En la hora del Ángelus del jueves 17 de septiembre de 2026, S.A.R. Don Manuel Filiberto de Saboya, XXVII Duque de Saboya, Príncipe del Piamonte, Príncipe de Venecia y Jefe de la Casa Real de Saboya, accedía a la Capilla Real de la Santa, Metropolitana y Patriarcal Iglesia Catedral de Sevilla, a los acordes de la Marcha Real Italiana; la cual y a través de la tubería del órgano se presentaba con un sonido triunfal y célico, mientras Don Manuel Filiberto entraba por la vía sacra, se inclinaba ante el altar y ocupaba el sitial con reclinatorio, delante de los bancos a la derecha del altar.
Aquellos instantes permitían una evocación de los 85 años de
existencia del Reino de Italia (desde el 17 de marzo de 1861 hasta el 18 de
junio de 1946), así como de los antepasados regios inmediatos de Su Alteza
Real, S.M. Don Víctor Manuel II (Chozno), el primer rey de la unificación de
Italia (1861-1878); S.M. Don Humberto I (Tatarabuelo), quien reinó entre1878 y
1900, hasta su asesinato por Gaetano Bresci en Monza; S.M. Don Víctor Manuel
III (Bisabuelo), quien reinó entre 1900 y 1946, el soberano de Italia en la
Primera y la Segunda Guerras Mundiales; y S.M. Don Humberto II, el denominado
como “Rey de Mayo”, quien reinó 34 días (09.05.1946 – 12.06.1946), hasta
conocer los resultados del referéndum constitucional, sobre el que planean
serias irregularidades en el recuento de los votos que depuso la Monarquía.
La Santa Misa fue oficiada por el Excmo.
y Rvdmo. Mons. José Ángel Saiz Meneses, Arzobispo de Sevilla, y a la que
asistían en los primeros bancos, un auténtico elenco de títulos del Reino,
entre otros, la Excma. Sra. Doña María de la Almudena de Arteaga y del Alcázar,
XX Duquesa del Infantado y por tres veces Grande de España; S.A.S. Don Carlo
Emanuele Ruspoli, Príncipe del Sacro Romano Imperio y Duque de Morignano; el
Ilmo. Sr. Don Borja de Arteaga Fierro, XVI Marqués de Vivola; el Ilmo. Sr. Dr.
Don Antonio Pulido Gutiérrez, y el Ilmo. Sr. Don Cayetano García Soriano.
Su Excelencia Reverendísima Mons. Saiz
Meneses recordó el origen de las dos Órdenes que conforman a la de San Mauricio
y San Lázaro, la primera fundada en el año 1434, y la segunda, en el año 1100.
Una Orden que es fusión de las dos, combattente una y asistencial la otra,
según la bula Pro Comissa Nobis del Papa Gregorio XIII, del año 1572 y que
domicilió en la Real Casa de Saboya, otorgando su Gran Maestrazgo en el Jefe de
la misma.
Al finalizar la Eucaristía, Don Manuel
Filiberto de Saboya, precedido por dos Caballeros de Sevilla, el Ilmo. Sr. Don
Leopoldo Fernández de Angulo y Gómez de las Cortinas y el Ilmo. Sr. Don
Leopoldo González y Sagra que portaban la ofrenda floral de rosas blancas como
la cruz de la Casa de Saboya, que el Príncipe deposito a los pies de Ntra. Sra.
de los Reyes, Patrona de Sevilla.
A continuación, Su Alteza Real, asistido
por el Ilmo. Sr. Dr. Don Íñigo de Felipe y Gárate y los dos Caballeros
antedichos, impuso las insignias de los Caballeros y Damas que ingresaron en la
Orden de San Mauricio y San Lázaro: un total de 1 Dama Gran Cruz, 4 Caballeros
Grandes Cruces, 1 Caballero Comendador, 1 Dama y 2 Caballeros. La Duquesa del
Infantado dirigió unas palabras en representación de los nuevos Caballeros y
Damas Mauricianos; así como el Príncipe Ruspoli que destacó la vinculación
personal y familiar a la OSSML y a la Casa Real de Saboya.
Don Manuel Filiberto dedicó unas
cariñosas palabras a Sevilla y se puso bajo la protección de Ntra. Sra. de los
Reyes, así como al finalizar su intervención entregó la Estola de San Mauricio
y San Lázaro a S.E. el Arzobispo de Sevilla, quien impartió su bendición a
todos los asistentes.
Tal como había remarcado el Delegado
para España de las ODDCS: “Oggi, con la presenza di Sua Altezza Reale, Siviglia
è la capitale della Savoia; grazie all'autentica passione che Don Manuele
Filiberto nutre per Siviglia, l'Andalusia e la Spagna”.
El Jefe de la Casa Real de Saboya fue a
la Capital Hispalense al habérsele concedido el Título de Padrino de la XX
edición de los Premios Escaparate, bajo la dirección de Don Mario Niebla del
Toro y Carrión, quien convirtió la Plaza de Ntra. Sra. los Reyes en un marco
excepcional de reencuentro sevillano, con representación institucional,
empresarial, aristocrática, cultural, musical, la moda, el deporte y de los
sevillanos, Quienes supieron hacer memoria de las dos décadas de historia de la
Revista Escaparate, un proyecto ilusionante de su creador y director que
emocionó y sedujo vivamente a los asistentes, porque era parte de ellos mismos
y por el amplio abanico armónico del yantar, los caldos, las interpretaciones
musicales, el reconocimiento a los galardonados, la singularidad de una plaza
que devino en un retazo de cielo y con esa magia única y excepcional que
envuelve la obra creativa de Sevilla.
Previamente, Don Manuel Filiberto había
visitado al Excmo. Sr. Don José Luis Sanz Ruíz, Alcalde de Sevilla, concedido
varias entrevistas a medios de comunicación, recalando en el Real Club Aero de
Andalucía, donde fue recibido por su presidente, el Excmo. Sr. Don Enrique
Moreno de la Cova Maestre; rindiendo homenaje a Ntra. Sra. Esperanza Macarena,
en su basílica, y al Simpecado de la Hermandad del Rocío de la Macarena, en la
parroquia de San Gil Abad, donde se le entregó la Medalla Corporativa, a cargo
de su Hermano Mayor, Don Mario Niebla del Toro y Carrión.
Don Manuel Filiberto, atendiendo a los
proyectos benéficos y humanitarios de sus Órdenes, acudió al Colegio SAFA
Blanca Paloma, en el barrio de los Pajaritos, para la concesión de cuatro becas
a cuatro de sus estudiantes, ofrecidas por Cajasol, que permitirán una sólida
formación y la oportunidad de labrarse un futuro.
En su estancia en el Colegio Blanca
Paloma, se ofreció un libro para firmar al Príncipe y, como nos destacó Doña
Arita López Pérez, coordinadora de proyectos sociales, de inclusión y trabajo
comunitario, en la página que Don Manuel Filiberto de Saboya estampó su
dedicatoria, aparecía –por casualidad o causalidad– la frase, como síntesis,
pálpito o profecía, de: “A zurzir el daño”.
Publicado por La Mesa de los Notables.

