martes, 20 de febrero de 2018

LA ORDEN DEL CÉSAR CARLOS.

La Imperial Orden Hispánica de Carlos V  es una hermandad de caballeros creada en el seno de la Sociedad Heráldica Española, con el propósito de conmemorar debidamente los quinientos años del descubrimiento de América y los cuatrocientos en los que América y España formaron una sola nación.
Escudo de la IOH de Carlos V.


A finales del año 1986, un grupo de aficionados a la heráldica y a la historia patria, casi todos diplomados por la escuela del recordado y fallecido don Vicente de Cadenas, deseaban organizar una institución no excluyente que se fijase como objetivo la divulgación de las llamadas ciencias auxiliares de la Historia. Creada por aquellas fechas la Sociedad Heráldica Española, ésta dio cauce al nacimiento de la Orden del Emperador, esta distinción, vendría a ser denominada posteriormente, Imperial Orden Hispánica de Carlos V.
La institución fue creada oficialmente en octubre de 1987 por varios militares, el malogrado general Hernández Rovira, asesinado por la organización terrorista ETA, el recordado coronel Rodríguez Agustín, el coronel de Dueñas Díaz, el coronel Arredondo Acuña y un grupo de civiles como don José María de Montells y Galán, don José Ramón Alonso de Contreras, y don Guillermo Torres-Muñoz y Osácar, entusiastas de la figura histórica de Carlos I de España y V de Alemania, como una distinción honorifica dependiente de la dicha Sociedad Heráldica Española.
Meses antes de su constitución formal se había ofrecido el Gran Magisterio a don Enrique de Borbón y García-Lobez, hijo de don Francisco de Borbón, duque de Sevilla, y  en esa época gran maestre de la Orden de San Lázaro de Jerusalén, que nominaría a don José María de Montells y Galán, ya por aquel entonces conocido escritor de temas caballerescos, como preceptor de su hijo, a la sazón con 17 años, en todos los asuntos concernientes a la Orden de Carlos V. Todo ello mediante carta dirigida a la Junta de Fundadores, fechada en noviembre de 1987, un año antes de producirse el primer acto de investidura que tendría lugar en Madrid, en el Convento de don Juan de Alarcón de las madres mercedarias, el 26 de noviembre de 1988.
En aquella ocasión ingresarían los ya fallecidos don Augusto de Castañeda y Fernández-Bel y don Fernando Cabezón Castillo, caballeros ejemplares de grata memoria, junto a don José Antonia Dávila, marinos como el capitán de corbeta don Jaime Rocha o don Antonio de la Vega y Blázquez, militares como el comandante don Rafael Pérez de Sevilla, que engrosarían las filas de la institución marcando las pautas futuras por donde discurriría su devenir, pues ha sido constante el ingreso en la corporación carolina de personal del Ejército de Tierra, del Aire, de la Armada, Guardia Civil y Cuerpos de Seguridad. No faltaron en esta primera ceremonia, hispanistas de la talla del canadiense Barccani-Dunnston, por poner un ejemplo. El ágape subsiguiente a la investidura se celebró en la Gran Peña de Madrid con asistencia del gran maestre , don Enrique de Borbón y sus padres don Francisco y doña María José de Borbón.
Interpretación de las armas de don Enrique de Borbón y García-Lóbez que hace el heraldista Martínez Larrañaga.

La elección don Enrique de Borbón como gran maestre, una persona tan joven en aquellos años, fue sin duda un gran acierto y una apuesta de futuro, como así lo ha demostrado el devenir de los años transcurridos. Cierto es que se barajaron otros nombres pero el que prevaleció fue el de don Enrique, por especial empeño, de los señores Rodríguez Agustín, Montells y Galán y Torres-Muñoz, que le conocían de su experiencia como caballeros lazaristas y que respondieron de su conducta ante el Consejo Supremo, denominación que había tomado la Junta de Fundadores. don Enrique se ha revelado como un incansable guía intelectual, verdadero conductor de la actividad cultural que desarrolla la Sociedad Heráldica Española.
En aquellos primeros tiempos, es de destacar la contribución a los fines corporativos, del desaparecido capitán don Carlos Bartual, autor del hermoso diploma que atestigua la pertenencia a la corporación, de nuestro primer pendolista y dibujante de escudos, don Ángel Frontan y también del conocido galerista don Pedro Peña Tumar, primer portaestandartes y actual senador de la Orden.
Desde un principio, la Junta de Fundadores, se declino por designar al nuevo instituto como Orden, pese a que hubo quien propuso Hermandad e incluso Tercio. Naturalmente, Tercio o Hermandad, hubiesen sido menos conflictivos y más cercanos a la realidad de los objetivos corporativos, próximos a premiar el mérito que debe ser recompensado a juicio de los responsables de la institución. No obstante, actualmente se define como hermandad de caballeros, unidos por su devoción a Santa Bárbara, el recuerdo del césar Carlos y la obra universal de España, según sus propios reglamentos.
La segunda investidura de caballeros y damas se celebró en lo que ha sido hasta ahora su marco tradicional, el Real Alcázar de Segovia, el 4 de noviembre de 1989. Fue merced al buen oficio del coronel artillero don Eduardo Rodríguez Agustín quien, para que la institución tenga un entorno digno, mantiene una reunión con el entonces director de la Academia de Artillería, Excmo. señor general don Ángel Ugarte y Fernández Landa, presidente del Patronato del Alcázar de Segovia, a fin de que permita la celebración en el histórico sitio. Después de él y sucesivamente en todos los directores de la Academia de Artillería, la Orden ha encontrado siempre comprensión y cariño.
En aquellos momentos podemos destacar el ingreso  de don Alberto de Borbón y Rich, primo de don Francisco de Borbón y Borbón, padre de nuestro gran maestre. Se comienza a publicar la revista Colegio de Armas, se patrocinan conferencias, ciclos sobre la figura del emperador y conciertos de música. se concede un Premio de Periodismo César Carlos, que cuenta entre sus galardonados nada menos que con don Medardo Fraile, maestro de la narrativa española, con el coronel don José Antonio Crespo Francés y Valero. Se crean las Aspas de Borgoña al Mérito de la Orden, otorgadas a nuestro dibujante don José María Abia de la Peña y don Andrés Alaez Feal. En el año 1991, la organización terrorista ETA asesina sin piedad a uno de los fundadores, el general don Juan José Hernández Rovira, que había tenido una influencia en la conformación ideológica y organizativa de la corporación, acción cultural, histórica y patriótica, basada en la figura del emperador. En abril de 1992, en respuesta a una carta del gran maestre, el Augusto Señor, don Juan de Borbón y Battenberg, conde de Barcelona, tuvo a bien aceptar la dignidad de regidor perpetuo de la Sociedad Heráldica Española, este hecho supuso un indudable espaldarazo.
En el año 2008, a propuesta de algunos caballeros como don José Luis Serrano y Armenteros, bailio en los Antiguos Reinos de Jaén y Granada, y don Sergio Fernández y Moreno, la Orden inicia una nueva etapa celebrando un segundo cruzamiento anual en el Real Monasterio de San Jerónimo de Granada con la intención de ayudar económicamente a las monjas jerónimas que residen en este histórico recinto, y cuya situación es de precariedad, debido a las escasas contribuciones que perciben para el mantenimiento de la Comunidad y el Real Monasterio.
Con tal fin, entre otras actividades, se viene celebrando una cena benéfica anual en Madrid presidida por nuestro gran maestre don Enrique de Borbón, en la que la generosidad de los caballeros y damas aportan su grano de arena.
Independientemente de Segovia y Granada, en el año 2003 se celebró una investidura en San Juan de Puerto Rico, donde los miembros de la corporación fueron acogidos por el cardenal don Luis Aponte y Martínez, a quien se distinguió con la Medalla del Descubrimiento que otorga la Sociedad Heráldica Española, así como a don Eduardo de Santiago, al señor Frederick Kurr,  a don Juan José Sotus, a don Octavio Bustos entre otros, que ayudaron a organizar la estancia, así como el solemne acto de investidura. Todos los asistentes procedentes de España fueron acompañados por un nutrido grupo de caballeros y damas de la sociedad portorriqueña, en la Casa de España.
Propiciado por nuestro recordado amigo, lamentablemente fallecido, el señor don Francisco Manuel de las Heras Borrero y la imprescindible ayuda de la señora doña Rosanna Rivero-Caminero y Nardi, los miembros de esta institución tuvieron el honor de ser recibidos en la Ciudad Primada de América, Santo Domingo, en 2007, donde se celebró una investidura en la Quinta Dominica del señor Renaud Anselin y su directora ejecutiva doña María Teresa Ruiz de Catrain, donde los miembros de la corporación fueron honrados con la presencia de autoridades y distinguidas personalidades de la sociedad dominicana.
Emblema de la Sociedad Heráldica Española.

La orden cuenta con un capellán honorario, el ilustrísimo y reverendísimo padre don Francisco Sánchiz Pons y un capellán mayor, el ilustrísimo señor coronel capellán castrense don José Francisco Nistal y Martínez, quienes auxilian espiritualmente a los miembros de la orden y están presentes en las investiduras.
En la actualidad, la orden tiene caballeros y damas en España, Portugal, Francia, Bélgica, Italia, Estonia, Eslovaquia, Rusia, Holanda, Suecia, Inglaterra, EE.UU., México, Puerto Rico, República Dominicana, Colombia, Argentina y Venezuela. En algunos de estos países la orden tiene un bailiato territorial que es ostentado por un caballero o dama.
La I.O.H. de Carlos V, conviene recordar, fue creada en el seno de la Sociedad Heráldica Española con el propósito de conmemorar debidamente los quinientos años del descubrimiento de América y los cuatrocientos en los que América y España formaron una sola nación. Con el color de la banda, azul marino de moiret, se pretende hacer referencia al color del mar que constituye un lazo de unión entre España y América.

 Publicado por La Mesa de los Notables.