El vizconde de Malvavisco es un nuevo colaborador de La Mesa de los Notables, donde publicará una crónica semanal. Personaje de notable erudición, llevaba ya varios años observando en silencio la condición humana y, según parece, había llegado a la conclusión de que necesitaba un lugar donde dejar constancia de algunas de sus perplejidades.
Escribe desde su gabinete, rodeado de libros, retratos familiares y papeles que parecen llevar allí varias generaciones. Desde ese refugio contempla, con una mezcla de humor, ironía y cierta indulgencia, el universo de la nobleza y de las corporaciones caballerescas: sus protocolos, tratamientos, genealogías, ceremoniales y esas otras pequeñas cosas que, sin ser siempre importantes, poseen una sorprendente capacidad para alimentar la vanidad humana.
El vizconde no es un revolucionario y tampoco tiene vocación de moralista. Aprecia la tradición demasiado como para confundirla con la afectación, y conoce suficientemente bien las instituciones como para saber que la mejor manera de respetarlas no consiste necesariamente en tomarlas siempre demasiado en serio. Prefiere la observación al sermón, la ironía a la indignación y, siempre que sea posible, una sonrisa a una sentencia.
Sus crónicas suelen nacer de una anécdota, una conversación o algún personaje que ha tenido la imprudencia de ponerse a su alcance. A partir de ahí, Malvavisco observa. Rara vez juzga. Normalmente se limita a constatar. Quizá porque sabe que el humor sigue siendo una de las formas más elegantes de inteligencia y, en determinadas circunstancias, también una de las más eficaces.
Su primera entrega, «Saber descender», ha sido una magnífica carta de presentación. En ella nos relata la historia de su antepasado, el primer vizconde, y deja entrever algunos de los caminos por los que discurrirán las próximas historias que salgan de su gabinete.
No sé exactamente cómo las escribe. Sospecho que las redacta a mano, porque desconfía de casi todo aquello que permite corregir demasiado deprisa. Lo cierto es que los textos llegan puntualmente a esta Mesa por medios perfectamente contemporáneos, gracias en buena medida a un secretario que mantiene con la modernidad una relación bastante más pacífica que la de su señor.
A partir de ahora, el vizconde tomará asiento entre nosotros cada viernes.
Sean benévolos con él. Tiene la extraña
costumbre, tan poco frecuente en nuestros días, de decir las cosas con
educación, que, a nuestro juicio, continúa siendo una de las formas más
eficaces de decirlas.
Aviso sobre propiedad intelectual
El vizconde de Malvavisco es un
personaje literario original y el pseudónimo bajo el que se publica esta serie.
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Publicado por La Mesa de los Notables.
