Pilar de Vicente.
El pasado 12 de septiembre tuvo lugar en
la iglesia de San Justo del Páramo, situada en la localidad homónima del
concejo de Teverga (Principado de Asturias), el Capítulo Anual de la Unión de
la Nobleza del Solar del Páramo, La Focella y la Villa de Sub.
La Corporación tiene entre sus
principales fines la conservación y difusión de la memoria histórica de este
antiquísimo privilegio de nobleza, así como la promoción del extraordinario
patrimonio cultural y natural del concejo de Teverga. Considerado uno de los
territorios más singulares del Principado, Teverga reúne monumentos de gran
relevancia, espectaculares paisajes de montaña y un entorno natural único.
Con el propósito de honrar la memoria de
los reyes leoneses Alfonso V, conocido como «el Noble» o «el de los Buenos
Fueros», y de su hijo Bermudo III, último monarca de la dinastía astur-leonesa
y vinculado al origen de esta histórica institución nobiliaria, se celebró una
solemne ceremonia en la iglesia de San Justo del Páramo. El acto estuvo
presidido por su presidente, don Manuel Rodríguez de Maribona y Dávila, conde
de Alba, acompañado por el vicepresidente, don Manuel Ruiz de Bucesta y
Álvarez. Asimismo, la ceremonia sirvió para formalizar la investidura e ingreso
de tres nuevas damas y tres caballeros en la corporación.
Una vez concluida la ceremonia, los
asistentes realizaron una visita por las localidades que integran el histórico
Señorío del Privilegio: El Páramo, La Focella y la Villa de Sub. A
continuación, tuvo lugar un almuerzo de hermandad en un restaurante de la zona,
donde los participantes compartieron un agradable encuentro mientras degustaban
algunos de los platos más representativos de la gastronomía asturiana.
La jornada concluyó con una visita
guiada a la histórica Colegiata de San Pedro de Teverga, uno de los monumentos
más destacados del patrimonio medieval asturiano.
Los orígenes de este templo se remontan
al antiguo monasterio benedictino de San Pedro y San Juan de Val de Teverga. En
1092 fue donado por la condesa doña Aldonza a la iglesia de San Salvador de
Oviedo, mientras que la fundación de la colegiata se sitúa en torno al año
1107.
Este templo constituye uno de los
máximos exponentes de la arquitectura románica en la región. Su concepción
responde a las características propias de este estilo medieval, difundido por
los territorios cristianos occidentales entre los siglos XI y XII, dejando en
Asturias algunas de sus manifestaciones más notables.
Construida íntegramente en piedra
labrada, la Colegiata de San Pedro presenta los rasgos más característicos de
este arte, junto con ciertas influencias bizantinas. Su planta de cruz latina y
sus tres naves configuran un espacio de gran armonía arquitectónica. Entre los
elementos más sobresalientes destacan sus robustas columnas, los arcos de medio
punto, las bóvedas de cañón y el ábside rectangular, fruto de la reconstrucción
llevada a cabo tras el incendio que sufrió el edificio en el siglo XVII.
Orientada hacia oriente, la iglesia fue concebida para que los primeros rayos del sol iluminaran su interior, evocando simbólicamente la figura de Jesucristo como luz de los corazones. La sobriedad del recinto, acentuada por la discreta iluminación natural de sus pequeñas ventanas, favorece un profundo ambiente de recogimiento y contemplación. Presentan asimismo un especial interés el vestíbulo, los capiteles de las columnas centrales, el presbiterio, los escudos de la Casa de Miranda, diversos sepulcros y numerosas inscripciones de alto valor histórico y artístico.
Para más información sobre esta
corporación, puede consultar aquí.
Para conocer más detalles sobre la
Colegiata de San Pedro de Teverga puede consultar aquí.
Publicado por La Mesa de los Notables.
