jueves, 26 de marzo de 2026

LA GRAN CRUZ DE CABALLERO DEL CUERPO DE LA NOBLEZA DEL PRINCIPADO DE ASTURIAS: ARTE, HISTORIA Y TRADICIÓN.

Riestra2026.

«El emblema del Cuerpo de la Nobleza del Principado de Asturias se alza como una síntesis simbólica de su memoria, su tradición y su identidad histórica. En él convergen elementos que evocan siglos de historia y nobleza, entretejidos con el espíritu indomable de esa tierra».

Quisiera dedicar la entrada de hoy a una de las veneras más bellas y mejor ejecutadas que conozco: la Gran Cruz de Caballero del Cuerpo de la Nobleza del Principado de Asturias, en sus dos versiones, de cuello y  placa, y en particular aquellas realizadas por Condecoralia Artesanos bajo la dirección de don José Miguel Pecos Egea.

Estas piezas se fabrican en plata y/o en oro, y se esmaltan de manera artesanal mediante la aplicación de silicatos de vidrio. Tras la fundición y preparación del metal, se procede a su laminación y recocido, seguidos de la estampación por prensa. Una vez conformada, la pieza pasa a manos del orfebre, quien realiza el segueteado, relimado y lijado con sumo cuidado. Posteriormente, se le da forma mediante el uso de embutidores, en un proceso que exige precisión, destreza y sensibilidad artística. Concluida esta labor minuciosa, se inicia la fase de esmaltado.
El esmaltado comienza con la molienda del esmalte en un mortero de ágata, hasta obtener una textura fina y homogénea. A continuación, el material se aplica cuidadosamente con pincel sobre las distintas zonas destinadas a los colores de la condecoración, realzando así la riqueza cromática y la belleza de cada pieza.


Gran Cruz del Cuerpo de la Nobleza del Principado de Asturias elaborada por Condecoralia.

Tras esta primera aplicación, las piezas se someten a cocción a altas temperaturas: aproximadamente 850 ºC en el caso de la plata y en torno a 900 ºC para el oro. Este paso resulta fundamental para fijar el esmalte y lograr su característico acabado vítreo, de gran resistencia y luminosidad.

Finalizado el esmaltado, algunas piezas regresan al taller del orfebre, donde se ultiman los detalles: se refinan los cantos, se sueldan los pernos necesarios para su ensamblaje y se completa el proceso con un pulido minucioso que otorga a la venera su brillo definitivo.
El resultado es una obra de orfebrería de extraordinaria calidad, en la que tradición, técnica y sensibilidad estética se combinan para dar lugar a una condecoración de notable elegancia, presencia y valor artístico.

Gran Cruz elaborada por Condecoralia

El emblema del Cuerpo de la Nobleza del Principado de Asturias se alza como una síntesis simbólica de su memoria, su tradición y su identidad histórica. En él convergen elementos que evocan siglos de historia y nobleza, entretejidos con el espíritu indomable de esa tierra.

Preside el conjunto el yelmo, memoria viva de los astures que participaron en la Reconquista, cuya valentía y entrega forjaron no solo la defensa del territorio, sino también el carácter de un pueblo. Junto a él aparecen los caballos asturcones, inseparables del ideal caballeresco, criaturas nobles y resistentes que recorren los montes del Principado, cuna de la hidalguía y de buena parte de la nobleza de España. Estos animales no son solo símbolo de fuerza, sino también de arraigo y vínculo profundo con la tierra asturiana.

Se elevan asimismo los pendones de las grandes casas, ondeando con la dignidad de los linajes que representaron, teñidos del blanco de la paz, recordatorio de que la nobleza no se define únicamente por la guerra, sino también por la concordia y el orden. Entre ellos destaca la flor de lis, emblema de la actual Casa reinante, que se recorta sobre el fondo azul de la bandera del Principado, evocando lealtad, continuidad y legitimidad.

Rodeando el conjunto, a modo de orla, se inscribe el lema «Asturias Nunca Vencida», concedido por el rey don Fernando VII al ejército asturiano de 1808. Sin embargo, su significado trasciende aquel momento histórico: es una afirmación intemporal del espíritu asturiano, de su resistencia y firmeza a lo largo de los siglos.

El óvalo que contiene estos símbolos se cierra con hojas de laurel, imagen clásica de la victoria, que alude a los triunfos constantes, no solo en el campo de batalla, sino también en la preservación de la identidad y el honor. Acolada a este conjunto, como culminación y fundamento, se encuentra la Cruz de la Victoria, el más importante símbolo histórico de Asturias, que lo sostiene y ennoblece.

Sobre todo se alza la corona del titular del Principado, expresión de la singular condición de este territorio dentro de la monarquía española, y testimonio de su fidelidad permanente a la Corona, encarnada en la figura de su actual heredera.

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Riestra2026.

https://www.cuerpodelanoblezadeasturias.es/
Publicado por La Mesa de los Notables.