viernes, 28 de diciembre de 2018

LA CASA TRONCAL DE LOS DOCE LINAJES DE SORIA (I).

BREVES APUNTES HISTÓRICOS.

Alejandro Riestra Martínez/ La Mesa de los Notables.

Para poder definir con propiedad lo que la Casa Troncal  de los Doce Linajes ha supuesto para la ciudad de Soria, como así mismo para  hablar  con  el máximo rigor histórico sobre esta institución, en un contexto tan limitado como es este blog,  hay que acudir a cuanto sobre ella han escrito las dos personas que, a mi criterio, son las que más han estudiado, investigado y querido durante estos últimos tiempos  a esta antigua corporación, el doctor Francisco Manuel de la Heras y Borrero, tristemente fallecido en  2013,  y don José Antonio Martín de Marco.
De las Heras  dice que  el origen de la Casa Troncal de los Doce Linajes de Soria hay que buscarlo, posiblemente, en la época de la repoblación de la ciudad  por el rey don Alfonso I de Aragón, aunque también asume que hay autores que lo sitúan durante el reinado de Alfonso VII o  durante la  monarquía de Alfonso VIII, de quien deriva el privilegio de los arneses.


Rueda Troncal. Interpretación de don Luis Mc. Garrell del escudo de la Casa Troncal de los Doce Linajes de Soria.

El jurista del siglo XVII, Francisco Mosquera de Barnuevo, consigna por su parte que los orígenes de esta institución son más antiguos," los cuales lo son tanto"-afirma- "que no sé yo que haya en España que más lo sea", lo que posiblemente nos llevaría a fechas más lejanas en el tiempo, como también recogen otras fuentes. Fuera como fuese, esta corporación nobiliaria ha estado conduciendo los designios de la ciudad durante siglos, quedando prueba de su paso por la vida soriana en sus edificios, monumentos, archivos y etc.
El doctor de las Heras, en su extensa bibliografía, y muy especialmente en su obra  "Apuntes sobre Instituciones Nobiliarias en España", nos narra como los los miembros de esta institución gozaban de igual preeminencia entre ellos, pintando sus escudos en rueda alrededor de un caballero armado (posiblemente el rey), como símbolo de igualdad, pero sin olvidar que la categoría de los mismos sobrepasaba al del mero infanzón o hijodalgo. Hecho que se  hacía notable al tener estos caballeros el privilegio de proteger a las reales personas en campaña durante varias monarquías.


Por escritos del marqués de Dávila se sabe que la casa Troncal  tenía el privilegio de llevar el Pendón del Concejo de Soria en todos los actos públicos y que sobre ellos recaía la elección de tres procuradores a Cortes. Durante gran parte de la historia de la ciudad, los Doce Linajes ocupaban las dieciocho Alcaldías Nobles, doce cargos de regidor, doce escribanos de número y gran parte del disfrute de la dehesa de Valonsadero y otros diversos y honrosos cargos, que lógicamente se iban transformando a través del paso de los años y conforme evolucionaba la administración de los asuntos públicos.


Pero de entre todos ellos, según Francisco Manuel de las Heras,  destaca el privilegio de los cien arneses, conferido a los Linajes por el rey Alfonso VIII y posteriormente confirmado por don Sancho IV el 12 de mayo de 1293 en Valladolid, así como por los restantes monarcas hasta Carlos III.
Este privilegio consistía en  la donación, por cada nuevo rey que se juraba en Castilla, de cien arneses de guerra, privilegio que llegó hasta los Reyes Católicos, quienes por Real Cédula de 17 de abril de 1476 redimieron este tributo por la entrega de trescientos mil maravedíes, a los cuales renunciaron los Doce Linajes a favor de la ciudad de Soria.


Por su parte,  don Vicente de Cadenas y Vicent, reconocida figura, erudito y estudioso de estas disciplinas,  considera  que a lo largo de la historia la  pertenencia a la Casa Troncal de los Doce Linajes de Soria  se ha considerado como prueba de nobleza plena, figurando como tal en la relación de las “principales pruebas de nobleza” que consigna en su obra  “Apuntes de Nobiliaria”.
La Casa Troncal  a lo largo de su historia ha sido  una corporación nobiliaria, pero también fue una “institución política” del antiguo régimen que intervenía en el gobierno y administración de la ciudad. Para sus juntas generales  se reunían en la iglesia de San Miguel de Montenegros, hasta su demolición en 1598. La pérdida del templo impuso a la corporación la necesidad de adquirir en 1604 un edificio ubicado en la Plaza Mayor, hoy sede del Ayuntamiento de la ciudad,  donde desde ese momento celebraron sus juntas. Aunque, no obstante, cada linaje tenía su propio lugar de reunión en cada una de las distintas iglesias sorianas  y allí conservaban sus propios archivos de protocolo con todo esmero y meticulosidad, como nos recuerda el doctor de las Heras en la web que hoy mantiene la Casa Troncal en internet (https://www.docelinajes.org/)
En 1836, la institución  cesa en el ejercicio de sus funciones políticas y administrativas, que pasan a ser desempeñadas por una recién creada Diputación  Provincial y por los  Ayuntamientos.  A partir de esta nueva etapa nos encontramos con una serie de acontecimientos dirigidos a conseguir  la pérdida  total de los bienes de la Casa Troncal y su desaparición como tal.
Siguiendo la cronología que sobre estos hechos nos  cuenta don José Antonio Martín de Marco,  el 14 de diciembre de 1841 la Diputación Provincial de Soria despoja a la Casa Troncal de sus bienes. El 25 de febrero de 1842 se suprime la Diputación de Linajes (órgano de dirección de la corporación nobiliaria) ,  facultándose por Real Orden  al Ayuntamiento para que tome posesión de la casa principal y cuantos bienes se encuentren en ella.
Aunque el  13 de mayo de 1844 se le restituyen gran parte de sus  bienes, el 20 de diciembre de 1854 hay un acuerdo de la Diputación Provincial de Soria declarando  totalmente extinguida la institución  y mandando se incorporen al Ayuntamiento sus bienes de una manera taxativa.
Como nos narra Martín de Marco, durante estos 14 años la Casa Troncal sufre dos despojos de sus bienes, más dos declaraciones de extinción, logrando mediante los consiguientes recursos la anulación de todos los acuerdos desfavorables.  El 9 de septiembre de 1857 por resolución del gobernador civil de Soria se vuelven a restituir los bienes a la Casa Troncal. La Diputación Provincial fundamentaba su pretensión contra la institución nobiliaria en el hecho de considerar que la existencia misma de  esta corporación era incompatible con el sistema constitucional y, en consecuencia, había dejado legalmente de existir al extinguirse sus privilegios.

Casa Principal o Palacio de los Doce Linajes. Actual Ayuntamiento de la Ciudad de Soria.

En 1868, por sentencia judicial, la propiedad total de la dehesa y monte de Valonsadero pasan a manos del Ayuntamiento. Por la deuda del pago de los gastos que los consiguientes pleitos ocasionaron a la Casa Troncal, se vio desposeída de casi la totalidad de sus bienes. De ese modo se decide que la casa principal de los Linajes (Palacio de los Doce Linajes) se ceda al Ayuntamiento durante todo el tiempo que fuera necesario, para que con sus rentas se pagasen las deudas restantes. De los bienes existentes en la casa principal se hace un inventario para repartirlo en 7 lotes iguales, que fueron entregados a 1os diputados de los Linajes, presentes en el acuerdo, en concepto de depósito y custodia. Al diputado a Cortes por la provincia de Soria, don Baltasar Luengo, se le encarga la custodia del escudo de armas, que estaba sito en la Sala de Sesiones, quedando el  Archivo en manos de don Antonio González Moreno, secretario general de la Casa Troncal.
Para José Antonio Martín de Marco “es el acta de defunción de una institución de siglos, es el final de la Casa Troncal de Caballeros Hijosdalgo de la Ciudad de Soria que autoextinguiéndose hace inventario de lo poco que le queda”.
Por otra parte, Francisco Manuel de la Heras nos manifiesta que "jurídicamente  nunca hubo nada en contra de la existencia de la Casa Troncal. Cada vez que se analizó su compatibilidad con el sistema constitucional, siempre se concluyó de forma positiva. Ninguna sentencia, ni acto administrativo firme cuestionó nunca su legalidad. El pleito perdido versó sobre propiedades, nunca sobre la existencia legal de la Casa como tal. El abatimiento y el cansancio pudieron, en aquellos momentos, más que cientos de años de historia".

En una segunda parte de esta entrada, intentaremos debatir con todos ustedes, las particularidades de su restauración en época moderna.

Publicado por La Mesa de los Notables.