Las banderas de proa de los buques de guerra suelen estar inspiradas en las enseñas nacionales de los países a los que representan. En España, hasta 1945, se utilizaba en proa la misma bandera nacional que en popa, aunque de menor tamaño. Hoy, sin embargo, contamos con el «torrotito», una enseña de proa diferente y original, cuyo diseño conserva reminiscencias históricas que la hacen especialmente singular y única.
Es probable que quien haya paseado por
alguno de los muchos puertos que tenemos en nuestra geografía, haya observado en
alguna ocasión un buque de la Armada Española atracado y haya podido ver izada en
él, además de la conocida bandera rojigualda que nos representa como nación,
otra enseña en la proa que a veces pasa inadvertida. Es cuadrada y está
dividida en cuatro cuarteles que representan los reinos de Castilla, León,
Aragón y Navarra.
Aunque lo parezca, no es una rareza ni un simple adorno con reminiscencias históricas. Es el «torrotito», también llamado Bandera de Proa o Bandera de Tajamar, y forma parte del ceremonial de los buques de guerra de nuestra Armada.
La primera pregunta es inevitable, ¿por qué hay una bandera en la proa cuando la Bandera Nacional ya está ondeando en el buque? La respuesta está en la tradición naval y en los reglamentos que han ido estableciendo su uso. El Reglamento de Banderas y Estandartes, Guiones, Insignias y Distintivos, aprobado en 1977, la denomina oficialmente «Bandera de proa a tajamar (torrotito)» y establece su uso única y exclusivamente para los buques de guerra de nuestra Armada.
La Bandera Nacional tiene su propio lugar a bordo. Cuando el buque está atracado o fondeado, se iza en el asta de popa. Al hacerse a la mar, se arría de ese lugar y se iza en el pico. Una vez navegando, permanece allí. Así lo establecen las Reales Ordenanzas de la Armada. El «torrotito» ocupa otro lugar y responde a otro ceremonial diferente.
Las Reales Ordenanzas establecen que,
cuando un buque está fondeado o atracado en aguas extranjeras, iza la Bandera
de Tajamar a las mismas horas que la Bandera Nacional. En aguas
nacionales se iza los domingos y días festivos, así como durante determinados
engalanados. También se iza cuando hay un buque de guerra extranjero presente,
desde que este fondea o afirma la primera amarra hasta que zarpa o larga la
última, de acuerdo con las circunstancias previstas en las Ordenanzas.
No está, por tanto, permanentemente
ondeando, tiene sus momentos perfectamente marcados.
El aspecto del «torrotito» es probablemente lo que más llama la atención. Es una bandera cuadrada dividida en cuatro cuarteles, en los que aparecen símbolos heráldicos fácilmente reconocibles en una composición descrita con detalle en el Reglamento de 1977, aunque estos elementos no responden exactamente a la distribución de la que se compone el escudo actual de España. La distribución y composición de esta bandera tiene sus propias características y responde a una tradición vexilológica específica. Por eso, aunque su tamaño sea reducido, basta con verla para reconocer inmediatamente un conjunto de símbolos que nos remite a algunos de los principales iconos históricos de España.
No siempre tuvo este aspecto. Y aquí
aparece una de las partes más interesantes de su historia.
La documentación histórica especializada
señala que, hasta el 11 de octubre de 1945, fecha en la que se aprobó un nuevo
Reglamento de Insignias, Banderas y Distintivos, la bandera de proa conservaba
los colores nacionales. Fue aquel reglamento el que estableció el diseño
cuartelado que conocemos. Conviene, sin embargo, hacer una precisión
importante: el Reglamento de 1945 ya no es la norma que actualmente regula esta
bandera. En 1977, como ya hemos apuntado, se aprobó otro Reglamento de Banderas
y Estandartes, Guiones, Insignias y Distintivos que derogó expresamente el
anterior, aunque mantuvo el diseño cuartelado de la Bandera de Proa. Dicho de otra
manera, 1945 marca el cambio al diseño que conocemos, abandonando para la bandera de proa los colores de la enseña nacional, y 1977 es el que la mantiene en su actual diseño cuartelado.
La tradición de la bandera de proa, sin
embargo, como acabamos de decir es anterior, y aquí conviene separar dos cuestiones que a veces se
mezclan: la historia de la bandera y la historia de la palabra «torrotito».
El nombre ya aparece documentado antes
de que existiera el diseño cuartelado actual. El Diccionario histórico de la
lengua española de la RAE y la ASALE registran «torrotito» desde 1909. La primera
documentación localizada corresponde a un texto de R. Fontenla, publicado ese
año en la Revista General de Marina. La palabra aparece vinculada al lenguaje
naval y a la pequeña bandera que los buques de guerra izan en la proa.
Hay un dato que resulta especialmente
curioso, ya que hay fuentes que, sin profundizar en absoluto, consideran que el origen etimológico de «torrotito» pudiera ser incierto. Entonces, ¿a que debe su nombre?
Tradicionalmente, en la Armada, el
pequeño mástil o asta vertical situado en el extremo de la proa, sobre el
tajamar o el bauprés, se denominaba (y se denomina) indistintamente «asta del torrotito» o,
simplemente, «el torrotito» en el lenguaje cotidiano.
De este modo, la bandera que se iza en
él terminó recibiendo también el nombre de «torrotito», por una cuestión
práctica. Con el tiempo, la denominación del asta pasó a utilizarse para
referirse directamente a la bandera que pendía de ella, simplificando así la
comunicación a bordo.
Hay ocasiones en las que esta pequeña
bandera adquiere especial protagonismo: los engalanados.
Las Reales Ordenanzas de la Armada
regulan tanto el engalanado general como el engalanado particular. En estas
ocasiones, la Bandera Nacional ocupa los topes y la Bandera de Tajamar se iza
en el torrotito, junto con las correspondientes banderas del Código. Es una de
las imágenes más características del ceremonial naval, el buque vestido con sus
banderas, con la enseña nacional en la arboladura y el «torrotito» en la proa.
No es una cuestión improvisada. El
ceremonial establece dónde debe estar cada bandera y cuándo debe aparecer.
Incluso el Reglamento de 1977 determina diferentes tamaños para la bandera de tajamar en
función de las dimensiones del buque.
El «torrotito» es, en esencia, una enseña naval de proa que, además de cumplir una función ceremonial, contribuye a identificar al buque como perteneciente a la Armada. Pequeño en tamaño, pero cargado de significado, acompaña al buque como un distintivo de su identidad y de su vinculación con nuestra institución naval.
Publicado por La Mesa de los Notables.
