martes, 16 de junio de 2026

LA NOBLEZA DE ASTURIAS SE REUNE EN MADRID: SOLEMNE MISA A LA VIRGEN DE COVADONGA EN MEMORIA DEL DUQUE DE SEVILLA.

Pilar de Vicente. 

El pasado viernes, la capital española fue escenario de una de las citas anuales más significativas para la tradición nobiliaria de nuestro país. El Cuerpo de la Nobleza del Principado de Asturias celebró su solemne Santa Misa en honor a su patrona, Nuestra Señora la Virgen de Covadonga.
El solemne acto litúrgico estuvo presidido por el Consejero Magistral de la institución, S.A.R. D. Luis Alfonso de Borbón, duque de Anjou, quien encabezó la comitiva en representación de esta histórica corporación.

La ceremonia se desarrolló en la Iglesia de Santa Bárbara, un escenario cuya elección no es casual. El antiguo Convento de las Salesas Reales, fundado en el siglo XVIII por la reina Bárbara de Braganza, constituye una de las joyas del barroco tardío y neoclásico madrileño. Sus muros, que custodian los sepulcros del rey Fernando VI y de su esposa, envolvieron la liturgia en un ambiente de rigurosa solemnidad e innegable valor patrimonial.

Este año, la emoción de la cita se vio acrecentada al celebrarse la misa en memoria de S.E. D. Francisco de Borbón, duque de Sevilla y Grande de España. El recordado aristócrata, que precedió en el cargo de Consejero Magistral al Duque de Anjou, recibió el sentido y respetuoso homenaje de los miembros de la corporación, ensalzando su dedicación, su legado y su defensa de los valores tradicionales del Cuerpo.


Tras la conclusión de la liturgia, la jornada de hermandad se trasladó al Club Financiero Génova, uno de los centros de encuentro socioeconómico y cultural más emblemáticos de la capital.

En los salones del club se dieron cita casi un centenar de asistentes para participar en el posterior ágape, el cual transcurrió en una atmósfera de notable distinción, donde los comensales pudieron disfrutar de una velada muy agradable. Las conversaciones, que se prolongaron de manera distendida hasta la madrugada, reflejaron un ambiente de amistad único, ideal para estrechar los lazos afectivos e institucionales que caracterizan a los miembros de la nobleza asturiana radicados en Madrid.

La jornada concluyó con el eco de las conversaciones y el recuerdo imborrable de los homenajes rendidos tanto a la Santina como al recordado Duque de Sevilla, reafirmando una vez más el compromiso del Cuerpo de la Nobleza del Principado de Asturias con la preservación de su memoria histórica y sus valores fundacionales.

Para más información: https://www.cuerpodelanoblezadeasturias.es/
Para ver más imágenes en Instagram: aquí.

Pilar de Vicente.

 Publicado por La mesa de los Notables.


lunes, 15 de junio de 2026

XXXVI EDICIÓN DE LA SEMANA DE ESTUDIOS MEDIEVALES DE NÁJERA.

 

Del 6 al 10 de julio de 2026 se celebrará, en modalidad presencial y en línea, la XXXVI Semana de Estudios Medievales de Nájera, dedicada en esta edición al tema Los miedos y los terrores en la Edad Media. Explorando las sombras.

La actividad está organizada por la Asociación de Amigos de la Historia Najerillense, con la colaboración de la Universidad de La Rioja, que certifica la asistencia con 35 horas de formación, así como del Gobierno de La Rioja, el Ayuntamiento de Nájera y el Instituto de Estudios Riojanos, entidad encargada de la publicación anual de las actas del encuentro. Asimismo, cuenta con el apoyo de diversas instituciones públicas y privadas vinculadas a la investigación y difusión del patrimonio histórico.

Iniciada en 1990, la Semana de Estudios Medievales de Nájera se ha consolidado como una de las citas académicas de referencia para los estudios medievales en España. A lo largo de más de tres décadas ha reunido a especialistas de universidades y centros de investigación nacionales e internacionales, abordando cada año una temática monográfica de especial relevancia para el conocimiento de la sociedad, la cultura y la historia medievales.
Por su trayectoria, continuidad y calidad científica, constituye uno de los encuentros especializados más prestigiosos y de mayor tradición dentro del panorama de los cursos de verano dedicados a la Edad Media en España.

Para acceder al programa: aquí.
Más información: https://amigosdelahistorianajerillense.com/

Publicado por La Mesa de los Notables.


domingo, 14 de junio de 2026

SAN FERNANDO, SEVILLA Y EL ARMA DE INGENIEROS.

Alejandro Riestra Martínez
Teninte del Arma de Ingenieros
Espc.Fund. de Transmisiones.

Hace escasas fechas publiqué en este mismo blog un breve artículo dedicado a la creación, por parte del Arzobispado Castrense, de la Medalla Conmemorativa del Centenario de la Proclamación deNuestra Señora del Perpetuo Socorro como Patrona del Cuerpo de Sanidad Militar. Aquella iniciativa, destinada a perpetuar el recuerdo de una efeméride tan significativa para los componentes de dicho Cuerpo, me llevó inevitablemente a reflexionar sobre la historia del patrón del Arma en la que sirvo, y dedicarle unas pocas líneas en este blog.

«EL SANTO REY FERNANDO NOS GUÍA Y NOS PROTEGE»

Entre las grandes figuras de la historia de España, pocas han ejercido una influencia tan profunda, decisiva y duradera como la de San Fernando. Fernando III de Castilla y León ocupa un lugar singular en la memoria histórica nacional por su contribución al proceso de unificación de los reinos castellano y leonés, por el impulso dado a la expansión territorial de la Corona y por el legado político, religioso y cultural asociado a su reinado. Su figura permanece estrechamente vinculada a Sevilla, ciudad de la que es patrón, y al Arma de Ingenieros del Ejército español, que lo venera como su patrono y protector, trascendiendo ambos ámbitos para proyectarse sobre el conjunto de la historia de España.

Ocho siglos después de su reinado, sus restos continúan siendo venerados en la Capilla Real de la Catedral de Sevilla, mientras que los ingenieros militares seguimos celebrando cada 30 de mayo la festividad de quien consideramos un modelo como soldado, científico y técnico, porque como bien saben nuestros lectores la ingeniería militar, desde bien antiguo, es la ciencia llevada al combate. Esta singular convergencia de santidad, monarquía, técnica y tradición castrense constituye uno de los episodios más fascinantes y perdurables de la historia de España.

Procesión por el interior de la Catedral de Sevilla de "la Lobera", espada de San Fernando, y del Estandarte Real. Como es tradición la Lobera la porta el Alcalde de la ciudad y el Estandarte la Concejal más joven (imagen:Diario de Sevilla).

Fernando III nació a finales del siglo XII, hijo de Alfonso IX de León y de Berenguela de Castilla. Su destino parecía marcado por las complejas disputas sucesorias de la época, pero la historia le reservaba una misión mucho mayor: la reunificación definitiva de los reinos de Castilla y León. En 1217 accedió al trono castellano y, tras la muerte de su padre en 1230, heredó también la corona leonesa, logrando la unión permanente de ambos reinos bajo una misma autoridad. Aquella unión política sería uno de los pilares sobre los que, siglos después, se construiría la Monarquía Hispánica.

Fernando III no fue únicamente un guerrero. Los cronistas medievales lo describen como un gobernante prudente, profundamente religioso y preocupado por la administración de sus territorios. Durante su reinado impulsó la organización jurídica del reino, favoreció el uso del castellano en documentos oficiales y apoyó las artes y la arquitectura, coincidiendo con la expansión del gótico en la Península.

Si existe un acontecimiento que define la grandeza histórica de Fernando III, ese es la conquista de Sevilla en 1248. La ciudad era una de las principales capitales de al-Ándalus y uno de los centros urbanos más importantes de Europa occidental. Tomarla exigía mucho más que valor militar. Requería planificación, logística, capacidad constructiva y dominio de las técnicas de asedio.

El cerco de Sevilla duró cerca de quince meses. Fernando III comprendió que la clave no estaba únicamente en abatir las murallas, sino en el control del Guadalquivir, arteria vital para el abastecimiento de la ciudad. Por ello coordinó una operación combinada terrestre y naval dirigida por el almirante Ramón Bonifaz. La destrucción del puente de barcas que unía Sevilla con Triana aisló a la ciudad y precipitó su rendición.

Escudo de Sevilla.El Santo Rey entre San Isidoro y San Leandro.

Desde una perspectiva moderna, aquella campaña fue una auténtica demostración de ingeniería militar. Se edificaron fortificaciones, se abrieron vías de comunicación, se levantaron campamentos permanentes, se emplearon máquinas de asedio y se coordinaron fuerzas terrestres y navales para completar el éxito. No es por eso extraño que siglos más tarde los ingenieros militares vieran en Fernando III un ejemplo perfecto de la aplicación inteligente de la técnica al servicio de la estrategia.

La entrada triunfal del rey en Sevilla, el 23 de noviembre de 1248, transformó para siempre la historia de la ciudad. La antigua Isbiliya almohade se convirtió en una de las principales urbes de la Corona de Castilla y, posteriormente, en la puerta de España hacia el Atlántico y América. Pocas ciudades mantienen con un personaje histórico una relación tan intensa como Sevilla y su Rey Santo.

El monarca no sólo conquistó la ciudad; decidió convertirla en una de las capitales de su reino. Allí pasó los últimos años de su vida y allí murió el 30 de mayo de 1252, en el antiguo Alcázar sevillano.  Sus habitantes pronto comenzaron a venerarlo como un rey ejemplar. Su fama de santidad se extendió por todo el reino. Los testimonios de la época destacan su profunda religiosidad, su vida austera, su sentido de la justicia y su trato magnánimo hacia los vencidos. Aquella reputación fue creciendo hasta convertirlo en una figura casi legendaria. Su presencia por toda Sevilla forma parte de la identidad histórica de la ciudad, visible en monumentos, calles, escudos y ceremonias religiosas que siguen celebrándose cada año.

La fama de santidad de Fernando III comenzó inmediatamente después de su muerte, pero su canonización oficial tardó varios siglos en llegar. El proceso culminó el 4 de febrero de 1671, cuando el papa Clemente X lo elevó oficialmente a los altares. Desde entonces pasó a ser conocido universalmente como San Fernando.  La Iglesia reconocía así no sólo los méritos políticos y militares del monarca, sino también sus virtudes personales: la piedad, la humildad, la justicia y la defensa de la fe cristiana.

La canonización tuvo una enorme repercusión en España. En pleno barroco, la figura de Fernando III se convirtió en modelo de rey cristiano, comparable a san Luis de Francia o san Esteban de Hungría. Su culto se difundió rápidamente por todo el mundo hispánico y su festividad quedó fijada el 30 de mayo, aniversario de su fallecimiento.

Oficial de Ingenieros 1906 (Dibujo Salas).

«CON FORTALEZA, LEALTAD Y VALOR»

La elección de San Fernando como patrón de los Ingenieros militares españoles, como ya hemos explicado al principio, no fue fruto del azar ni de una simple devoción religiosa. A comienzos del siglo XIX, el recién creado Regimiento Real de Zapadores-Minadores buscaba un patrono que encarnara los valores propios del Cuerpo. La elección recayó en el Rey Santo debido a las extraordinarias cualidades técnicas y organizativas demostradas durante sus campañas militares. Por Real Orden de 2 de mayo de 1805 se aprobó oficialmente su patronazgo para el Regimiento Real de Zapadores-Minadores y posteriormente para todo el Arma de Ingenieros en España e Indias.

Los ingenieros militares de la época vieron en él un ejemplo perfecto de las virtudes que exige su profesión: capacidad de planificación, dominio de la logística, aprovechamiento del terreno, construcción de infraestructuras, integración de medios terrestres y navales y perseverancia en operaciones complejas.

La toma de Sevilla representaba precisamente todo aquello que define a la ingeniería militar: inteligencia aplicada al combate, organización de recursos y resolución técnica de problemas estratégicos. Desde entonces, cada 30 de mayo, los ingenieros del Ejército de Tierra celebramos la festividad del Rey Santo, renovando así un vínculo que supera ya los doscientos años.

«AL VALOR HERÓICO»

Cuando las Cortes de Cádiz instituyeron en 1811 la Real y Militar Orden de San Fernando, destinada a recompensar los más altos actos de valor heroico al servicio de España, buscaron una figura que simbolizara las virtudes que la nueva condecoración debía encarnar. La elección recayó, como no podía ser de otra manera, en el Rey Santo. Su vida unía el coraje en el campo de batalla, el servicio al reino, la justicia en el gobierno y la fidelidad a sus ideales. En plena Guerra de la Independencia, su ejemplo evocaba además la defensa de la patria. Por ello, su nombre quedó ligado para siempre a la más alta recompensa militar española, destinada a distinguir los actos más extraordinarios de heroísmo, sacrificio y abnegación.

Cruz Laureada de San Fernando.

Fernando III ocupa un lugar singular en la historia. Unificó territorios, realizó conquistas decisivas, impulsó y llevó a cabo reformas de suma importancia en la administración, fue mecenas y protector de las artes y las ciencias y modelo para toda la cristiandad. Pero quizá su mayor legado sea haber sabido combinar la espada con la justicia, la autoridad con la humildad y la fe con el sentido práctico del gobierno.

Sevilla conserva su memoria como la del rey que la incorporó definitivamente a la historia de Castilla, y por ende a la de España. Los ingenieros militares lo veneramos como ejemplo de inteligencia aplicada al servicio de la misión. España como monarca justo y símbolo del valor.  La Iglesia lo honra como santo. Y la historia lo recuerda como una de las figuras más extraordinarias de la Edad Media europea.

Pocas veces un mismo hombre ha logrado reunir en su persona las condiciones de rey, estratega, constructor, técnico, valeroso y santo. Por eso, ocho siglos después, el nombre de San Fernando continúa resonando con fuerza entre las naves de la Catedral de Sevilla y en las formaciones, academias y centros de formación del Arma de Ingenieros, donde sigue siendo símbolo de servicio, esfuerzo, valor y excelencia.


Imagen de San Fernando. Academia de Ingenieros de Hoyo de Manzanares.




Publicado por La Mesa de los Notables.





sábado, 13 de junio de 2026

EL GREMIO DE HALCONEROS DE ESPAÑA INVITADO AL DÍA DE RUSIA EN MADRID.

 

El Real Gremio de Halconeros de España nos remite esta nota, para su publicación en nuestro blog, sobre los actos celebrados el pasado 10 de junio en la Embajada de Rusia en Madrid.

Día de Rusia en Madrid: diplomacia, música, cultura y cetrería en una velada de encuentro.

La Embajada de la Federación de Rusia en Madrid abrió el pasado 10 de junio sus puertas para conmemorar el Día de Rusia con una recepción que reunió a representantes del cuerpo diplomático, autoridades, personalidades del ámbito cultural y destacados miembros de la sociedad española. Fue una cita marcada por la cordialidad, el intercambio y la puesta en valor de los lazos históricos y culturales que unen a ambos paises.

El encargado de dar la bienvenida a los asistentes fue el embajador extraordinario y plenipotenciario de la Federación de Rusia en el Reino de España y el Principado de Andorra, Excmo. Sr. Don Yuri Klimenko. En su intervención destacó los numerosos puntos de encuentro entre ambos pueblos: el apego a las tradiciones, el papel fundamental de la familia y la riqueza de un legado histórico y artístico que, pese a la distancia geográfica, ha servido durante generaciones como puente de entendimiento.

La música ocupó un lugar destacado en la velada gracias a la actuación del grupo Madame Tattí, integrado por la violonchelista Tatiana Alampieva, el guitarrista Javier Puentes Pérez y el pianista Víctor Javier Huedo Plaza. El repertorio, que incluyó obras de Modest Mussorgsky, Antonio Vivaldi, Edvard Grieg y Pablo de Sarasate, conquistó al público por la delicadeza y la intensidad de sus interpretaciones, recompensadas con una prolongada ovación.

La recepción concluyó en los elegantes salones de la Embajada con un exquisito cóctel en el que los invitados pudieron degustar una cuidada selección de especialidades de la gastronomía rusa, acompañadas de bebidas tradicionales. En un ambiente distendido, diplomáticos, representantes institucionales y figuras del mundo de la cultura y el turismo compartieron impresiones y experiencias, confirmando que la mesa sigue siendo uno de los más eficaces espacios de encuentro entre culturas.



Entre los asistentes se encontraba una delegación del Real Gremio de Halconeros del Reino de España, presidida por el halconero mayor del Reino, Excmo. Sr. Don Antonio de Castro y García de Tejada, quien acudió acompañado por su familiar, el joven Viacheslav Nenevolin Vladimirovich. A sus éxitos deportivos, tres veces campeón de España y campeón internacional de lucha de brazos, se suma una singular historia familiar que lo vincula con uno de los episodios más relevantes de la participación española en la Segunda Guerra Mundial.

Nenevolin desciende de una hija póstuma del teniente coronel de Artillería Don José Santos Ascarza, bisabuelo paterno materno de Don Antonio de Castro y García de Tejada, fallecido heroicamente el 10 de febrero de 1943 durante la batalla de Krasnyj Bor, en el frente de Leningrado. Asimismo, estuvo presente en los actos el eminente doctor Don Ignacio Palomo Álvarez, halconero gobernador de esta distinguida agrupación de cetreros.

La cetrería fue una actividad practicada en Rusia desde tiempos muy antiguos, con una cronología semejante a la de la cetrería hispana. Las primeras referencias escritas conocidas se remontan, al igual que en la Península Ibérica, a los siglos IX y X. Diversos estudios arqueológicos e históricos sitúan los orígenes de esta práctica en la antigua Rus, donde pronto quedó vinculada a las élites políticas y militares.
Al igual que ocurrió en España, la cetrería ocupó en Rusia un lugar privilegiado entre los siglos XII y XVIII, convirtiéndose en una de las actividades cinegéticas más apreciadas por la nobleza y la corte. Don Antonio de Castro y García de Tejada, profundo conocedor de la obra del célebre ornitólogo ruso Georgii P. Dementiev, nos aporta numerosos datos sobre la evolución de este arte venatorio en tierras rusas. Entre ellos destaca la existencia, durante los siglos XIII y XIV, de una organización especializada de halconeros al servicio del poder principesco, comparable, salvando las diferencias históricas e institucionales, al cuerpo de halconeros de la Real Caza de Volatería de Castilla.

La ciudad de Novgorod desempeñó un papel fundamental en el desarrollo de la cetrería rusa. Las investigaciones arqueológicas han documentado en ella abundantes evidencias relacionadas con el manejo de aves de presa, incluidos restos óseos de rapaces, cascabeles, pihuelas y otros útiles propios del oficio, lo que confirma la importancia de esta actividad en la vida urbana y cortesana de la Rusia medieval.

Durante el siglo XVI aparece ya documentado en la corte de los grandes duques de Moscú el cargo de sokolnichi o halconero mayor, dignidad de gran prestigio cuyos titulares se encargaban de organizar las cacerías con aves de presa, administrar los criaderos y supervisar a los numerosos servidores adscritos a este servicio. La relevancia alcanzada por la cetrería en la corte moscovita fue tal que acabaría convirtiéndose en uno de los símbolos más representativos de su ceremonial cortesano.
En esta misma centuria gobernó el gran duque Basilio III de Moscú (1479-1533), padre de Iván IV, conocido como Iván el Terrible. Bajo su mandato se consolidó el poder del Estado moscovita y continuó desarrollándose la afición cortesana por la caza con aves de presa, una tradición que alcanzaría su máximo esplendor durante los siglos posteriores, especialmente bajo los primeros zares de la dinastía Románov.

En definitiva, el encuentro constituyó una agradable matinée en la que la diplomacia, la cultura, la tradición y la memoria compartida volvieron a demostrar su capacidad para tender puentes y acercar a los pueblos más allá de las circunstancias del momento.



Nota remitida para su publicación por el Real Gremio de Halconeros de España.
Publicado por La Mesa de los Notables.

viernes, 12 de junio de 2026

EL ARZOBISPADO CASTRENSE CREA LA CRUZ CONMEMORATIVA DEL CENTENARIO DE NTRA.SRA.DEL PERPETUO SOCORRO.

Alejandro Riestra Martínez
Teniente del Arma de Ingenieros
Espc.Fund.de Transmisiones.

El año 2026 marcará una fecha de especial relevancia para la Sanidad Militar española. Se cumplirán cien años desde que Nuestra Señora del Perpetuo Socorro fuera proclamada oficialmente patrona de los sanitarios militares, una efeméride que será recordada mediante la creación de una nueva distinción honorífica: la Cruz Conmemorativa del Centenario de la Proclamación de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro como Patrona del Cuerpo de Sanidad Militar.

La iniciativa ha sido establecida mediante decreto de monseñor Juan Antonio Aznárez Cobo, Arzobispo Castrense de España, quien ha querido dotar a la celebración centenaria de un símbolo permanente que recuerde la estrecha vinculación existente entre la advocación mariana y generaciones de profesionales de la Sanidad Militar. El diseño de la cruz y del diploma o cédula acreditativa vuelven a ser obra, como en todas las anteriores, del artista heráldico don Juan Fernández Molina.

La historia de este patronazgo se remonta al 22 de julio de 1926, fecha en la que fue oficialmente reconocida Nuestra Señora del Perpetuo Socorro como patrona del entonces Cuerpo de Sanidad Militar del Ejército de Tierra. Sin embargo, el propio decreto recuerda que aquella declaración no hizo sino oficializar una devoción muy anterior, profundamente arraigada entre los sanitarios militares, quienes durante décadas habían puesto bajo su protección su labor asistencial y su servicio a España.


Con la reorganización de la Sanidad Militar y la creación del actual Cuerpo Militar de Sanidad, el patronazgo fue extendido al conjunto de las especialidades sanitarias de las Fuerzas Armadas, consolidándose como uno de los elementos espirituales e identitarios más característicos de la institución.

La nueva condecoración nace con un carácter eminentemente conmemorativo. Su finalidad no es premiar una acción concreta ni reconocer méritos operativos, sino perpetuar el recuerdo de los cien años de patronazgo y reforzar los lazos históricos entre quienes han servido o sirven en la Sanidad Militar.

Podrán recibirla los miembros del Cuerpo Militar de Sanidad, los integrantes del histórico Cuerpo de Sanidad Militar del Ejército de Tierra, los especialistas de Apoyo Sanitario, los alumnos de formación de la Academia Central de la Defensa, los capellanes castrenses y determinados familiares de militares sanitarios fallecidos en acto de servicio. Asimismo, el Arzobispo Castrense podrá concederla a personas e instituciones especialmente vinculadas con la Sanidad Militar.

Desde el punto de vista falerístico, la nueva distinción destaca por la riqueza simbólica de sus elementos, interpretados con el estilo que hacen característico al trabajo de Juan Fernández Molina, donde cada elemento goza de un significado preciso.

La insignia adopta la forma de una cruz de Malta de ocho puntas esmaltada en blanco, tradicionalmente asociada al servicio hospitalario y a las órdenes asistenciales. En su centro figura la imagen de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, representada sobre esmalte azul celeste y rodeada por una orla con la inscripción latina "Sancta Mater Perpetui Auxilii".

Alrededor del medallón central aparecen doce estrellas doradas que evocan la iconografía mariana tradicional y remiten a la representación de la Virgen en el Apocalipsis. Sobre la cruz se sitúan la Corona Real Española y una corona de laurel esmaltada, símbolo clásico de honor y victoria, en cuyo interior destaca la cifra «100», referencia explícita al centenario que se conmemora.

Especial interés presenta también el reverso de la pieza. Sobre una cruz dorada decorada con escamados de rombos figuran las fechas 1926 y 2026, delimitando el siglo transcurrido desde la proclamación del patronazgo. En el centro se incorpora el escudo del Arzobispado Castrense de España, institución promotora de la conmemoración.

La cruz pende de una cinta amarilla con franja central blanca, sobre la que se superponen los colores nacionales, integrando así los elementos religiosos, sanitarios y patrióticos que caracterizan la identidad histórica de la Sanidad Militar española.

La creación de esta nueva cruz se enmarca además en el Año Jubilar concedido con motivo del centenario del patronazgo. Más allá de su valor honorífico, la insignia está llamada a convertirse en una pieza de referencia dentro de la falerística contemporánea española, al conmemorar uno de los aniversarios más significativos de la historia de la Sanidad Militar.

En una institución donde el servicio a los demás constituye la esencia de su razón de ser, la nueva Cruz Conmemorativa del Centenario de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro representa mucho más que una distinción. Constituye el testimonio material de cien años de vocación, sacrificio y entrega al cuidado de quienes sirven bajo la bandera de España.

Para leer el Decreto de la creación y otros sobre esta cruz: aquí.
Para más información: https://www.arzobispadocastrense.com/



Publicado por La Mesa de los Notables.


jueves, 11 de junio de 2026

CAPÍTULO DE LAS ÓRDENES MILITARES ESPAÑOLAS 2026.

 

El próximo sábado 20 de junio, a las 18:00 horas, tendrá lugar en el histórico Convento de las Comendadoras de Santiago, en Madrid, la solemne Ceremonia de Cruzamiento y Toma de Hábito de nuevos caballeros de las cuatro Órdenes Militares españolas: Santiago, Calatrava, Alcántara y Montesa.

El acto estará presidido por S.A.R. don Pedro de Borbón-Dos Sicilias y Orleans, duque de Calabria y presidente del Real Consejo de las Órdenes Militares, institución que, bajo la soberanía de Su Majestad el Rey, custodia la continuidad histórica y espiritual de estas corporaciones caballerescas de origen medieval.

La ceremonia, organizada por el Real Consejo de las Órdenes Militares, será oficiada por monseñor Abilio Martínez Varea, obispo de Ciudad Real y Prior de las Órdenes Militares, dignidad eclesiástica vinculada desde hace siglos a la jurisdicción espiritual de estas instituciones.

La toma de hábito constituye uno de los actos más significativos en la vida de las Órdenes Militares. Mediante esta ceremonia, los nuevos caballeros son recibidos solemnemente en unas corporaciones cuya historia se remonta a los siglos de la Reconquista y que, a lo largo de los siglos, han mantenido vivos los ideales de servicio, honor, fidelidad a la Corona y compromiso con la fe cristiana.

El Convento de las Comendadoras de Santiago, estrechamente ligado a la historia de la Orden santiaguista, ofrecerá una vez más el marco de recogimiento y solemnidad adecuado para una celebración que reúne tradición, espiritualidad e historia en una misma expresión ceremonial.

Finalizados los actos capitulares, los asistentes compartirán un cóctel de confraternización en las dependencias del Real Consejo de las Órdenes Militares.

Más información: https://www.ordenesmilitares.es/


Publicado por La Mesa de los Notables.

miércoles, 10 de junio de 2026

EL CUERPO DE LA NOBLEZA DEL PRINCIPADO DE ASTURIAS EN EL HISTÓRICO ENCUENTRO CON S.S. EL PAPA LEÓN XIV EN MADRID.

Pilar de Vicente.

El pasado 8 de junio, el Cuerpo de la Nobleza del Principado de Asturias, representado por la dama Ilma. Sra. Dª Pilar María de Vicente y Trapiello, acudió al histórico y multitudinario encuentro en el que Su Santidad el Papa León XIV recibió a los fieles de la archidiócesis de Madrid. El estadio Santiago Bernabéu se transformó en una impresionante catedral abierta para acoger a 80.000 asistentes, en una cita marcada por una gran devoción.

El césped del coliseo blanco acogió a los diversos estamentos de la comunidad eclesial y la sociedad civil. A lo largo del acto, diversos testimonios desgranaron la vida de la Iglesia en Madrid, teniendo como punto álgido la procesión de Nuestro Padre Jesús de Medinaceli y la Virgen de la Almudena —iconos devocionales de la capital—, portados solemnemente a hombros por 70 costaleros.

Los artistas invitados y todos los asistentes al acto unieron sus voces para cantar el himno oficial de la visita del Papa a España, contagiando una animación vibrante que alternaba la solemnidad musical con los aplausos dirigidos a Su Santidad.


Uno de los momentos cumbre y más emotivos de la tarde unió la esencia del recinto deportivo con el mensaje de la Iglesia. Cuatro niños realizaron una pequeña representación de un partido de fútbol en el centro del campo, con una única portería instalada para la ocasión, con el fin de ilustrar de forma simbólica los «goles silenciosos» de la Iglesia en su labor social, educativa y de fe. Al materializarse el tanto, todo el Bernabéu al unísono, en un estallido de entusiasmo y ternura, le cantó el gol a S.S. León XIV, arrancándole una enorme y cómplice sonrisa.

«Hoy la Iglesia de Madrid ha hecho un golazo para siempre», exclamó entusiasmado Su Santidad al inicio de su discurso, dirigiéndose a su S.E.R. el cardenal arzobispo de Madrid D. José Cobo y Cano, recordando que los tantos más importantes son aquellos que se logran cada día en las periferias a través de la caridad.

El encuentro concluyó en un clima de profunda emoción y unidad eclesial, dejando una huella imborrable en todos los presentes.

Pilar de Vicente.

Publicado por La Mesa de los Notables.

martes, 9 de junio de 2026

LA ORDEN DE CABALLEROS CUSTODIOS DE CALATRAVA LA VIEJA.

 Riestra2026.

Hasta fechas relativamente recientes carecíamos de noticias sobre la existencia de esta asociación de inspiración caballeresca denominada Orden de los Caballeros Custodios de Calatrava la Vieja. Sin embargo, tras conocer parte de su actividad y acercarnos a los principios que inspiran su labor, hemos considerado oportuno dedicarle unas líneas en este blog.

Se trata de una asociación cultural de inspiración cristiana que centra su actuación en la custodia, estudio y difusión del legado histórico, espiritual y patrimonial vinculado a la histórica Orden de Calatrava y a su enclave fundacional de Calatrava la Vieja. Sin pretender constituir una continuación de la mencionada orden militar, la entidad desarrolla una actividad orientada a la investigación, la divulgación y la preservación de una parte significativa de nuestro patrimonio histórico.
Por considerar que esta iniciativa puede resultar de interés para nuestros lectores, reproducimos a continuación una breve presentación de la institución y de los fines que persigue.

LA ORDEN DE CABALLEROS CUSTODIOS DE CALATRAVA LA VIEJA.

La Orden de los Caballeros Custodios de Calatrava la Vieja es una institución cultural y honorífica de inspiración cristiana, y de índole caballeresca, que nace de la convicción de que la memoria histórica no constituye un mero vestigio del pasado, sino una responsabilidad viva que interpela al presente y proyecta sus enseñanzas hacia el futuro.
Constituida como asociación cultural sin ánimo de lucro conforme a la legislación vigente, orienta su acción a la custodia, preservación, estudio y difusión del legado histórico, espiritual, cultural y patrimonial de la Orden de Calatrava, entendido en toda su amplitud y complejidad histórica.

Este legado tiene su origen en el enclave de Calatrava la Vieja, lugar donde nació la Orden de Calatrava en el siglo XII y punto de partida de una tradición histórica, espiritual y cultural desarrollada a lo largo de los siglos. La referencia a Calatrava la Vieja expresa, por tanto, el origen fundacional de la Orden de Calatrava y el núcleo simbólico desde el que se articula la comprensión y custodia de su herencia histórica.

Calatrava la Vieja no es únicamente un espacio físico anclado en el pasado. Es un enclave cargado de significado histórico y espiritual, donde confluyeron formas de organización social, vida religiosa y estructuras propias. Comprender este contexto resulta esencial para interpretar con rigor el legado calatravo y evitar lecturas parciales, anacrónicas o reduccionistas.

La Orden de los Caballeros Custodios de Calatrava la Vieja no constituye (ni creemos que lo pretenda) una continuación jurídica, institucional ni funcional de la antigua Orden de militar. Su vínculo con la historia es de naturaleza cultural, patrimonial y simbólica. La actividad que ejerce se fundamenta en el estudio riguroso, la contextualización histórica, el respeto a la verdad documental y la custodia de un legado, evitando tanto la idealización acrítica del pasado como su olvido o banalización.

Inspirada por los ideales que mueven al humanismo cristiano, afirma la dignidad de la persona, el valor de la familia como ámbito primordial de transmisión de la memoria y de los valores, y el sentido de pertenencia a una comunidad histórica compartida, entendida como patria, a cuyo bien común se orientan el servicio y la responsabilidad cívica. 
La actuación de esta institución se sustenta en valores que orientan tanto su vida interna como su proyección pública: la fe, como fundamento espiritual que inspira una visión trascendente de la persona y de la dignidad humana; el honor, entendido como coherencia ética entre pensamiento, palabra y acción; el servicio, como vocación de entrega al bien común desde la responsabilidad y la generosidad; la humanidad, como reconocimiento del valor intrínseco de toda persona; la familia, como ámbito primario de transmisión de valores, memoria y responsabilidad; la patria, entendida como comunidad histórica, cultural y moral compartida; la memoria, como preservación consciente del pasado; y la justicia, como compromiso con la verdad, la equidad y el bien común.

La corporación reúne a personas de diversa procedencia y trayectoria vital que comparten una misma convicción: "que la memoria solo conserva plenamente su sentido cuando se transforma en conciencia, y la conciencia en compromiso". Su acción se desarrolla mediante actividades culturales, actos institucionales, investigación histórica, divulgación y reconocimiento honorífico, siempre desde la sobriedad, el rigor y la coherencia con sus Estatutos.

Su misión es preservar, estudiar y difundir el legado histórico, espiritual, cultural y patrimonial de la Orden de Calatrava, cuyo origen fundacional se sitúa en la villa que le da nombre, promoviendo el conocimiento, la actividad cultural, la formación y el servicio al bien común. Con este propósito, desarrolla una labor permanente y estructurada de estudio, investigación y divulgación orientada a la transmisión del legado histórico, espiritual y cultural vinculado a la tradición calatrava y a su proyección en el tiempo presente.

Consciente de que la custodia de la memoria no se limita a la evocación del pasado, sino que exige análisis riguroso, contextualización histórica y reflexión fundamentada, promueve trabajos académicos, estudios especializados y publicaciones que contribuyen al conocimiento documentado de la herencia calatrava en sus dimensiones histórica, simbólica y ética, con una finalidad formativa e informativa.

A través de sus publicaciones y actividades, la corporación reafirma su compromiso con el rigor histórico, la veracidad documental y la difusión responsable del patrimonio inmaterial que representa, proyectando hacia la sociedad actual los valores de integridad, servicio y responsabilidad que constituyen su fundamento. Aspira así a consolidarse como una institución de referencia en la preservación responsable de la memoria histórica y del patrimonio cultural y espiritual asociado a Calatrava la Vieja, integrando de manera equilibrada tradición y actualidad, promoviendo una acción cultural rigurosa, una vida institucional coherente y una contribución positiva a la sociedad desde el respeto, la responsabilidad y el compromiso con el bien común.

Su emblema corporativo se compone de una cruz de sable, de brazos iguales y rematados en florones (cruz flordelisada), colocada en posición central y acompañada al exterior por una corona abierta de laurel al natural, formada por dos ramas afrontadas y entrelazadas en su base.
Sobre la cruz se dispone un monograma ornamental entrelazado, ejecutado en metales oro y plata, que constituye la cifra representativa de la institución y actúa como elemento distintivo principal del conjunto.
Rodeando el emblema figura una leyenda circular en caracteres góticos de sable con la inscripción latina Equitum Custodum Calatrabae Antiquae, acompañada de las siglas O.C.C.V., que identifican a la corporación.
El conjunto responde a una composición de carácter emblemático e institucional, en la que la cruz simboliza la inspiración cristiana y la vinculación histórica con la tradición calatrava; el laurel representa el honor, la constancia y el servicio; mientras que la leyenda latina y la tipografía de inspiración medieval refuerzan la dimensión histórica y cultural de la entidad.

La institución, como órgano de gobierno, cuenta con una Mesa Magistral integrada por el Maestre, el Canciller, el Fiscal y nueve miembros más, entre los que se encuentran el Comendador Mayor, determinados Comendadores y algunos los Caballeros. Este órgano tiene como finalidad planificar y coordinar las actividades de la institución, impulsando jornadas, campañas divulgativas y acciones culturales destinadas a promover el conocimiento de Calatrava y de su entorno histórico y patrimonial.

Como ellos mismo promulgan: "Ser custodio no constituye un título ni un privilegio. Es una responsabilidad libremente asumida; una forma de servicio constante y discreto al legado de la Orden de Calatrava, a la verdad histórica y a la dignidad humana".

Para más información: https://www.caballeroscustodioscalatrava.es/

Riestra2026.

Publicado por La Mesa de los Notables.


lunes, 8 de junio de 2026

ACTO DE PRESENTACIÓN DEL ARCHIVO HISTÓRICO DEL ANTIGUO E ILUSTRE SOLAR DE TEJADA.

 

Como ya anunciamos en una entrada anterior de este mismo blog, el viernes, 29 de mayo de 2026, tuvo lugar el acto de presentación del Archivo Histórico del Antiguo e Ilustre Solar de Tejada. El acto contó con la intervención de don Manuel Pardo de Vera y Díaz, presidente de la Real Asociación de Hidalgos de España; de don Fernando de Herrera Hume, Alcalde Mayor del Antiguo e Ilustre Solar de Tejada; y del caballero divisero don Agustín Ponce Figuereo, indexador del Archivo, quien explicó el proceso de indexación de los fondos documentales.

Durante su intervención, el Alcalde Mayor subrayó la misión actual del Solar de Tejada como nexo de unión entre familias dispersas por toda la Hispanidad. En este sentido, destacó que la apertura del Archivo no constituye solo un avance técnico o archivístico, sino una forma concreta de poner la memoria del Solar al servicio de los diviseros, de sus familias, de los investigadores y de todos aquellos interesados en la conformación del tejido mercantil y en el desarrollo económico de las principales ciudades del Sur de España y de Hispanoamérica.

El Archivo Histórico del Solar de Tejada conserva nombres, filiaciones, expedientes, pruebas de descendencia, confirmaciones de privilegios, noticias familiares, documentos económicos y otros testimonios documentales de gran valor para el conocimiento de la historia del Solar y de las familias vinculadas a él. Su indexación permitirá nuevas formas de búsqueda y consulta, facilitando el acceso a una documentación especialmente relevante para el estudio de los linajes, las migraciones, las redes familiares y la formación de sociedades no sólo en España, sino en gran parte de la Hispanidad.

La jornada contó con una destacada representación de corporaciones nobiliarias e instituciones históricas.  También estuvieron presentes representantes del ámbito archivístico y documental, así como numerosos caballeros y damas diviseros del Solar de Tejada.
El acto tuvo una notable participación presencial y fue seguido en directo desde distintos lugares, entre ellos Chile y Argentina, lo que puso de manifiesto la dimensión hispánica del Solar de Tejada y el interés que suscita entre sus miembros y familias vinculadas fuera de España.
En el transcurso de la jornada se hizo entrega de una placa conmemorativa de agradecimiento, como reconocimiento a quienes han contribuido al desarrollo de este proyecto de ordenación, indexación y puesta en valor del Archivo.

Con esta presentación, el Antiguo e Ilustre Solar de Tejada culmina una etapa decisiva en la conservación y difusión de su patrimonio documental, y abre un nuevo horizonte para el estudio de su historia, de sus familias y de la proyección de los linajes cameranos en España y en la Hispanidad.

El acto se puede ver en su integridad desde el canal de YouTube de la Real Asociación de Hidalgos de España.



Publicado por La Mesa de los Notables.

domingo, 7 de junio de 2026

LA CRUZ DE HIERRO: HISTORIA, SÍMBOLO Y METAMORFOSIS DE UNA CONDECORACIÓN ALEMANA.

Alejandro Riestra Martínez
Teniente del Arma de Ingenieros
Espec. Fund. de Transmisiones.

Existe un mito bastante extendido en torno a la Cruz de Hierro (Eisernes Kreuz) que la vincula directamente con la Orden Teutónica medieval, como si la condecoración prusiana del siglo XIX fuera una continuación histórica de aquella  caballería surgida en el contexto de las cruzadas. Esta idea ha sido repetida con frecuencia en relatos divulgativos e incluso en algunas interpretaciones populares del simbolismo alemán, debido en gran parte a la similitud visual entre la cruz negra sobre fondo claro utilizada por los teutones y la forma sobria de la Eisernes Kreuz.

Sin embargo, desde el punto de vista de la historiografía, no existe una continuidad institucional ni una transmisión directa entre la Orden Teutónica y la condecoración creada en 1813 por Federico Guillermo III de Prusia. La Eisernes Kreuz no es “heredera” de aquella orden medieval, sino un símbolo moderno concebido en un contexto político muy distinto, el de las guerras napoleónicas y la construcción del Estado prusiano de esa época.

Lo que sí es cierto es que el imaginario visual teutón, profundamente arraigado en la historia cultural del espacio germánico, fue recuperando arraigo de manera indirecta durante el siglo XIX dentro del movimiento romántico y nacionalista. En ese proceso de reinterpretación del pasado medieval, ciertos elementos estéticos, como la cruz negra, fueron reactivados como parte de un lenguaje simbólico destinado a reforzar la identidad nacional, aunque ya desligados de su función original y de su contexto histórico medieval.

Este pequeño artículo surge, además, de una circunstancia personal reciente: mi padre me ha regalado una Cruz de Hierro adquirida en un anticuario aquí en Badajoz. Ese hecho ha sido el punto de partida para acercarme con mayor detenimiento a su historia real, más allá de las ideas preconcebidas o de los mitos que suelen rodearla, y de esa manera intentar comprenderla en su contexto histórico completo, con todas sus capas y transformaciones.

LA CRUZ DE HIERRO: HISTORIA, SÍMBOLO Y METAMORFOSIS DE UNA CONDECORACIÓN ALEMANA.

La Cruz de Hierro (Eisernes Kreuz) pertenece a ese reducido grupo de condecoraciones militares cuya historia no puede separarse de la historia política de su país. Su forma austera (una cruz patada esmaltada en negro con borde metálico) parece casi inmutable, pero bajo esa apariencia constante se esconde una biografía compleja, hecha de reactivaciones, apropiaciones ideológicas y resignificaciones sucesivas. Su origen se sitúa, como ya he comentado arriba, en la Prusia de comienzos del siglo XIX en un momento de crisis existencial del Estado frente a la expansión napoleónica. El rey Federico Guillermo III la instituyó el 10 de marzo de 1813, en plena Guerra de la Sexta Coalición contra Napoleón, cuando Prusia intentaba reconstruirse militar y moralmente tras las derrotas de Jena y Auerstedt. No era una simple medalla más en el repertorio cortesano europeo, sino una condecoración concebida en un contexto de movilización nacional, destinada a premiar el valor en combate sin distinción de rango social, lo cual suponía una ruptura relativa con la tradición estamental de las órdenes militares del Antiguo Régimen.

La elección del hierro como material simbólico no fue casual. En una Europa donde la nobleza y el prestigio se asociaban tradicionalmente a metales preciosos como el oro o la plata, el hierro representaba deliberadamente lo contrario: austeridad, resistencia y sacrificio. La idea era que el mérito militar no debía expresarse mediante el lujo, sino mediante la sobriedad, en consonancia con el discurso moral prusiano de la época. Su diseño ha sido tradicionalmente atribuido al entorno de Karl Friedrich Schinkel, figura central del neoclasicismo prusiano, aunque la documentación histórica sobre la autoría exacta es menos concluyente de lo que a veces se afirma en relatos divulgativos. En cualquier caso, el modelo formal de la cruz remite a una reinterpretación moderna de la simbología medieval asociada a la Orden Teutónica, lo que no implica una continuidad institucional directa, sino más bien una apropiación estética e histórica de un imaginario caballeresco que el nacionalismo romántico alemán del siglo XIX tendía a recuperar como elemento legitimador.

Cruces de 1813 y de 1870, respectivamente

Desde su creación, la Cruz de Hierro no fue concebida como una distinción permanente, sino como una condecoración que se “reactivaba” en tiempos de guerra. Este carácter intermitente es fundamental para entender su evolución. Tras su instauración en 1813 durante las guerras contra Napoleón, dejó de concederse una vez concluido el conflicto, para reaparecer en 1870 con la Guerra Franco-Prusiana, momento clave en el proceso de unificación alemana bajo hegemonía prusiana. En ese contexto, la Cruz de Hierro adquirió un significado adicional: no solo premiaba el valor militar, sino que se integraba en la construcción simbólica del nuevo Estado alemán, proclamado en 1871 en Versalles tras la derrota francesa. La condecoración pasó así de ser un instrumento prusiano a convertirse en un símbolo germánico más amplio, aunque manteniendo siempre su raíz institucional en la monarquía prusiana.

En 1914, con el estallido de la Primera Guerra Mundial, la Cruz de Hierro volvió a ser reactivada, y es en este periodo cuando su difusión alcanza una escala sin precedentes. La guerra industrializada y masiva implicó la concesión de millones de cruces, lo que transformó parcialmente su naturaleza simbólica. Aunque seguía siendo un reconocimiento al valor, su amplia distribución la convirtió también en una condecoración relativamente común dentro del ejército alemán, sin perder del todo su prestigio, pero sí modificando su percepción social. En este periodo, además, la cruz se consolidó visualmente como emblema militar, apareciendo en equipamiento, insignias y elementos de identificación del ejército, reforzando su dimensión como símbolo gráfico además de condecoración.

Cruces de 1914 y de 1939, respectivamente.

La transformación más controvertida de su historia llegó en 1939, cuando fue nuevamente reintroducida por el régimen nacionalsocialista. Adolf Hitler no solo reactivó la Cruz de Hierro, sino que amplió su sistema de grados, introduciendo la Cruz de Caballero y sus sucesivas variantes con hojas de roble, espadas y brillantes, que constituían niveles superiores de reconocimiento al valor militar extremo. En esta versión, el diseño incorporó en su centro la esvástica, lo que supuso una ruptura simbólica evidente con sus versiones anteriores, aunque la forma externa de la cruz se mantuvo deliberadamente para conservar la continuidad histórica y aprovechar su carga simbólica acumulada. Durante la Segunda Guerra Mundial, volvió a concederse a gran escala, tanto a oficiales y suboficiales, como a tropa de distintos rangos, manteniendo su función de reconocimiento al valor individual dentro de un marco ideológico radicalmente distinto al de su origen prusiano.

Tras la derrota de Alemania en 1945 y la caída del Tercer Reich, la Cruz de Hierro dejó de concederse. En el nuevo contexto de la Alemania de posguerra, su simbología quedó inevitablemente marcada por su uso durante el régimen nazi, lo que obligó a una profunda revisión de su significado. Sin embargo, su historia anterior a 1939 impedía reducirla exclusivamente a ese periodo.

En 1957, en la República Federal Alemana, se autorizaron versiones adaptadas para veteranos, en las que se eliminaban los símbolos nazis y se sustituían por elementos neutrales o tradicionales anteriores, como hojas de roble. Estas versiones no reintroducían la condecoración como premio activo en tiempos de paz, pero permitían su uso en contextos conmemorativos dentro de un marco constitucional democrático. Paralelamente, la forma estilizada de la Cruz de Hierro fue incorporada como símbolo de la Bundeswehr (nombre oficial del ejército Alemán), aunque desprovista de cualquier carga ideológica que pudiese tener en el pasado, en una reinterpretación institucional que buscaba conectar la continuidad militar alemana con un nuevo marco político.


La historia de la Cruz de Hierro, por tanto, no es lineal ni homogénea, sino estratificada. Su significado ha oscilado entre el mérito militar individual, la construcción del Estado-Nación, la movilización total de las guerras industriales y la instrumentalización ideológica del siglo XX. Pocas condecoraciones han atravesado con tanta intensidad los cambios de régimen y las transformaciones políticas de un país. En ella se superponen la Prusia reformista del siglo XIX, el Imperio Alemán, la crisis de la República de Weimar, el nacionalsocialismo y la posterior reconstrucción democrática de Alemania. Esa acumulación de capas históricas explica por qué su interpretación actual sigue siendo compleja: no es únicamente un objeto del pasado, sino un símbolo que ha sido continuamente reescrito por los distintos contextos que lo han utilizado.



Publicado por La Mesa de los Notables.

sábado, 6 de junio de 2026

VII CURSO DE PALEOGRAFÍA Y ARCHIVOS.

 

Ya se encuentra abierto el plazo de inscripción para el VII Curso de Paleografía y Archivos, que se celebrará del 6 al 10 de julio de 2026. Esta actividad formativa está organizada por el Instituto Universitario de Historia Simancas (IUHS) de la Universidad de Valladolid y será dirigida por doña Irene Ruiz Albi, profesora titular del área de Ciencias y Técnicas Historiográficas de dicha universidad, y  por doña Cristina Emperador Ortega, directora del Archivo de la Real Chancillería de Valladolid.

El curso tiene como principal objetivo proporcionar a los participantes los conocimientos y habilidades necesarios para la lectura e interpretación de las escrituras cortesana y procesal utilizadas entre los siglos XV y XVII, fundamentales para el estudio e investigación de la documentación histórica de la Edad Moderna.

La formación se desarrollará a partir de documentos originales conservados en algunos de los principales archivos históricos de Castilla y León: el Archivo General de Simancas, el Archivo de la Real Chancillería de Valladolid, el Archivo Municipal de Valladolid y el Archivo Simón Ruiz, perteneciente a la Fundación Museo de las Ferias de Medina del Campo. Además de la práctica paleográfica, el curso permitirá a los asistentes conocer la naturaleza, organización y riqueza documental de los fondos custodiados en estas instituciones.

Fechas y horario.
Del 6 al 10 de julio de 2026.
Sesiones teórico-prácticas (35 horas lectivas).
•Mañanas: de 9:00 a 14:30 horas.
•Tardes: de 17:00 a 19:00 horas.
Inscripción.
•Número máximo de participantes: 18 alumnos.
•Plazo de inscripción: del 1 al 15 de junio de 2026.
Más información.
La información detallada sobre el programa, requisitos de inscripción y matrícula puede consultarse en los siguientes enlaces:
•Ministerio de Cultura: https://www.cultura.gob.es/
•Instituto Universitario de Historia Simancas: https://historiasimancas.uva.es/
•Fundación General de la Universidad de Valladolid: https://fundacion.uva.es/

Se trata de una excelente oportunidad para estudiantes, investigadores, archiveros y profesionales interesados en las ciencias y técnicas historiográficas, así como para todas aquellas personas que deseen iniciarse en la lectura y análisis de documentación histórica original de los siglos finales de la Edad Media y los comienzos de la Edad Moderna.

Publicado por La Mesa de los Notables.

 

viernes, 5 de junio de 2026

ORDEN DEL MÉRITO MILITAR DE SAN JORGE DE LUCCA (CASA BORBÓN-PARMA).

 

La Orden del Mérito Militar de San Jorge de Lucca constituye una de las más destacadas distinciones militares creadas por la Casa de Borbón-Parma durante su gobierno en los antiguos estados italianos. Su origen se remonta al año 1833, cuando Carlos Luis de Borbón, duque de Lucca (más tarde Carlos II, duque de Parma y Piacenza) instituyó una condecoración destinada a premiar el mérito militar, la fidelidad y los servicios distinguidos prestados a la Corona y al Estado.

La creación de la Orden respondió al deseo de dotar al Ducado de Lucca de una distinción propia que reconociese solemnemente a aquellos militares, de todos los empleos, que destacasen por actos de valor, disciplina, sentido del deber y dedicación al servicio. En una Europa aún marcada por las consecuencias de las guerras napoleónicas y por la relevancia política y social de las instituciones militares, las órdenes de mérito representaban no solo una recompensa honorífica, sino también un instrumento de prestigio y cohesión dentro de las estructuras estatales y cortesanas.

La institución de la Orden quedó formalizada mediante decreto soberano promulgado en 1833 y fue posteriormente complementada por nuevas disposiciones dictadas en 1836 y 1841, que precisaron su organización interna, sus categorías y el funcionamiento de su Real Cancillería. La condecoración se dividía en tres clases: la primera reservada a oficiales superiores y mandos de alta graduación, mientras que las restantes podían concederse a oficiales, suboficiales e incluso soldados que hubiesen demostrado méritos relevantes en el ejercicio de sus funciones.

Desde sus primeros años, la Orden adquirió una dimensión que trascendió el reducido marco territorial del Ducado de Lucca. Los almanaques de corte y registros oficiales muestran que la distinción fue concedida a numerosos militares y personalidades vinculadas a distintos estados europeos, incluidos oficiales al servicio de Austria, Prusia, Rusia y el Reino de Cerdeña. Entre sus receptores figuraron nobles, diplomáticos y miembros de destacadas familias aristocráticas, circunstancia coherente con la realidad militar y social de la Europa del siglo XIX, donde el acceso a la oficialidad estaba frecuentemente asociado a la nobleza.

La administración de la Orden recaía en una Real Cancillería establecida expresamente por el soberano e integrada por altos funcionarios, consejeros y militares de confianza de la Casa ducal. Las disposiciones reglamentarias otorgaban además a los condecorados determinados honores y prerrogativas ceremoniales, reflejo del elevado prestigio que la distinción poseía dentro del aparato institucional del Estado lucchese.

La desaparición del Ducado de Lucca como entidad soberana, en el contexto de las transformaciones políticas italianas del siglo XIX, puso fin a la existencia de la Orden como condecoración estatal activa. Sin embargo, la memoria histórica de la institución y su vinculación con la Casa de Borbón-Parma han continuado preservándose en el ámbito dinástico y nobiliario.

En la actualidad, la Casa de Borbón-Parma mantiene la referencia histórica a la Orden del Mérito Militar de San Jorge de Lucca dentro del conjunto de antiguas distinciones asociadas a la dinastía. Desde esta perspectiva, la Orden es considerada por la familia ducal como parte de su patrimonio histórico y honorífico, en continuidad con las tradiciones surgidas durante su gobierno en Lucca y Parma. Tal y como hace con las demás órdenes asociadas a su Casa, las está concediendo de manera excepcional y limitada, conservando las tres clases ya mencionadas.

La insignia consiste en una cruz de cuatro brazos esmaltados en blanco y perfilados en oro, cargada al centro con un medallón circular representando a San Jorge a caballo dando muerte al dragón. El conjunto se encuentra rodeado por un aro esmaltado en verde con la inscripción “AL MERITO MILITARE”.

El reverso ostenta la cifra del soberano fundador. La insignia pende de una cinta de color rojo con una franja central blanca.

Al igual que las demás órdenes dinásticas de las que hemos hablado en este ciclo, tenemos entendido que también pudiera ser objeto de autorización de uso por parte de la República Italiana (previa solicitud de la parte interesada) dentro de su territorio nacional. Su carácter de orden dinástica perteneciente a una antigua casa soberana permite que el Estado pudiera reconocer oficialmente su legitimidad histórica y quizás autorizar su uso en determinadas circunstancias. Tal autorización no le confiere privilegios jurídicos particulares, pero sí supondría cierto reconocimiento de su tradición, dignidad histórica y continuidad.

Más allá de las cuestiones relativas a su consideración contemporánea, la Orden posee un indudable interés histórico como ejemplo representativo de las antiguas órdenes militares y de mérito creadas en los estados italianos preunitarios. Su estudio permite comprender mejor la cultura política y cortesana del siglo XIX, así como el papel que las condecoraciones desempeñaban en la articulación de la fidelidad, el servicio y el prestigio social dentro de las monarquías europeas de la época.

Más información: https://www.borboneparma.it/

Publicado por La Mesa de los Notables.