miércoles, 21 de enero de 2026

PUBLICADO POR LA MATRITENSE: OTRO ARCHIPERRE PREMIAL.

 

Por su indudable interés nos hacemos eco del artículo que, ayer día 20, publicaba la Real Academia Matritense de Heráldica y Genealogía en su web oficial  https://ramhg.es/.

Veritas, non vanitas. Otro archiperre premial.

   20 enero, 2026.

El pasado 29 de diciembre, fecha en la que la mayoría de los políticos, funcionarios y ciudadanos en general están enfrascados en las ocupaciones domésticas y familiares propias de las fiestas navideñas, el Boletín Oficial del Estado publicó una Orden Ministerial creando un nuevo archiperre premial que viene a sumarse a la cincuentena de distinciones honoríficas tuteladas directamente por el Gobierno de España.

Tras un preámbulo expositivo a modo de justificación, ‒en realidad, una farfolla grimosa que acoge todos los tópicos y desvaríos a que nos tienen acostumbrados desde hace unas décadas las innovaciones gubernamentales en materia premial‒, ve la luz ¿una medalla? ¿una condecoración? ¿una insignia? con una denominación tan campanuda como inane: Distintivo Honorífico al Mérito al Servicio Público en el Territorio.

Lo de “en el Territorio” tiene guasa. Hay que leer hasta el final el texto de la disposición para entender que lo que sus promotores han pretendido con el constructo de marras es reconocer la labor y dedicación de “las empleadas y empleados públicos” (el lenguaje desdoblado que no falte) y de “las unidades de la Administración General del Estado” territoriales, es decir lo que se conocen como servicios periféricos y delegaciones y subdelegaciones del Gobierno en las islas, provincias y Comunidades Autónomas.

El caso es que nuestro ordenamiento jurídico ya dispone de una importante y prestigiosa distinción para “premiar los méritos de carácter civil adquiridos por el personal dependiente de algunas de las Administraciones Públicas” que es, ‒lo deberían saber nuestros regidores‒, la Orden del Mérito Civil instituida por S. M. Alfonso XIII el 26 de junio de 1926, Orden que dentro de muy poco cumplirá cien años. No hacía falta, por tanto, alumbrar ninguna presea honorífica de nuevo cuño pues los méritos susceptibles de ser recompensados con ella se encuentran suficiente y claramente contemplados en nuestras leyes premiales.

Ni que decir tiene, el articulado del Real Decreto no hay por donde cogerlo. Particularmente llamativo resulta que se omita el diseño gráfico del “Distintivo” así como la vehemencia con que se alude a la normativa de protección de datos, un trampantojo para seguir manteniendo la opacidad de las concesiones.
Otro abalorio más que permitirá en lo sucesivo al ministro de turno, en este caso al titular de Política Territorial y Memoria Democrática, dar rienda suelta a su magnanimidad y elevación de ánimo para con los funcionarios “agradaores” (que diría un castizo).

Para acceder al artículo original: aquí.

Publicado por La Mesa de los Notables.