Paula F. de Vildósola.
En el corazón de la Borgoña francesa
late con fuerza un enigma histórico en el que se cruzan la diplomacia de alto
nivel, la mística católica y el esoterismo cristiano. Mientras las pantallas
cinematográficas de Francia se preparan para rememorar las revelaciones de
Paray-le-Monial (aquellas visiones del Sagrado Corazón transmitidas a Santa
Margarita María de Alacoque), emerge del olvido una figura determinante para
comprender cómo aquel pequeño enclave llegó a convertirse en un faro teológico
e intelectual de dimensión mundial.
Alexis de Sarachaga, nacido en Bilbao en 1840 con el nombre de Alexo Florentino Severiano, perteneció a una estirpe cosmopolita marcada por la nobleza y la tragedia. Era hijo de Jorge de Sarachaga y Uría-Nafarrondo, noble vizcaíno de arraigada tradición, y de la princesa rusa Catalina Lobanoff de Rostov.
Tras la muerte prematura de sus padres
durante su infancia, Alexis y su única hermana, Esperanza de Sarachaga y
Lobanoff de Rostoff (1839–1914), conocida como Spera, crecieron bajo tutela
familiar. Esperanza contrajo matrimonio
con el diplomático bávaro Friedrich Freiherr Truchseß von Wetzhausen,
convirtiéndose en baronesa consorte Truchsess von Wetzhausen. El matrimonio no tuvo descendencia.
| Imagen 1. |
Educado en Suiza y tras cursar estudios
en la Escuela Politécnica Federal de Zúrich, el joven Alexis ingresó en 1867 en
el servicio diplomático de la Corona española. Desempeñó funciones oficiales en
plazas diplomáticas clave como París y San Petersburgo.
Sin embargo, su existencia dio un giro drástico durante un crudo invierno en la capital imperial rusa. Una noche descubrió el cuerpo sin vida de un niño congelado en el umbral de su propia residencia. La escena supuso para él una profunda sacudida espiritual. Aquel impacto moral lo llevó a abandonar las cancillerías, renunciar a la vida mundana y volcar su fortuna personal hacia una misión de trascendencia espiritual.
En 1873 llegó en peregrinación a
Paray-le-Monial, la villa borgoñona consagrada a la memoria de Santa Margarita
María de Alacoque y San Claudio de la Colombière. Fue allí donde coincidió con
el jesuita Víctor Drevon. Juntos idearon la creación de la sociedad del Hiéron
du Val d'Or.
Para albergar esta visión, Sarachaga
financió y erigió entre 1890 y 1894 el monumental Museo del Hiéron, concebido
como un museo místico y eucarístico. Su objetivo era demostrar la realeza
social de Jesucristo a lo largo de la historia, a través del análisis de los
símbolos de las antiguas civilizaciones, la arqueología y la hermenéutica
cristiana en torno a la Eucaristía y al Sagrado Corazón.
Uno de los hitos más deslumbrantes
impulsados por Sarachaga para el Museo del Hiéron fue el encargo y la acogida
de la monumental obra de orfebrería sagrada Via Vitæ (La Vía de la Vida), concebida por el
célebre joyero parisino Joseph Chaumet, de la afamada casa Chaumet de la Place
Vendôme, entre 1894 y 1904.
Con casi tres metros de altura y un peso
cercano a las tres toneladas, la Via Vitæ es una de las esculturas-joya de arte
sacro más valiosas del patrimonio europeo.
Elaborada en oro, plata dorada, marfil,
jaspe, ágatas y miles de piedras preciosas; la pieza escenifica la historia de
la Salvación, desde pasajes evangélicos y la Eucaristía hasta la coronación de
Cristo Rey como centro del universo.
![]() |
| Imagen 2. |
Fiel a su entrega absoluta hasta sus
últimos días, Alexis de Sarachaga no legó su obra ni sus colecciones a
particulares. En su lugar, constituyó y designó como legataria universal de
todo el complejo a la Société du Règne Social de Jésus-Christ, con el propósito
de garantizar que el museo mantuviera su fin místico e intelectual.
Tras el fallecimiento de Sarachaga en
Marsella, en 1918, la Société du Règne Social de Jésus-Christ custodió el
complejo. En 1927, ante los retos económicos de la posguerra, la propia
Sociedad formalizó la donación del edificio, la biblioteca, el archivo místico
y la monumental joya Via Vitæ al Ayuntamiento de Paray-le-Monial.
Actualmente, el municipio es el único y legítimo propietario de este espacio, catalogado oficialmente como Musée de France, asegurando que el legado del visionario hispano-ruso permanezca protegido y accesible para la historia del arte sacro universal.
Puntualización genealógica e histórica.
Alexis de Sarachaga jamás tuvo
descendientes directos ni adoptó a nadie a lo largo de su vida. Aunque contrajo
matrimonio en 1903 con Eugénie Champion, de dicha unión no hubo hijos. Al morir en 1918 sin descendencia, y
habiendo fallecido su hermana años antes sin hijos, la representación y
herencia familiar recayó legítimamente en su prima hermana, casada con el barón
Neubronn von Eisenburg, cuya descendencia quedó afincada en Baden-Baden.
Para saber más sobre el Museo del Hiéron: https://www.musee-hieron.fr/
Imagen 1: Alexis de Sarachaga Lobanoff (foto cortesía de la familia).
Imagen 2:Via Vitæ, obra de Chaumet. Encargada por Alexis de Sarachaga para el Museo del Hiéron (Fotografía Mueseo del Hiéron).
Publicado por La Mesa de los Notables.
