El Real Gremio de Halconeros de España
nos remite esta nota, para su publicación en nuestro blog, sobre los actos
celebrados el pasado 10 de junio en la Embajada de Rusia en Madrid.
Día de Rusia en Madrid: diplomacia,
música, cultura y cetrería en una velada de encuentro.
La Embajada de la Federación de Rusia en
Madrid abrió el pasado 10 de junio sus puertas para conmemorar el Día de Rusia
con una recepción que reunió a representantes del cuerpo diplomático,
autoridades, personalidades del ámbito cultural y destacados miembros de la
sociedad española. Fue una cita marcada por la cordialidad, el intercambio y la
puesta en valor de los lazos históricos y culturales que unen a ambos paises.
El encargado de dar la bienvenida a los
asistentes fue el embajador extraordinario y plenipotenciario de la Federación
de Rusia en el Reino de España y el Principado de Andorra, Excmo. Sr. Don Yuri
Klimenko. En su intervención destacó los numerosos puntos de encuentro entre
ambos pueblos: el apego a las tradiciones, el papel fundamental de la familia y
la riqueza de un legado histórico y artístico que, pese a la distancia
geográfica, ha servido durante generaciones como puente de entendimiento.
La música ocupó un lugar destacado en la
velada gracias a la actuación del grupo Madame Tattí, integrado por la
violonchelista Tatiana Alampieva, el guitarrista Javier Puentes Pérez y el
pianista Víctor Javier Huedo Plaza. El repertorio, que incluyó obras de Modest
Mussorgsky, Antonio Vivaldi, Edvard Grieg y Pablo de Sarasate, conquistó al
público por la delicadeza y la intensidad de sus interpretaciones,
recompensadas con una prolongada ovación.
La recepción concluyó en los elegantes
salones de la Embajada con un exquisito cóctel en el que los invitados pudieron
degustar una cuidada selección de especialidades de la gastronomía rusa,
acompañadas de bebidas tradicionales. En un ambiente distendido, diplomáticos,
representantes institucionales y figuras del mundo de la cultura y el turismo
compartieron impresiones y experiencias, confirmando que la mesa sigue siendo
uno de los más eficaces espacios de encuentro entre culturas.
Entre los asistentes se encontraba una
delegación del Real Gremio de Halconeros del Reino de España, presidida por el halconero mayor
del Reino, Excmo. Sr. Don Antonio de Castro y García de Tejada, quien acudió
acompañado por su familiar, el joven Viacheslav Nenevolin Vladimirovich. A sus
éxitos deportivos, tres veces campeón de España y campeón internacional de
lucha de brazos, se suma una singular historia familiar que lo vincula con uno
de los episodios más relevantes de la participación española en la Segunda
Guerra Mundial.
Nenevolin desciende de una hija póstuma
del teniente coronel de Artillería Don José Santos Ascarza, bisabuelo paterno
materno de Don Antonio de Castro y García de Tejada, fallecido heroicamente el 10 de febrero de
1943 durante la batalla de Krasnyj Bor, en el frente de Leningrado. Asimismo,
estuvo presente en los actos el eminente doctor Don Ignacio Palomo Álvarez,
halconero gobernador de esta distinguida agrupación de cetreros.
La cetrería fue una actividad practicada
en Rusia desde tiempos muy antiguos, con una cronología semejante a la de la
cetrería hispana. Las primeras referencias escritas conocidas se remontan, al
igual que en la Península Ibérica, a los siglos IX y X. Diversos estudios
arqueológicos e históricos sitúan los orígenes de esta práctica en la antigua
Rus, donde pronto quedó vinculada a las élites políticas y militares.
Al igual que ocurrió en España, la
cetrería ocupó en Rusia un lugar privilegiado entre los siglos XII y XVIII,
convirtiéndose en una de las actividades cinegéticas más apreciadas por la
nobleza y la corte. Don Antonio de Castro y García de Tejada, profundo conocedor
de la obra del célebre ornitólogo ruso Georgii P. Dementiev, nos aporta numerosos
datos sobre la evolución de este arte venatorio en tierras rusas. Entre ellos
destaca la existencia, durante los siglos XIII y XIV, de una organización
especializada de halconeros al servicio del poder principesco, comparable,
salvando las diferencias históricas e institucionales, al cuerpo de halconeros
de la Real Caza de Volatería de Castilla.
La ciudad de Novgorod desempeñó un papel
fundamental en el desarrollo de la cetrería rusa. Las investigaciones
arqueológicas han documentado en ella abundantes evidencias relacionadas con el
manejo de aves de presa, incluidos restos óseos de rapaces, cascabeles,
pihuelas y otros útiles propios del oficio, lo que confirma la importancia de
esta actividad en la vida urbana y cortesana de la Rusia medieval.
Durante el siglo XVI aparece ya
documentado en la corte de los grandes duques de Moscú el cargo de sokolnichi o
halconero mayor, dignidad de gran prestigio cuyos titulares se encargaban de
organizar las cacerías con aves de presa, administrar los criaderos y
supervisar a los numerosos servidores adscritos a este servicio. La relevancia
alcanzada por la cetrería en la corte moscovita fue tal que acabaría
convirtiéndose en uno de los símbolos más representativos de su ceremonial
cortesano.
En esta misma centuria gobernó el gran
duque Basilio III de Moscú (1479-1533), padre de Iván IV, conocido como Iván el
Terrible. Bajo su mandato se consolidó el poder del Estado moscovita y continuó
desarrollándose la afición cortesana por la caza con aves de presa, una
tradición que alcanzaría su máximo esplendor durante los siglos posteriores,
especialmente bajo los primeros zares de la dinastía Románov.
En definitiva, el encuentro constituyó una agradable matinée en la que la diplomacia, la cultura, la tradición y la memoria compartida volvieron a demostrar su capacidad para tender puentes y acercar a los pueblos más allá de las circunstancias del momento.
Nota remitida para su publicación por el Real Gremio de Halconeros de España.
Publicado por La Mesa de los Notables.

