sábado, 28 de febrero de 2026

LA HERÁLDICA DE LA COMPAÑÍA DE TRANSMISIONES DE LA BRIGADA EXTREMADURA.

 Alejandro Riestra Martínez.

Hay imágenes que, de tanto verlas, corren el riesgo de volverse invisibles. El emblema al que dedico esta entrada se cruza en mis labores cotidianas, y cada encuentro despierta sensaciones que lo elevan más allá de lo meramente institucional.
Los esmaltes y figuras que lo componen entrelazan tradición e identidad, mientras su lema revela algo más que coraje y valentía: transmite serenidad y confianza frente a cualquier adversidad. Este símbolo no solo pretende ser representación de un grupo, sino también su inspiración y su guía, recordándonos el sentido más profundo de la labor que nos hemos comprometido a realizar.

LA HERÁLDICA DE LA COMPAÑÍA DE TRANSMISIONES DE LA BRIGADA EXTREMADURA.

En la tradición militar española, los emblemas de sus Unidades no son meros distintivos gráficos; constituyen síntesis simbólica de misión, historia y espíritu. El emblema de la Compañía de Transmisiones del Batallón de Cuartel General de la Brigada Extremadura recoge, mediante un lenguaje heráldico preciso, la esencia de una Unidad cuya razón de ser es garantizar la acción del mando y el control de todas las demás que conforman su Brigada, en cualquier circunstancia.

En el corazón del escudo se proyecta un puño enguantado de plata, cerrado con precisión mecánica sobre dos rayos entrelazados. No es la mano desnuda del combatiente impulsivo, sino la del técnico disciplinado, el especialista que domina la tecnología que maneja. Un puño que no golpea: conecta. Es el símbolo del control sobre la fuerza invisible. Plata fría, racional, científica, frente al gules apasionado que domina el campo del escudo: técnica y ardor fundidos en un mismo destino.

Este conjunto se dispone sobre una encina al natural, símbolo identitario de la tierra extremeña que lo acoge, arraigada profundamente en el terreno y representando fortaleza, permanencia y vinculación al territorio. Así, la Unidad no solo representa la voluntad de la acción del mando: la encarna desde una identidad concreta, con raíces firmes y tronco robusto.
Todo lo anterior se encuentra rodeado por una corona vegetal compuesta por sendas ramas de roble y laurel, aludiendo a la victoria y la fortaleza, como alegoría de los trofeos que comparten todos los Ingenieros del Ejército en sus emblemas. El laurel, tradicional representación del triunfo; el roble, imagen de resistencia y solidez. Ambas ramas se enlazan en su base mediante un lazo de gules, símbolo de cohesión y unidad de propósito.

Acolados al escudo, entrelazados y dispuestos en sotuer, cuatro rayos dorados, separados por sus aisladores y proyectados hacia los cuatro horizontes, representan atributos esenciales de la Especialidad Fundamental de Transmisiones: la expansión de la señal que no conoce límites.
El escudo se timbra con corona real cerrada, subrayando la pertenencia a las Fuerzas Armadas del Reino de España y la lealtad a la Corona como símbolo de unidad y permanencia.

En la filacteria inferior figura el lema latino: “NEC MILLE ME CIRCUMDANTIS TIMEO” (“No tengo miedo, aunque mil me rodeen”) declaración de serenidad y firmeza ante la adversidad, virtud esencial de quienes garantizan la continuidad de la acción del mando, incluso en los entornos más exigentes. Bajo ella, la inscripción “CÍA. DE TRANSMISIONES 11” identifica con precisión orgánica a la Unidad.

- HERÁLDICA- .
De gules, un guantelete de plata cerrado en puño sujetando dos rayos de oro en sotuer. Bajo el mismo, una encina al natural sobre una base de tierra enraizada en su color. Todo ello rodeado por un trofeo entrelazado de roble y de laurel en plata, unidos por una cinta de gules en forma de lazada.
Acolados lleva cuatro rayos de oro, entrecruzados y dispuestos en sotuer, con sus aisladores ("trofeo de transmisiones").
Timbre: Corona Real Española.
Lema superior: "NEC MILLE ME CIRCUMDANTIS TIMEO".
Lema inferior: “CÍA. DE TRANSMISIONES 11".



Publicado por La Mesa de los Notables.