Mostrando entradas con la etiqueta Halcón. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Halcón. Mostrar todas las entradas

martes, 6 de octubre de 2026

LOS ALETOS: HALCONES DE INDIAS EN LAS CORTES DE LOS REYES DE ESPAÑA.

Antonio de Castro García de Tejada.
Halconero Mayor del Reino.

Durante la Edad Media y buena parte del Antiguo Régimen, la cetrería fue mucho más que una modalidad de caza. Constituyó una actividad estrechamente vinculada a las formas de vida de la nobleza y de las monarquías europeas. El elevado coste de las aves, su mantenimiento y adiestramiento, la necesidad de disponer de halconeros especializados, caballos y extensos territorios de caza hicieron de ella una manifestación de rango y prestigio. Reyes y grandes señores intercambiaron halcones como regalos diplomáticos, mantuvieron complejas organizaciones de caza y convirtieron determinadas especies —gerifaltes, neblíes, sacres o borníes— en bienes extraordinariamente apreciados.

A este mundo aristocrático llegó, durante el siglo XVI, una sorprendente novedad procedente del recién descubierto continente americano: los aletos.

Uno de los primeros testimonios españoles inequívocos se encuentra en el Libro de cetrería de Luis de Zapata de Chaves, terminado hacia 1583, que dedica un capítulo a «los halconcillos de las Indias aletos». Zapata los describe como pequeños, de alas cortas y cola larga, excelentes para la caza de perdices, codornices y picazas, y reconoce que todavía sabía poco de ellos por ser aves «nuevas acá».

La frase refleja perfectamente la novedad que representaban. Aquellas rapaces atravesaban el Atlántico en las flotas de Indias y algunos ejemplares alcanzaban precios extraordinarios. Desde España fueron enviados también a otras cortes europeas. Se documentan aletos destinados al emperador Rodolfo II, a los Médici y a otras grandes casas principescas. El francés Charles d'Arcussia, uno de los principales tratadistas europeos de cetrería, llegó a describirlos a comienzos del siglo XVII como aves recientemente conocidas y procedentes de las nuevas tierras occidentales.

El Inca Garcilaso de la Vega, en sus Comentarios reales (1609), proporciona otro testimonio particularmente interesante al señalar que ciertos pequeños halcones del Perú habían sido llevados a España, donde eran llamados aletos. Poco después, el portugués Diogo Fernandes Ferreira, en su Arte da Caça de Altaneria (1616), afirmaba expresamente que se criaban en las «Indias de Castilla» y que llegaban con las flotas a Sevilla.

Todo ello permite considerar a Sevilla como uno de los principales puntos europeos de recepción y distribución de estas rapaces americanas.

La identificación zoológica del aleto histórico continúa planteando, sin embargo, algunos problemas. Actualmente se denomina halcón aleto al Falco femoralis, o halcón aplomado americano, y existen buenos argumentos para identificar con esta especie a las aves descritas por los autores de los siglos XVI y XVII. No obstante, también se han propuesto rapaces del género Micrastur, y no puede excluirse completamente que el término «aleto» llegara a aplicarse a más de una especie americana.

En España, aquellos halcones no quedaron reducidos a una curiosidad exótica. Felipe III utilizó aletos en su cetrería, y durante mis investigaciones sobre la historia de la Real Caza de Volatería pude localizar entre la documentación conservada en el fondo de los duques de Frías noticias que muestran hasta qué punto estas aves terminaron incorporándose a la organización cinegética de la Monarquía.

Entre ellas destaca especialmente el nombramiento de Juan de Cuevas como «cazador de los aletos» del Rey. El dato es de considerable interés porque demuestra que la utilización de estas rapaces americanas llegó a adquirir entidad suficiente para contar con un servidor especializado dentro de la Real Caza de Volatería.

La documentación se conserva actualmente en el Archivo Histórico Nacional, Sección Nobleza, fondo Frías, entre los papeles procedentes de la Casa de Velasco, duques de Frías, cuyos titulares estuvieron históricamente vinculados al oficio de Cazador Mayor del Rey. Parte de estos documentos inéditos los di a conocer en mis trabajos sobre la cetrería de la Monarquía española.

El caso de los aletos constituye así un pequeño pero fascinante capítulo del intercambio entre ambos mundos después del descubrimiento de América. Habitualmente recordamos los caballos y ganados que viajaron desde Europa hacia las Indias o las plantas americanas que hicieron el camino inverso. Mucho menos conocida es la llegada a Europa de animales americanos destinados a incorporarse a prácticas tradicionales del Viejo Mundo.

Durante algunas décadas, aquellos pequeños halcones cruzaron el océano, desembarcaron en Sevilla, fueron enviados como objetos preciosos a las cortes europeas y terminaron volando sobre los campos españoles al servicio de los propios reyes.
Y uno de ellos dejó incluso tras de sí algo tan singular como un oficio: el de cazador de aletos del Rey.

Bibliografía esencial.
CASTRO GARCÍA DE TEJADA, Antonio de, trabajo sobre la Real Caza de Volatería en ALVAR EZQUERRA, Alfredo y RUIZ RODRÍGUEZ, José Ignacio (dirs.), Túnez 1535. Halcones y halconeros en la diplomacia y la monarquía española, Madrid, 2010.
CASTRO GARCÍA DE TEJADA, Antonio de, «La cetrería y los reyes de España», Doce Linajes de Soria, 2016.
ZAPATA DE CHAVES, Luis, Libro de cetrería, 1583, cap. CXIX, «De los halconcillos de las Indias aletos».
GARCILASO DE LA VEGA, Inca, Comentarios reales de los Incas, Lisboa, 1609.
FERNANDES FERREIRA, Diogo, Arte da Caça de Altaneria, Lisboa, 1616.
TEIXEIRA, Dante Martins, «As rapineiras neotropicais na Europa dos séculos XVI e XVII (Aves, Falconidae, Accipitridae)», Arquivos de Zoologia, 53 (5), 2022, pp. 73-105.

Publicado por La Mesa de los Notables.


lunes, 27 de julio de 2026

MADRID HONRA EN CARABANCHEL AL APÓSTOL SANTIAGO CON UNA SOLEMNE MISA Y PROCESIÓN.

 Emilio Mora Lorenzo.

Madrid vivió el pasado día 25 una destacada jornada de fervor religioso y tradición, con la celebración de la solemne misa y posterior procesión en honor del apóstol Santiago, patrón de España, de la Caballería Española y del distrito madrileño de Carabanchel.

La eucaristía tuvo lugar en la parroquia de San Sebastián de Carabanchel y estuvo presidida por el canónigo don Roberto Serres López de Guereñu, junto al cura párroco de la citada parroquia don Alberto Jerónimo Couto congregando a numerosos fieles y representantes de la vida institucional y social del distrito.

En representación del Ayuntamiento de Madrid asistió el concejal presidente del distrito de Carabanchel, don Carlos Martínez Izquierdo, quien quiso acompañar a los vecinos en una de las celebraciones más significativas del calendario religioso local.

Entre los invitados de honor destacó la presencia del halconero mayor del Reino, don Antonio de Castro García Tejada, quien tuvo el privilegio de realizar la tradicional ofrenda al apóstol Santiago, uno de los momentos de mayor simbolismo de la ceremonia. Previamente halcones y halconeros recibieron la bendición por parte del señor canónigo del cabildo de la catedral de Santa María de la Almudena.


El esplendor litúrgico de la celebración se vio realzado por la brillante intervención del coro vocal Microcosmos, cuyas interpretaciones aportaron solemnidad y belleza a la eucaristía. Finalizada la misa, la imagen del patrón recorrió las calles del barrio acompañada por numerosos vecinos y devotos, en una procesión que contó con el acompañamiento musical de la Agrupación Artística Gallega Rosalía de Castro, cuyas gaitas y tambores imprimieron el característico sabor de la tradición jacobea.

La jornada transcurrió en un ambiente de recogimiento, devoción y convivencia, reafirmando el profundo arraigo que la figura del apóstol Santiago mantiene en Carabanchel, el barrio de los antiguos halconeros de los reyes de España, y poniendo de manifiesto la estrecha unión entre las tradiciones religiosas, la participación ciudadana y el respaldo de las instituciones a una celebración que forma parte del patrimonio cultural y espiritual de Carabanchel.

A continuación, compartimos la sentida ofrenda que ofreció el Halconero Mayor del Reino:

“Glorioso Señor Santiago: Patrón, Luz y Guía de las Españas, tú que durante siglos has sido invocado para dirigir los ejércitos a la victoria; guíanos ahora en la paz y condúcenos por la senda de la tolerancia y la solidaridad, que son los cimientos del amor fraterno.
Reunidos con la comunidad de fieles, venimos los halconeros, como seguramente hicieron aquellos de la Real Caza de Volatería que, alojados desde 1478 en los Carabancheles, cantaron y ensalzaron -con el vuelo de sus halcones-, la grandeza de tu nombre.
Como depositarios del ejercicio de una actividad milenaria, venimos a ti para dar testimonio de fe. Porque el que ama lo creado, ha de amar, sabiéndolo o no, al Creador.
Glorioso Señor Santiago. Patrón, Luz y Guía de Carabanchel y de España; Hijo del Trueno, intercede ante el Todopoderoso para que no olvide a sus hijos. Y nos ayude a caminar por la vida con alegría, con esperanza y con humildad.
Considera, por último, que el vuelo y cuidado de nuestras aves de presa, es nuestra ofrenda... y que cada vez que atónitos ante la belleza de un halcón, picando, cortando con destreza precisa el cielo de Castilla; alabamos al Señor nuestro Dios, por habernos permitido pasar por esta vida terrenal... como Halconeros.
Para mayor gloria de tu nombre, Santo Patrón de Carabanchel y de España,
recibe hoy nuestra ofrenda.”

Publicado por La Mesa de los Notables.