martes, 14 de junio de 2022

LA NOBLEZA DE ASTURIAS CONDECORA AL EMBAJADOR DEL GRAN DUCADO DE LUXEMBURGO.

 

El pasado día 10 de junio, bajo la presidencia de su consejero magistral don Francisco de Borbón, duque de Sevilla (G.deE.), el Real Cuerpo de la Nobleza del Principado de Asturias celebró su tradicional Almuerzo de Verano en el Club Financiero Génova de Madrid, teniendo en esta edición como invitado de honor a S.E. el Embajador del Gran Ducado de Luxemburgo, Christian Biever.
Durante el mismo, el consejero de Relaciones Institucionales de la corporación asturiana, don Alfredo Leonard, se dirigió a los invitados con unas palabras en honor del señor Christian Biever, tras las que el Duque de Sevilla le hizo entrega al diplomático de de la Medalla de Honor de la corporación, en su categoría de Oro.

Imagen Julia Robles.

Por su parte, en un magnífico discurso en español, el embajador Biever se dirigió a los asistentes agradeciendo la  distinción y señalando los fuertes lazos históricos y económicos que unen a Luxemburgo y España, recordando que S.A.R. la Gran Duquesa de Luxemburgo es una de las Protectoras Regias con las que cuenta la corporación nobiliaria asturiana.
En este mismo acto, la Nobleza de Asturias a través de su Consejero Magistral despidió a las Embajadoras de las Repúblicas de Costa Rica y de Honduras, que finalizan su servicio en España.

Al mismo, acudieron más de un centenar de invitados, entre los que cabe destacar a las Embajadoras de las Repúblicas de Costa Rica, Honduras, Guatemala, y República Democrática del Congo, los Embajadores de los Reinos de Noruega y de Malasia, de la República Checa, y de las Repúblicas de Eslovenia, El Salvador, Azerbaiyán, Bulgaria, Indonesia, Irlanda, y de Malta; los Marqueses de Bassecourt,a don Arturo Llerandi, a la Marquesa Vda. del Salobral, a doña María Queipo de Llano, al Marqués de Torre Alta,  a don Daniel San Martín, a la Duquesa Vda. de Montealegre, a doña María Luisa Milans del Boch, al Conde de Carrión de Calatrava, a don Arturo Cardelús y Muñoz-Seca, a don Manuel Queipo de Llano, a doña Eva Álvarez del Manzano, a don Carlos Ron, a doña Clemencia Torralvo, a doña Cristina Thomas de Carranza, al Consejero de la Embajada Belga, Tom Vermeulen, y la Subdirectora General de Internacional de la Alcaldía de Madrid, Dña. Rocío Picón.
Posteriormente se brindó a la salud del S.M. el rey don Felipe VI y por España, sirviéndose a continuación un agradable almuerzo de hermandad.

Más en http://www.cuerpodelanoblezadeasturias.es/

Publicado por La Mesa de los Notables.

viernes, 10 de junio de 2022

EL SIETE DE JULIO DE 1822, UN BICENTENARIO ALECCIONADOR.

 

La Sociedad Filantrópica de Milicianos Nacionales Veteranos (SFMNV) convoca a la conferencia “El Siete de Julio de 1822, un bicentenario aleccionador”, que se celebrará el jueves 16 de junio, a las 7 de la tarde, en la sede Municipal de Moncloa (edificio circular junto al Arco del Triunfo, entrada por Isaac Peral), y  que será impartida por  don José Luis Sampedro Escolar, presidente de la Sociedad Filantrópica de Milicianos Nacionales Veteranos y numerario de la Academia de las Ciencias y las Artes Militares.

Recordamos a nuestros habituales  la posibilidad de visitar durante todos los sábados del mes de junio, de 10.00 a 13.30, el Cementerio de La Florida donde, además de los Patriotas asesinados el 3 de Mayo de 1808, reposa Evaristo San Miguel, protagonista de la acción del 7 de julio de 1822 y Presidente de la SFMNV.

EL SIETE DE JULIO DE 1822.
José Luis Sampedro Escolar Presidente de la SFMNV.

El 7 de julio de 1822, durante el Trienio Liberal, Madrid fue escenario de una jornada trágica en la que la Guardia Real, cumpliendo órdenes secretas de Fernando VII, intentó tomar el Ayuntamiento, que encabezaba la defensa de la legalidad, para restaurar el absolutismo, derogando la Constitución de 1812, vigente desde 1820. Al mismo se opuso la Milicia Nacional, al mando de Evaristo San Miguel, fiel al ordenamiento. El episodio se saldó con tres milicianos muertos y cuarenta heridos. La Guardia Real tuvo catorce muertos y de sus heridos no queda noticia.

La participación popular en la Guerra de la Independencia había hecho cobrar gran importancia a las agrupaciones armadas de liberales –la Milicia Nacional- que durante el siglo XIX lucharon contra el Absolutismo. Hoy conserva su recuerdo una entidad nacida en 1839, la Sociedad Filantrópica de Milicianos Nacionales Veteranos, que durante décadas dio ayuda en la enfermedad y en las exequias a aquellos hombres de agitada vida y, en muchas ocasiones, triste muerte. La sociedad tuvo Presidentes señeros, como Palafox, los polémicos Espartero y Madoz, los generales Fernando Primo de Rivera, José López Domínguez y Agustín Luque (ministros de la Guerra los tres) y Fernando Suárez de Tangil, alcalde de Madrid, presidente de la Cruz Roja, ministro, presidente del Consejo de Estado y Grande de España.
Esta entidad ha sobrevivido precariamente, pero, extinguida su función de subvenir necesidades de milicianos valetudinarios, mantiene vivo su recuerdo y anima el estudio de su papel en la Historia. Por ello conmemora el 7 de Julio. Los batallones sublevados se rindieron en la Casa de la Panadería, sede del Concejo Municipal, tras la victoria obtenida por Palarea, Morillo, López Ballesteros y por quien fuera el cuarto Presidente de la Sociedad, Evaristo San Miguel, Presidente del Gobierno durante los meses siguientes pero desbordado en 1823 por la intervención militar extranjera de Los Cien Mil Hijos de San Luis.

Cada año, el 7 de julio, esta Sociedad rinde homenaje a quienes lucharon por la Constitución. El triunfo que alcanzaron se frustró, pero merecen que se recuerde su ejemplo. El programa es sencillo: en el arco de acceso a la Plaza Mayor desde la calle Siete de Julio, bajo el lema Fidelidad a la Constitución, tras unas palabras de agradecimiento, se ofrenda una corona de laurel; colabora el Ayuntamiento madrileño, personificado por la Guardia Municipal en uniforme de gala y se reparte al público un folleto explicativo, en ocasiones, con acompañamiento musical. No es ocasión para analizar en profundidad aquellos acontecimientos, ni para formular condenas o absoluciones retroactivas que a nada conducen y que nadie tiene legitimidad para impartir. Es momento de reflexionar cara al futuro en las gravísimas circunstancias que vivimos. Nuestro Presidente Espartero se fundió, en 1839, en el abrazo en Vergara, con su oponente, el general Maroto, para trabajar juntos por España; rechacemos, como ellos, partidismos estériles y tentaciones de victorias frente a la colaboración solidaria.

Al contrario que en 1822, en nuestros días tenemos un Rey, Felipe VI, identificado con los principios constitucionales, y así deberían actuar el resto de las entidades nacionales, regionales, municipales o institucionales. Los responsables de los poderes legislativo, ejecutivo y judicial, las administraciones públicas, los partidos políticos, la milicia y las fuerzas de orden público, los sindicatos, las confesiones religiosas, la cultura y los medios de comunicación, la economía, la banca, el deporte y toda la ciudadanía, obligada a respetar las leyes legítimas, sin que ello suponga renunciar a su modificación en lo que resultare útil y necesario, usando los cauces previstos para ello y no por el mero desacato.
Galdós recuerda en sus Episodios Nacionales que se gritaba en las calles ¡Viva la Milicia Nacional! Cuando de la Milicia no queda más que el recuerdo que a la Sociedad Filantrópica corresponde mantener, invitamos a la opinión pública a honrar a quienes en 1822 defendían estos principios y repitamos un año más: ¡Viva la Constitución! ¡Viva el Rey! ¡Viva España!

José Luis Sampedro Escolar Presidente de la SFMNV

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martes, 7 de junio de 2022

LOS ULTRAJES A ESPAÑA Y A LA CORONA.

 

Como entrada de hoy queremos reproducir un artículo del general don Fernando García-Mercadal publicado recientemente en la “Tercera” de ABC, la tribuna de opinión más prestigiosa de la prensa española.

LOS ULTRAJES A ESPAÑA Y A LA CORONA.

La Constitución de 1978 nació con el resuelto propósito de convertirse en un vínculo de unión y no en un factor de discordia. En su texto cristalizaron muchas iniciativas conciliadoras, también un inicial pacto sobre los dos principales símbolos de la nación. Así lo demuestran los debates en ambas cámaras sobre la Corona –artículo 56.1, “el Rey es el Jefe del Estado, símbolo de su unidad y permanencia…”– y sobre el artículo 4 que aprobó la bandera de España. Poco después se sancionarían otras importantes disposiciones sobre los símbolos nacionales: la Ley 33/1981, del Escudo de España, la Ley 39/1981, por la que se regula el uso de la bandera de España y el de otras banderas y enseñas, y la Ley 18/1987, elaborada por un parlamento de mayoría socialista, que fijó el 12 de octubre como día de la Fiesta Nacional.

La tramitación de la Ley del Escudo de España fue un ejemplo de cordura parlamentaria infrecuente en este tipo de asuntos. El diputado socialista Luis Solana Madariaga, encargado de defender la proposición de Ley ante el Pleno del Congreso, tuvo una brillante participación en los debates, que concluirían con una solución consensuada y ajustada a la seriedad y ortodoxia emblemáticas. Cuestión distinta es el diseño gráfico del escudo, ciertamente muy deficiente, aprobado por un Real Decreto unas semanas más tarde. La Ley 39/1981, conocida popularmente como la Ley de Banderas, fue elaborada en desarrollo del art. 4 de la Carta Magna y votada favorablemente por una mayoría de diputados y senadores más que holgada. Por su parte, el proyecto de ley de la Fiesta Nacional tuvo solo tres votos en contra.

Por consiguiente, el conjunto normativo regulador de los símbolos nacionales logró en un primer momento un amplio apoyo de la sociedad española. Se produjo, eso sí, una disfunción llamativa: la de no dotar de una sencilla letra al Himno Nacional, carencia que sigue impidiendo la transmisión de emociones propia de una composición de esta clase y su entonación coral y desinhibida en los ambientes más dispares.
Puede decirse que durante la década de los ochenta –coincidiendo con el asentamiento del PSOE en el poder– la práctica totalidad de las fuerzas políticas y sociales aceptaron sin mayores problemas los símbolos políticos de la democracia naciente, que eran los símbolos nacionales históricos que únicamente la II República había alterado. Pese al intento de algunos de identificarlos con el franquismo, sus orígenes son muy remotos. La bandera de España fue creada en 1785, el modelo oficial del escudo vigente tiene como antecedente inmediato el aprobado por el Gobierno Provisional en 1868, aunque las armerías que contiene son mucho más antiguas y proceden de la heráldica de los viejos reinos hispánicos, la partitura original del Himno Nacional o Marcha Granadera es de 1761 y la Fiesta del 12 de Octubre deriva de una propuesta hecha por el Gobierno de Cánovas del Castillo en 1892 con ocasión del IV Centenario del Descubrimiento de América, fiesta que, por cierto, mantuvo la II República con especial solemnidad.

Pero el consenso no duró mucho. La victoria del “zapaterismo” en las elecciones generales de 2004 y la Ley de la Memoria Histórica, dando cobertura jurídica al repudio de los valores integradores que inspiraron la Transición y a la idea de una España volátil y deconstruida, constituyen un punto de inflexión en todo este proceso. La exhibición de la bandera nacional en las calles solo resurgirá esporádicamente con motivo de algunas celebraciones deportivas. El revisionismo sectario y rupturista ha alcanzado a la Corona misma, minimizando su decisivo protagonismo en el desmantelamiento del régimen franquista y su incuestionable contribución a la estabilidad política y a la consolidación de las libertades.
Con este telón de fondo, han sido varios los anuncios de reformas legislativas muy ideologizadas referidas a los símbolos nacionales que se han producido en los últimos años. La más reciente la proposición de ley presentada por Esquerra Republicana y EH Bildu para suprimir del Código Penal las injurias a la Corona y los ultrajes a España. Es la cuarta vez que en la Carrera de San Jerónimo se debate una propuesta de estas características pero la primera en la que el Grupo Parlamentario Socialista ha votado a favor de su toma en consideración. No podemos reproducir los alegatos de sus impulsores. Sus denuestos y descalificaciones sobre la Corona, insultos a Don Juan Carlos incluidos, parecen fruto más del desaseo intelectual que de una actitud más o menos provocativa.

Algunos juristas muestran su desacuerdo con los artículos 490.3, 491 y 543 del Código Penal, que incriminan las calumnias e injurias contra el Rey y los miembros de la Real Familia y las ofensas a España y a sus símbolos o emblemas, con el argumento de que castigar tales conductas vulnera el derecho a la libertad de expresión proclamada en el artículo 20 de la Constitución. Totalmente de acuerdo con la defensa de la libertad de expresión como contrapunto a las exorbitantes competencias que los poderes públicos puedan arrogarse en estas cuestiones. Pero resulta evidente que para manifestar en un régimen de libertades el rechazo a España y a la Corona no es necesario insultar y menospreciar al Rey o procurar la humillación pública de los símbolos nacionales. Y, además, la dogmática atribución de un derecho a la libertad de expresión a quienes deciden escarnecer con programada rutina los símbolos patrios no tiene en cuenta que dicho comportamiento supone una grave afrenta a los sentimientos de muchísimos españoles.
Examinadas las posiciones que sobre este asunto mantienen determinados partidos políticos, sectores sociales y medios de comunicación nos asalta muchas veces la sensación de que la libertad demandada lo es siempre en la misma dirección. Así hemos llegado a la hiriente asimetría consistente en reclamar la libertad de expresión cuando se injuria y calumnia al Rey, se quema la Bandera española o se pita el Himno nacional y, en cambio, exigir que caiga todo el peso de la ley sobre quienes enarbolan enseñas franquistas, fletan autobuses para protestar contra la ideología de género como nuevo credo oficial del Estado o difunden determinados mensajes y publicaciones opuestos al fanatismo “woke” y el puritanismo de izquierdas.

Fernando García-Mercadal
es General Auditor (R) del Cuerpo Jurídico Militar.

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lunes, 6 de junio de 2022

NOBLEZA Y CABALLERÍA EN EUROPA. ACTAS DE LOS SEMINARIOS 2020 Y 2021 DE “NOBILIARIA, HERÁLDICA Y GENEALOGÍA” UNED/RAHE.

Novedad bibliográfica.
 

Hace escasas fechas la editorial Dyckinson ha publicado las actas correspondientes a las ediciones de 2020 y 2021 del Seminario Anual de Nobiliaria, Heráldica y Genealogía, que organiza  la UNED y la RAHE  bajo la dirección de los catedráticos don Javier Alvarado Planas y don Feliciano Barrios Pintado. Las mismas abordan, respectivamente, temas tan interesantes como “El Mundo del Caballero y Visiones de la Caballería” y “Nobleza y Caballería en Europa”.

Esta obra, publicada en un volumen de 632 páginas, es un recuerdo y homenaje a la vida y obra de don  Faustino Menéndez Pidal, gran maestro de la Heráldica y la Sigilografía en la España de la segunda mitad del siglo XX y primeros lustros del actual, realizado  por el claustro de profesores del máster de Nobiliaria, Heráldica y Genealogía de la UNED (del que formó parte desde sus inicios) conjuntamente, como ya hemos comentado,  con miembros de  la Real Asociación de Hidalgos de España, institución que organizó los  congresos: “El mundo del caballero y visiones de la caballería” en marzo de 2020 y “Nobleza y Caballería en Europa” en noviembre de 2021.

Para saber más sobre esta obra aquí.

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domingo, 5 de junio de 2022

RAFA NADAL, MEDALLA DE ORO DE LA NOBLEZA DE ASTURIAS, CONQUISTA HOY SU DECIMOCUARTO ROLAND GARROS.

 

Rafael Nadal Parera, Medalla de Honor en su categoría de Oro del Real Cuerpo de la Nobleza del Principado de Asturias desde el año 2016, ha conseguido su decimocuarto Roland Garros, destacándose como el mejor tenista de toda la historia en pistas de tierra batida  y uno de los mejores de todos los tiempos. Hasta la fecha es el tenista masculino con mayor número de títulos de Grand Slam en individuales.

Su gesta ha provocado que las redes sociales se llenen felicitaciones, llegándole elogios  tanto de compañeros como de políticos y representantes de todos los ámbitos de la sociedad. Nosotros nos unimos con esta pequeña nota para felicitar efusivamente a un grandísimo deportista y una de las mejores personas que conocemos.

Enhorabuena.

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viernes, 3 de junio de 2022

HOMENAJE DEL “ISTITUTO DEL NASTRO AZZURRO” A LOS CAÍDOS Y CONDECORADOS AL VALOR MILITAR ITALIANO.

 

El 1 de junio, en el Consulado Italiano en Madrid, tuvo lugar un acto de homenaje a los Caídos y Condecorados al Valor Militar Italiano, con motivo del día del Condecorado y de la Fiesta Nacional Italiana del 2 de junio, 76º Aniversario de la Proclamación de la República.
El acto, organizado por la Delegación de Madrid del “Istituto del Nastro Azzurro”, la más importante asociación italiana de condecorados al Valor Militar, junto con la Agregaduría de Defensa Italiana en España, organizó un acto que consistió en la ofrenda de una corona de laurel a una lápida dedicada a los Caídos y Condecorados Italianos que, residiendo en España, partieron a Italia para luchar en la Primera Guerra Mundial.


Al acto, en que sonaron los Himnos de Italia y España y  un sentido Toque de Silencio, asistieron el Agregado de Defensa Italiano capitán de navío Simone Malvagna, el Presidente de la Delegación  de Madrid de la Real Hermandad de Veteranos de las Fuerzas Armadas y Guardia Civil, general de división Agustín Álvarez López, el delegado en Madrid del Istituto del Nastro Azzurro, Tommaso Cherubini, el vicepresidente Institucional de Confassociazioni en España, Alfredo Leonard y Lamuño de Cuetos, así como un grupo de autoridades italianas y españolas próximas al Instituto.

Al término de la ceremonia, los asistentes comentaron la importancia de celebrar actos sencillos, pero llenos de simbolismo que permitan aún hoy, en un mundo frenético como en el que vivimos, recordar a aquellos que dieron su vida para que España e Italia sean valoradas democracias en el contexto actual.

Publicado por La Mesa de los Notables.