domingo, 15 de febrero de 2026

LA MONARQUÍA COMO FARO DE ESTABILIDAD EN TIEMPOS DE CRISIS.

 Riestra2026

A lo largo de estos últimos siglos, la historia parece dibujar un mismo patrón: tras guerras devastadoras, revoluciones o crisis institucionales, algunas monarquías logran regresar, a veces con trono y otras solo como símbolos que flotan sobre la memoria colectiva. No son nostalgias vacías, sino respuestas estratégicas a la inestabilidad, una forma de reconciliar el pasado con los cambios surgidos en cada convulsión social y política.

La Francia del siglo XIX ilustra esta dinámica con claridad. Tras la caída de Napoleón, Luis XVIII restauró la corona sin negar las transformaciones revolucionarias: la Carta de 1814 combinó continuidad dinástica con instituciones modernas como el Código Civil, recordando que la monarquía puede coexistir con la modernidad. En España, Alfonso XII consolidó un sistema de alternancia política tras la Primera República, y en Inglaterra varios siglos antes, Carlos II encontró equilibrio entre la corona y el Parlamento, mostrando que la restauración no era un retroceso, sino una negociación entre memoria y estabilidad.

El siglo XX ofreció nuevas formas de regreso. Juan Carlos I, en nuestro país, transformó la corona en instrumento de transición, equilibio, modernidad y unidad nacional. Simeón II de Bulgaria volvió del exilio como primer ministro, integrando la figura real en una sociedad democrática sin necesidad de trono. 

En Grecia y Rumanía, las figuras de Constantino II y Mihai I demostraron que el poder real puede desaparecer mientras persiste la influencia moral y simbólica: la legitimidad histórica no se mide solo con un baremo legal, sino con la capacidad real de sostener la memoria y la cohesión social. 
Italia conserva a la Casa de Saboya como faro histórico, mientras que en la Francia actual, Luis Alfonso de Borbón representa la posibilidad de un regreso como figura capaz de unir memoria, patrimonio e identidad, recordando que una monarquía puede permanecer viva incluso sin poder político de facto.
Brasil conserva el recuerdo de Pedro II como emblema de estabilidad; Portugal mantiene viva la memoria de su familia real; Albania y Etiopía confían en Leka II y los descendientes de Haile Selassie como referentes culturales y potenciales símbolos de unidad.

Incluso fuera del contexto europeo y latinoamericano, la inestabilidad política puede abrir la puerta a discursos monárquicos con resonancia simbólica. En Irán, un país marcado por la Revolución Islámica de 1979 y décadas de teocracia autoritaria, las protestas masivas recientes han puesto de nuevo en el centro del debate la figura de Reza Pahlavi, hijo del último sah de la dinastía Pahlavi. Las movilizaciones que estallaron a finales de 2025, impulsadas por la crisis económica y la demanda de cambio político, han llevado a algunos manifestantes a corear consignas a favor de la restauración de la monarquía derrocada en 1979, al tiempo que reclaman el fin de la República Islámica y un rumbo nuevo para la nación.

Aunque la posibilidad de una restauración monárquica formal en Irán sigue siendo remota y objeto de controversia y debate, la presencia de Pahlavi, quien ha abogado por un proceso de transición democrática tras una hipotética caída del régimen, ilustra cómo, incluso en contextos tan polarizados y complejos, el simbolismo de una corona puede reaparecer como una opción entre muchas en el imaginario de una sociedad en crisis.

Aunque hoy las restauraciones “a la antigua usanza” son improbables, en repúblicas consolidadas, las familias reales, las grandes casas, pueden ofrecer un activo que las instituciones modernas raramente proporcionan: legitimidad simbólica, continuidad histórica y un referente neutral tanto en tiempos de crisis como de bonanza. La monarquía hoy, más ceremonial y protocolaria que política, sigue siendo un hilo conductor entre pasado y presente, memoria y estabilidad, recordándonos que incluso en "la modernidad" del siglo XXI la corona no es, ni mucho menos, un vestigio de lo que quedó atrás sino un espejo en el que las naciones pueden contemplar su propia identidad.

Riestra2026.

Publicado por La Mesa de los Notables.