viernes, 22 de mayo de 2026

LA REAL CONGREGACIÓN DE NTRA. SRA. DE LAS BATALLAS Y DE COVADONGA: HISTORIA, DEVOCIÓN Y MEMORIA ASTURIANA EN MADRID.

 Pilar de Vicente.

El pasado 20 de mayo, el Real Cuerpo de la Nobleza del Principado de Asturias se reunió en la emblemática iglesia de San Jerónimo el Real de Madrid para celebrar una solemne misa en homenaje a la "Santina". Este acto no es un evento aislado, sino la continuación de una tradición secular protagonizada por la Real Congregación de Nuestra Señora de las Batallas y de Covadonga, una institución que, durante casi tres siglos, ha servido como epicentro de la identidad asturiana en la Villa y Corte.

La historia de la capital no se entiende sin el poso de las comunidades que, desde todos los rincones de España, llegaron para dejar su impronta, destacando entre ellas esta congregación por su longevidad, prestigio y su papel fundamental en la preservación de la memoria astur en Madrid.

Orígenes y el Vínculo con la Corona.

Aunque existía una devoción previa a la llamada "Virgen del Destierro" en el siglo XV, la Congregación actual tiene su raíz en los años 1742 y 1743. Fue impulsada por José Avello Castrillón y un grupo de asturianos residentes en Madrid que deseaban mantener viva la devoción a su patrona, la "Santina". 

Desde su nacimiento, la institución gozó de un respaldo excepcional: la Corona española. Por Real Orden de Felipe V en 1740, los Reyes de España fueron declarados Hermanos Mayores perpetuos. Este vínculo se mantuvo a lo largo de los siglos, con las firmas de monarcas como Carlos III, Fernando VII, Isabel o Alfonso XII en sus libros de registro, reforzando el carácter "Real" de la institución. 



Mucho más que una asociación religiosa.

Si bien su fin primordial era el culto, la Real Congregación funcionó durante siglos como una verdadera red de protección social para los asturianos que emigraban a Madrid. Sus Constituciones de 1744 establecían labores que hoy consideraríamos de asistencia social moderna: 

  • Asistencia a enfermos y presos: Los diputados de la junta visitaban a paisanos en hospitales y cárceles para ofrecerles consuelo y ayuda legal. 
  • Protección a la juventud: Se gestionaba la formación y colocación laboral de niños y jóvenes asturianos de ambos sexos para evitar su desamparo. 
  • Fomento de la educación: La Congregación envió ayudas económicas para escuelas en Asturias y protegió activamente a la Universidad de Oviedo. 
  • Socorro en catástrofes: Tras el devastador incendio del Santuario de Covadonga en 1777, la Congregación en Madrid, bajo la gestión del Conde de Campomanes, fue clave en la reconstrucción y en las gestiones ante Roma. 

Lo que hacía única a esta hermandad era su composición transversal. En sus juntas se sentaban grandes figuras de la Ilustración y la política, como el propio Campomanes o Jovellanos, junto a los humildes pero icónicos aguadores asturianos de Madrid. Los libros de admisión recogen firmas de nobles y militares junto a las rúbricas toscas de mozos de cuerda y sirvientes que buscaban en la Virgen de Covadonga un amparo en la gran ciudad. 

La institución ha sobrevivido a incendios, guerras y revoluciones que dispersaron parte de su patrimonio artístico. Tras la Guerra de la Independencia y diversas crisis en el siglo XIX, la Congregación sufrió periodos de decadencia, trasladando su sede por diversas iglesias madrileñas como San Luis o el Carmen. 

En la actualidad, la Real Congregación mantiene viva la llama de la fe asturiana. Su actividad central hoy se enfoca en la vertiente religiosa, especialmente con la organización de las solemnes misas en honor a la Santina cada mes de mayo, recordándonos que, tras tres siglos, el corazón de Asturias sigue latiendo con fuerza en Madrid. 

Pilar de Vicente.

Publicado por La Mesa de los Notables.