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jueves, 27 de agosto de 2026

ANIMALES INSCRITOS DENTRO DE UN CÍRCULO.

Riestra2026

Algunas notas sobre la emblemática japonesa (IV). 

Los animales ocupan un lugar singular dentro de la emblemática tradicional nipona. No son, sin embargo, equivalentes a los usados por la heráldica occidental. Un animal no constituye automáticamente una «divisa» que determine una virtud familiar, ni existe un código universal que permita interpretar todos los kamon de la misma manera. El significado depende del motivo, de su tradición y, en ocasiones, del clan que lo adoptó.

Mariposa de los Taira

Y hay otra diferencia fundamental, en un kamon, la forma importa más que el color. Los emblemas tradicionales son esencialmente monocromos; pueden aparecer negros sobre fondo claro o blancos sobre fondo oscuro. El color no suele formar parte de la identidad del diseño. La biblioteca prefectural japonesa de Fukuoka consultó específicamente esta cuestión llegó a la conclusión, apoyándose en especialistas y repertorios emblemáticos, de que lo esencial es la figura, en un lienzo blanco se representa normalmente en negro y sobre una superficie negra, en blanco.

Con esa precaución, podemos adentrarnos en el pequeño "bestiario" de la emblemática japonesa.

Aves. Entre la longevidad y la guerra.

Las aves son probablemente uno de los grupos animales más reconocibles dentro de los kamon. Grullas, gansos, gorriones, cuervos y aves de presa aparecen convertidos en figuras de extraordinaria precisión geométrica.

Pocos animales están tan asociados a la longevidad en Japón como la grulla (tsuru). Junto con la tortuga, aparece tradicionalmente como símbolo de larga vida y prosperidad. El Tsuru no maru, la grulla inscrita en un círculo, es uno de los diseños clásicos de la tradición.

La importancia de la grulla no se limita al significado auspicioso. La figura fue utilizada por distintos señores de la guerra. Entre los clanes guerreros asociados al Tsuru no maru aparecen los Mōri, los Nambu y ramas relacionadas con Hongwanji, según repertorios de kamon. La propia Biblioteca Nacional Japonesa conserva referencias documentales a variantes de la «grulla circular» utilizadas por clanes aristocráticos.


Aquí conviene evitar una asociación moderna muy extendida, la famosa grulla roja de Japan Airlines no es un antiguo kamon. Su diseño fue creado en 1958 y se inspiró visualmente en la tradición de la grulla, aunque su parecido con determinados emblemas históricos resulta evidentemente buscado.

Si la grulla representa la longevidad, las plumas de halcón (taka no hane) llevan el imaginario hacia el mundo militar. Las plumas de halcón forman uno de los llamados cinco grandes motivos de kamon (godaimon), junto a la glicina, la paulonia, la flor de membrillo y la acederilla.
El motivo es particularmente apropiado para una sociedad guerrera. El halcón estaba ligado a la cetrería y a la cultura marcial de las élites. Sus plumas, además, podían reducirse a una forma limpia y fácilmente reconocible, exactamente el tipo de diseño que funcionaba bien sobre una bandera o una armadura.

Las variantes de plumas cruzadas, «plumas de halcón cruzadas dentro de un círculo», aparecen en numerosos clanes. La asociación no debe confundirse, sin embargo, con la idea de que todas las familias que empleaban plumas de halcón pertenecieran a un único clan, ya que un mismo motivo podía ser utilizado por ramas o clanes distintos, con sutiles diferencias.

El gorrión (suzume) aparece a menudo combinado con bambú. Es uno de esos casos en los que el animal adquiere su fuerza visual no tanto por aparecer aislado como por formar pareja con otro motivo natural.
La combinación de bambú y gorrión quedó especialmente vinculada a determinados clanes del Japón medieval, entre ellos en la tradición de los Date, aunque el repertorio del clan Date es mucho más amplio y no debe reducirse a este motivo.

La importancia de este tipo de composición revela algo esencial de los kamon, como es que no siempre se trata de un animal convertido en símbolo independiente. A veces es la relación entre dos elementos (ave y planta, animal y luna, animal y agua) la que construye el significado.

Entre las aves hay además una figura que se encuentra en el límite entre zoología y mitología: el Yatagarasu o cuervo de tres patas.
La tradición lo presenta como un ave sobrenatural que guió al emperador Jimmu desde Kumano hacia Yamato. Por esa razón, el cuervo está relacionado con la guía y la orientación divina. Su presencia es especialmente importante en la iconografía de Kumano.  No debe confundirse, por tanto, con un simple cuervo. En este caso el kamon remite a un clan que se decía heredero de un personaje de la mitología japonesa.

Menos representados (o no acreditados documentalmente en kamon pero si en banderas) se encuentran la garza (sagi)el fenix (ho-o) la paloma (hato) el ganso (Kari), el pato (kamo), el águila (iguru) y el cuervo (karasu). 

Animales acuáticos.

La tortuga (kame) comparte con la grulla, como ya hemos dicho, el símbolo de longevidad. La imagen aparece en diferentes variantes, entre ellas la llamada noborigame, la «tortuga ascendente». Junto al Tsuru no maru, la tortuga figura entre los ejemplos clásicos de kamon cuyo significado está explícitamente relacionado con el deseo de una vida larga y próspera para el clan.

Existe además una tradición más compleja alrededor de las tortugas extraordinariamente longevas, como el minogame, representado con una especie de cola de algas que crece a partir de su caparazón. Aquí la longevidad deja de ser simplemente una característica animal y se transforma en una cualidad casi sobrenatural.
No conviene, sin embargo, atribuir un único clan histórico a «la tortuga» como si se tratara de un emblema exclusivo. Existen numerosas variantes y usos familiares.

Un caso mucho más concreto es el cangrejo de la familia Date.
El Museo de la Ciudad de Sendai conserva un jinbaori (prenda militar) perteneciente a Date Shigemura, séptimo señor del dominio de Sendai. La pieza lleva cosido en espalda y mangas el kani-botan, el «cangrejo y peonía», un kamon usado por el clan Date.
Es un ejemplo particularmente revelador porque demuestra que el animal no tenía por qué dominar visualmente el emblema. En este caso aparece combinado con una planta, y es precisamente la combinación la que constituye el diseño exclusivo de la rama que lo usaba.



El dragón (ryū) ocupa una posición especial. No pertenece a la zoología, sino al mundo de los seres sobrenaturales. Su relación con el agua, la lluvia y las fuerzas naturales lo convirtió en un motivo poderoso dentro del arte japonés, aunque no es uno de los animales más habituales en los kamon.

También encontramos diseños llamados uroko, literalmente «escamas». El ejemplo más célebre es el Mitsu uroko, tres escamas, asociado históricamente al clan Hōjō de Kamakura. La tradición de Izu vincula esas «escamas» con las escamas de un dragón, pero esta explicación pertenece al terreno de la tradición y no debe presentarse como un hecho histórico demostrado. Aquí aparece una de las particularidades de la emblemática japonesa: un motivo puede ser reconocible sin que exista una única explicación aceptada sobre su origen.

Entre los animales acuáticos representados también aparece la carpa (koi). Aunque su presencia en la emblemática es muy limitada, su valor simbólico dentro de la cultura japonesa es extraordinario.

La carpa representa tradicionalmente la perseverancia, la fortaleza y la superación de las dificultades. Esta asociación procede de una antigua leyenda de origen chino según la cual una carpa capaz de remontar una poderosa corriente, y superar la llamada Puerta del Dragón, podía transformarse en uno de ellos. La imagen convirtió al pez en símbolo de quien alcanza el éxito mediante el esfuerzo y la constancia.
En los kamon, la carpa aparece representada de forma muy estilizada, sola o acompañada de agua y ondas. Como ocurre con la mayoría de estos emblemas, lo esencial es la silueta y no el color.

A diferencia de otros símbolos, no existe una atribución suficientemente segura que permita considerar la carpa como emblema exclusivo de un gran clan samurái concreto. Aunque fue usado por los Sakai y algunas ramas menores, su importancia, en cualquier caso, desborda a la emblemática. La misma imagen de la carpa que lucha contra la corriente reaparece en el arte japonés y, especialmente, en las koinobori, las banderas con forma de carpa que simbolizan el deseo de que los niños crezcan fuertes, perseverantes y prósperos.

Además, tambien se encuetran representados en diferentes kamon la gamba (ebi), moluscos y conchas ( hamaguri y hotate), y en escasas ocasiones el cangrejo de río.

Animales terrestres.

En tierra firme encontramos algunos de los kamon más interesantes porque sus animales permiten establecer vínculos muy directos con determinados clanes y sus diferentes líneas.

El caballo tiene una relación antiquísima con Japón. Fue animal de guerra, transporte, agricultura y también objeto de culto; la tradición de ofrecer caballos a los santuarios está en el origen remoto de las ema votivas.
Pero son los Sōma quienes proporcionan uno de los ejemplos más claros de un clan asociado a un motivo ecuestre. Su Sōma tsunagi-uma representa un caballo sujeto por dos postes. Es conocido como uno de los emblemas del clan Sōma, y se relaciona tradicionalmente con las historias de Taira no Masakado y con la tradición ecuestre de la región.

Hay que hacer aquí una distinción importante. Las fuentes modernas suelen repetir que los Sōma descendían de Masakado, pero la propia tradición genealógica es más compleja y los historiadores consideran más plausible su vinculación con la rama de los Chiba descendiente de Taira Yoshifumi. Además, la cultura de los kamon todavía no estaba formada en tiempos de Masakado, por lo que las historias que atribuyen directamente el emblema a acontecimientos del siglo X deben entenderse como tradiciones genealógicas posteriores, no como documentación contemporánea. 

El conejo (usagi) ocupa un lugar muy particular en la cultura simbólica japonesa por su asociación con la luna. Los kamon de conejo pueden mostrarlo solo, enfrentado a otro conejo, acompañado por ondas o saltando junto a la luna. Se le relaciona tradicionalmente con la buena fortuna, la longevidad y la fecundidad, además de con el imaginario lunar.

Entre los clanes que utilizaron motivos de conejo aparecen los Mitsu hashi, así como las ramas Terao, Mizushima e Inada, entre otras. El repertorio no pertenece a un único clan.  Es significativo que el conejo rara vez aparezca aislado de su universo simbólico: luna, agua y movimiento forman parte de la tradición visual que lo rodea.

Y llegamos quizá al animal más cargado de historia política: la mariposa.

El motivo conocido como Ageha-chō  (la mariposa con las alas levantadas) está estrechamente asociado a los Taira, y especialmente a determinadas ramas de tradición Taira. En época posterior también fue empleado por diferentes ramas de los clanes  Oda, Ikeda, Seki y otras. El propio Museo de la Ciudad de Ishioka documenta el uso del Ageha-chō por la familia Ikeda y señala su asociación tradicional con los Taira.

Pero aquí hay que introducir una cautela histórica importante. Es frecuente encontrar afirmaciones según las cuales la mariposa habría sido «el escudo de Taira no Kiyomori». Esa formulación es demasiado tajante. La identificación de la mariposa como emblema característico de los Taira se consolidó posteriormente, y no existe una prueba contemporánea inequívoca que permita afirmar que Kiyomori utilizara exactamente el Ageha-chō como un kamon en el sentido que posteriormente adquirió el término. Fuentes especializadas señalan precisamente esta dificultad.

Eso no disminuye la importancia histórica del motivo. Al contrario, demuestra cómo los kamon podían convertirse con el tiempo en símbolos de linajes concretos dentro de una rama del clan, incluso cuando la asociación concreta entre una figura y un antepasado famoso se construía retrospectivamente.



También se encuentran representados, en banderas, según la tradición, aunque algunos de ellos no están completamente documentados como kamon: el ciervo (shika), el león (shisi), el murciélago (komori), el ciempiés (mukade), la cigarra (semi) y la libélula (tombo).


Los Colores.

Aquí conviene desmontar una idea muy extendida cuando se contempla un kamon desde la perspectiva europea. No existe una «paleta emblemática japonesa» comparable a los esmaltes europeos.
En la representación tradicional, el diseño se considera esencialmente una forma. Puede aparecer negro sobre blanco o blanco sobre negro dependiendo de la superficie sobre la que se aplique. Las fuentes japonesas señalan precisamente que el color no es el elemento que define el kamon.  Esto explica la extraordinaria uniformidad visual de los emblemas que vemos en kimonos ceremoniales,armaduras, banderas y estandartes, edificios, objetos y tumbas.

En una fotografía histórica puede parecer que un clan (o una rama de este) posee un «kamon blanco» y otra uno «negro», pero en muchos casos estamos simplemente ante la inversión de figura y fondo. Hubo, por supuesto, usos decorativos y excepcionales en los que el color tuvo mayor protagonismo. Pero sería erróneo trasladar al kamon la lógica europea según la cual el color del campo y de las figuras forma parte de la identidad heráldica.

Un bestiario mucho más pequeño de lo que parece.

Cuando se habla de emblemática japonesa, es fácil imaginar un repertorio zoológico enorme. En realidad, los animales nunca dominaron los kamon. Las plantas fueron muchísimo más importantes: paulonia, glicina, crisantemo, ciruelo, bambú, hiedra y muchas otras aparecen constantemente. Las clasificaciones generales de los kamon sitúan los animales junto a plantas, fenómenos naturales, edificios, vehículos, herramientas y patrones geométricos.  Precisamente por eso los animales que sí llegaron a convertirse en emblemas poseen tanto interés. Pero ninguno de ellos funcionaba exactamente como un símbolo aislado. El verdadero lenguaje estaba en la forma, la composición, la tradición y la memoria histórica.

Esa es quizá la diferencia esencial entre un kamon y un escudo de armas occidental. El animal no está ahí necesariamente para dar un mensaje como «somos valientes», «somos feroces» o «somos nobles». Está ahí porque, en algún momento de la historia de un clan, ese animal llegó a formar parte de su identidad. Y después fue reducido a unas cuantas líneas capaces de sobrevivir durante siglos.

Artículos relacionados: aquí, aquí, y aquí.

Publicado por La Mesa de los Notables.

domingo, 9 de agosto de 2026

EL KANJI EN LA EMBLEMÁTICA JAPONESA.

Riestra2026.

Algunas notas sobre la emblemática japonesa (II). 

Tal y como comentamos en nuestra entrada de ayer, pocas imágenes condensan con tanta fuerza la historia social de Japón como el mon o kamon. Nacido como signo distintivo de los clanes guerreros y sacerdotales, este emblema trascendió el ámbito de la aristocracia y, con el paso de los siglos, fue adoptado por comerciantes, corporaciones gremiales, actores, instituciones e incluso empresas, convirtiéndose en uno de los elementos de identidad visual más perdurables de la cultura japonesa.

Uesugi Kensin usó el 毘 en honor de la divinidad Bishamonten

Dentro de la rica simbología de la emblemática nipona, queremos detenernos hoy en una categoría singular que convierte la propia escritura en identidad visual: los mon construidos a partir de kanji, conocidos como 文字紋 (mojimon).

La historia de estos emblemas demuestra que, en Japón, un carácter escrito puede ser al mismo tiempo, una palabra, una imagen y una declaración de pertenencia, sin abandonar la sensibilidad y la belleza.

¿Qué es un kanji?

El kanji (漢字) es un carácter de origen chino adoptado por la lengua japonesa. A diferencia de una letra del alfabeto, un kanji posee generalmente un significado propio además de una pronunciación. Caracteres como 一 (uno), 三 (tres), 十 (diez), 大 (grande), 本 (origen o base) o 上 (arriba, superior) representan ideas y conceptos, y por ello podían convertirse fácilmente en símbolos visuales.

Esa doble naturaleza, escritura e imagen, explica su extraordinaria utilidad emblemática. Un solo carácter podía identificar a un clan, aludir al apellido de su rama principal y, en algunos casos, evocar un concepto considerado auspicioso.

El nacimiento de los emblemas de caracteres (文字紋).

Los estudios japoneses clasifican los emblemas formados por kanjis dentro de la categoría 文字紋 (emblemas de caracteres). Los repertorios emblemáticos y las obras especializadas consideran esta categoría parte integrante del sistema tradicional de los kamon.
Sin embargo, las fuentes disponibles no permiten establecer con precisión cuándo apareció por primera vez un kanji en un kamon, ni qué clan fue el primero en emplearlo. La documentación conservada demuestra que los 文字紋 existían como categoría emblemática y que fueron utilizados por importantes clanes guerreros, pero no identifica un origen único y claramente fechado.

Esa incertidumbre resulta, en sí misma, reveladora. La emblemática japonesa se desarrolló durante siglos mediante la transmisión dentro de los distintos clanes y de sus diversas ramas familiares. La mayoría de estos emblemas aparecen documentados cuando ya formaban parte de una tradición anterior.


El kanji como apellido convertido en símbolo.

Una de las funciones más evidentes del kanji en los kamon fue servir como abreviatura visual del apellido de la casa principal de un clan.
La casa Honda (本多氏) utilizó el emblema 丸に本の字, en el que el carácter 本 aparece inscrito en un círculo. El Museo Nacional de Kioto conserva un espejo decorado con el emblema de la familia Honda, lo que constituye una prueba material de su uso histórico.

De forma similar, los Ōkubo (大久保氏) emplearon un emblema basado en el carácter 大, integrado en un diseño de glicinia. El carácter coincide con el primer kanji del apellido Ōkubo y significa literalmente “grande”.
En estos casos, el kanji funciona de manera muy similar a un monograma dentro de la tradición heráldica europea: "el carácter identifica a un linaje antes incluso de que su nombre sea pronunciado".

Los números escritos con kanji ocupan un lugar destacado dentro de los 文字紋.

El ejemplo más célebre es el de los Shimazu (島津氏). Su emblema histórico fue el 十字紋, posteriormente transformado en el conocido 丸十紋, formado por el carácter 十 (diez) rodeado por un círculo. El Museo Histórico de la Familia Shimazu documenta este símbolo y reconoce que el origen exacto del carácter 十 sigue siendo desconocido, aunque existen diversas explicaciones tradicionales.

Los Mōri (毛利氏) utilizaron el emblema 一文字に三ツ星, compuesto por el carácter 一 (uno) acompañado de tres estrellas. La documentación patrimonial japonesa identifica este mon como propio del clan Mōri y lo relaciona con su ascendencia en el linaje Ōe.

Por su parte, los Inaba (稲葉氏) emplearon 折敷に三文字, donde el carácter 三 (tres) aparece inscrito dentro de una forma ritual. Este diseño fue adoptado también por los Kōno (河野氏) y los Kurushima-Murakami (来島村上氏) a partir del emblema del santuario Ōyamazumi.

Todos estos ejemplos comparten una característica constante, que no es otra que su extraordinaria simplicidad gráfica. Un solo carácter podía reproducirse con facilidad sobre banderas, armaduras, cajas lacadas, tejidos o estandartes.



Otros clanes y caracteres documentados.

Los Ukita (宇喜多氏) utilizaron el 児文字, basado en el carácter 児 (niño), cuya interpretación simbólica se relaciona con la tradición vinculada a Kojima.
Algunas ramas de los Murakami (村上氏) emplearon el 上文字, formado por el carácter 上 (arriba, superior).

Los Yamauchi (山内氏) contaron con un emblema alternativo denominado 山内一文字, basado en 一, mientras que ciertas ramas de los Kuki (九鬼氏) utilizaron un 九文字 construido a partir del carácter 九 (nueve).

La rama Katahara Matsudaira (形原松平氏) empleó 丸に利の字, con el carácter 利, asociado a la rama principal del clan y a un significado tradicional relacionado con el beneficio o la ventaja.

Casos que pueden llevar a confusión. El Maedate.

La historia de los kanji en la simbología samurái está llena de confusiones modernas. Algunos de los caracteres más famosos no eran kamon militares ni atributos simbólicos personales.
El célebre 愛 de Naoe Kanetsugu era un maedate, el adorno frontal de su casco, y las fuentes emblemáticas indican expresamente que no constituía ni su kamon principal, como miembro de un clan, ni un kamon alternativo.

Del mismo modo, 大一大万大吉, asociado a Ishida Mitsunari, está documentado como hata-jirushi, es decir, una insignia dentro de una bandera militar.

Esta distinción resulta esencial para comprender el sistema emblemático japonés, un señor podía poseer y usar el kamon de su clan y utilizar simultáneamente otros símbolos escritos para su identificación en el campo de batalla. Como ya insistimos en nuestro artículo anterior esta práctica no era ni común ni generalizada, y solo correspondían a los usos de determinados generales y daimios en las épocas más combulsas de Japón.


La supervivencia de los mon de kanji.

Lejos de desaparecer con el final del periodo samurái, muchos de estos emblemas sobrevivieron a la transformación política del Japón moderno.
El 丸十 de los Shimazu continúa siendo uno de los símbolos más reconocibles del país. Los Mōri, Honda y otras antiguas casas conservan sus emblemas en archivos, objetos ceremoniales, arquitectura, museos, patrimonio histórico y en la industria.

Los kamon 文字紋, siguen utilizándose hoy en Japón en contextos ceremoniales y culturales: kimonos formales, tumbas, templos, santuarios, documentos y asociaciones vinculadas a antiguas casas guerreras.
Su función ya no es militar ni aristocrática, pero continúa siendo profundamente identitaria.

Para terminar.

La heráldica europea convirtió animales, torres y coronas, etc en los símbolos de los dintintos linajes a los que representaba. La emblemática japonesa, con las particularidades que explicamos en nuestro artículo de ayer, llevó esa idea un paso más allá al convertir la propia escritura en emblema.
Un kanji podía ser simultáneamente un apellido de la rama principal de un clan, una imagen y un signo de pertenencia. Por eso los 文字紋 ocupan un lugar singular dentro de la historia de los kamon.

Como ya hemos apuntado, conocemos con certeza quién fue el primero en utilizarlos, pero sí sabemos que casas tan importantes como los Shimazu, Mōri, Honda, Inaba, Kōno, Kurushima-Murakami, Ukita y Ōkubo encontraron en un solo carácter la forma simple y duradera de expresar su identidad. Y quizá esa sea la mayor enseñanza que podemos adquirir de este tipo de emblemas tan simples como hermosos. En Japón, aun hoy, la identidad puede representarse con un solo trazo.

Artículo relacionado: aquí.

Riestra2026.

Publicado por La Mesa de los Notables.

martes, 21 de julio de 2026

DOS ESTRELLAS SOBRE UN ESCUDO.

Riestra2026. 

La reciente conquista del Mundial de Fútbol por parte de España, tras imponerse a Argentina en la final, ha añadido una segunda estrella al escudo de la selección. Pero ¿qué significan realmente esas estrellas y cuál es la historia del emblema que las sostiene?

Durante dieciséis años, el escudo de la selección española lució una única estrella. Era la huella imborrable del Mundial conquistado en Sudáfrica en 2010, el título que cambió para siempre la historia del fútbol español. Desde el pasado día 19, ese mismo escudo presenta una segunda. Apenas unos centímetros de hilo dorado sobre la camiseta, pero suficientes para recordar que España ha sido dos veces campeona del mundo.

La imagen resulta tan familiar que no todos, aunque cada vez son más, se detienen a pensar qué significan realmente esas estrellas o desde cuándo forman parte del lenguaje universal del fútbol. Lejos de ser un elemento decorativo, constituyen un distintivo reservado a las selecciones campeonas del mundo. La FIFA autoriza que cada federación luzca una estrella por cada Copa Mundial conquistada, de modo que el escudo se convierte también en un resumen de su palmarés.

La costumbre de bordar estrellas sobre el escudo de las selecciones, según tenemos entendido, no nació con la Copa del Mundo. Su precedente se encuentra en el fútbol italiano, donde algunos clubes comenzaron a utilizarlas para distinguir sus títulos nacionales. La tradición dio el salto a las selecciones tras el tercer Mundial conquistado por Brasil en México 1970 y terminó consolidándose como un símbolo universal del fútbol.

Escudo de contorno español cargado con las armas completas de España timbradas de Corona Real y acompañadas por las Columnas de Hércules, coronadas con las coronas imperial y real, con la divisa «PLUS ULTRA». En punta figura un roel con las siglas «RFEF» de gules, flanqueado por la fecha «1909». El conjunto va surmontado por dos estrellas de cinco puntas de oro, bordadas exteriormente al escudo, como selección bicampeona del mundo.


En el caso de España, la primera apareció tras el triunfo en el Mundial de Sudáfrica de 2010. La segunda se ha incorporado después de la conquista del campeonato celebrado este mismo año 2026, situando a la selección española entre el reducido grupo de países que han levantado el trofeo en más de una ocasión.

Pero el escudo sobre el que descansan esas estrellas tiene una historia mucho más larga que los propios títulos mundiales. Sus orígenes se remontan a 1920, cuando España disputó sus primeros partidos internacionales en los Juegos Olímpicos de Amberes. Aquel equipo ya vistió de rojo y utilizó como emblema un león rampante amarillo, inspirado en el antiguo ducado de Brabante, un territorio históricamente vinculado a la Monarquía Hispánica.

Con el paso de las décadas, el escudo fue transformándose al mismo ritmo que la historia política del país. Cambiaron coronas, escudos nacionales y elementos heráldicos hasta llegar al diseño actual de la Real Federación Española de Fútbol. Incluso hubo lugar para una curiosa rectificación histórica, ya que durante algún tiempo, la camiseta reprodujo por error un escusón correspondiente a la rama francesa de la Casa de Borbón. El fallo fue detectado, según creemos, por el historiador Jaime Salazar y corregido por la Federación y Adidas en 2013, antes del Mundial de Brasil.

Desde entonces, las modificaciones han respondido sobre todo a criterios de diseño y adaptación digital, sin alterar la esencia del emblema. La última actualización importante llegó en 2021, con un escudo más limpio y legible, preparado para convivir tanto en una camiseta como en una pantalla.

Las dos estrellas que hoy lo coronan son, en realidad, la parte más reciente de una historia que comenzó hace más de un siglo. El escudo ha cambiado varias veces. Las estrellas, en cambio, solo aparecen cuando sucede lo más difícil en el fútbol, que no es otra cosa sino ganar la Copa del Mundo.

Riestra2026.

Publicado por La Mesa de los Notables.


lunes, 20 de julio de 2026

PROGRAMA E INSCRIPCIÓN EN EL II CONGRESO INTERNACIONAL DE HERÁLDICA.

 

Ya está disponible el programa completo y la inscripción del II Congreso Internacional de Heráldica, que se celebrará los días 25 y 26 de septiembre de 2026, organizado por la Real Maestranza de Caballería de Ronda, bajo el título «Los reyes de armas en la época moderna. Oficiales reales al servicio de la distinción y el estamento noble»

Para leer toda la información: aquí.



Publicado por La Mesa de los Notables.