sábado, 28 de marzo de 2026

RUIZ DE BUCESTA, COMENDADOR DE LA ORDEN DE SANTIAGO DE LA ESPADA (BRASIL).

Riestra2026. 

Al volver a ver la fotografía que acompaña a este artículo, imagen de hace ya más de tres años, me sorprendió la fuerza del momento que había quedado congelado en ella. No es solo una foto; es un recuerdo a la dedicación y al respeto que trascienden ese mismo instante. Redescubrirla, hace un par de días en un muro de Facebook, me hizo tener conciencia de la importancia que puede tener un gesto .

Coincidiendo con los actos que el Cuerpo de la Nobleza del Principado de Asturias celebró el pasado 2022, en la ciudad de Oviedo, Su Alteza Imperial el Príncipe Don Pedro de Orleans y Braganza, concedió el grado de Caballero Comendador de la Orden Imperial de Santiago de la Espada (Brasil) a don Manuel Luis Ruiz de Bucesta y Álvarez, canciller-secretario de la corporación nobiliaria asturiana.
Esta distinción hunde sus raíces en la edad media, y en su versión brasileña tiene carácter dinástico y honorífico, encontrándose vinculada a la Casa Imperial. La misma tiene como objetivo promover los valores de la fe, la lealtad, el servicio y el compromiso moral en la sociedad contemporánea.


La Orden Imperial de Santiago de la Espada (Brasil) no es una mera distinción; es un puente vivo entre la historia y el presente, entre la Europa del medievo y la sociedad brasileña contemporánea. Deriva de la tradición caballeresca ibérica de la Orden de Santiago, fundada en la Edad Media con fines religiosos y militares, cuando la fe y la espada se entrelazaban para proteger a los más débiles y defender los ideales más prominentes.

Tras cruzar el Atlántico con la monarquía portuguesa y consolidarse en el Imperio del Brasil, la orden adoptó un carácter dinástico y honorífico, ligado a la Casa Imperial, en particular a la rama de Petrópolis. En esta forma brasileña, la orden deja de ser una institución bélica para convertirse en un símbolo de mérito, integridad y servicio moral, recordando que la verdadera grandeza no reside únicamente en la corona, sino en la capacidad de vivir conforme a valores eternos.

Las veneras de sus diferentes grados (caballero, comendador y gran cruz), son más que meras insignias: son testimonios de fe, lealtad y compromiso con la sociedad, símbolos de una tradición que busca inspirar a quienes aspiran a la excelencia, no por ambición personal, sino por un sentido de deber y honor. La rama de Petrópolis, encargada de la salvaguarda de esta herencia, entiende que la autoridad puede residir en la historia y en la moralidad tanto como en el poder político.

Para la Casa Imperial, promover su concesión es un acto de preservación histórica y de reconocimiento a la excelencia humana, un recordatorio de que las verdaderas tradiciones no se extinguen: se transmiten y se honran.

Publicado por La Mesa de los Notables.