El estreno en España de Sagrado Corazón,
el docudrama francés dirigido por Sabrina y Steven J. Gunnell, nos invita a
volver la mirada hacia una devoción que, nacida en Francia hace más de tres
siglos, arraigó profundamente en la historia espiritual de España: el Sagrado
Corazón de Jesús. La película, que recorre la historia y la vigencia de esta
devoción a partir de las revelaciones de Nuestro Señor a Santa Margarita María
de Alacoque, ha superado ya los 600.000 espectadores en Francia.
Con motivo de su llegada a los cines
españoles, Luis Alfonso de Borbón, duque de Anjou y consejero magistral del
Cuerpo de la Nobleza del Principado de Asturias, dedica su artículo publicado
el pasado día 9 en la sección «Tribuna Abierta» de ABC a reflexionar sobre el
profundo vínculo espiritual que une a Francia y España a través del Sagrado
Corazón. Desde Paray-le-Monial y Santa Margarita María de Alacoque hasta el
beato Bernardo de Hoyos y el Cerro de los Ángeles, el duque de Anjou recorre
más de tres siglos de historia y devoción, atravesando generaciones y
circunstancias históricas muy diferentes.
Una reflexión que va más allá de
cualquier consideración política para poner el acento en aquello que permanece:
la presencia del Sagrado Corazón en la historia espiritual y cultural de España
y de Francia. Como señala el propio autor, entre ambos países existe «un puente
espiritual construido durante más de tres siglos», y ese puente tiene un
nombre: el Sagrado Corazón de Jesús.
Reproducimos a continuación el artículo
de Luis Alfonso de Borbón publicado en ABC el pasado 9 de
septiembre.
«No estamos solamente ante una producción cinematográfica francesa, sino ante una historia francesa que también forma parte de nuestra memoria»
Hay símbolos que pertenecen a una
nación, a una época o a una generación. Y hay otros que, por su profundidad,
son capaces de atravesar las fronteras y los siglos. Para mí, el Sagrado
Corazón de Jesús es uno de ellos. Por eso considero especialmente significativo
que una película nacida en Francia llegue ahora a España.
La historia del Sagrado Corazón es, en
buena medida, una historia que une profundamente a nuestros dos países. Hace
más de tres siglos, en Paray-le-Monial, Santa Margarita María de Alacoque
recibió las revelaciones que dieron un impulso extraordinario a la devoción al
Sagrado Corazón. Desde el corazón de Francia, aquel mensaje atravesó las
fronteras y encontró en España una acogida extraordinaria. En nuestro país
arraigó profundamente en las familias, las parroquias, los colegios, las
órdenes religiosas y en la espiritualidad de generaciones de españoles. La
figura del beato Bernardo de Hoyos ocupa también un lugar especial en esta
historia y en la difusión de la devoción al Sagrado Corazón en España.
El gran símbolo de esta devoción en
España es el Cerro de los Ángeles. Allí, en 1919, el Rey Alfonso XIII realizó
solemnemente la consagración de España al Sagrado Corazón de Jesús. Aquel acto
convirtió el Cerro en uno de los lugares más significativos de nuestra historia
religiosa. Después de la destrucción del monumento durante la Guerra Civil, en
1944 se celebró allí un solemne acto nacional de reparación y desagravio,
presidido por Francisco Franco. Y en 1969, al cumplirse cincuenta años de la
consagración de 1919, Franco presidió la renovación de aquella consagración. La
historia continuó posteriormente. En 2019, al cumplirse cien años de la
consagración de Alfonso XIII, la Iglesia en España volvió a renovar
solemnemente aquella consagración en el Cerro de los Ángeles.
Si contemplamos todo el recorrido,
encontramos una continuidad que atraviesa generaciones y circunstancias
históricas muy diferentes: 1919, 1944, 1969 y 2019. Más allá de los distintos
momentos políticos, permanece una misma tradición espiritual y una misma
devoción.
Por eso considero importante contemplar
esta historia desde una perspectiva que vaya más allá de cualquier
circunstancia política.
Alfonso XIII, el acto de reparación de
1944, la renovación de 1969 y la renovación eclesial de 2019 pertenecen a
momentos históricos distintos. Lo que permanece es la profunda presencia del
Sagrado Corazón en la historia espiritual y cultural de España. Y para mí, como
francés y español, resulta especialmente hermoso contemplar cómo una devoción
nacida en Francia terminó formando parte tan profundamente de la identidad
espiritual de España.
Por eso creo que la llegada de esta
película a España es especialmente oportuna. No estamos solamente ante una
producción cinematográfica francesa, sino ante una historia francesa que
también forma parte de nuestra memoria. Francia nos lleva hasta Paray-le-Monial
y Santa Margarita María de Alacoque; España nos lleva hasta Bernardo de Hoyos y
el Cerro de los Ángeles. Entre ambos países existe un puente espiritual
construido durante más de tres siglos. Y ese puente tiene un nombre: el Sagrado
Corazón de Jesús.
Quizá esa sea precisamente la gran
enseñanza de esta película. El corazón no entiende de fronteras. Tampoco el
amor. El mensaje del Sagrado Corazón habla de amor, misericordia, esperanza y
entrega, y por eso continúa interpelando al hombre de hoy. Esta película nos
permite recordar nuestras raíces, conocer mejor nuestra historia y, al mismo
tiempo, preguntarnos qué puede decir hoy aquel mensaje. Francia y España,
unidas por una historia espiritual que comenzó hace siglos, pueden encontrarse
una vez más alrededor de una misma realidad: el Sagrado Corazón de Jesús.
Para leer el artículo original: aquí.
Publicado por La Mesa de los Notables.
