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Algunas notas sobre la emblemática japonesa (IV).
Los animales
ocupan un lugar singular dentro de la emblemática tradicional nipona. No son,
sin embargo, equivalentes a los usados por la heráldica occidental. Un
animal no constituye automáticamente una «divisa» que determine una virtud
familiar, ni existe un código universal que permita interpretar todos los kamon
de la misma manera. El significado depende del motivo, de su tradición y, en
ocasiones, del clan que lo adoptó.
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| Mariposa de los Taira |
Y hay otra
diferencia fundamental, en un kamon, la forma importa más que el color. Los
emblemas tradicionales son esencialmente monocromos; pueden aparecer negros
sobre fondo claro o blancos sobre fondo oscuro. El color no suele formar parte
de la identidad del diseño. La biblioteca prefectural japonesa de Fukuoka consultó
específicamente esta cuestión llegó a la conclusión, apoyándose en
especialistas y repertorios emblemáticos, de que lo esencial es la figura, en
un lienzo blanco se representa normalmente en negro y sobre una superficie
negra, en blanco.
Con esa
precaución, podemos adentrarnos en el pequeño "bestiario" de la emblemática
japonesa.
Aves. Entre
la longevidad y la guerra.
Las aves son
probablemente uno de los grupos animales más reconocibles dentro de los kamon.
Grullas, gansos, gorriones, cuervos y aves de presa aparecen convertidos en
figuras de extraordinaria precisión geométrica.
Pocos
animales están tan asociados a la longevidad en Japón como la grulla (tsuru).
Junto con la tortuga, aparece tradicionalmente como símbolo de larga vida y
prosperidad. El Tsuru no maru, la grulla inscrita en un círculo, es uno de los
diseños clásicos de la tradición.
La
importancia de la grulla no se limita al significado auspicioso. La figura fue
utilizada por distintos señores de la guerra. Entre los clanes guerreros asociados al Tsuru
no maru aparecen los Mōri, los Nambu y ramas relacionadas con Hongwanji, según
repertorios de kamon. La propia Biblioteca Nacional Japonesa
conserva referencias documentales a variantes de la «grulla circular»
utilizadas por clanes aristocráticos.
Aquí
conviene evitar una asociación moderna muy extendida, la famosa grulla roja de
Japan Airlines no es un antiguo kamon. Su diseño fue creado en 1958 y se
inspiró visualmente en la tradición de la grulla, aunque su parecido con
determinados emblemas históricos resulta evidentemente buscado.
Si la grulla
representa la longevidad, las plumas de halcón (taka no hane) llevan el
imaginario hacia el mundo militar. Las plumas de halcón forman uno de los
llamados cinco grandes motivos de kamon (godaimon), junto a la glicina, la
paulonia, la flor de membrillo y la acederilla.
El motivo es
particularmente apropiado para una sociedad guerrera. El halcón estaba ligado a
la cetrería y a la cultura marcial de las élites. Sus plumas, además, podían
reducirse a una forma limpia y fácilmente reconocible, exactamente el tipo de
diseño que funcionaba bien sobre una bandera o una armadura.
Las
variantes de plumas cruzadas, «plumas de
halcón cruzadas dentro de un círculo», aparecen en numerosos clanes. La
asociación no debe confundirse, sin embargo, con la idea de que todas las
familias que empleaban plumas de halcón pertenecieran a un único clan, ya que
un mismo motivo podía ser utilizado por ramas o clanes distintos, con sutiles
diferencias.
El gorrión
(suzume) aparece a menudo combinado con bambú. Es uno de esos casos en los que
el animal adquiere su fuerza visual no tanto por aparecer aislado como por
formar pareja con otro motivo natural.
La
combinación de bambú y gorrión quedó especialmente vinculada a determinados
clanes del Japón medieval, entre ellos en la tradición de los Date, aunque el
repertorio del clan Date es mucho más amplio y no debe reducirse a este motivo.
La
importancia de este tipo de composición revela algo esencial de los kamon, como es que no
siempre se trata de un animal convertido en símbolo independiente. A veces es
la relación entre dos elementos (ave y planta, animal y luna, animal y agua) la
que construye el significado.
Entre las
aves hay además una figura que se encuentra en el límite entre zoología y
mitología: el Yatagarasu o cuervo de tres patas.
La tradición
lo presenta como un ave sobrenatural que guió al emperador Jimmu desde Kumano
hacia Yamato. Por esa razón, el cuervo está relacionado con la guía y la
orientación divina. Su presencia es especialmente importante en la iconografía
de Kumano. No debe confundirse, por
tanto, con un simple cuervo. En este caso el kamon remite a un clan que se decía heredero de un personaje de la mitología japonesa.
Menos representados (o no acreditados documentalmente en kamon pero si en banderas) se encuentran la garza (sagi)el fenix (ho-o) la paloma (hato) el ganso (Kari), el pato (kamo), el águila (iguru) y el cuervo (karasu).
Animales acuáticos.
La tortuga
(kame) comparte con la grulla, como ya hemos dicho, el símbolo de longevidad. La imagen aparece
en diferentes variantes, entre ellas la llamada noborigame, la «tortuga
ascendente». Junto al Tsuru no maru, la tortuga figura entre los ejemplos
clásicos de kamon cuyo significado está explícitamente relacionado con el deseo
de una vida larga y próspera para el clan.
Existe
además una tradición más compleja alrededor de las tortugas extraordinariamente
longevas, como el minogame, representado con una especie de cola de algas que
crece a partir de su caparazón. Aquí la longevidad deja de ser simplemente una
característica animal y se transforma en una cualidad casi sobrenatural.
No conviene,
sin embargo, atribuir un único clan histórico a «la tortuga» como si se tratara
de un emblema exclusivo. Existen numerosas variantes y usos familiares.
Un caso
mucho más concreto es el cangrejo de la familia Date.
El Museo de
la Ciudad de Sendai conserva un jinbaori (prenda militar) perteneciente a Date
Shigemura, séptimo señor del dominio de Sendai. La pieza lleva cosido en
espalda y mangas el kani-botan, el «cangrejo y peonía», un kamon usado por el
clan Date.
Es un
ejemplo particularmente revelador porque demuestra que el animal no tenía por
qué dominar visualmente el emblema. En este caso aparece combinado con una
planta, y es precisamente la combinación la que constituye el diseño exclusivo
de la rama que lo usaba.
El dragón (ryū) ocupa una posición especial. No pertenece a la zoología, sino al mundo de los seres sobrenaturales. Su relación con el agua, la lluvia y las fuerzas naturales lo convirtió en un motivo poderoso dentro del arte japonés, aunque no es uno de los animales más habituales en los kamon.
También encontramos diseños llamados uroko, literalmente «escamas». El ejemplo más célebre es el Mitsu uroko, tres escamas, asociado históricamente al clan Hōjō de Kamakura. La tradición de Izu vincula esas «escamas» con las escamas de un dragón, pero esta explicación pertenece al terreno de la tradición y no debe presentarse como un hecho histórico demostrado. Aquí aparece una de las particularidades de la emblemática japonesa: un motivo puede ser reconocible sin que exista una única explicación aceptada sobre su origen.
Entre los animales acuáticos
representados también aparece la carpa (koi). Aunque su presencia en la
emblemática es muy limitada, su valor simbólico dentro de la cultura japonesa
es extraordinario.
La carpa representa tradicionalmente la
perseverancia, la fortaleza y la superación de las dificultades. Esta
asociación procede de una antigua leyenda de origen chino según la cual una
carpa capaz de remontar una poderosa corriente, y superar la llamada Puerta del
Dragón, podía transformarse en uno de ellos. La imagen convirtió al pez en
símbolo de quien alcanza el éxito mediante el esfuerzo y la constancia.
En los kamon, la carpa aparece
representada de forma muy estilizada, sola o acompañada de agua y ondas. Como
ocurre con la mayoría de estos emblemas, lo esencial es la silueta y no el
color.
A diferencia de otros símbolos, no
existe una atribución suficientemente segura que permita considerar la carpa
como emblema exclusivo de un gran clan samurái concreto. Aunque fue usado por los Sakai y algunas ramas menores, su importancia, en
cualquier caso, desborda a la emblemática. La misma imagen de la carpa que
lucha contra la corriente reaparece en el arte japonés y, especialmente, en las
koinobori, las banderas con forma de carpa que simbolizan el deseo de que los
niños crezcan fuertes, perseverantes y prósperos.
Además, tambien se encuetran representados en diferentes kamon la gamba (ebi), moluscos y conchas ( hamaguri y hotate), y en escasas ocasiones el cangrejo de río.
Animales
terrestres.
En tierra
firme encontramos algunos de los kamon más interesantes porque sus animales
permiten establecer vínculos muy directos con determinados clanes y sus
diferentes líneas.
El caballo
tiene una relación antiquísima con Japón. Fue animal de guerra, transporte,
agricultura y también objeto de culto; la tradición de ofrecer caballos a los
santuarios está en el origen remoto de las ema votivas.
Pero son los
Sōma quienes proporcionan uno de los ejemplos más claros de un clan asociado a
un motivo ecuestre. Su Sōma tsunagi-uma representa un caballo sujeto por dos
postes. Es conocido como uno de los emblemas del clan Sōma, y se relaciona
tradicionalmente con las historias de Taira no Masakado y con la tradición
ecuestre de la región.
Hay que
hacer aquí una distinción importante. Las fuentes modernas suelen repetir que
los Sōma descendían de Masakado, pero la propia tradición genealógica es más
compleja y los historiadores consideran más plausible su vinculación con la
rama de los Chiba descendiente de Taira Yoshifumi. Además, la cultura de los
kamon todavía no estaba formada en tiempos de Masakado, por lo que las
historias que atribuyen directamente el emblema a acontecimientos del siglo X
deben entenderse como tradiciones genealógicas posteriores, no como
documentación contemporánea.
El conejo
(usagi) ocupa un lugar muy particular en la cultura simbólica japonesa por su
asociación con la luna. Los kamon de conejo pueden mostrarlo solo, enfrentado a
otro conejo, acompañado por ondas o saltando junto a la luna. Se le relaciona
tradicionalmente con la buena fortuna, la longevidad y la fecundidad, además de
con el imaginario lunar.
Entre los
clanes que utilizaron motivos de conejo aparecen los Mitsu hashi, así como las ramas Terao, Mizushima e Inada, entre otras. El repertorio no pertenece a un
único clan. Es significativo que el
conejo rara vez aparezca aislado de su universo simbólico: luna, agua y
movimiento forman parte de la tradición visual que lo rodea.
Y llegamos
quizá al animal más cargado de historia política: la mariposa.
El motivo conocido como Ageha-chō (la mariposa con las alas levantadas) está estrechamente asociado a los Taira, y especialmente a determinadas ramas de tradición Taira. En época posterior también fue empleado por diferentes ramas de los clanes Oda, Ikeda, Seki y otras. El propio Museo de la Ciudad de Ishioka documenta el uso del Ageha-chō por la familia Ikeda y señala su asociación tradicional con los Taira.
Pero aquí
hay que introducir una cautela histórica importante. Es frecuente encontrar
afirmaciones según las cuales la mariposa habría sido «el escudo de Taira no
Kiyomori». Esa formulación es demasiado tajante. La identificación de la
mariposa como emblema característico de los Taira se consolidó posteriormente,
y no existe una prueba contemporánea inequívoca que permita afirmar que
Kiyomori utilizara exactamente el Ageha-chō como un kamon en el sentido que
posteriormente adquirió el término. Fuentes especializadas señalan precisamente
esta dificultad.
Eso no disminuye la importancia histórica del motivo. Al contrario, demuestra cómo los kamon podían convertirse con el tiempo en símbolos de linajes concretos dentro de una rama del clan, incluso cuando la asociación concreta entre una figura y un antepasado famoso se construía retrospectivamente.
También se encuentran representados, en banderas, según la tradición, aunque algunos de ellos no están completamente
documentados como kamon: el ciervo (shika), el león (shisi), el murciélago (komori), el
ciempiés (mukade), la cigarra (semi) y la libélula (tombo).
Aquí
conviene desmontar una idea muy extendida cuando se contempla un kamon desde la
perspectiva europea. No existe una «paleta emblemática japonesa» comparable a
los esmaltes europeos.
En la
representación tradicional, el diseño se considera esencialmente una forma.
Puede aparecer negro sobre blanco o blanco sobre negro dependiendo de la
superficie sobre la que se aplique. Las fuentes japonesas señalan precisamente
que el color no es el elemento que define el kamon. Esto explica la extraordinaria uniformidad
visual de los emblemas que vemos en kimonos ceremoniales,armaduras, banderas y
estandartes, edificios, objetos y tumbas.
En una fotografía histórica puede parecer que un clan (o una rama de este) posee un «kamon blanco» y otra uno «negro», pero en muchos casos estamos simplemente ante la inversión de figura y fondo. Hubo, por supuesto, usos decorativos y excepcionales en los que el color tuvo mayor protagonismo. Pero sería erróneo trasladar al kamon la lógica europea según la cual el color del campo y de las figuras forma parte de la identidad heráldica.
Un bestiario
mucho más pequeño de lo que parece.
Cuando se habla de emblemática japonesa, es fácil imaginar un repertorio zoológico enorme. En realidad, los animales nunca dominaron los kamon. Las plantas fueron muchísimo más importantes: paulonia, glicina, crisantemo, ciruelo, bambú, hiedra y muchas otras aparecen constantemente. Las clasificaciones generales de los kamon sitúan los animales junto a plantas, fenómenos naturales, edificios, vehículos, herramientas y patrones geométricos. Precisamente por eso los animales que sí llegaron a convertirse en emblemas poseen tanto interés. Pero ninguno de ellos funcionaba exactamente como un símbolo aislado. El verdadero lenguaje estaba en la forma, la composición, la tradición y la memoria histórica.
Esa es quizá
la diferencia esencial entre un kamon y un escudo de armas occidental. El
animal no está ahí necesariamente para dar un mensaje como «somos valientes», «somos feroces»
o «somos nobles». Está ahí porque, en algún momento de la historia de un clan,
ese animal llegó a formar parte de su identidad. Y después fue reducido a unas
cuantas líneas capaces de sobrevivir durante siglos.
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Publicado por La Mesa de los Notables.

