domingo, 12 de diciembre de 2021

PEQUEÑA CRÓNICA DE LA ÚLTIMA CEREMONIA DE INVESTIDURA DE SAN LÁZARO EN ESPAÑA.

 https://ordensanlazaro.es/

Como ya adelantamos en este blog, durante los  días 15 y 16 del pasado mes de  octubre,  se desarrollaron  en Madrid los Actos de Investidura de nuevos miembros en la Orden de San Lázaro de Jerusalén. 
El 15 por la noche, a puerta cerrada, se llevó a cabo la vela de armas de los postulantes presidida por el gran maestre emérito, don Francisco de Borbón, duque de Sevilla (G.de E.) en la iglesia del Monasterio de Santo Domingo el Real.  El inquisidor de causas, don Emilio Aléman de la Escosura, ratificó la idoneidad de los postulantes para el buen desarrollo de la misión que desempeña la Orden, quedando demostrado su compromiso, tras los que prestaron Juramento de Fidelidad.

En un acto íntimo y reflexivo el maestro de ceremonias, don Manuel Touron,  recordó a los neófitos la exigencia de dedicación, entrega y voluntad de hacer el bien para servir bajo el estandarte de la Cruz de Sinople. Acto seguido pasaron por el altar, encendiendo su vela y prestando ante la espada en cruz el “yo serviré”, los 22 nuevos postulantes.

La Ceremonia de Investidura se celebró al día siguiente en la misma Iglesia de Santo Domingo el Real,  presidida por el gran maestre de la Orden don Francisco de Borbón von Hardenberg, conde von Hardenberg.

En este mismo acto, también han ingresado en la Hermandad del Mérito dos nuevos miembros y han promocionado en la Orden a comendador de justicia dos caballeros y uno a comendador de gracia magistral.
Para finalizar, el gran prior, don Rafael Márquez Osorio, conde de las Torres de Alcorrín, se dirigió a los asistentes  para implicar a todos los hermanos de manto, en los programas de ayuda que la Orden de San Lázaro con gran acierto está llevando a cabo.

Fuente: https://ordensanlazaro.es/

Publicado por La Mesa de los Notables.


sábado, 11 de diciembre de 2021

EL CANCILLER DE LA NOBLEZA DE ASTURIAS DISTINGUIDO CON LA CRUZ DE LA CORTE DE HONOR DE NUESTRA SEÑORA DE LOS DOLORES.

 

En una ceremonia que reúne en Oviedo a las principales autoridades de la ciudad, el canciller de la Nobleza de Asturias es distinguido, en representación de este cuerpo nobiliario, con la más alta condecoración que otorga la Archicofradía de Nuestra Señora de los dolores.

El pasado 8 de diciembre, coincidiendo con el XXV aniversario de la refundación de la Real y Trinitaria Archicofradía del Santo Entierro y Nuestra Señora de los Dolores, el canciller del Real Cuerpo de la Nobleza del Principado de Asturias, don Manuel Ruiz de Bucesta y Álvarez, recibió en nombre de la corporación nobiliaria la Medalla de la Corte de Honor de Nuestra Señora de los Dolores. Condecoración instituida por esta Archicofradía para reconocer a personas e instituciones las contribuciones, ayudas o deferencias que durante estos años han tenido con esta institución religiosa.

El acto se desarrolló en la sede canónica que la misma tiene en la Parroquia de San Isidoro el Real.
Muchas son las implicaciones que tiene la nobleza asturiana con esta Archicofradía, heredera del movimiento cofrade surgido en la parroquia de San Isidoro el Real a lo largo de los siglos, imbricados en la historia de la ciudad de Oviedo.

De izquierda a derecha: Cristina Fernades de Vale de Prados, Ana Catalina Victoria Ruiz de Bucesta, Minerva García Martín y Manuel Ruiz de Bucesta.

Como nuestros lectores ya conocen, el 15 de septiembre de 2016, el Real Cuerpo de la Nobleza del Principado de Asturias impuso a la bandera de esta institución religiosa la Medalla Conmemorativa del 350 Aniversario de la Fundación del Regimiento Asturias nº 31. Del mismo modo  el 15 de septiembre de 2018, esta corporación nobiliaria, coincidiendo con la fiesta de Nuestra Señora de los Dolores, entregó en depósito a la  Archicofradía, para devoción de los fieles y custodia, el Relicario de la Pasión de Cristo propiedad de este cuerpo nobiliario, conteniendo entre otras reliquias una porción del Lignum Crucis y otra de la corona de espinas de la pasión de Cristo. En el transcurso de esa celebración le fue impuesta a la imagen de Nuestra Señora de los Dolores, por parte de una comisión de caballeros pertenecientes al cuerpo nobiliario asturiano, la Medalla Conmemorativa del 1300 Aniversario de la Proclamación de Don Pelayo como Rey de los Astures.

Para más información sobre esta Archicofradía aquí.
Para más información sobre la Nobleza de Asturias aquí.

Publicado por La Mesa de los Notables.


viernes, 10 de diciembre de 2021

XXX ANIVERSARIO DE LA CREACIÓN DEL CARGO Y OFICIO DE CRONISTA DE ARMAS DE CASTILLA Y LEÓN (1991-2021).

 

Por su indudable interés, con la entrada de hoy, queremos hacernos eco  de un artículo publicado en el último número de la revista Cuadernos de Ayala.

XXX ANIVERSARIO DE LA CREACIÓN DEL CARGO Y OFICIO DE CRONISTA DE ARMAS DE CASTILLA Y LEÓN (1991-2021).

Al cumplirse el trigésimo aniversario de la creación, en 1991, del cargo de Cronista de Armas de Castilla y León, por parte de la Junta de Castilla y León, parece insoslayable hacer memoria de la que es, hoy por hoy, la única autoridad pública unipersonal que en materia heráldica -pero también genealógica, y hasta nobiliaria- existe en España.

La creación del cargo, es bien sabido, se realizó mediante el Decreto 105/1991, de 9 de mayo, de la Consejería de Presidencia y Administración Territorial de la Comunidad Autónoma de Castilla y León, que regula el procedimiento y normas  heráldicas de  aprobación, modificación y rehabilitación de escudos y banderas municipales de esta Comunidad Autónoma, que es la segunda más grande en extensión de toda la Unión Europea (después de Baviera). Esta norma fue publicada en el Boletín Oficial de Castilla y León de 16 de mayo siguiente.

La finalidad principal de esta decisión política no era otra que la de dotarse de un órgano consultivo, en este caso unipersonal, con el fin de evitar en lo posible los desaciertos a la hora de aprobar la adopción de nuevas armerías y enseñas, o la modificación de las existentes, por parte de las instituciones públicas. Pero la voluntad de la Junta de Castilla y León, entonces presidida por el Excmo. Señor D. Jesús de Posada Moreno -más tarde ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación, ministro de Administraciones Públicas, y presidente del Congreso de los Diputados- , iba más allá de lo meramente consultivo: como explica el artículo 16 de dicho Decreto, se quiso también poner a disposición de los ciudadanos un órgano que, mediante un registro público gratuito, garantizase y legitimase el uso de armerías por parte de los particulares, ya fuesen personas físicas o jurídicas.

Recordemos que, en la tradición castellana y leonesa, el uso de emblemas heráldicos no constituyó nunca prueba de nobleza, ni estuvo limitado al estamento nobiliario. Tampoco los reyes de armas de los reinos de Castilla y León tuvieron nunca una marca territorial definida, como ocurría en otras regiones de Europa. A tenor de los artículos 15, 16 y 17 de dicho Decreto 109/1991, el nuevo cargo quedó adscrito a la Consejería de Presidencia y Administración Territorial, y se conformó como una función pública, de desempeño gratuito, al servicio tanto de la Administración regional, como de los ciudadanos particulares. En el albalá o diploma de nombramiento, suscrito por el Presidente de la Junta de Castilla y León y el Consejero de Presidencia, se especificaban las competencias inherentes al mismo, de las que no se daba cuenta tan por menor en el mencionado Decreto publicado en el diario oficial, a saber: que desde hoy en adelante os podáis seguir nombrando y titulando Cronista de Armas de Castilla y León, ostentando todas las facultades y competencias, honores y distinciones, de los antiguos Cronistas Reyes de Armas de Castilla y León, pudiendo por tanto firmar como tal los informes y dictámenes que esta Junta de Castilla y León os solicite en las materias de vuestra competencia, expedir las certificaciones de genealogía, nobleza y escudos de armas, ... las confirmaciones , atribuciones de nuevas armerías y autorizaciones de uso que os fueran solicitadas por los particulares, ... usar las insignias tradicionales de este oficio, y nombraros al suscribir con el título de “Castilla y León”.

Es justo destacar que, contra lo que han afirmado en ocasiones pasadas algunas personas  escasamente  informadas, o movidas por espúreos intereses, el Cronista de Armas de Castilla y León dispone así de plenas facultades y competencias legales para certificar y registrar armerías, a la par que también para certificar genealogías, nobleza y pruebas nobiliarias. Y estas certificaciones gozan del carácter de documento oficial en el Reino de España, al estar suscritas, en el ejercicio de la función pública, por un alto cargo de la Administración Pública del Estado español.  Al respecto, es sabido que la Junta de Castilla y León acordó la creación del cargo porque las facultades y competencias públicas en materia de administración local y territorial, patrimonio histórico, tradiciones y fomento de la Cultura le habían sido reconocidas, en virtud del artículo 26 del Estatuto de Autonomía aprobado en 1983, y transferidas por la Administración Central mediante los Reales Decretos 2469/1982 y 3019/1983. En cuyos campos competenciales sin duda se enmarca este asunto, y no solo en el marco del sistema nobiliario o premial dependiente del Ministerio de Justicia -que para nada realiza estas funciones heráldicas, como tiene declarada la práctica administrativa, así como el Consejo de Estado en su Dictamen 2047/2004-.  
Siendo notorio, en todo caso, que posteriormente la Comunidad Autónoma de Castilla y León recibió del Ministerio de Justicia, la transferencia de las funciones atinentes a la Administración de Justicia, mediante la Ley Orgánica 14/2007, de reforma de su Estatuto de Autonomía. Creado el cargo de Cronista de Armas, enseguida, mediante el Decreto 111/1999, de 15 de mayo (Boletín Oficial de Castilla y León de 16 de mayo), fue designado para servirlo el Dr. D. Alfonso de Ceballos-Escalera y Gila, Marqués de la Floresta, entonces director de la Real Academia Matritense de Heráldica y Genealogía, autor de varias obras sobre temas históricos y genealógicos, emblemas heráldicos y banderas, abogado en ejercicio y vecino de Segovia. Tanto S.M. el Rey, como el Ministerio de Justicia, como otras muchas instituciones y personalidades, tuvieron inmediato conocimiento de la novedad administrativa, y la acogieron y aprobaron.

Al  realizarse el nombramiento mediante Decreto de la Presidencia, y publicarse en el Boletín Oficial de Castilla y León, el nombrado adquirió la condición de Alto Cargo -en la Comunidad Autónoma de Castilla y León, tan solo son nombrados por Decreto, el propio presidente y los consejeros de la Junta-. Y, en este sentido, por resolución dictada en 1991 por la Consejería de Presidencia y Administración Territorial, se le reconoció el rango de Director General, tal y como consta además en las sucesivas ediciones de la Agenda Oficial de la Junta de Castilla y León, con el expreso tratamiento de Excmo. Señor. El nuevo Cronista de Armas de Castilla y León dio comienzo a sus trabajos redactando y enviando notificación oficial de su nombramiento y facultades a todas las Diputaciones Provinciales y Ayuntamientos de Castilla y León (más de dos mil); al documento acompañaba un cuestionario sobre los emblemas heráldicos, enseñas, medallas y tratamientos honoríficos corporativos dirigido a todos ellos con el fin de que, confeccionada por los mismos, proporcionasen a la nueva institución, con la mayor diligencia y exhaustividad, semejante valiosa información. 
La respuesta de los organismos interesados fue muy satisfactoria, y con aquellos antecedentes fue posible obtener una primera noticia, bastante fidedigna, del estado legal y fáctico de los símbolos y emblemas públicos de Castilla y León. Desde 1991, el Cronista de Armas ha redactado y emitido, en cumplimiento de lo dispuesto en el artículo 6º del Decreto 105/1991, hasta 1.338 informes relativos a la adopción o modificación de armerías y enseñas municipales. La media ha sido de unos 44 informes cada año, aunque en varias ocasiones su número ha sobrepasado ampliamente el centenar -en 1998, fueron 117-. Es de significar que no todos estos informes han versado sobre materia heráldica o de emblemática municipal en general: los ha habido atinentes a las propias armerías de la Junta de Castilla y León (informes 30/1992, 12/1993 y 1/2001), de la Excelentísima Diputación Provincial de Salamanca (informe 19/1996), así como sobre la destrucción de piezas heráldicas o traslados ilegales de las mismas (por ejemplo, el informe 6/1991). Ni que decir tiene que las anécdotas surgidas o acontecidas a lo largo de la ejecución de sus correspondientes expedientes han sido numerosas y, a veces, sorprendentes.

Simultáneamente, y en cumplimiento de lo dispuesto en el artículo 16 del repetido Decreto 105/1991, el Cronista de Armas dio comienzo a la expedición y registro de Certificación de Armas (y en su caso de Genealogía y Nobleza), a petición de ciudadanos particulares. Hay que señalar que su número no ha sido nunca muy elevado, en comparación con el de los informes municipales: hasta ahora suman 912 documentos, apenas una media de 30 al año. Y, hasta que la Subsecretaría del Ministerio de Justicia suspendió en 1994 la firma de reconocimiento de la del Cronista de Armas, todas las Certificaciones de Armas expedidas fueron suscritas por delegación del propio Subsecretario del ramo; y después de dicha fecha, por el Director de Administración Local del Ministerio para las Administraciones Públicas. En muchas ocasiones, aunque no con generalidad, un edicto de estas certificaciones de armas ha sido publicado en el Boletín Oficial de Castilla y León. 
Entre estos documentos heráldicos se cuentan los de atribución de armerías, al ser ennoblecidos mediante título por S.M. el Rey, al maestro Joaquín Rodrigo, Marqués de los Jardines de Aranjuez (1992); al general D. Sabino Fernández Campo, Conde de Latores y Jefe de la Casa de S.M. (1992); y al profesor y académico D. Emilio García Gómez, Conde de los Alixares (1995). Y por cierto que S.M. el Rey Don Juan Carlos I se dignó, nada menos que en cinco ocasiones, suscribir y aprobar de propia manu regia, las armerías atribuidas por el Cronista de Armas de Castilla y León a los mencionados Latores y Alixares, al almirante Poole, jefe del Cuarto Militar de S.M. (1993), y a dos Jefes de Estado, nada menos: Su Alteza Eminentísima el Príncipe y Gran Maestre de la Orden de Malta (2008), y Su Excelencia Viktor Yanukovych, Presidente de Ucrania (2011). El propio Monarca, en solemne ocasión palatina, presentó a Floresta al Gran Maestre de Malta, como my king of arms. Y también en este aspecto las anécdotas han sido frecuentes, aunque a veces menos simpáticas, porque, junto a honestos ciudadanos interesados en registrar públicamente sus armerías, se han acercado al Cronista de Armas algunos pícaros y desaprensivos cuyas pretensiones dudosas han sido en general rechazadas y sus promotores no han conseguido sus propósitos. En algún caso, ha sido precisa la posterior anulación del documento, e incluso la intervención policial y judicial, por tratarse de presuntos actos delictivos de falsedad documental. Es notable el hecho de que el Dr. D. Alfonso de Ceballos-Escalera y Gila, Marqués de la Floresta, designado Cronista de Armas de Castilla y León en 1991, se ha demostrado desde entonces una persona muy idónea para el desempeño del cargo, toda vez que son muy escasos los académicos que en la España de hoy pueden exhibir tres doctorados obtenidos en tres Universidades públicas distintas, la pertenencia a dos de las Reales Academias que integran el Instituto de España -y a otras diez asociadas al mismo-, y la publicación de 49 libros y más de quinientos artículos y monografías sobre las instituciones nobiliarias , heráldicas y premiales -Floresta es hoy el primer especialista en las Órdenes y condecoraciones españolas-. 
La Corona y el Gobierno de España le han distinguido en quince ocasiones con las insignias de las Órdenes civiles y militares españolas: es comendador de la exclusiva Real y Distinguida Orden Española de Carlos III, y comendador de número de las de Isabel la Católica, Mérito Civil, Beneficencia y San Raimundo de Peñafort, y tiene otras condecoraciones. Lo mismo han hecho otros nueve Gobiernos extranjeros: es caballero de la Orden de la Legión de Honor (Francia) y de la Orden al Mérito de la República Italiana, comendador de la Orden Militar de Santiago de la Espada (Portugal) y de la Orden de la Stella d’Italia, gran oficial de la Orden del Quetzal (Guatemala) y collar de la Orden de Francisco Morazán (El Salvador).

A más, es una personalidad muy imbricada y muy activa en los ámbitos culturales y universitarios de Castilla y León, pero también ubicua en los correspondientes círculos culturales y académicos de la capital de España, de buena parte de la Unión Europea e incluso de la América hispana. Toda su actividad ha redundado en el prestigio del cargo, y sobre todo en el renombre de la Comunidad Autónoma de Castilla y León, tanto en España, como en Europa, como en toda América.

En país como el nuestro, en que la envidia es practicada asiduamente por la generalidad de la población, no parece ocioso recordar que los frecuentes, inmisericordes e inicuos ataques personales que en todo este tiempo ha padecido el Dr. Marqués de la Floresta, desde algunos sectores de poca estimación académica, o por parte de conocidos personajes que fungen en el peculiar mundillo de los genealogistas y de los merodeadores de la Historia, no son sino la mejor evidencia de su buen hacer y de sus grandes logros. En resumen, a la vista del éxito obtenido durante estos treinta años, creemos que la iniciativa de la Junta de Castilla y León fue muy acertada, al dotarse no solamente de un órgano consultivo en materia de emblemas heráldicos y enseñas municipales, sino que al propio tiempo recuperaba una figura, la del oficial de armas, bien arraigada en el patrimonio histórico inmaterial de Castilla y León. Habiendo transcurrido ya un periodo más que razonable, los autores no tienen dudas de que la extensa labor desarrollada por el Doctor Ceballos-Escalera a lo largo de estos treinta años que ahora se conmemoran, avalan ese acierto político, administrativo y cultural. Y también, como hemos evidenciado, personal. Y por parte de la comunidad heráldica nacional e internacional, sólo plácemes merece aquella iniciativa, que ha permitido al Reino de España conservar la añeja figura del oficial de armas público, y nada menos que encarnada en una personalidad de tan alto rango cultural y académico, egregio sin duda alguna, y cuyos conocimientos y servicios en el campo de la Heráldica no pueden compararse a los de ningún otro de nuestros compatriotas vivos -porque, además, fue el fundador y primer Director de la Real Academia Matritense de Heráldica y Genealogía-. ¡Laus Deo!

La Redacción de Cuadernos de Ayala.

Artículo original aquí.

Publicado por La Mesa de los Notables.


martes, 7 de diciembre de 2021

CONFERENCIA: LOS EVANGELIOS APÓCRIFOS DE LA INFANCIA.

Jornadas, seminarios y conferencias.

El 9 de diciembre a las 20.00 horas, en el salón de actos del Ateneo de Cáceres, se desarrollará la conferencia “Los evangelios apócrifos de la infancia” que será impartida por  el historiador don Francisco Acedo Fernández.

La inclusión en los textos sinópticos de Mateo y Lucas, de dos versiones diferentes de la infancia de Jesús de Nazaret, va a ser el detonante para la aparición de un verdadero subgénero en la literatura extracanónica: los evangelios apócrifos de la infancia. A diferencia de los libros neotestamentarios escritos por autores judíos en un ambiente cultural judío (aunque sea en la diáspora), estos otros evangelios van a escribirse por gentiles conversos procedentes de la cultura helenística y sus visiones del Jesús niño van a ser muy diferentes de las de los textos canónicos.

Para hacer una aproximación a ellos veremos la génesis y el origen de los diversos textos relativos a la infancia de Jesús, el estrato textual en el que se insertan y los estratos textuales de los que procede su contenido. Con ello los contextualizaremos y analizaremos su fiabilidad como fuente, no tanto de la figura del Jesús histórico, sino del desarrollo de las diversas comunidades y corrientes cristianas durante los primeros siglos del movimiento y las razones de su perdurabilidad en el imaginario colectivo.

Don Francisco Acedo Fernández (Cáceres, 1971) se licenció en Filosofía y Letras y Geografía e Historia en las Universidades de Salamanca, Sussex y Autónoma de Madrid. Cursó más tarde los doctorados en Historia y Filosofía y Pedagogía y amplió estudios en Dublín, Trinity College de Londres, Oxford, Cambridge, Saint Andrews, Bolonia y Roma.

Es miembro de la Pontificia Academia Cultorum Martyrum, de la Academia Internacional de Genealogía y  de la Comisión Internacional para las Órdenes de Caballería, entre otras muchas instituciones científicas. A lo largo de su vida ha sido investigador y profesor en diversos centros de enseñanza superior. Ha publicado veinte libros y más de mil artículos. Como autor teatral ha estrenado más de veinte obras y cuenta con varios galardones, entre ellos el Premio Nacional de Teatro Camino de Santiago y varias nominaciones a los Premios Max.

Ateneo de Cáceres, Palacio de Camarena, calle General Ezponda 9.

Publicado por La Mesa de los Notables.


lunes, 6 de diciembre de 2021

JORNADAS SOBRE EL ARTE DEL IMPERIO RUSO, CON LA PARTICIPACIÓN DE LA RAMHG.

Jornadas, seminarios y conferencias.

A las 12.00 horas del próximo día 15 de diciembre tendrá lugar en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, la Jornada de Conferencias titulada “El arte del Imperio Ruso”, con motivo del tricentenario de la constitución del Imperio (1721-2021), en la efeméride de la adopción del título de Emperador de Todas las Rusias por parte de Pedro I el Grande.

Este evento, en el que participa en su organización la Real Academia Matritense de Heráldica y Genealogía, contará con la participación del profesor de la Universidad Lomonósov de Moscú, Yuri R. Savéliev, quien disertará en español sobre el  “Título imperial en Rusia. Sus orígenes históricos y su influencia en el arte”, así como el académico de número y decano de la RAMHG don José Luis Sampedro Escolar, quien tratará sobre “Los Romanov y el Reino de España. Cuatro siglos de relaciones irregulares”.

Real Academia de Bellas Artes de San Fernando (C/ Alcalá, 13, de Madrid). Entrada  libre hasta completar el aforo autorizado.
Fuente:https://www.ramhg.es/

Publicado por La Mesa de los Notables.

sábado, 4 de diciembre de 2021

ALGUNAS NOTAS SOBRE EL REINO DE ESPAÑA. HISTORIA REAL VERSUS LEYENDA OFICIAL.

Fernando Jesús Mogaburo López.

Desde la firma de la concordia de Segovia en 1475, España se convirtió en un reino único e indivisible, gobernado por dos reyes absolutos, Isabel I de Castilla y Fernando II de Sicilia, quien heredaría Aragón cuatro años después. Hasta los decretos de Nueva Planta promulgados por Felipe V en 1715, en algunos territorios españoles como Aragón, Italia o Flandes existían unas cortes que no servían para gobernar o legislar en contra de la voluntad del rey, sino para facilitarle o negarle los subsidios con los que emprender sus empresas bélicas. Eso no los convertía en estados confederados ni a Aragón en una corona, solo era un reino; corona era lo que llevaban sus monarcas en la cabeza, de lo contrario se habrían llamado “coronados” y no reyes.

Por debajo del rey se encontraban sus señores feudales, de los que había dos tipos. Quienes ejercían el usufructo temporal de sus dominios eran los barones, señores o tenientes. Tras su muerte, sus títulos revertían al rey, quien podía reasignarlos a un heredero o a cualquier otro magnate. Quienes disfrutaban de la propiedad vitalicia de la tierra y de sus habitantes eran los duques, marqueses y condes. Cuando estos fallecían, sus títulos pasaban automáticamente a sus hijos, salvo que el rey dispusiera lo contrario (en caso de rebelión, por ejemplo). Por definición, todo conde estaba infeudado a un marqués, a un duque y/o a un rey, por lo que carece de sentido esa teoría de que Barcelona era independiente porque Borrell II se negó a rendir vasallaje a Hugo Capeto. Una leyenda muy bonita y enternecedora, pero la realidad era bien distinta. De haberse rebelado contra uno de los monarcas más poderosos de la cristiandad, le habrían cortado la cabeza y su condado, una vez invadido y saqueado por la Hueste francesa, habría sido confiscado y entregado a otra dinastía. Como ocurrió, por ejemplo, con el de Tolosa tras la batalla de Muret.

Al principio, Barcelona, Gerona, etc. pertenecían a la Marca Hispánica que, pese a su nombre, no tuvo marqués, por lo que sus condes estuvieron infeudados de facto al rey de Francia hasta 1137 y al de Aragón desde entonces, si bien no lo harían de iure hasta el tratado de Corbeil de 1258. A todos los efectos, un condado era equivalente a una provincia actual y, como es evidente, no puede existir una provincia independiente de ningún país. De haberse independizado, Barcelona habría tenido sus propios reyes, como ocurrió con Pamplona y Aragón, que también pertenecieron a la Marca Hispánica, o bien con Castilla, Galicia y Portugal, infeudados a León hasta que sus respectivos condes se independizaron tanto de facto como de iure.


Desde que se fundaron los reinos de Asturias en 718 y Pamplona en 905, sus monarcas fueron arrebatando territorios a al-Ándalus amparándose en su derecho a restaurar la Hispania visigoda. En un principio, las tierras conquistadas eran articuladas en condados o tenencias pero, a raíz de que el califato se desintegrase en taifas, cuando eran conquistadas conservaban el nombre de reinos aunque ya no tuvieran un rey. En realidad, eran equivalentes a las comunidades autónomas actuales, que cuentan con sus propios presidentes subordinados al de España. De hecho, la mayoría de esos antiguos reinos carecían de un representante de la monarquía, pero otros tenían su propio virrey, como eran los casos de Navarra, Aragón o Valencia. Otros, como Galicia, se conformaron con un gobernador civil o bien, en el caso de Granada, con un capitán general porque albergaba una importante guarnición militar.

En 1516 Carlos I se convirtió en monarca del Sacro Imperio Germánico, una entidad supranacional compuesta por dominios de diferentes categorías (ducados, marcas, condados, baronías), al igual que ocurre hoy día en la Unión Europea (reinos, repúblicas). Digo bien Carlos I, pues nos da igual que llevara el numeral V en Alemania o el IV en Nápoles, aquí siempre fue el I. Antes de fallecer, Carlos legó el título imperial a su hermano Fernando y el de rey de España a su hijo Felipe II. Tanto este como sus herederos aparecían en toda la correspondencia diplomática como reyes de España, a secas, aunque en muchos documentos figurara también la relación de todos sus dominios, para recordarles a sus súbditos y al resto de potencias europeas que le pertenecían.

Así, por ejemplo, en pleno apogeo del imperio (1621), la intitulación de Felipe IV incluía 20 reinos, aunque aparecieran algo desordenados. Los de León, Galicia, Toledo, Sevilla, Córdoba, Jaén y Algeciras habían sido anexionados por los reyes de Castilla; Valencia, Murcia, Mallorca, Córcega, Cerdeña y las Dos Sicilias (que incluía Nápoles), por los reyes de Aragón; Granada y Navarra, por Fernando el Católico; Portugal, por Felipe II; y los Algarves, antigua taifa de Niebla (Huelva), a medias por Castilla y Portugal, de ahí que se disputaran el título. El de rey de Jerusalén se vinculó al de Nápoles cuando los cruzados fueron expulsados de Tierra Santa, por eso pasó al de España tras la campaña del Gran Capitán. Por motivos desconocidos, nunca aparecieron en la intitulación real los importantes reinos de taifas de Badajoz y Zaragoza, conquistados respectivamente por León y Aragón.


A continuación, figuraban otros territorios que no tenían consideración de reinos independientes, comenzando por el archiducado de Austria (fusión de Estiria, Carintia y Carniola), y los ducados de Borgoña (luego Franco Condado), Brabante (una parte de la actual Bélgica) y Milán (parte del antiguo reino de Lombardía). Después aparecían los condados de Habsburgo (cuna de la dinastía), Flandes (la otra parte de Bélgica), Tirol (hoy en Austria) y Barcelona (una parte de la actual Cataluña, pero no el todo). Seguían los señoríos de Vizcaya (que incluía Guipúzcoa pero no Álava, cuna de Castilla) y Molina (Guadalajara). Ambos habían formado parte del patrimonio de los príncipes de Asturias, pero habían revertido a la corona tras la muerte del heredero don Juan en 1497, por eso aparecían desglosados. Aunque Gibraltar figurase entre los reinos, nunca había sido una taifa independiente, sino una simple tenencia. La relación finalizaba con los territorios de Ultramar, que nunca tuvieron señor feudal ni blasón, y eran representados en su conjunto por las columnas de Hércules: las islas de Canaria, las Indias Orientales (Filipinas, Micronesia) y Occidentales (Norteamérica), así como las islas (Antillas) y tierra firme (Sudamérica) del Mar Océano. Obsérvese que, aunque México y Perú habían constituido sendos imperios antes de ser transformados en virreinatos, no figuraban desglosados ni aportaron blasón alguno a las armas reales.

Carlos I tenía otros dominios (rey de Hungría, duque de Lorena, marqués de Eslovenia, conde de Gorizia, etc.), pero desaparecieron de la intitulación de sus herederos al permanecer vinculados al Imperio. Desde Felipe II en adelante la Monarquía Hispánica no tuvo más territorios que los que consta en ese manuscrito que comparto con todos vosotros. Todos los que encontréis en la Wikipedia son producto de la imaginación de su autor. Como, por ejemplo, el principado de Cataluña que, a pesar de ese nombre, no era un estado soberano como el reino de Aragón ni un dominio feudal, como el condado de Barcelona, sino una región como Extremadura o La Mancha, de ahí que nunca tuviera un príncipe.

Fernando Jesús Mogaburo López.

Publicado por La Mesa de los Notables.