, simplemente, a ser un lugar de encuentro para quienes comparten interés por estas disciplinas.

Con el tiempo, el proyecto ha superado con holgura aquellas previsiones iniciales. Han sido centenares de artículos, noticias, entrevistas, reseñas y colaboraciones. Hemos contado con la participación de investigadores, cronistas, archiveros, heraldistas y estudiosos de muy diversos campos. Muchos lectores han encontrado aquí información que difícilmente habrían localizado en otro lugar. La extraordinaria acogida del blog, con un volumen de lecturas que ha rebasado todas las previsiones imaginables para una publicación de estas características, demuestra que existía un público deseoso de encontrar un espacio dedicado a estas materias.

Sin embargo, sería ingenuo pensar que el blog ha estado exento de limitaciones. Como ocurre en casi todos los proyectos sostenidos por la dedicación personal, ha dependido del tiempo disponible, de los recursos y, sobre todo, de la constancia. Hubo periodos de intensa actividad y otros más pausados. Algunos temas han recibido mayor atención que otros y no siempre ha sido posible desarrollar determinadas investigaciones con la profundidad que hubiéramos deseado.

También es cierto que el deseo de ofrecer contenidos variados pudo transmitir, en ocasiones, cierta dispersión temática. La Mesa de los Notables nunca ha querido encerrarse en una sola disciplina. Esa diversidad es una de nuestras fortalezas, pero también ha dificultado que algunos lectores supieran identificar con nitidez cuál es nuestra principal seña de identidad.

Otra asignatura pendiente ha sido fomentar una participación más activa. Aunque el número de visitas y la difusión de muchos artículos han sido muy satisfactorios, el debate y el intercambio de ideas no siempre han acompañado con la misma intensidad. Es una característica de los tiempos actuales, donde se comparte mucho, se comenta poco y se conversa menos.

A pesar de esas limitaciones, el balance es claramente positivo. El blog ha dado visibilidad a investigadores poco conocidos, ha difundido publicaciones de escasa circulación, anunciado congresos y actividades culturales, ha puesto en valor el patrimonio histórico y ha recordado instituciones y personas cuyo trabajo merece reconocimiento. En no pocas ocasiones ha actuado como puente entre autores, asociaciones y lectores que, de otro modo, jamás habrían coincidido.

Uno de los aspectos más valiosos ha sido mantener una línea editorial independiente. Sin depender de intereses comerciales ni de adscripciones ideológicas, el blog ha procurado ofrecer un espacio donde lo importante sean los contenidos y no las etiquetas. Toda selección implica un criterio, y bajo ese principio siempre hemos buscado el rigor, el respeto y el interés cultural.

También consideramos un acierto haber resistido la tentación de la inmediatez. En un tiempo dominado por el titular efímero y el consumo acelerado de información, La Mesa de los Notables ha apostado por contenidos que conservan utilidad con el paso de los años. Muchos artículos antiguos siguen siendo consultados, citados y compartidos, lo que demuestra que la divulgación reposada aún encuentra su público.

No todo ha salido como imaginábamos cuando iniciamos esta empresa. Seguramente hoy organizaríamos mejor algunas secciones, cuidaríamos ciertos aspectos técnicos y dedicaríamos un mayor esfuerzo a la difusión. También habríamos impulsado antes una colaboración con instituciones y especialistas. Pero estas carencias forman parte del aprendizaje y ayudan a comprender la evolución del proyecto.

Si algo hemos aprendido es que un blog no se mide únicamente por el número de visitas o de seguidores, aunque en ese aspecto no podemos quejarnos. Su verdadera importancia reside en la comunidad intelectual que logra reunir, en las conversaciones que provoca, en las investigaciones que inspira y en el servicio que presta a quienes buscan información fiable.

Por todo ello, La Mesa de los Notables ha cumplido su propósito esencial. No ha pretendido ser la última palabra sobre ninguna materia, sino un foro abierto donde el conocimiento histórico, la curiosidad y el respeto por el patrimonio pudieran encontrarse.

Queda mucho por hacer. No dudamos de que siempre habrá temas pendientes, documentos por descubrir, libros que reseñar y voces a las que escuchar. Precisamente esa conciencia de que el conocimiento no tiene fin es la mejor razón para continuar. Porque un proyecto cultural no se justifica por su perfección, sino por su capacidad de contribuir, aunque sea modestamente, a que nuestro patrimonio histórico e intelectual sea un poco más conocido y apreciado.

En esta nueva etapa que ahora iniciamos, queremos invitaros a todos, como no podía ser de otra manera, a sentaros con nosotros en La Mesa de los Notables.

¡Gracias!


Publicado por La Mesa de los Notables.


martes, 14 de julio de 2026

OVIEDO, DONDE COMENZÓ EL CAMINO.

 Riestra2026.

Hay ciudades que se leen, como si sus calles fueran páginas de un libro antiguo. Oviedo, a mi entender, es una de ellas. Bajo la piedra dorada de la catedral de San Salvador y entre el eco de los soportales del casco histórico, nació uno de los episodios más decisivos de la historia medieval europea: el Camino de Santiago.
Cuando se habla del Camino, la imaginación suele viajar de inmediato a los Pirineos, a Roncesvalles o a Saint-Jean-Pied-de-Port. Sin embargo, el primer camino no comenzó allí. Su origen documentado está en Oviedo.

A comienzos del siglo IX, el Reino de Asturias era el principal territorio cristiano de la península ibérica. Su capital se encontraba en Oviedo y en ella residía el rey Alfonso II, conocido como «el Casto».
Fue entonces cuando llegó una noticia extraordinaria. En un bosque de Galicia, en un lugar denominado Campus Stellae («campo de la estrella», según una de las interpretaciones tradicionales del nombre Compostela), se había descubierto una tumba que el obispo Teodomiro identificó como la del apóstol Santiago.

La noticia llegó hasta la corte ovetense. Alfonso II decidió emprender viaje para comprobar personalmente aquel hallazgo. La tradición y la historiografía coinciden en considerar este desplazamiento como la primera peregrinación jacobea documentada. Aquel recorrido entre Oviedo y Compostela dio origen a la ruta que hoy conocemos como Camino Primitivo. Así lo reconoce el Consejo Jacobeo del Ministerio de Cultura, que lo define como la primera ruta de peregrinación conocida y documentada.

El nombre de «Primitivo» no hace referencia a un camino más sencillo o más antiguo por casualidad. Significa, literalmente, el primero.

El itinerario siguió en gran medida antiguas vías de comunicación de época romana, atravesando las montañas asturianas antes de adentrarse en Galicia. Era un trayecto exigente, pero también el más seguro en un momento en que buena parte de la península permanecía bajo dominio musulmán.

Con el paso de los siglos surgirían otras grandes rutas jacobeas, como el Camino Francés, el Camino del Norte, la Vía de la Plata o el Camino Portugués. Sin embargo, todas ellas se consolidaron con posterioridad al viaje de Alfonso II, considerado por la tradición como el primer peregrino a la tumba del apóstol Santiago, como ya hemos apuntado.

Oviedo no solo fue el punto de partida de aquella histórica peregrinación. Alfonso II el Casto concibió la ciudad como uno de los principales centros espirituales de su reino. Para ello impulsó la construcción de un complejo catedralicio dedicado a San Salvador sobre edificaciones religiosas anteriores y enriqueció el templo con un valioso conjunto de reliquias, custodiadas aún hoy en la Cámara Santa. Su propósito era doble: reforzar el prestigio religioso del reino astur y consolidar Oviedo como un destacado destino de peregrinación en la Europa cristiana.

La actual catedral de San Salvador, sin embargo, pertenece a una época muy posterior. El edificio gótico comenzó a levantarse a finales del siglo XIV, durante el episcopado de Guillén de Verdemonte (1389-1412), iniciándose las obras por la cabecera. El presbiterio responde a modelos del gótico francés y, aunque se desconoce la identidad de su arquitecto, resulta verosímil que, dada la procedencia francesa del obispo, el maestro de obras compartiera ese mismo origen.

Entre 1444 y 1479 la construcción avanzó por el transepto bajo la dirección de los maestros flamencos Nicolás de Bar y Nicolás de Bruselas, figuras fundamentales en la introducción de las formas del gótico tardío en Asturias. A ellos se debe también la espléndida portada septentrional del crucero, que comunica con la capilla de Santa María del Rey Casto, reconstruida en estilo barroco durante el siglo XVIII.
Siguiendo las trazas establecidas por ambos maestros, se levantaron las tres naves y las capillas laterales bajo la dirección de Juan de Candamo y Juan de las Tablas (1469-1489), continuando posteriormente Bartolomé de Solórzano (1489-1499). Ya en el siglo XVI se emprendieron las obras del pórtico y de la gran torre gótica, concluidas en 1552, culminando así un largo proceso constructivo que se prolongó durante más de siglo y medio.

Durante siglos, numerosos peregrinos que recorrían el Camino Francés abandonaban temporalmente la ruta principal para desviarse hasta Oviedo y venerar aquellas reliquias antes de continuar hacia Compostela.
De esa costumbre nació uno de los dichos más conocidos del mundo jacobeo:

«Quien va a Santiago y no al Salvador, visita al criado y deja al Señor.»
La frase aparece documentada desde la Edad Media y resume el enorme prestigio espiritual que llegó a alcanzar la catedral ovetense.

Santiago el Mayor, como nuestros lectores conocen de sobra, fue uno de los doce apóstoles de Jesús, hijo de Zebedeo y hermano de Juan el Evangelista, y formó parte del círculo más cercano a Cristo junto a Pedro y Juan.
Precisamente la combinación de fe, historia y leyenda, que envuelve a todo lo relacionado con Santiago, explica buena parte del atractivo del Camino: miles de personas lo recorren hoy por motivos religiosos, culturales, deportivos o personales, compartiendo un itinerario cuya memoria ha permanecido viva durante más de mil doscientos años.

Decir que Oviedo es «el origen del Camino de Santiago» requiere un pequeño matiz. Es evidente que  todos los caminos actuales no comienzan físicamente en la capital asturiana. Lo que sí nació allí fue la primera peregrinación conocida y el primer itinerario jacobeo documentado.  Por eso, cuando uno atraviesa la plaza de la catedral de San Salvador y contempla la estatua de Alfonso II mirando hacia occidente, resulta fácil imaginar aquel instante en que un rey abandonó su corte para seguir una noticia incierta. No podía saber que, tras sus pasos, vendrían millones de peregrinos y que aquel viaje acabaría convirtiéndose en una de las grandes rutas culturales y espirituales de Europa.

Riestra2026.

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lunes, 13 de julio de 2026

LA NOBLEZA DE ASTURIAS CELEBRA SU TRADICIONAL CENA DE VERANO EN EL REAL CLUB NÁUTICO DE SALINAS .

 Pilar de Vicente.

El pasado 10 de julio de 2026, el Real Club Náutico de Salinas fue el escenario elegido para una nueva edición de la tradicional «Cena de Verano del Cuerpo de la Nobleza del Principado de Asturias». Fundado en 1915 y distinguido con el Real Aprecio por S.M. don Alfonso XIII en 1923, el Club constituye una de las instituciones sociales y deportivas más representativas del Principado. Su privilegiada ubicación frente a la playa de Salinas y su dilatada tradición como escenario de relevantes acontecimientos sociales e institucionales, ofrecieron el marco idóneo para una velada de estas características. La convocatoria brilló por su ambiente acogedor y su carácter distendido, siendo ya una cita ineludible en el calendario estival del Principado.

La invitación para este encuentro, cursada por su consejero magistral, S.A.R. don Luis Alfonso de Borbón, duque de Anjou, reunió a damas, caballeros y amigos de la Corporación.

Grupo de asistentes en las escaleras del Club.

La velada se desarrolló en un entorno idílico donde, además de degustar un menú excepcional, los asistentes disfrutaron de una atmósfera de gran calidez que propició conversaciones hasta bien entrada la madrugada, fortaleciendo así los vínculos entre todos los presentes.

Una jornada para el recuerdo, donde la gastronomía y la amistad fueron las verdaderas protagonistas.

 Pilar de Vicente.

Publicado por La Mesa de los Notables.

domingo, 12 de julio de 2026

LA CRUZ DE OVIEDO.

Riestra2026. 

Hay piezas que inequívocamente son obras de arte, otras que son vehículos de la historia y han sabido desafiar al tiempo. La Cruz de los Ángeles podemos afirmar, sin ambages, que es ambas cosas. Desde hace más de doce siglos permanece custodiada en la Cámara Santa de la Catedral de Oviedo, no sólo como una de las obras cumbre de la orfebrería altomedieval europea, sino también como el testimonio material de una idea política, religiosa y cultural que marcaría para siempre la identidad del antiguo Reino de Asturias.

La pieza fue ofrecida por el rey Alfonso II el Casto a la iglesia de San Salvador de Oviedo en el año 808, dato que no procede de una tradición posterior, sino de la propia inscripción latina grabada en el reverso de la cruz. Esa inscripción, en si misma, constituye una de las referencias más valiosas del arte medieval hispánico, pues identifica al donante y fija con precisión la fecha de la ofrenda.

La Cruz de los Ángeles responde al modelo de cruz griega, con los brazos ensanchados hacia los extremos. Su estructura interior es de madera, revestida con láminas de oro y enriquecida mediante filigrana, perlas, camafeos y piedras preciosas, muchas de ellas procedentes de entalles romanos reutilizados. La calidad técnica de la obra sitúa a los talleres vinculados a la corte asturiana entre los más refinados de la Europa de comienzos del siglo IX.

Alrededor de esta cruz nació una de las leyendas más conocidas del patrimonio asturiano. Según la tradición, dos jóvenes desconocidos se presentaron en la corte cuando el rey buscaba orfebres capaces de ejecutar una cruz digna de la sede ovetense. Después de desaparecer misteriosamente, dejaron terminada la obra, lo que dio origen a la creencia de que aquellos artesanos eran en realidad ángeles enviados por Dios. Sin embargo, la investigación histórica contemporánea considera este relato una elaboración legendaria surgida siglos después, sin ningún valor como prueba documental del origen de la pieza.

Más allá de la leyenda, la cruz posee un significado histórico de enorme profundidad. Alfonso II convirtió la cruz en el emblema visible de la nueva monarquía asturiana, haciendo de Oviedo el centro político y religioso de su reino. No fue una decisión aislada. Las grandes cruces votivas ofrecidas por los reyes asturianos (la Cruz de los Ángeles en 808, la cruz donada a Compostela por Alfonso III y, finalmente, la Cruz de la Victoria en 908) forman parte de un mismo programa simbólico destinado a expresar la legitimidad de la monarquía cristiana.

Por ello, la Cruz de los Ángeles nunca fue únicamente una joya litúrgica. Era un signo de protección divina, de autoridad regia y de continuidad institucional. Su propia inscripción concluye con una fórmula que resume esa concepción del poder: «Con este signo es protegido el piadoso; con este signo es vencido el enemigo».


Esta dimensión simbólica explica también su estrecha relación con la nobleza asturiana. Los linajes del antiguo Principado desarrollaron su identidad bajo el amparo de aquella monarquía nacida en las montañas cantábricas. Aunque las armas de cada familia respondieran a historias particulares, la cruz se convirtió en un lenguaje común de fidelidad, servicio y memoria. No es casual que numerosas casas nobiliarias incorporasen diferentes tipos de cruces a sus escudos, ni que la propia ciudad de Oviedo adoptara la Cruz de los Ángeles como su emblema permanente.

La cruz patada, como la que nos ocupa, fue uno de los muebles heráldicos de mayor difusión entre numerosos linajes, concejos y poblaciones del norte de la Península desde la Edad Media hasta la actualidad. Su presencia refleja la importancia que este símbolo concreto adquirió como emblema de la identidad cristiana y caballeresca, especialmente en un territorio donde esta cruz y, posteriormente, la Cruz de la Victoria llegaron a convertirse en los iconos por excelencia de todo un reino. Aunque no puede afirmarse documentalmente que todas estas cruces constituyan una representación directa de la Cruz de los Ángeles, resulta evidente que participan del mismo universo simbólico que ésta inauguró en el imaginario político y religioso asturiano.

La repetición de varias cruces dentro de un mismo escudo constituye, además, un recurso frecuente de la heráldica. Diversos autores han señalado que, en la tradición simbólica europea, los números poseían un valor que trascendía el mero aspecto decorativo, si bien la interpretación concreta de cada composición depende del contexto de cada linaje y rara vez puede demostrarse mediante documentación contemporánea. Según la tradición, la disposición y el número de las cruces respondería precisamente a esa voluntad simbólica, otorgando al número un significado especial que hunde sus raíces en antiguas concepciones filosóficas y místicas.

Existe, sin embargo, un vínculo que trasciende las figuras concretas del blasón. Del mismo modo que la Cruz de los Ángeles no fue concebida como un simple objeto precioso, sino como la representación visible de una comunidad política y espiritual, el escudo de armas tampoco es un adorno. Es la expresión condensada de una memoria familiar. La una pertenece al patrimonio de un reino; el otro, al patrimonio de un linaje. Ambos hablan el mismo lenguaje simbólico, el de la continuidad entre generaciones y la representación de un territorio donde se asentaron.

Esta cruz conoció también momentos de tensión. En 1934 la Cámara Santa sufrió graves daños durante la Revolución de Asturias, y en 1977 la cruz fue robada junto con otras piezas del tesoro catedralicio. Tras su recuperación hubo de ser cuidadosamente restaurada. Estos episodios recuerdan hasta qué punto el patrimonio histórico constituye una herencia frágil que cada generación recibe con la obligación de conservar.

Hoy, más de mil doscientos años después de que Alfonso II depositara su ofrenda en San Salvador de Oviedo, la Cruz de los Ángeles continúa siendo el símbolo histórico de la ciudad y una de las obras fundamentales del prerrománico asturiano. En ella convergen la fe, el arte, la monarquía y la memoria de Asturias. Y cuando un escudo de armas conserva la presencia de la cruz como uno de sus elementos principales, no evoca necesariamente una filiación concreta con aquella joya regia, pero sí participa, como ya hemos señalado, de un mismo universo simbólico que desde los días del antiguo reino ha formado parte inseparable de la identidad histórica de Asturias.

Riestra2026.

Publicado por La Mesa de los Notables.