martes, 28 de julio de 2020

NÚMERO 58 DE LA CRUZ DE JERUSALÉN. NEWSLETTER DE LA OCSSJ.

Ya se encuentra para su descarga en línea el número 58 la revista La Cruz de Jerusalén, newsletter que edita la Orden de Caballería del Santo Sepulcro de Jerusalén.


Para leer el número completo aquí.


Para saber más sobre esta orden de caballería en España:
-https://www.ordendelsantosepulcro.org/
-https://www.oessj.org/santo_sepulcro/


Publicado por La mesa de los Notables.


domingo, 26 de julio de 2020

LA ORDEN DE SANCLEMENTE Y SAN FERNANDO COLOCA UN AZULEJO CONMEMORATIVO EN EL MONASTERIO DE LAS CLARISAS DE SANTA MARÍA DE JESÚS DE SEVILLA.

Ayer, día 25 de julio de 2020, la Orden de Caballeros de San Clemente y San Fernando inaugura un azulejo conmemorando la efemérides monacal y octavo proyecto de su obra “Lugares de Paz y Oración”, en el Monasterio de las monjas Clarisas de Santa María de Jesús (calle Águilas –Sevilla- ).
El azulejo, que se encuentra en la puerta principal del edificio, tenía prevista su colocación el pasado mes de enero, pero por las circunstancias sanitarias que hemos padecido se decidió colocarlo el día de Santiago, Patrón de España y de la Caballería.


LUGARES DE PAZ Y ORACIÓN. "Una visión artística y literaria de los monasterios y conventos de Sevilla”, es una iniciativa de la Orden de San Clemente y San Fernando que pretende poner de relieve el inmenso patrimonio histórico y artístico que albergan los conventos y monasterios de Sevilla, a los que se dedican los beneficios obtenidos con las carpetas publicadas en cada edición.

Las ediciones anteriores han estado dedicadas al Real Monasterio de San Clemente, al Monasterio de Santa Paula, al Convento de San José del Carmen, al Monasterio Madre de Dios de la Piedad, al Real Monasterio de Santa Inés, al Real Monasterio de San Leandro y al Monasterio de Santa María del Socorro, respectivamente.


Para más información:
info@ordendesanclemente.es
https://ordendesanclemente.es/
 
Publicado por La Mesa de los Notables.


sábado, 25 de julio de 2020

EL FONDO DOCUMENTAL QUINTANILLA Y CASA MARQUESAL DE CARRIÓN DE LOS CÉSPEDES, DEPOSITADO EN PRÉSTAMO DE USO POR 15 AÑOS RENOVABLES EN EL ARCHIVO HISTÓRICO MUNICIPAL DE LA LOCALIDAD DE LORA DEL RÍO (SEVILLA).

Por José GONZÁLEZ CARBALLO. Doctor en Historia por la Universidad de Sevilla. Historiador de Lora del Río. Presidente de la Asociación Espacio y Tiempo de Lora.


El fondo documental, por acumulación, viene a ser un conjunto de pequeños archivos patrimoniales agregados al compás de la historia viva de la familia que los crea, conservados a través de los siglos y generaciones, desde el siglo XV (1464) hasta nuestros días, en las que, en algún momento, hubo miembros con mucho poder en el ámbito local e incluso algunos trascendieron fuera por sus actividades políticas, culturales o profesionales.


Su tipología documental es muy variada y rica: mayorazgos, vínculos y patronatos, escrituras de propiedad, censos, juros, rentas privadas, inventarios, particiones y transmisiones de bienes, capitulaciones matrimoniales, testamentos, fundaciones piadosas o capellanías, pleitos y procesos ejecutivos, correspondencia particular, títulos, documentos públicos, información municipal o de los concejos vinculados a la familia,  escrituras notariales, genealogía que nos permite seguir la pista de sucesiones de bienes, heráldica, libros de memoria o contabilidad, y cartas de pago, obligaciones y cuentas, entre otros muchos tipos.
Son documentos importantes que hay que recuperar, cuidar y difundir, siendo necesario ofrecer la custodia de estos documentos históricos de carácter privado en un archivo público, cualquiera que sea su titularidad, en el régimen legal que se acuerde con los propietarios, porque además así se superan las dificultades que suscita su consulta mientras permanecen en manos privadas.
El archivo, a pesar de la dispersión de los documentos que lo componen, constituye una herramienta complementaria para elaborar parte de la historia local de Lora del Río, Carmona, Orense, Mérida y Villanueva de la Serena, contribuyendo a un mejor conocimiento del devenir histórico de estas villas y ciudades.
De ninguna manera podemos dejar perder estos papeles, que tienen mucha historia que contar, y a los que hay que dar el valor informativo que merecen, aparte del intrínseco. Además de datos públicos históricos, atesoran datos privados de la memoria personal y familiar, pero que trascienden, por el protagonismo que tuvieron sus protagonistas, a la memoria colectiva y a la historia particular, más allá de los grandes hechos que habitualmente presenta la historia convencional, complementando la visión de la sociedad que no pueden ofrecer los archivos públicos.
Los documentos conservados no sólo nos sirven para conocer más a la familia que los creó, su estatus, el perfil como grupo de la élite social a lo largo de los siglos, sino también las vicisitudes por las que pasaron a lo largo de su existencia. Sin embargo, es necesario decir que el acercamiento al archivo no podrá hacerse con éxito sino desde el conocimiento contextualizado de la historia local, familiar y genealógica correspondiente, un camino que queda en parte allanado con la consulta de mi libro La familia Quintanilla. Lora y Carmona, siglos XV-XX. Genealogía y estudio histórico.
En total, salvo error, el Fondo Documental Quintanilla y Casa Marquesal de Carrión de los Céspedes, se compone de 45 legajos de documentos archivados en 55 cajas, distribuidos por secciones, Carmona y Lora (25 legajos en 32 cajas con 610 unidades documentales compuestas, sección que hace de eje de agregación de todas las demás), Orense (1 legajo en 2 cajas con 55 unidades documentales), Mérida (10 legajos en 12 cajas con 398 unidades documentales) y Villanueva de la Serena (9 legajos en 9 cajas con 155 unidades documentales), que suman 1.218 unidades documentales de nivel inferior, de las que echo en falta 82, inventariadas y numeradas legajo a legajo, caja a caja, en casi 5 metros lineales de documentos incluidas las cajas (Carmona y Lora, unos 3 metros; Orense, 0´20 metros; Mérida, 1´10 metros; y Villanueva de la Serena, 0´60 metros). Un archivo poco voluminoso en comparación, claro está, con los administrativos y públicos, necesitando poca infraestructura y de ninguna manera un espacio amplio, sino pequeño y reducido a la mínima expresión, para darle cobijo.
Incorporarlo a un archivo público dando publicidad y mérito al acto sería un paso más y un aliciente para encontrar, conservar y dar a la luz otros muchos documentos que todavía siguen ocultos en los desvanes, arcas, armarios y cajones de nuestras casas, ignorados por cronistas e historiadores y ajenos al relato de la historia. A medida que actuemos con éxito, dándoles el valor que merecen, los archivos de familia, de una manera u otra, acabarán llamando a las puertas de las administraciones públicas. Porque en este tema, como en casi todo lo relacionado con el patrimonio cultural, la intervención más eficaz es la que cuenta con la complicidad de la ciudadanía, en la convicción de que la acción pública y privada pueden y deben ser complementarias, de forma que la conservación del patrimonio documental no solo sea una obligación del ciudadano, sino también su voluntad y deseo, como ha sido el caso que nos ha ocupado durante estos meses y que debería servir de ejemplo.
Este proyecto fue culminado con éxito el pasado 30 de junio en Lora del Río tras firmarse en acto público el correspondiente comodato entre doña Isabel Montoto Linares, marquesa de Carrión de los Céspedes, propietaria del Fondo, comodante, y el Excmo. Ayuntamiento de Lora del Río, comodatario, habiendo quedado desde entonces dicho archivo privado  a disposición de investigadores e historiadores y público en general para que pudiese ser consultado.
La familia Montoto Linares, doña Isabel, la titular, y su hermana doña Magdalena, ejecutaron así los deseos de sus padres, don Rafael Montoto de Flores y doña María Luisa Linares de Bago Aranzabe y Quintanilla, y de su hermano don Javier Montoto Linares, ya fallecidos, así como los de su tío don Joaquín Linares de Bago Aranzabe y Quintanilla, residente en México.
Para inventariar el Fondo y llevar a cabo la firma del comodato, ha sido muy importante el apoyo que en todo momento hemos tenido de doña Isabel y doña Magdalena Montoto y Linares, por lo que debemos y queremos hacer constar aquí nuestro más profundo agradecimiento, además de subrayar su generosidad.
A don Manuel Gamero Nieto, por todos los diseños y la maquetación del libro, colaboración de incalculable valor y que apreciaré siempre.

A quienes desde el principio, por conocerlo, se han interesado por este trabajo, especialmente a los primeros, doña Concepción Montoto Sousa y don Manuel Calero Cruz, así como doña Salud de los Amparos y doña María Luisa Caro Roldán.
Por sus aportaciones, a don Fernando Salustiano Linares Gómez-Álvarez[1] y a don José María Montoto Cañas.
A doña María Díaz Cañete, concejal del Cultura del Ayuntamiento de Lora del Río, don Rafael Álvarez Arévalo, empleado público municipal, y doña Consuelo Doncel, Secretaria General de dicho ayuntamiento, por su permanente contacto con la familia hasta la firma del contrato.  
Y a todos nuestros colaboradores, por las alas que nos dieron en su momento, que no fueron en balde, especialmente a mi mujer doña Justa García Toro, sufridora y testigo durante casi un año del inventariado del Fondo.
Con toda seguridad, el legado, prestado en comodato y puesto a disposición del público, así como la acogida a la publicación del Inventario, a punto ya de agotarse, recompensarán los esfuerzos realizados.


En la villa de Lora del Río, 25 de julio, Santiago el Mayor, patrón de España, año 2020, en tiempos del Covid-19.

[1]Residente en México, hijo de don Joaquín Linares de Bago Aranzabe y Quintanilla, cabeza de la familia de Bago Aranzabe y Quintanilla, por haber fallecido su hermana mayor doña Carmen, al igual que sus hermanos Miguel y Javier, que en su momento cedieron los derechos del título del Marquesado de Carrión de Céspedes a doña Luisa, por ser ella quien vivía en España, no obstante en ser la última en derechos a ostentarlo, ya que en ese momento por Ley eran los hombres y en caso de falta de ellos, la mujer mayor, que era entonces su hermana Carmen, no sólo de mayor edad, sino la primogénita de la familia.  Don Joaquin, doña Carmen, don Miguel y don Javier de Bago Aranzabe y Quintanilla también y siempre tuvieron el deseo que este fondo pudiera ser abierto y estudiado para el beneficio de la historia de Lora del Río y de otras partes vinculadas a su familia. A todos estos miembros de la familia directa y a sus descendientes, a los que están y a los que ya no están entre nosotros, hacemos extensivo este reconocimiento, especialmente a don Joaquín Linares de Bago Aranzabe y Quintanilla, que gracias a Dios todavía nos acompaña en México, padre de don Fernando Salustiano Linares Gómez-Álvarez, colaborador de este proyecto. Aunque vivan lejos, están cerca del devenir de Lora y son partícipes del depósito/comodato culminado. 

Publicado por La Mesa de los Notables.

viernes, 24 de julio de 2020

LA ORDEN DE CABALLERÍA DEL SANTO SEPULCRO DE JERUSALÉN: DE CUSTODIA DE LOS SANTOS LUGARES A GARANTES DE UNA ENORME OBRA SOCIAL.

En la web que mantiene en internet la Lugartenencia de España Occidental de Orden de Caballería del Santo Sepulcro de Jerusalén, hemos leído un artículo de don  José Carlos Sanjuán Monforte, lugarteniente de la Orden Ecuestre, y de don Francisco López-Muñoz, caballero de la misma y vicesecretario de su centro de estudios, que por su indudable interés queremos reproducir en nuestro blog como entrada del día de hoy.

La Orden de Caballería del Santo Sepulcro de Jerusalén: de custodia de los Santos Lugares a garantes de una enorme obra social.
Evidentemente, los objetivos y funciones de la OCSSJ en la actualidad nada tienen que ver con la actividad militar de antaño. Hoy es una Orden de Caballería que se encuentra bajo la protección y dependencia directa de la Santa Sede, dirigida por un Cardenal de la Curia Romana designado como Gran Maestre (en la actualidad, el cardenal Fernando Filoni) y además de los objetivos espirituales propios de su condición, es responsable del mantenimiento de una enorme obra social en Tierra Santa.
Detalle de la capa de caballero

Detalle de la capa de  caballero con concha de peregrino.Lugartenencia de España Occidental.


La mención de las Ordenes Militares de Caballería hace retrotraer la memoria colectiva al Medievo y a la época de las Cruzadas. En este marco, precisamente en la Primera Cruzada, nació la Orden de Caballería del Santo Sepulcro de Jerusalén (OCSSJ), fundada por Godofredo de Bouillón (ca. 1060 – 1100) en 1098 con la misión de defender por las armas el Templo del Sepulcro de Cristo del ataque de los infieles. Estos caballeros fueron llamados así por haber sido investidos por el Patriarca Latino de Jerusalén ante el Santo Sepulcro y constituyeron una guardia noble de 500 guerreros que velaba con sus armas, noche y día, este Santo Lugar, protegían las murallas de Jerusalén y acompañaban a sus reyes en todas sus batallas, custodiando la Sagrada Cruz. Se trata de la primera de todas las Ordenes Militares de la Historia, que ha mantenido ininterrumpidamente su presencia en la civilización judeo-cristiana europea.
La OCSSJ se extendió por numerosos reinos europeos (España, Francia, Inglaterra, Alemania e Italia), fundando Grandes Prioratos para captar ayudas y caballeros para Tierra Santa y siendo apoyada por los reyes europeos. De hecho, Alfonso I de Aragón, el Batallador (1104-1134), legó su reino, en su testamento de 1131, a las tres Órdenes de Caballería de Oriente, incluidos los caballeros sepulcristas. En el año 1281 cayó San Juan de Acre, último bastión cristiano en Palestina, con lo que terminó sus días el Reino latino de Jerusalén y la OCSSJ se replegó a sus prioratos europeos, agrupados en siete lenguas y sin coordinación entre ellos.
La reforma de sus estatutos se efectuaría por las Letras Apostólicas “Cum multa sapienter”, del papa Pío IX (1792-1878), de 24 de enero de 1868, abriéndose así un nuevo periodo en la historia de la Orden como Protectores del Patriarcado Latino. En este texto se reconocía expresamente la gran antigüedad de la Orden y se le encomendó proteger y sostener económicamente al Patriarcado Latino de Jerusalén. El papa León XIII (1810-1903) anexionó a los caballeros sepulcristas a la Santa Sede, ratificando así su doble carácter de Orden ecuestre y pontificia y se aseguró para él y sus sucesores el Gran Maestrazgo de la Orden.
El 22 de diciembre de 1906, a petición de los Capítulos españoles, el rey Alfonso XIII (1886-1941), en calidad de Rey de Jerusalén, se dignó aceptar el título de Gran Bailío Protector de la Orden en España. Al mismo tiempo, se modificaron los estatutos, declarando “nobles” a los Capítulos españoles y estableciendo que los caballeros neófitos debían presentar pruebas de nobleza de sangre, al modo de las Órdenes Militares españolas. Pero, dado que, en la actualidad, la OCSSJ se ha establecido en numerosos países en los que no existe tradición nobiliaria alguna, este requisito ha sido sustituido por la “nobleza personal” y la excelencia del candidato.
Evidentemente, los objetivos y funciones de la OCSSJ en la actualidad nada tienen que ver con la actividad militar de antaño. Hoy es una Orden de Caballería que se encuentra bajo la protección y dependencia directa de la Santa Sede, dirigida por un Cardenal de la Curia Romana designado como Gran Maestre (en la actualidad, el cardenal Fernando Filoni) y además de los objetivos espirituales propios de su condición, es responsable del mantenimiento de una enorme obra social en Tierra Santa. Las aportaciones obtenidas por las Lugartenencias de la Orden distribuidas por todo el mundo se destinan, prácticamente en exclusividad, a sostener y ayudar a las obras y las instituciones caritativas, educativas, asistenciales, culturales y sociales de la Iglesia Católica en Tierra Santa, particularmente las situadas en la demarcación del Patriarcado Latino de Jerusalén, con el que la OCSSJ ha mantenido históricamente estrechos vínculos, y a sostener los derechos de la Iglesia Católica en los Santos Lugares.

Muchas de estas ayudas adoptan la forma de proyectos de desarrollo muy concretos, que son previamente aprobados por su órgano de gobierno, el Gran Magisterio de la Orden, y la evolución de los mismos es controlada y seguida paso a paso por una Comisión del citado Gran Magisterio.
Una vez conocidos estos objetivos, muchas personas podrían preguntarse ¿por qué se destinan esos recursos a tierras tan lejanas, en algunos casos, para beneficiar a personas desconocidas, cuando hay lugares más cercanos donde la pobreza es patente y se vive en nuestro entorno más directo?, ¿por qué no destinar esos recursos para paliar necesidades urgentes más próximas? La explicación reside en la dramática situación que viven actualmente los cristianos en Tierra Santa y en la necesidad de soportar su presencia en estos lugares.
Al finalizar la II Guerra Mundial, la población cristiana de Jerusalén ascendía al 20%, siendo el resto de habitantes de la tres veces Ciudad Santa mayoritariamente musulmanes y una pequeña cantidad de judíos. Hoy día los cristianos de Jerusalén sólo alcanzan al 1,25% del total de la población. En toda la ciudad habitan unos 10.000 cristianos, entre católicos, ortodoxos y protestantes, en medio de una masa poblacional de 550.000 judíos y 250.000 musulmanes. Es decir, la presencia cristiana está a punto de desaparecer de Jerusalén.
Por otro lado, la vida para la comunidad cristiana en Tierra Santa es un verdadero calvario. Basta ir a Belén o Nazaret para comprobarlo: continuos puestos de control militar; un muro que separa territorios; un aeropuerto al que, en muchas ocasiones, no se puede acceder; visados que no se otorgan; familias separadas entre Jerusalén y Ramala que no se pueden reunir; destrucción de viviendas y demoliciones de edificios a causa del muro o por proyectos viales; denegación de permisos de construcción; pérdida de las tarjetas de residencia, básicas para el Estado de Israel, sin las cuales no se puede permanecer en la ciudad y se pierde el derecho a la propiedad y, por ende, también los beneficios de la instancia social, que son fundamentales en estos tiempos de crisis. Y a todo esto hay que agregar el desempleo, agravado por las guerras y los atentados terroristas que ahuyentan a los peregrinos y posibles turistas, destruyendo una de las principales fuentes de trabajo para los cristianos, como es el turismo.
No debe olvidarse que la mayor parte de los cristianos de Tierra Santa son de etnia árabe, muchos de ellos con antiquísimos orígenes cristianos en Jerusalén desde la época de las Cruzadas. Sin embargo, debido a su ubicación son calificados generalmente como palestinos. Aun así, estos palestinos cristianos siempre se han distinguido de los musulmanes por un mayor nivel de vida y, en general, por una superior formación y nivel cultural, integrando unas verdaderas clases medias. Sin embargo, tras más de medio siglo de crisis, guerras, terrorismo y todas las restricciones previamente comentadas que sufren como comunidad han alentado un lento, pero continuo, proceso de emigración de Tierra Santa. Esta diáspora es, en cierto modo, lógica, pues se busca la paz y la seguridad perdidas, tratando de rehacer un nuevo patrimonio en lugares en los que se respete los derechos y libertades de esta población.

Hoy, en el territorio conjunto de Palestina, Jordania e Israel sólo quedan unos 240.000 cristianos, sobre un total de trece millones de habitantes. En Israel y Palestina, que suman en conjunto 7.200.000 habitantes, sólo quedan 130.000 cristianos. Sin embargo, gracias al soporte directo de la Orden del Santo Sepulcro, en estos territorios operan 192 establecimientos educativos mantenidos por las instituciones cristianas, desde jardines de infancia y escuelas hasta la Universidad de Belén, a los que asisten casi 44.000 alumnos, muchos de ellos árabes musulmanes, y sólo un 64% de cristianos. Del mismo modo, funcionan once hospitales, diez centros ambulatorios, nueve hogares para ancianos e inválidos, once orfanatos y guarderías y cuatro centros de educación especial, soportados directamente por la Orden. Por su parte, en Jordania, con una población de casi seis millones de habitantes, viven sólo 109.000 cristianos, y allí operan 123 escuelas infantiles, primarias y secundarias, con un total de 31.000 alumnos y la Universidad de Madaba. Existen también dos hospitales, un centro asistencial ambulatorio, un consultorio y tres centros de reeducación social y educación especial. Además, el Patriarcado Latino de Jerusalén sostiene 71 parroquias, de las cuales 38 están en Israel y Palestina y 33 en Jordania, y de él dependen, en materia escolar, 41 escuelas, 22 en Jordania y 19 en Palestina e Israel, donde asisten tanto alumnos musulmanes como cristianos, lo que constituye una semilla para una futura convivencia.
Al margen de esta inmensa obra asistencial y educativa, el Patriarcado planifica y ejecuta diversos proyectos, siempre con los recursos aportados por la Orden del Santo Sepulcro. Un claro ejemplo de ello es la creación en este mes de abril de 2020, a propuesta del Gran Magisterio de la Orden y bajo la coordinación de todas las Lugartenencias del mundo, de un Fondo de Ayuda Humanitaria por la COVID-19, que se ha destinado a la ayuda humanitaria y asistencia médica en todos los territorios de Tierra Santa.
Todos estos datos justifican la misión actual de la OCSSJ, con el objetivo de garantizar la presencia cristiana en Tierra Santa. Si esta diáspora continua, en lo que parece un proceso difícil de revertir, la Cristiandad corre el riesgo de ver los Lugares Santos convertidos en emplazamientos vacíos, sin testimonio de devoción y de fe. Esos lugares son también patrimonio de todos los cristianos y, por lo tanto, se requiere no sólo mantenerlos intangibles físicamente, sino vivificar esas piedras para que no se conviertan en museos o en meras ruinas arqueológicas. Y a esa labor se han encomendado, durante sus casi 1.000 años de vida, los Caballeros del Santo Sepulcro.
José Carlos Sanjuán Monforte y Francisco López-Muñoz.

Para leer el artículo original  aquí.
Publicado por La Mesa de los Notables.

jueves, 23 de julio de 2020

LA ACADEMIA DE CABALLERÍA DEL EJÉRCITO ESPAÑOL ORGANIZA UN CONCURSO PARA EL DISEÑO DEL LOGOTIPO PARA CONMEMORAR LA GESTA DEL REGIMIENTO ALCÁNTARA.

Hace unos días la Asociación Sagunto 7, formada principalmente  por veteranos del Arma de Caballería, me comunicaba esta noticia que ahora la Asociación de Amigos de La Cultura y La Historia Militar del Ejército publica en su muro de facebook, y de la que queremos hacernos eco en su integridad, por encontrarla de interés para los habituales de este blog.
Entre las diversas efemérides que se van a celebrar el año que viene se encuentra el centenario de la gesta del Regimiento de Cazadores de Alcántara 14, que obtuvo una laureada colectiva por su heroico comportamiento cubriendo la retirada de las tropas de Annual.
Para preparar esta conmemoración, la Academia de Caballería ha convocado un concurso de diseño del logotipo que identifique todas las actividades que se desarrollaran  en el año 2021 relacionadas con la celebración de la llamada “Gesta del Alcántara” (1921-2021) y que, a su vez, transmita los valores de dicha hazaña y el espíritu de la Caballería española.
En este concurso, premiado con una placa conmemorativa, podrán participar todas las personas mayores de edad, ya sea de manera individual o en grupo, y el plazo de presentación de diseños (máximo dos por persona o grupo) finalizará el 22 de noviembre.

Para consultar las bases del concurso aquí.

Publicado por La Mesa de los Notables.