martes, 3 de marzo de 2026

LA COCATRIZ EN LA HERÁLDICA.

Alejandro Riestra Martínez. 

Entre los bestiarios medievales y las leyendas que cruzaron los siglos, surge una criatura tan temible como fascinante: la cocatriz. Este ser fabuloso, mezcla de gallo y serpiente, se alza como símbolo de peligro, misterio y poder en la iconografía que rodea a la ciencia del blasón. Después de dedicarle al grifón un artículo en este mismo blog, no me resisto a hablarles de la cocatriz. “La emperatiz del misterio”.

La cocatriz nace del mito del basilisco, la criatura cuyo aliento y mirada eran mortales. Sin embargo, la cocatriz adopta rasgos más avícolas: su cabeza de gallo, coronada por una cresta roja y ojos fulgurantes, se cierne sobre un cuerpo serpentino o dracónico, a menudo alado, que se enrosca con agilidad y amenaza a quien ose acercarse. Se dice que su canto produce un estremecimiento mortal y que su pico puede perforar la armadura más resistente.

Según el historiador y heraldista, tristemente fallecido en 2019, José María de Montells y Galán (1) (cuyas armas simples ilustran este artículo) este ser mítico “es el rey de los serpentiformes, y cuenta la fábula que nació de un huevo de gallina fecundado por una venenosa serpiente, e incluso algunos autores le atribuyen la facultad de hablar”.

En los textos donde se la nombra, la cocatriz se convierte en prueba de valor y astucia. Caballeros errantes debían enfrentarse a su mirada o derrotarla mediante el ingenio, pues ningún combate físico podía garantizar la victoria frente a su veneno y furia sobrenatural. Escritores medievales la mencionan como símbolo del engaño, dado su doble naturaleza: ave y reptil, bello y letal a la vez.

En heráldica, la cocatriz representa valor extremo y astucia. A menudo se dibuja en escudos sosteniendo garfios o en actitud de ataque, destacando la combinación de fuerza serpentina y el ímpetu del gallo. Su presencia en un escudo no solo advertía del coraje de su portador, sino también de la sagacidad para enfrentarse a enemigos impredecibles. Los colores típicos que acompañan a la cocatriz heráldica son: oro como símbolo de nobleza y prestigio, gules para el valor y la pasión, las de sínople representan la amistad, la cortesía y la caballerosidad; quedando el sable reservado para la prudencia y el misterio.

Hoy, la cocatriz es más que un mito; es un recordatorio de que la belleza y el peligro pueden coexistir en un mismo ser. Su figura sigue apareciendo en la literatura heráldica manteniendo viva la fascinación por lo desconocido y lo extraordinario. Representa, además, la eterna tensión entre realidad y fantasía, desafiando al observador a cuestionar los límites de lo posible.

(1)  Don José María de Montells y Galán (Madrid, 1949 – †2019), insigne historiador y estudioso de las ciencias del blasón, hizo de la heráldica una forma de pensamiento y de la historia un arte. Doctor en Ciencias Empresariales, Licenciado en Historia, poeta, editor y Rey de Armas, su vida estuvo profundamente entrelazada con los símbolos, la cultura y el arte.


Publicado por La Mesa de los Notables.